ID de la obra: 1563

Las olimpiadas de CityCalithi

Gen
G
Congelada
5
Tamaño:
63 páginas, 23.596 palabras, 20 capítulos
Descripción:
Notas:
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Capítulo 2: Un inicio desafortunado

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El portal se cerró detrás de los chicos. No hace falta mencionar que estaban aterrados desde que abrieron los ojos estando en una celda. Tal era su pánico al estar ahora frente al bosque más espeso que nunca hubieran visto. —¿Están seguros de que no es un sueño? —carraspeó Earl dejándose caer deslizado con la espalda pegada a la pared de piedra. —Quizá lo sea, no pierdo la esperanza de estar soñando con ustedes otra vez —dijo fastidiado Tony cruzándose de brazos. —Bueno bueno bueno, esperen un segundo. ¿Tú porqué demonios estas aquí? —exclamó exaltado el de la voz profunda y cabello castaño señalando al de la chaqueta. —Es lo mismo que me he estado preguntando yo, ¿Qué no era yo su reemplazo? —gritó J. Tony abrió mucho sus claros ojos —¿Cómo es eso? ¡dijeron que nadie podría reemplazarme! —se da la vuelta dándoles la espalda con rabia tratando de esconder su despecho. —¡Nonono!, es broma, no lo tomes a mal Tony, e-es solo una broma —intentó ayudar Layne, siempre amigo de todos, que odiaba ver mal a sus compañeros ahora le daba palmaditas en el hombro a Tony. —¡Ya basta! —llamó al orden el mayor Eli— Esto es real, métanse eso ya en la cabeza. Todos dirigieron su mirada al suelo como niños regañados por su padre. La verdad era que Eli era como un padre para todos ellos, era el más experimentado y más maduro. —Muestren esas armas, debemos contabilizar nuestros puntos fuertes ya que estamos aquí. Layne desenvainó una gran espada que parecía pesada de un metal muy duro y de un raro color azul y mango y decorados de oro, pero que él movía sin mucha dificultad, como si no pensase absolutamente nada. Tony mostró dos cinturones de cuero dorado que ahora traía atados a la espalda y el abdomen. Tenían esferas de color celeste, azul y turquesas: bombas, atadas en ellas. Geoff balanceó un arco de madera blanca y cuerda dorada junto a un carcaj de la misma madera y flechas con plumas azules y doradas. Earl alzó las manos, estas estaban cubiertas por mitones de una finísima tela casi transparente de un sutil color azul, dos bolas de fuego se materializaron en sus palmas de un igual color. Luego Jnone alzó con desgana un bumerán de profundo negro con joyas y láminas de oro contrachapado. —Chicos ¡esto es lo más aburrido! ¿No quiere alguien cambiar? Eli miró su propia arma, eran dos largas barras de metal con mangos de cuero, nada más y nada menos. —Mm bueno... Permaneceremos juntos, nadie se separará de nadie, eso te incluye a ti Tony —el mencionado bufó siendo ignorado por el resto— Avanzaremos, no quiero saber que alguno fue asesinado por separarse del grupo, ¿Quieren regresar a casa con sus familias? Pues me seguirán. Todos los presentes asintieron y Geoff aplaudió suavemente recibiendo un avergonzado gracias por parte del mayor. —Inician, pues, los juegos de Citycalithi —declaró la cruel alcaldesa al público que ya volvía a sus hogares para ver a los desafortunados participantes desde la pantalla— No se olviden de darle seguimiento a los jugadores para observar su primera prueba, ya sé que les encanta ver la sangre correr. —Quédate cerca mío Layne, no quiero que tengas que usar tu espada —le decía Geoff a Layne. —Tampoco soy de cristal, hermano —replicaba este riendo como siempre. —Yo iré adelante pero tu ve atrás —le ordenaba Eli a Earl que asentía enérgicamente— Por si nos atacan por la retaguardia. Más atrás se encontraban Tony y J que se esforzaban en mantenerse alejados el uno del otro pero no hacían nada por ocultar el desagrado que proliferaba en el interior de esas miradas que de vez en cuando se cruzaban. No se daban cuenta del hermoso paisaje que se extendía frente a ellos. Grandes y gruesos árboles gigantes que se extendían hasta tocar el cielo los rodeaban y era algo complicado caminar en línea recta sin estamparse de cara con el tronco de alguno. Una gran alfombra de yerba tapizaba todo el suelo haciéndolo casi esponjoso y acolchonado bajo sus pies. Layne contemplaba la hoja metálica de su espada, como era costumbre en él, la revisaba de arriba a abajo como un verdadero científico tocando aquí y golpeteando acá mientras caminaba sin mucho cuidado golpeándose más de una vez con los árboles y tropezando ligeramente con las piedrecillas del suelo. Veía su reflejo, además, en la hoja brillante. Tony alzó la mirada al cielo tratando de encontrarle fin a los árboles, aturdido levemente por todo lo que estaba ocurriendo, cuando vio lo que parecía un nido gigante de pájaros. Hecho completamente de ramas entre cruzadas y tejidas las unas con las otras, entonces Tony comprendió que eran las mismas ramas del árbol que habían crecido de esa manera. —¡Chicos! Miren allá arriba —señaló a lo que todos los presentes miraron. —Quizá sean aborígenes amables —sugirió Geoff, tensando la cuerda de su arco mientras lo cargaba con una flecha. —O bien podrían ser nativos de dos metros, caníbales —canturreaba Earl creando dos bolas de fuego en sus manos. —Gracias por el ánimo, kins —dijo sarcástico Tony dedicándole una despectiva mirada de fastidio. —Oh ¿Quién dijo eso? Oh si, fue el EX integrante de los VoicePlay. Tony estaba por probar una de sus bombas en la cara del bromista Earl cuando Eli les estampó un guantazo en la cabeza a ambos a lo que Layne empezó a reír ruidosamente. —¿Qué dijo la adolescente de pelo teñido? No peleas entre ustedes, y es lo primero que hacen, no duraremos ni una hora aquí si seguimos por ese camino. Pero no se habían percatado de la bomba que se soltó de la mano de Tony, la cual rebotó unas cuantas veces hasta que se activo y por consecuencia explotó. No fue tan peligroso ya que era una bomba de humo por lo que sólo los sorprendió un poco. Al disiparse el humo todos miraron con reproche al dueño de dicha arma. —¿Lo siento? —dijo molesto rodando los ojos. Layne miró a Geoff que estaba abrazándose a él y este retrocedió ruborizado evitando su mirada. Mientras volvían a ser regañados por Eli, Jnone se fijó en como algo salía de la casa de pájaros.
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