Capítulo 6: Mi culpa.
28 de diciembre de 2025, 17:09
Una bomba de fuego estalló a los pies de la serpiente marina, que retrocedió pero que no dudó en pasar sobre las llamas como si estas no quemasen. Tony no se dio por vencido y le lanzo varias más de fuego mientras Geoff apuntaba a los ojos pero todo era inútil, la serpiente se seguía acercando lentamente y ellos sólo podían retroceder de igual manera.
Earl se preocupaba de lanzar el verdoso fuego hasta que la bestia abriera su hocico de serpiente. Layne esperaba la ocasión para lanzarse con su espada y ver de que era capaz, pero tenía miedo, era pesada y él un cobarde, casi estaba deseando que Tony, Earl y Geoff lo aniquilaran a tiempo. En eso, Eli atacó por detrás con sus barras de metal dando golpes certeros que hicieron a la bestia voltearse hacia él. Hubo un segundo de silencio en el que todos miraron a la serpiente con los feroces dientes alrededor de Eli, ese segundo fue la señal de salida para Layne.
—¡Tú te lo buscaste! —chilló al darle con la punta y cortándole una de las membranas de la espalda.
La serpiente escupió a Eli lanzándolo al lago seguido de Earl que fue a ayudarlo, pero la bestia marina se dirigió a por Layne y sus dientes le hubieran rasgado la piel si Tony no lanzaba la bomba de humo que lo sorprendió pero también hizo que el pobre de Layne pasara por la garganta del monstruo sin ningún problema, siendo engullido en el acto.
—Demonio de agua —gritoneó Geoff lanzando flecha por flecha con más odio que antes, al ver a Tony, estático, en shock a ver tal escena de como se habían tragado a su mejor amigo le gritó y hasta pateó para hacerlo volver a la realidad— Tony, estúpido ayúdame sólo tú y yo quedamos y vengaremos Layne y a Eli ¡pero venga levántate!
El hombre de los ojos claros asintió y tomó varias bombas que explotaban lava según parecía y las lanzó todas alrededor logrando encerrarlo en una nube de fuego. Pero aún con eso la bestia siguió avanzando a por ellos. Ya no quedaban bombas y tampoco flechas, la serpiente desplegó dos membranas alrededor de su cabeza como una corona de espinas resbalosas mientras gruñía y rugía dispuesta a acabar con los dos hombres.
—¡Increíble! —gritaba la alcaldesa que comentaba de vez en cuando las escenas de persecución y violencia, como esta, el publicó aclamaba tras de ella, todos en el coliseo azul estaban emocionados por ver lo próximo a ocurrir— Los destruirá. Estoy segura. Y ya era hora.
La serpiente marina estaba por comerse a los demás chicos con la misma facilidad con la que había engullido a Layne pero antes de poder llevar a cabo la masacre, se detuvo, y de su estómago brotó la afilada punta de la hoja roja de cierta espada que moviéndose circularmente cortó a la serpiente en dos trozos. Los chicos se quedaron boquiabiertos cuando la serpiente cayó al suelo, muerta. Y un tembloroso Layne salió de entre una mezcla de liquido rosa y turquesa, sacó un pie y luego otro y luego su espada se deslizó de sus manos cayendo y clavándose contra el suelo de tierra, luego se desplomó. Tony miró a Geoff y este le devolvió la mirada, ambos corrieron para intentar levantar al pobre y asqueroso chico de entre los trozos de serpiente marina.
—Ah que horror, lograron escapar —dijo con repulsión la alcaldesa— y destruyeron a la serpiente que tanta diversión nos había dado hasta ahora... ni modo, les va bien por ahora ¿no es cierto? a ver que tal siguen. Asombrosamente han durado varias horas, eso ya es bastante, considerando que estos chicos nunca han tomado armas en sus vidas. Se merecen el primer premio.
—Layne, Layne viejo, dinos algo por favor, Lay, Lay, no te vayas hombre no nos dejes por favor, Layne pequeño... —repetía Geoff limpiando el rostro y cabello del inconsciente chico.
—¡Maldición! —Gritaba Tony con vivo odio refulgiendo en sus ojos lanzando fuertes patadas a la inerte la serpiente— Fue mi culpa, si no hubiera lanzado esa estúpida bomba...
Earl traía a Eli, que tenía múltiples cortes en el rostro y su ropa y sus gafas ya no estaban, tenía una expresión de dolor en su rostro. Se sentaron alrededor de Layne que seguía dormido pero respirando, Earl hizo una fogata y él y Geoff fueron a pescar dejando a Eli y Tony solos con el bello durmiente.
—Soy un inútil, si tan sólo tuviera un arma más eficaz para ayudarles... —Se lamentó Eli mientras gemía de dolor cuando Tony intentaba coser sus heridas más profundas para que dejaran de sangrar y Earl las vendaba con retazos de tela. Había que decir que eran mejores cocinando y cantando que siendo enfermeros, pero sus esfuerzos daban frutos, las heridas dejaron de sangrar y la vida de su amigo dejó de correr peligro.
—Fuiste muy valiente, la verdad, yo creo que fuiste más útil que yo con mis estúpidas bombas —le animó Tony.
Eli le tomó el hombro dándole su apoyo moral mientras le sonreía, pero eso no ayudó mucho. En un momento una gran cantidad de liquido rosa asqueroso salió de la boca de Layne entre húmedos tosidos. Los chicos lo ayudaron a incorporarse para que no se ahogara.
—¿Estas bien? ¿no te duele nada? —Repetía Tony examinando y palpando la húmeda piel del hombre risueño que reía por las cosquillas.
—Estoy bien, gracias por preocuparse. Eli ¿Tú estas bien? tu ropa y... tus gafas —dijo él asombrándose de los diversos cortes en la piel de Eli, este asintió y pudo entonces sonreír tranquilo— ¿Los demás?
—Pescando, ha sido un día muy complicado—resopló Tony ocultando sus sentimientos de culpabilidad.
—¡Oh Tony! tengo algo para ti, para todos de hecho —dijo con un respingo poniéndose de pie y dirigiéndose a la serpiente para volver a meterse dentro.
Eli y Tony lo miraron sorprendidos con los ojos muy abiertos hasta que volvió a salir con varias cosas en las manos. Una espada larga como de metal negro obsidiana, un par de artefactos azules y dorados, anillos, dos mangos de cuero azul con cintas doradas, una piedra de afilar y un saquito de pelo de conejo-ave.
—Por eso tardé tanto tiempo —dijo riendo con culpa llevándose una mano a la nuca—Había perdido mi espada entre todas esas cosas.
Tras ellos aparecieron Geoff e Earl con un gran pez sobre las espaldas, pero eso importó poco cuando vieron a Layne sonriendo de pie de nuevo. El castaño de la voz profunda fue el primero en lanzar a un lado el enorme pez y caerle encima envolviéndolo entre sus brazos y restregándole el pelo con el puño juguetonamente hasta que le deshizo el peinado.
—No sabes cuanto nos preocupaste, cabezón.
Los chicos esa tarde comieron pescado y para nada se acordaron de los regalos, Jnone regresó más tarde achicopalado y arrepentido con la ropa completamente chamuscada, se había encontrado un dragón más allá, sanción dirigida por la alcaldesa, los chicos lo recibieron con los brazos abiertos y casi lo hicieron prometer que la siguiente vez les ayudara en ves de huir, ya que nada hacían al salir huyendo de los problemas. Por el momento simplemente recuperaron fuerzas y se bañaron en el lago rápidamente para no atraer más peces raros y se recostaron a dormir para recuperar fuerzas. Esa noche recibirían una visita distinta a las anteriores, una que quizá les vendría bien.