La Bestia del Este y La Bella de la Orden:Manual de un Matrimonio ¿Arreglado?

Het
PG-13
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planificada Mini, escritos 76 páginas, 31.206 palabras, 8 capítulos
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La bestia del Este

Ajustes
El mundo es una mancha borrosa,un lienzo donde los colores cálidos se funden con sombras suaves y acogedoras.El aire se siente pesado,saturado con el aroma embriagador del incienso quemado y la frescura dulce de la flor de loto,es una fragancia tan específica y penetrante que parece estar grabada a fuego en los pliegues más profundos de su memoria Lenalee se encuentra sentada sobre el suelo de un templo que no logra reconocer racionalmente,pero que su cuerpo habita como si fuera un refugio sagrado.La superficie bajo ella está fría y lisa,reflejando la luz tenue que se filtra a través de los paneles de papel de arroz Frente a ella,a escasos centímetros,hay otra "niña" La pequeña tiene la piel de una palidez perfecta,similar a la porcelana fina Su cabello es lo que más resalta en la penumbra del templo.Una cascada hasta los hombros de seda negra,lisa y tan insultantemente brillante que parece capturar y retener la poca luz que hay en la estancia.Lenalee,incluso en la bruma de su niñez,siente una punzada de admiración;es,sin duda,un cabello mucho más hermoso que el suyo.La otra "niña" es ligeramente más alta,posee una postura rígida y viste un kimono de entrenamiento,sencillo pero impecable -No llores-dice la pequeña Su voz es curiosamente grave para su corta edad,una nota profunda que resuena en la quietud del templo -Me pones de mal humor -No quiero irme...-solloza la pequeña Lenalee,frotándose los ojos con los puños cerrados,sintiendo que su mundo entero se desmorona.En ese rincón de su mente,vuelve a ser la niña asustada que teme la distancia y el olvido -No quiero estar sola en ese lugar tan lejos.Me alejaron de mi hermano,ahora me alejan de ti La otra niña exhala un suspiro largo.Se inclina hacia adelante y,con un movimiento algo torpe y rígido estira su mano para secar una lágrima rebelde en la mejilla de Lenalee.Sus dedos están fríos,pero su tacto es firme -No estarás sola-afirma con seguridad -Llevara tiempo pero hicimos una promesa,¿Recuerdas? Yo siempre cumplo mis promesas Le... Lenalee intenta acercarse,estirando su conciencia para capturar el final de la frase.Pero el sueño,fiel a su naturaleza esquiva,empieza a fracturarse.Las paredes del templo se desvanecen como humo y el aroma embriagador del loto es reemplazado súbitamente por el olor acre del salitre,el carbón y el hierro oxidado Abre los ojos de golpe,con el corazón martilleando contra sus costillas.La luz grisácea y gélida de la mañana londinense se filtra por la ventana de su habitación,disolviendo los últimos jirones del incienso y el sol dorado que habitaban en su sueño -Otra vez esa niña…-murmura para sí misma en la penumbra Se frota los ojos con cansancio,tratando de retener la imagen,de atrapar los bordes de ese kimono de entrenamiento o la caída de ese cabello de seda,pero los detalles se le escapan como arena fina entre los dedos.El presente,frío y exigente,reclama su conciencia Los años de entrenamiento,el despertar doloroso de su Inocencia y los traumas acumulados en el corazón de la Orden han actuado como una goma de borrar sobre su pasado.Siente todavía una calidez residual en el pecho,un eco de afecto antiguo que la transporta de regreso a sus días en la Rama Asiática,a ese tiempo borroso antes de que la enviaran a Europa para convertirse en un arma Recuerda vagamente haber tenido una amiga allí;alguien que la protegía del miedo con una brusquedad curiosamente tierna,alguien cuya presencia era su único lugar seguro «Seguro que ella no me obligaría a casarme con un desconocido»,piensa con una amargura que le escuece en la garganta mientras se levanta de la cama y siente el suelo frío bajo sus pies.«Ojalá fuera ella quien viniera en ese barco y no ese salvaje de Kanda» ¡PUM! La puerta de su habitación sale volando,golpeando la pared con un estrépito violento que hace vibrar hasta los cuadros.Lenalee da un respingo,despertandola instantáneamente,si estaba media dormida ahora ya no lo esta Mira el umbral para ver quien es el que derribo su puerta,pero su sorpresa se transforma rápidamente en una mezcla de resignación y cansancio al ver la figura que irrumpe en su santuario.Es su hermano con un traje ridiculo Viste un traje de camuflaje militar cubierto de hojas secas que desprenden un olor a bosque húmedo,y lleva varias ramas de abedul atadas a la cabeza con una cinta elástica,dándole el aspecto de un arbusto mal podado.Carga una mochila tan descomunal que parece que,en cualquier segundo,el peso lo volcará hacia atrás -¡Lenalee! ¡Es la hora cero!-susurra él,moviéndose con un sigilo exageradamente ruidoso hasta el borde de la cama -El enemigo ya ha puesto un pie en el muelle.Mis intentos para que no baje del barco no funcionaron.Está cruzando el patio,¡Viene hacia aquí! -Pero no te preocupes,he cavado un túnel estratégico que conecta la lavandería con el sistema de alcantarillado profundo de Londres.¡Si nos movemos ahora,podemos vivir con las ratas hasta que el Vaticano se olvide de nosotros y cancele la boda por falta de novia! Lenalee exhala un suspiro largo y pesado,un sonido cargado con la paciencia de mil años.Se levanta de la cama.Sin dedicarle una sola mirada a la barricada viviente que es su hermano,se acerca al tocador y comienza a cepillarse el pelo con movimientos cortos,rítmicos y decididos.Cada pasada del cepillo parece estar afilando su propia voluntad -Buenos días,hermano.Quítate esas ramas de la cabeza de una vez.No voy a huir a ninguna alcantarilla y mucho menos voy a vivir con ratas -¡Pero es un monstruo,Lenalee!-insiste Komui,lanzándose hacia ella y agarrándola de los hombros con desesperación,haciendo que las hojas de su disfraz crujan violentamente -¡Lavi dijo que es un salvaje malhumorado!¡Marie dijo que su presencia suena letal y afilada!¡Es una máquina de picar carne que viene a llevarse a mi hermanita para siempre! Lenalee deja el cepillo sobre la mesa con un golpe seco que hace saltar sus frascos de perfume,provocando un tintineo cristalino que resuena en la habitación.Ignora por completo el absurdo disfraz de árbol de su hermano y se concentra únicamente en su propio reflejo Sus ojos violetas ya no muestran ni un rastro del sueño o de la nostalgia del templo,ahora brillan con determinación -No me importa-responde ella -Yo soy Lenalee Lee,una exorcista,enfrento cosas peores todos los dias Se mira fijamente,reconociendo a la mujer que ha sobrevivido al horror de la Orden y que ha forjado su voluntad en el campo de batalla -Si esa bestia cree que puede venir aquí a intimidarme o a reclamarme como si fuera un trofeo de guerra,está muy equivocado Se viste y se ajusta la chaqueta de su uniforme.Cada botón cerrado es un refuerzo en su armadura emocional Komui tiembla violentamente,haciendo que las ramas de abedul de su cabeza se agiten como si hubiera un vendaval dentro del cuarto.Se debate en una lucha interna.Por un lado,el orgullo paternal al ver la valentía inquebrantable de su hermana,por el otro,el terror puro hacia el "malhumorado" y "presencia letal y afilada" que,según los rumores de Lavi y Marie,se aproxima a perturbar la paz -¿Estás segura,Lenalee?-pregunta Komui con un hilo de voz Lenalee termina de ajustar su Inocencia en sus tobillos y se pone en pie,irradiando una autoridad que deja mudo al Supervisor -Sí,Komui.No vamos a escondernos en alcantarillas ni en oficinas cerradas.Vamos a recibirlo en la puerta principal.Quiero verlo cara a cara Camina hacia la salida,pasando por el marco de la puerta que su hermano arrancó.Se detiene un segundo y lo mira por encima del hombro,con esa mezcla de amor y agotamiento que solo él sabe provocarle -Que alguien me arregle la puerta que arrancaste -Y por favor...sácate ese disfraz de arbusto.Es ridículo Sale al pasillo con paso firme,dejando atrás a un Komui que intenta,torpemente,quitarse las ramas de la cabeza Aunque oficialmente nadie tiene permiso para abandonar sus puestos de trabajo,la realidad es que la sede entera se ha dado cita en la entrada principal de la Orden,movida por la curiosidad.El murmullo es un enjambre de abejas invisibles que llena el aire,los científicos se asoman por las barandillas de hierro del segundo piso,ajustándose las gafas con manos temblorosas para no perderse ni un milímetro de la acción.Mientras tanto,ocultos tras las gruesas columnas de piedra que sostienen el techo abovedado,Lavi,Allen,Miranda y Krory se mantienen agazapados,conteniendo el aliento como si el oxígeno mismo fuera a delatarlos En las sombras de los rincones,las apuestas corren como el fuego en un barril de pólvora -Diez libras a que le falta un ojo y tiene media cara quemada por el fuego de mil batallas-susurra un Buscador,pasándose la lengua por los labios secos -Veinte a que trae un collar hecho con orejas humanas trofeo-responde otro en un susurro,apretando su moneda contra la palma de la mano En el centro exacto de la tormenta,Lenalee permanece inmóvil.Está parada justo frente a la gran puerta doble de madera y bronce,con los brazos cruzados sobre el pecho y el uniforme impecable,no hay una sola fibra fuera de lugar,ni un mechón de pelo que se atreva a desordenarse.Su mirada es fría y fija en el umbral A la de ella,Komui es la viva imagen del colapso nervioso.Tiembla de forma incontrolable,haciendo que las hojas de su cabeza crujan rítmicamente.Aunque ha tenido la decencia de quitarse la mayor parte del disfraz y volver a ponerse su chaqueta blanca de Supervisor,aun hay rastros de hojas en su cabello Sostiene con ambas manos un taladro gigante,un prototipo experimental de la Sección de Ciencias que emite un zumbido sordo El reloj de la torre marca las siete en punto.El eco de las campanadas resuena en el vacío de la entrada,vibrando en las vigas de hierro,y entonces,de forma casi imperceptible,el sonido ambiental cambia Se escuchan pasos al otro lado de la puerta.Son pasos pesados,rítmicos y cargados de una firmeza que no admite dudas.Cada impacto del calzado contra el suelo exterior parece retumbar directamente en el estómago de los presentes,sincronizándose con los latidos acelerados de Lenalee que intenta no demostrar El gran portón de hierro cruje comienza a abrirse lentamente.Una ráfaga de viento gélido se cuela por la abertura,barriendo el suelo,levantando nubes de polvo y haciendo que la temperatura de la sala caiga varios grados de golpe.Es un frío que no pertenece a Londres,es el frío de una montaña lejana -Y aquí viene...Yu-susurra Lavi desde su escondite tras la columna,con su ojo brillando de pura anticipación maliciosa La puerta se abre por completo La silueta se recorta contra el resplandor exterior pero la imagen que se materializa ante los ojos de todos no encaja,en lo más mínimo,con lo que imaginaban No es un gigante deforme.No es una montaña de músculos desproporcionados ni un bárbaro de las cavernas cubierto de cicatrices de batallas ilegales Lo que entra en la Orden Negra es un joven de figura alta y delgada,dotado de una elegancia innata que parece dictar el ritmo del aire a su alrededor.Viste el abrigo largo de los Exorcistas,cuyos bajos ondean con una suavidad letal mientras camina.Su cabello,de un negro azulado y sedoso que brilla incluso bajo el cielo gris de Londres,está recogido en una coleta alta,dejando al descubierto unas facciones finas y afiladas Yu Kanda avanza con un paso seguro,desprendiendo una belleza fría que corta la respiración y silencia instantáneamente cualquier murmullo.No hay rastro de la "bestia" de Lavi,pero sí de la "presencia letal y afilada" de Marie.Su presencia es una disonancia de perfección y hostilidad.Su mano izquierda descansa con una naturalidad aterradora sobre la empuñadura de una katana negra que parece absorber la luz.Mugen La sala entera,desde los científicos que se asoman por las barandillas de hierro hasta los buscadores que aún aprietan sus monedas de apuesta,contienen el aliento al unísono.El silencio es tal que el leve zumbido del taladro de Komui,que sigue vibrando por pura inercia,suena como un rugido fuera de lugar Lenalee parpadea,totalmente desarmada.La calma agresiva con la que esperaba al monstruo,esa armadura de acero que había forjado en su mente tras escuchar a Lavi y Marie,se disuelve en un charco de pura y asfixiante confusión Sus labios se entreabren,pero su capacidad de respuesta ha quedado reducida a cenizas,la única palabra que su cerebro es capaz de procesar es un pensamiento vacío y recurrente -¿Qué...? El sistema lógico de Lenalee sufre un cortocircuito.Sus sentidos,que estaban en alerta máxima para detectar el hedor fétido de una bestia o el retumbar sísmico de un gigante,colapsan ante la evidencia física.En lugar del bárbaro desfigurado que Lavi le había "vendido" con tanta eficacia,tiene delante a una especie de príncipe de cuento oscuro,una figura con una belleza tan perfecta que parece irreal,casi ofensiva para el entorno industrial de la Orden El recién llegado se detiene frente a ella,ignorando por completo la presencia de los demás y a Komui.Invade su espacio personal con una suficiencia irritante,obligando a Lenalee a levantar ligeramente la barbilla debido a su estatura Sus ojos azules,afilados como cristales de hielo recién tallados,la escanean de arriba abajo con una frialdad que no muestra ni un ápice de cortesía.Se detienen un instante en sus ojos violetas,sosteniendo la mirada con una intensidad tan cruda que hace que a Lenalee le dé un vuelco el corazón Él no dice nada,pero su mirada parece estar leyendo cada uno de los pensamientos caóticos de ella.La tensión es tan densa que se siente como si el tiempo mismo se hubiera detenido Lenalee siente que el calor le sube por el cuello como una marea abrasadora hasta teñir sus mejillas de un rojo profundo.Está totalmente desarmada,la discrepancia entre su armadura de guerra mental y la elegancia letal del hombre frente a ella es tan vasta que la deja en un vacío emocional Abre la boca para articular una palabra,quizá para saludarlo o para suavizar la declaración de guerra que le tenía preparada,pero las cuerdas vocales se le niegan «No es una bestia»,piensa,todavía aturdida por la luz que emana de su figura. «Es...es...» Entonces,el "príncipe" frunce el ceño.Sus facciones,antes casi angelicales en su perfección,se contraen en un gesto de desagrado tan visceral que rompe cualquier ilusión de cuento de hadas.La observa con un desprecio clínico,como si estuviera evaluando una mercancía defectuosa en un mercado de mala muerte -Tks-chasquea la lengua con un fastidio que parece vibrar en las vigas del lugar. Se cruza de brazos sobre el pecho,haciendo que el cuero de su uniforme cruja -Has crecido Lenalee parpadea,totalmente desconcertada.¿"Has crecido"? ¿Por qué lo dice con ese tono de familiaridad irritada,como si ella fuera un inconveniente que ha aumentado de tamaño con el tiempo? ¿Acaso se han visto antes? La duda se instala en su pecho como una espina.Para ella,todo este asunto del compromiso no es más que un plan retorcido armado por los Altos Mandos del Vaticano,una maniobra política.No creyó ni una sola palabra de lo que Reever le dijo sobre que el contrato fue idea de ella cuando era niña,ni que ese salvaje estuviera de acuerdo. "Es una mentira para que acepte mi destino sin pelear" se ha repetido una y otra vez Pero esa frase...esa forma de mirarla...hace que el candado de su memoria sufra una sacudida violenta Busca en sus ojos azules una respuesta,una chispa de reconocimiento.Pero Yu Kanda no le da ni un solo segundo de tregua.No hay espacio para la cortesía,ni tiempo para el reconocimiento,y mucho menos para el alivio de una "supuesta" vieja amistad.Él ha venido a cumplir,y su paciencia es un hilo que ya se ha roto. -Te volviste más fea-suelta él con naturalidad,como si estuviera comentando que el cielo de Londres está especialmente gris esa mañana -Y sigues teniendo esa misma cara de llorona estúpida de siempre El encanto se rompe.No solo se quiebra,estalla en mil fragmentos invisibles que se clavan directamente en el orgullo de Lenalee.Las preguntas sobre su pasado son instantáneamente,incinerados por una llamarada de furia pura que recorre su sangre como ácido ¿Fea? ¿Llorona? ¿Estúpida? El silencio del salon se vuelve aún más denso.Lavi, desde su refugio tras la columna,se tapa la boca con ambas manos para no soltar una carcajada que se escucharía hasta en la Rama Asiática.Por otro lado,Komui,al procesar el insulto contra su hermana,aprieta el taladro con una fuerza tal que el motor empieza a chisporrotear y a soltar un humo negro y aceitoso Lenalee aprieta los puños a los costados, y sus nudillos crujen.Su Inocencia reacciona y comienza a intensificarse peligrosamente,emitiendo una nota vibrante de advertencia.La bestia no lo sabe,pero acaba de cavar su propia tumba en el suelo de piedra de la entrada La vena en su frente palpita con una fuerza rítmica y peligrosa,marcando el compás de una paciencia que ha llegado a su límite.Ya no importa si sus rasgos son perfectos o si su cabello brilla como la seda,en este preciso instante,Yu Kanda ha dejado de ser un misterio del pasado para convertirse simplemente en un idiota.Un idiota con una sentencia de muerte grabada en su rostro -¿Disculpa?-dice ella Su voz es un susurro sibilante,la clase de sonido que hace el acero justo antes de decapitar a alguien.No es una pregunta,es un desafío La tensión alcanza un punto de no retorno.La voz de Lenalee cae sobre el recinto como una pesada placa de hielo,tan gélida y cortante que el aire parece cristalizarse a su paso.Allen y Lavi,que observaban la escena con el alma en un hilo desde su escondite,retroceden por puro instinto de supervivencia.Conocen esa vibración,saben que cuando Lenalee adopta ese tono de mando,el entorno se vuelve un campo de minas -Bienvenido a la Rama Europea-continúa ella,acortando la distancia mínima que los separa y clavando sus ojos violetas en los de él con una promesa de violencia que no admite réplicas -Espero que hayas disfrutado mucho del viaje,porque te aseguro que será el último que hagas con tus piernas intactas si te atreves a volver a dirigirme la palabra de esa manera Bajo la tela de su uniforme,la Inocencia en sus tobillos emite un zumbido sordo y rítmico,como un depredador esperando la orden de atacar Kanda no retrocede ni un milímetro.Al contrario,se inclina ligeramente hacia adelante,invadiendo el espacio de Lenalee con una audacia irritante Una sonrisa de medio lado,apenas un esbozo cruel,curva sus labios finos.No es una sonrisa de disculpa,ni guarda un ápice de amabilidad,es un desafío arrogante,cargado de una superioridad que parece nutrirse directamente de la furia de ella Parece que,lejos de amedrentarlo o incomodarlo,la reacción volcánica de Lenalee le resulta genuinamente divertida,o quizás,es lo único que considera digno de su atención. -Tks...Al menos parece que ahora tienes más agallas-comenta él,cerrando el tema con una indiferencia tan exasperante que resulta casi física Kanda endereza la espalda y aparta la mirada de Lenalee con la misma rapidez con la que se desecha un objeto sin importancia.Su presencia sigue dictando el ritmo de la sala.Una disonancia de elegancia y hostilidad que deja a todos los presentes sin saber si deben admirarlo o huir de él. Su atención se desplaza ahora hacia Komui,quien ofrece una imagen entre lamentable y cómica.Sus manos tiemblan con tal violencia que el taladro gigante emite chirridos erráticos y echa pequeñas chispas,incapaz de arrancar del todo mientras las hojas de abedul en su cabeza se agitan al ritmo de su pánico -¿Eres el Supervisor?¿Dónde dejo mi equipaje?-pregunta Kanda,ignorando por completo el arma improvisada que apunta hacia su pecho y a las hojas que estan en su cabello -Quiero terminar con este trámite estúpido del compromiso cuanto antes.Tengo cosas más importantes que hacer que quedarme aquí parado perdiendo el tiempo El silencio que sigue a sus palabras es un vacío que parece succionar el aire En la mente de Lenalee,la palabra "trámite" resuena con la fuerza de una bofetada.No solo ha llegado a la sede para reclamar un contrato absurdo basado en una firma infantil,sino que lo trata como si fuera una molestia administrativa,una tarea tediosa en su lista de deberes junto con afilar su espada o limpiar su uniforme.Casarse con ella,para él,no es una tragedia ni un honor,es una pérdida de tiempo. Sin embargo,una punzada de duda atraviesa su rabia.Las palabras de Reever en la oficina volvieron a su mente como un eco persistente: "Él mismo inició el proceso...Él insistió". Si tanto le molestaba,¿Por qué diablos había cruzado el océano? ¿Por qué había rechazado misiones y presionado al Vaticano para que se cumpliera el compromiso justo ahora? La frialdad de su mirada no encajaba con la urgencia de su reclamo legal.Yu Kanda no es solo un idiota arrogante,es un misterio que debe resolver Detrás de las pesadas columnas de piedra,Lavi se tapa la boca con ambas manos,con los hombros sacudidos por una risa silenciosa que amenaza con hacerlo rodar por el suelo.Esto ha superado,por mucho,todas sus expectativas de Bookman.La tensión entre la "Bella" herida en su orgullo y la "Bestia" de lengua afilada es el espectáculo más grande que la Orden ha visto en años..
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