"Nuevo Rumbo"
22 de enero de 2026, 15:28
—Acompáñanos, esperémoslo en la cubierta —dice Nico Robin y yo asiento.
Tony Tony Chopper camina a mi lado tranquilo por lo que de repente me golpea la realidad una vez más.
Para ser un barco tan grande, estaba muy bien cuidado. Podía ver que había mucho orden y la limpieza no estaba tan descuidada. Noté que los barriles estaban etiquetados y las sogas bien enrolladas en espiral. Quizás faltaba un poco de protección a la madera pues los rayos del sol lo estaban debilitando.
La inquietud se forma en mi pecho al ver la posibilidad de que no necesiten de mi ayuda. Debe haber algo en lo que puedo ser util, estoy segura. No pueden tenerlo todo cubierto.
Veo a otros sombreros de paja en la cubierta. Zoro, Brook y Franky parecen tener una conversación casual hasta que nos ven llegar. Dejo que Nico Robin se encargue.
—Vimos pasar a Sanji hace un momento buscando a Luffy —Brook nos saluda—. ¿Ha pasado algo?
—No. Es que este chico pidió hablar con él.
Sus ojos caen en mi. Bueno, los que tienen.
—Hola —digo nerviosa. Estos tres monstruosos piratas me ponen los pelos de punta.
—Yohohohoho! ¡Hola! Bienvenido —dice emocionado. Creo que la situación le divierte.
—¡Hey! ¿Qué podrías querer de nuestro capitán? ¿Hmm?
—No es nada importante —digo insegura. Roronoa Zoro estaba estudiándome fríamente con la mirada. Cuando parece haber confirmado algo, se lleva su bebida a los labios y me ignora por completo.
—¿Y los demás?
—Siguen en el pueblo.
Veo al capitán abrir la puerta de una de las habitaciones y el estómago se me tensa. Mierda, realmente era Monkey D. Luffy. Conversa con Vinsmoke Sanji mientras se acercan y todo el plan que tenía de cómo pedirle para que me deje navegar con él se evapora en el aire.
Cuando se encuentra más cerca finalmente me mira curioso. Me observa de pies a cabeza, inclina la cabeza... y me sonríe un poco —Estás hecho trizas. Parece que te peleaste con un tigre.
Me cruzo de brazos —Tengo mucho trabajo que hacer en el pueblo lo que me deja en este estado.
—Ya veo. ¿Y bien? ¿De qué querías hablar? —se acomoda su sombrero.
Llego la hora. Tengo que convencerlo de—
—¡Ah! ¡Ussop! ¡Te estaba buscando! —pasa de mí y giro hacia donde lo veo saludar.
—¡Oi! ¡Luffy! —cuando lo tengo cerca veo su overol repleto de herramientas— Jinbe y yo fuimos al puerto. No te imaginas lo que pescan en este pueblo.
—Woah, quiero verlo. Deberíamos decirle a Nami para que compre algunos y así Sanji nos cocina un platillo delicioso.
—Oigan —interrumpo su conversación.
—¡Oh! Lo siento. Continúen hablando —dice apartándose a un lado, caminando hacia a los demás mugiwaras.
—¿Y? ¿Qué sucede?
—Quiero viajar a la siguiente isla, con ustedes —escucho que guardan silencio los otros—. Voy a trabajar duro en compensación.
—¿Ha? —deja a un lado su bebida y por primera vez lo escucho hablar —Esto no es barco de transporte. Es un barco pirata.
—Sí, lo sé. Pero no muchos viajeros pasan por aquí ya que es una ciudad abandonada y saqueada. La única razón que encuentra la gente para detenerse aquí es para pisar un momento tierra —miro de vuelta al capitán—. No voy a viajar gratis, trabajaré para ti. Ayudaré en el mantenimiento del barco y retribuiré tu amabilidad. He pasado toda mi vida manteniendo este lugar en pie, puedo serte útil. Carpintería, plomería, herrería... tengo esas habilidades básicas, también soy rápida aprendiendo.
El silencio se extiende por la cubierta.
Luffy me observa unos segundos más, con una expresión difícil de leer. Solo me mira.
—Ya tengo a quienes hacen eso en mi tripulación.
Siento que algo se me hunde en el pecho... pero no bajo la mirada. ¿Tiene gente trabajando para él? ¿Dónde? Es sabido que los Sombreros de Paja son pocos.
Creo que se da cuenta de mi duda y ríe un poco —Franky y Ussop se encargan del barco.
—¿Sólo ellos dos? ¿En este barco gigante? —me muerdo la lengua por el atrevimiento.
—¿Necesitan ayuda chicos? —pregunta genuinamente a los chicos detrás de mi. No me digno a voltear.
No sé qué tipo de respuesta recibe de los dos pero Luffy ladea la cabeza, observándome otra vez.
—Hmm...
Camina unos pasos hacia la baranda, se asoma al mar y luego se da vuelta de golpe.
—¿Por qué querés irte de la isla?
No me esperaba esa pregunta.
Abro la boca... y la cierro.
No puedo decir porque ya no soporto vivir ahí.
No puedo decir porque me estoy ahogando en tierra firme.
—Porque no quiero quedarme —respondo al final.
Luffy me sostiene la mirada.
Aprieto los puños.
—Porque ya no hay nada para mí aquí. Quiero buscar algo mejor para mí.
El viento mueve su sombrero de paja. Luffy lo acomoda sin dejar de mirarme.
—¿Y crees que encontrarás lo que buscas fuera de aquí?
—No lo sé —admito—. Pero quedarme estoy segura que no quiero.
Luffy se queda en silencio. Luego sonríe, pero no como antes. Es una sonrisa pequeña, tranquila.
—De acuerdo.
Mi corazón martillea contra mi pecho y siento la mano sudarme.
—En mi barco no sube nadie porque está huyendo —dice—. Suben los que quieren ir hacia algo.
Trago saliva.
—Entonces... —murmuro incrédula, evitando que mi sonrisa me deforme la cara— ¿puedo quedarme?
Luffy se rasca la cabeza. Parece maravillado con mi reacción —Bienvenida a bordo —dice tendiéndome la mano.
Se la tomo y estrecho con fuerza. Parpadeo varias veces evitando que el alivio me saque algunas lagrimas frente a él, pero es inútil porque lo nota.
Sonríe ampliamente.
—¡Franky! ¡Ussop! —grita—. Los dejo a cargo.
—Sí —responden ambos.
Lo logré. Finalmente me iré. Me caigo de rodillas mientras veo al capitán darme la espalda y caminar hacia la puerta donde había salido.
Voy a dejar esta isla. Todo lo que me hicieron a mí, a mi familia, a mi gente y a este lugar... finalmente lo dejaré atrás.
Dragones Celestiales.
Piratas.
Pobreza.
Siento una mano en el hombro y giro la cabeza. Es el chico del overal, Ussop —Bienvenida a bordo colega —y me tiende su mano.
Me limpio las lágrimas y la estrecho con toda la fuerza que se me permite, sonriéndole ampliamente —Gracias.
Busco a Franky que me sonríe ampliamente, da unos pasos hacia nosotros —Eres una caja de sorpresas, eh. Franky te enseñará todo lo que sabe ¡déjamelo a mi! Te enseñaré el barco, sígueme.
Brook y Zoro no dicen nada cuando camino hacia ellos pero decido que es mejor demostrar respeto. Así que me inclino frente a ellos y sigo a Ussop y a Franky.
Siento un movimiento en el rabillo del ojo así que volteo a ver. Robin y Tony Tony Chopper parecen felices por mi y Vinsmoke me observa atento, con su cigarrillo en mano exhalando humo de la boca.
Conectamos miradas y él la desvía.
—Primero que nada, creo que deberías asearte y cambiarte de ropa—Ussop se cruza de brazos sopesando—. Hmm, veré si puedo prestarte mi ropa por lo mientras. ¿Tienes algo que quieras traer de la isla?
—No tengo nada importante, así que no es necesario.
—Ya veo —aprecio que no diga nada más.
—Por cierto —Franky se levanta los lentes para mirarme mejor—. Aun no nos has dicho tu nombre.
¿No se los dije aun? Y el capitán hasta ya me aceptó en su barco.
—Me llamo Greta.
—¿Hee? ¡¿Eres mujer?! —los dos se van para atrás. Me encojo de hombros restándole importancia—. Lo siento. Sin embargo es sorprendente, Robin te presentó como un chico.
—Sí, bueno, es otra historia —no quiero ir por ahí—. No necesito un trato especial, sólo enseñenme como si fuera un chico más.
—No tendrías un trato especial. Hay muchas mujeres increíbles que hemos conocido capaces de grandes cosas. Ser mujer no disminuye tu capacidad... Ahí tienes a Big Mom, Boa Hancock o Yamato.
—Bueno pero Yamato—
—Shh, el punto es —continúa Franky— que eso nunca ha importado.
—¡Cierto cierto! —Ussop me sonríe buscando animarme.
Pero la voz de Thea seguía ahí, repitiéndome que, por ser mujer, siempre habría cosas que no eran para mí.
..
Luego de recorrer el barco finalmente terminamos en la cocina. El delicioso olor hace que se me enreden las tripas y me llevo la mano en la panza.
Ussop se percata de mi acción y se ríe—¡Y eso que todavía no lo has probado! ¡Sanji es uno de los mejores cocineros en todo el mundo! ¡Estoy seguro!
—Sí, nadie cocina como él. Es increíble.
Al entrar en la cocina, casi siento mi conciencia desvanecerse. En la ciudad, las comidas eran pocas y no tan elaboradas, por lo que la habitación rebosante de tanto sabor en el aire me descolocaba en sobremanera.
—Oh, ya llegaron —tenía el delantal puesto y parecía muy concentrado en la olla frente a el.
—¿Qué tienes para nosotros hoy Sanji?
—Les he hecho un poco de sopa caliente. Carne, fideo grueso con cebollitas. Avisen si necesitan algo más.
—¡Woah! ¡Esto se ve buenisímo!
Nunca había salivado tanto en mi vida que me sentía avergonzada. Tenía un olor exquisito.
Sentí una tristeza inundar mi pecho y lo sacudí, ahora conocería estos sabores y quién sabe qué cosas más de ahora en adelante.
El codo de Ussop se me incrusta en mi costado —Vamos, dale un bocado.
Sanji está de pie frente a mí expectante a mi reacción, así que tomo los palillos torpemente de los nervios.
Espero no golpee mi estomago vacío, pues no había desayunado en la mañana.
En cuanto lo meto en mi boca, se me quieren escapar algunas lágrimas así que me río seca.
—¿Qué tal? ¿Te gustó? —pregunta orgulloso y me atrevo recién a mirarlo.
—Está muy bueno.
—¿Bueno? Mira que eres un chico de pocas palabras —dice metiendo una cuchara en su olla y llevándosela a la boca. Se confirma a si mismo que está deliciosa.
Siento a mi lado se sobresaltan Franky y Ussop pero los ignoro para seguir disfrutando.
—Nunca has comido algo así ¿verdad?
—No, la verdad que no —le confieso—. Eres muy bueno.
—Puedes decir algo mejor que eso.
—¿Quieres que te alabe o algo? —digo divertida.
—¿Crees que lo amerita?
Vaya, de verdad está orgulloso. Me trago el bocado que tengo en la boca —Bien, Vinsmoke—
—Sanji. Llámame Sanji. Prefiero no usar ese apellido.
Oh, okay. No hacía falta molestarse, yo no lo sabía.
—Okay Sanji —creo que se lo merece—. Creo que tu cocina es maravillosa. La verdad nunca había probado algo tan delicioso. Eres muy talentoso.
Sonríe ampliamente —¿Verdad? Estos animales nunca aprecian mi comida. Es bueno saber que alguien sabe el valor que tiene.
Sí, bueno, uno de la pobreza lo entiende fácil.
¿Y eso?
—¿Y qué tienes en esa otra olla?
—Son comidas para las chicas. Me encargo de su dieta y cuidados.
¿Hace esa diferencia? Volteo a mirar a mis dos colegas que se me quedan mirando y luego se encogen de hombros.
Asentí sin decir nada y volví a concentrarme en el plato. No era asunto mío.
—Ya veo —le digo sin aclarar nada más. Será mejor que me mantenga comiendo.
El sabor suave del fideo en la boca junto con la sopa era realmente un buen manjar. ¿Cómo hacía para que llegue a este punto tan bueno de sabor? La cocina siempre había sido un misterio para mi y, siendo completamente sincera, siento un poco de culpa por lo dicho hace unos segundos.
No creo que realmente sepa del valor de la comida. Sé que es importante y a las que pocas personas tienen acceso, pero de mi parte la comida es algo que busco para seguir funcionando. Para poder seguir viviendo. No tengo una fijación de gustos en algo en específico.
—Hey, oye. Come más despacio. Pareces a punto de morirte.
—Ah, lo siento.
—Y ahora, ya que te quedaras en nuestro barco, necesito saber cuales son tus gustos.
Hablando de...
—No tengo nada en particular, lo que sea está bien.
—¿No tienes un plato favorito? ¿El deseo de intentar algo al menos?
—No, lo que le cocines a ellos —señalé a los muchachos— para mí estará bien. No quiero molestar de alguna manera.
—No es molestar. Es sólo que... debe haber algo que te guste o cosas especificas que no quieres. Así evito prepararlo si no es de tu agrado.
—Sí, hace eso con todos —comenta Ussop.
Mmm, no recuerdo algo que no me guste ahora mismo. Me mira expectante y no creo que acepte otra respuesta ambigua.
—¿Remolacha?
—¿No te gusta la remolacha?
—No, no me gustan — la verdad me da igual pero voy a dejarlo con eso.
—De acuerdo ¿qué más?
Le frunzo el ceño. ¿Quiere más?
—¿No tienes nada más?
—No he probado muchas cosas en mi vida como ya lo sabes.
Se me queda mirando un rato no satisfecho con mi respuesta —Bien, sólo remolacha entonces.
Se abre la puerta y entra Roronoa Zoro —¿Ya hay algo que comer?
—Cállate. Desde hace media hora que todo ya está listo.
—Sí, sí. Sírveme —dice sentándose a mi lado derecho libre— ¿Hmm? —se percata de mi— ¿Ya comiste?
—Sí —¿va a hablarme tan casual?
Mira mi plato a medio terminar y suelta una risa sorda. Parece altamente divertido ante lo que concluyó —Es un idiota.
¿Quién?
—Aquí tienes —dice y le deja la misma sopa que a nosotros en frente. Roronoa deja sus espadas a su lado y toma sus palillos con calma.
—Por cierto —dice buscando llamar mi atención—. Quiero hablar contigo luego.
¿Eh?
—¿Conmigo?
—Sí, en cuanto termine de comer.
Volteo por segunda vez hacia Franky y Ussop, buscando un poco de ayuda o claridad de su compañero pero ellos parecían tan sorprendidos como yo.
Al parecer ellos dos no serían de mucha ayuda para entender a los demás.