ID de la obra: 1598

El lago

Gen
R
En progreso
5
Tamaño:
planificada Midi, escritos 35 páginas, 17.416 palabras, 15 capítulos
Descripción:
Publicando en otros sitios web:
Consultar con el autor / traductor
Compartir:
5 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar

5

Ajustes de texto

5

Su brazo se movió, lo sentía débil, como si pudiera partirse igual que una rama seca; aún y así hizo uso de la poca fuerza que tenía para tratar de incorporarse apoyándose en él. Sus movimientos eran lentos y trabajosos, sentía que ese pequeño esfuerzo la dejaría extenuada, pero no se rindió. Su otro brazo se arrastró por encima de su abdomen hasta caer pesadamente junto a su codo. Apoyó la palma en el suelo, parecía que le pertenecía a otra persona y que no iba a servirle de nada apoyarse en ella, sin embargo, la mantuvo estable mientras se incorporaba pesadamente. Se quedó sentada con las piernas completamente estiradas. Estaba mareada por el sobreesfuerzo, reprimió las ganas de volver a estirarse mientras el mundo parecía dar vueltas sobre sí mismo. Procuró respirar tranquila. Miró a su alrededor. Las paredes desoladas y mohosas mostraban varios tipos de papel pintado que colgaba por todas partes. El suelo era de madera negruzca, suponía que al igual que las paredes el moho había causado estragos en él. Pudo ver el hueco de la puerta que o abría hacia afuera o la habían arrancado, tras él se intuía un pasillo oscuro. Daba miedo, pero prefería aquella visión desolada a seguir contemplando las estrellas. —¿Hola? Su voz a penas audible no obtuvo respuesta alguna. Los sonidos del lugar no cambiaron, el viento, los grillos, el roce, el murmullo del agua. Aquella constancia la tenía desconcertada y aterrada a partes iguales. Intentó adivinar alguna forma en la oscuridad que reinaba en el pasillo, pero estaba demasiado oscuro. El aire olía a humedad y polvo, a parte de eso no detectaba ningún otro olor, ni siquiera el de bosque. Era raro. Tras un buen rato y con esfuerzo logró ponerse en pie. Sus piernas parecían hechas de gelatina, las rodillas le temblaban inestables, amenazando con doblarse y dejarla caer. Arrastró los pies avanzando lastimosamente hacia el hueco de la puerta. Con unos pocos pasos llegaría hasta la pared, podría apoyarse en ella y deslizarse hasta el hueco abierto como una boca desdentada. Se sentía patética, avanzando a paso absurdamente lento. Una distancia corta que habría recorrido en un par de segundos le estaba llevando toda una eternidad. Pero no se rindió, no pensaba hacerlo. Lo único que tenía en mente era avanzar y salir de allí, regresar a la ciudad, volver a ver a Fany y Jordi. Volver a casa con ellos. Perdió el equilibrio, no obstante y por fortuna, estaba cerca de la pared, se estampó contra ella parando el golpe torpemente con las manos. Jadeó, despacio y con torpeza se recargó contra la mohosa superficie. Estaba, de nuevo, mareada, esperaría un poco antes de intentar avanzar de nuevo. No sabía qué había tras el hueco de la puerta, pero estaba segura de que necesitaría fuerzas para enfrentarlo y más aún para salir al exterior. El tacto frío y húmedo de la pared le hizo darse cuenta de algo, no tenía frío ni calor, a pesar de sólo llevar puesto el albornoz, era como si estuviera perfectamente aclimatada al lugar. No quería pensar en ello, no iba a ayudar en nada. Tenía que poner todo su empeño en seguir avanzando y salir de allí. Cuando el mareo empezó a remitir se impulsó, empujando con las manos, para separarse de la pared. Le deslizó con mucho cuidado, se agarró al marco de la puerta. No había puerta, sólo su hueco y las bisagras oxidadas colgando, parecía que alguien la había arrancado de su espacio de manera brusca y descuidada. Se asomó al pasillo comprobando que estaba al final del pasillo que parecía extenderse en línea recta, entrevió una puerta cerrada a la derecha. Salió de la habitación en la que estaba, buscando un punto de apoyo en la pared del pasillo oscuro para mantener el equilibrio. ¿Cuánto tardaría en recorrer la distancia desde el punto en el que estaba hasta la puerta de la calle? Más de lo que querría, eso seguro. Debía de ser paciente, no podía precipitarse, si caía al suelo no estaba segura de ser capaz de ponerse de nuevo en pie. Caminó despacio, asegurando un pie antes de mover el otro. Muy, muy despacio. El pasillo tenía tres puertas cerradas a parte de la de la habitación de la que había salido. No hizo nada por intentar abrirlas para curiosear, le daba igual lo que ocultase, su meta era la puerta de la calle, la puerta hacia la libertad.
5 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar
Comentarios (0)