ID de la obra: 1563

Las olimpiadas de CityCalithi

Gen
G
Congelada
5
Tamaño:
63 páginas, 23.596 palabras, 20 capítulos
Descripción:
Notas:
Publicando en otros sitios web:
Prohibido en cualquier forma
Compartir:
5 Me gusta 0 Comentarios 4 Para la colección Descargar

Capítulo 5: No, no estamos mirando.

Ajustes de texto
—Hombre, hace tanto que no probaba una barbacoa así —exclamó Earl, que había comido hasta saciarse y eso fue muchas veces más de lo que los demás chicos alcanzaron a tragar. —Si... quien diría que la carne de conejo y ave quedaba tan bien junta —pensó en voz alta Layne girando una pluma verde y roja frente a sus ojos. —Es una suerte que este arrollo pasara por aquí también —comentó Geoff que hacía un tipo de bolsa improvisada con la piel del animal para contener el preciado líquido. Las lianas que estaba usando para atar la piel eran flexibles pero resistentes, así como el propio cuero, por lo que era perfecto para cargar el agua. —Yo digo que hay que brindar por Tony, que nosotros nos hubiéramos muerto de hambre si él no hubiera sabido cocinar —dijo riendo Eli llenando la bolsa que también había hecho. Todos, menos Jnone, alzaron sus copas hacia Tony que sólo sonrió orgulloso— Tampoco es para tanto, —respondió restándole importancia —en dado caso, Geoff se merece un brindis también, fue su flecha la que derribó al conejo. Tras un segundo brindis, los chicos dieron por terminado el banquete. Todavía les quedaba una hora antes de que les arribase el siguiente monstruo si se quedaban ahí. —Bueno holgazanes, vamos, tenemos que continuar —expresó Eli incorporándose y colocándose la pesada bolsa de piel de conejo-ave que le correspondía. —¿Qué? yo no pienso ir a ningún lado, ¡acabo de comer!, es malo para la digestión —renegó, cruzándose de brazos, Jnone. Todos lo miraron con reprobación, tenían que moverse porque si no les iría peor. —Mueve tu trasero, Jnone —le gruñó Eli— o lo perderás. Layne fue el primero en reír y levantarse, los demás lo imitaron y recogieron el resto de las sobras, que eran muchas, del conejo-ave. Jnone permaneció en la misma postura por otros minutos más hasta que vio que todos iban en serio a partir sin él. El escenario cambió de unos arboles gigantes a unos enormes bao-bales a los lados del camino. Layne se había aburrido y sólo practicaba beatbox acompañado por ciertos bajos por parte de Geoff. Pronto se les unió Earl con algunas notas altas y Tony con algunas notas suaves siguiendo el entonado ritmo. De pronto comenzaron a hacer sin querer Grim Grinning Ghost, la pista era tan tentadora que pronto cantó también Eli. Jnone no se la sabía, por lo que sólo tamborileaba un poco con los pies, y terminó bailando. Otra situación jocosa que hizo reír a todos los presentes. El camino de pronto ya no fue tan abrumadoramente cansado si al caminar hacían eso que tanto amaban: cantar. Pronto arribaron un lago, que se extendía a un lado. —¡Peces! ¡chicos, peces! —exclamó Earl tomando de los hombros y sacudiendo a un muy sorprendido Jnone. —Comimos hace unas horas, tragón —le regañó Geoff, llenando otra vez su bolsa de piel con la cristalina agua. —No importa, Geoff, llevamos mucho caminando y ya es hora de descansar otro poco —intervino el juicioso Eli— ¿Porqué no tú y Jnone pescan algo? —Que lo haga él solo, yo iré al baño —bufó Jnone, caminando graciosamente mientras se desabrochada el pantalón, hacia los arbustos— Y no vean. ¿De acuerdo? Todos los chicos se miraron entre sí algo asustados y Layne se sentó porque de pie no podía aguantar la risa. —Jnone, ¡somos hombres todos! —exclamó Tony sacando un trozo de conejo-ave para apaciguar el hambre de Earl y este que estuvo a punto de arrancarle la mano con todo y bocado. —Si ¿y? —Que tenemos lo mismo, ¡genio! —se burló Layne muriendo de risa. —Eso no importa, ¿Se voltean? —Todos intercambiaron miradas varias veces y luego todos hacía Eli— Rápido. Eli asintió— Hay que darle privacidad. —y todos le dieron la espalda y cerraron los ojos. —Ni se les ocurra abrir los ojos —se escuchó gritar. —Eli —se quejó Earl— Nunca me había topado con alguien así de nenita. Layne y Geoff dejaron escapar una disimulada risilla y Tony se llevó la mano a la cara asqueado de fastidio. Eli sólo resopló negando con brusquedad. —No están viendo ¿verdad? Tony gruñó y las risas de Layne resonaron por todo el lugar. Geoff tarareó un "niñita, niñita" y Earl silvó mientras volvía a negar. —No Jnone, no estamos viendo —le aseguró Eli. —¿Tienen los ojos cerrados? —Sii —suspiraron todos. —¡Mejor! Jnone ya había acabado y se estaba terminando de abrochar su cinturón cuando, en el agua, un burbujeo lo hizo prestar atención. —Ya me cansé de tener los ojos cerrados —se quejó Geoff— esto es exasperante. —Hombre, que inmaduro ¿y en serio es mi reemplazo? —gruñó Tony cruzándose de brazos y ladeando la cabeza. —¡No! Tony, era una broma, en serio —se apresuró a decir Layne con los ojos bien cerrados. —No, no es broma es realidad —canturreaba Earl balanceándose de un lado hasta recibir un fuerte codazo en el estómago. Tony, con una ceja arqueada, acababa de perder la poca paciencia que tenía. Earl, estaba por devolverle el golpe, pero Tony se agachó a tiempo y el puñetazo le dio a Geoff. Por otro lado, Jnone, con la voz temblorosa y la piel descolorada habló entre tartamudeantes jadeos mientras sus ojos se fijaban en el frente, específicamente en eso que se movía hacia él. —¡ch-ch-chi-cos! ¡CHICOS! —Que no estamos viendo ¡por un demonio! —gritó Tony, iracundo, pateando el suelo con el pie. —¡Chicos! —Chilló de nuevo dando varios pasos atrás. —Tal vez necesita ayuda —sugirió Geoff, con una mano se frotaba la mejilla. —¡Chicos! —¿Ayuda con qué? ¿Acaso el bebé no recuerda como limpiarse? —bromeó Earl haciendo estallar a Layne en risas. —¡CHICOS! —Gritó con todas sus fuerzas hasta que se vino a estrellar contra Eli, los demás no le prestaron atención a sus gritos. —A ver, ¿Qué te ocurre ahora, florecita?— dijo riendo Tony, ayudando a levantarse al chico de color por un brazo mientras Earl lo hacía por el otro. —¿Qué pasó? ¿Puedo abrir ya los ojos? —indagó Layne. —¡LA SERPIENTE, CHICOS! —chillaba Jnone saltando de encima de Eli y escapando hasta estar a una distancia segura en donde sólo se quedó mirando la situación y las caras de asombro de los chicos. —¿Quizá lo perdimos? —mencionó Earl a los demás— se ha vuelto loco. —Yo voy a abrí los ojos, ya no me importa... —layne fue el segundo en entender la gravedad de la situación y recordó lo que Rachel había dicho "Tú eres el chico de la espada" y era cierto— Chicos, atrás, de esto me encargo yo. Todos miraron al Layne desenvainar su espada de hoja roja. Delante de ellos se alzó una enorme serpiente marina que literalmente ascendió del lago a la orilla. —Si crees que pelearás sólo, estas equivocado —Le gritó Geoff estirando la brillante cuerda cuerda de su arco— Estoy contigo. —Corrección, estamos contigo —dijeron al unísono Tony y Earl preparándose por igual. Eli alzó sus barras de metal ciertamente dudoso por lo que iba a hacer pero tampoco iba a dejar sólo a sus compañeros como Jnone, él por lo menos tenía con que atacar. La serpiente separó sus enormes fauces llenas de afiladísimos dientes como sierras y exhaló una peligrosa nube vapor de color lila.
5 Me gusta 0 Comentarios 4 Para la colección Descargar
Comentarios (0)