Iré a buscarte
26 de marzo de 2026, 20:17
Tras el estruendo ensordecedor del dojo y la lluvia de confeti explosivo que todavía flota en el aire como un recordatorio ridículo de la locura de su hermano,la Orden Negra se sumerge en una calma tensa.El silencio solo es interrumpido por los ecos de los gritos lejanos de los buscadores,quienes corren de un lado a otro intentando desactivar los últimos tentáculos espasmódicos del Komurin EX-Terminator
Lenalee no pierde el tiempo.Camina por los pasillos de piedra con un paso que resuena con determinacion,ignorando las miradas de soslayo del personal de limpieza.Sabe perfectamente que Komui pasará las próximas horas encerrado en su laboratorio,ya sea lamentándose dramáticamente por el "sacrilegio" del contacto físico o reparando su juguete mecánico.Es la ventana de oportunidad perfecta,y no piensa desperdiciar ni un segundo
Mientras avanza,el peso del abrigo de Kanda sobre su hombro y la frialdad de Mugen en su mano actúan como anclas hacia la realidad.En su mente,la imagen del samurái está sufriendo una metamorfosis irreversible.
El intruso arrogante,el "Marido Frío" y la "Bestia del Este" las definiciones que los demas intentaron venderle y,ella mismo creyo,se desmoronan ahora frente a la realidad de lo que acaba de presenciar
El hombre que bloqueó un ataque mortal por ella,el guerrero que reconoció su fuerza con un susurro y el compañero que prefirió huir antes de que la lastimen
«No es malvado»,concluye Lenalee,apretando la empuñadura de la espada.«Ni siquiera es tan indiferente como intenta parecer.Es algo mucho más simple y,a la vez,mucho más irritante:es increíblemente estúpido para comunicarse».
Sus pasos la llevan instintivamente hacia el sector botánico.El invernadero es el único refugio seguro en toda la Sede;el único rincón donde los robots de Komui tienen prohibida la entrada por orden directa y tajante de la Sección de Ciencias. En ese edificio,proteger las plantas medicinales y los ejemplares exóticos es la única prioridad que logra superar los celos crónicos del Supervisor.
Al cruzar la pesada puerta de cristal,el ambiente cambia de golpe,envolviéndola en un abrazo cálido.El aire allí es denso,cargado de una humedad que huele a tierra mojada,clorofila y esa savia dulce que solo el sol filtrado puede producir. Es un oasis de vida vibrante en medio de la piedra fría y la niebla eterna de Londres.
Camina en total silencio,sus pies descalzos (todavía sucios por el polvo del dojo) hundiéndose ligeramente en el musgo que bordea el camino.Se mueve entre helechos gigantes que parecen abanicos de seda y palmeras cuyas copas rozan el techo de cristal,buscando una señal
No necesita buscar mucho.Sus sentidos,agudizados por la Inocencia y la adrenalina residual,detectan un rastro inconfundible:sándalo y acero frío.Lo encuentra finalmente en un rincón apartado,un refugio de penumbra escondido tras una cortina de orquídeas exóticas que cuelgan del techo como lenguas de fuego violeta
No sabe por qué,pero puede detectar su ubicación exacta en medio de la densa maleza del invernadero.Es una sensación vibrante,un tirón en el centro de su pecho,como si sus propios pies la guiaran hacia él a través de un laberinto invisible que solo ellos dos conocen.No necesita rastrear huellas ni buscar sándalo;simplemente sabe dónde está
Al cruzar el arco de unas buganvillas,lo encuentra.Kanda está allí,sentado contra la pared de piedra que sostiene los depósitos de agua.Por primera vez desde que cruzó las puertas de la Sede,no mantiene su habitual postura rígida de combate,esa que lo hace parecer una estatua siempre a punto de atacar.Está inclinado hacia adelante,con los codos apoyados en las rodillas y la mirada perdida en el suelo
Pero lo que más impacta a Lenalee,lo que la obliga a detenerse y contener el aliento,es el detalle que rompe por completo su imagen de exorcista implacable:tiene el pelo suelto
El cabello de Kanda,liberado de la coleta tirante que acentúa la agresividad de sus rasgos,es una cascada de tinta negra que se derrama sobre su espalda y vela parte de su rostro,ocultando la dureza de sus facciones.Sin ese ceño fruncido de perpetua irritación y con las hebras oscuras cayendo libremente,Kanda parece...diferente
Más joven,la severidad de su perfil se suaviza bajo la sombra de su cabello.
Menos hostil,la armadura de arrogancia parece haber caído junto con el lazo que lo sujetaba.
Casi humano.Ya no es la "Bestia del Este";es un hombre agotado...pero por un momente siente que esa imagen de el ya la ha visto...pero...¿Como?...se supone que es un extraño...
-Si vienes a traer otro robot,ahórratelo-suelta Kanda sin molestarse en girarse
Su voz suena ronca,cargada de un cansancio que no es físico,sino una fatiga del alma que resuena entre las paredes de cristal.Hay una amargura profunda en su tono,una que Lenalee nunca había escuchado antes
-Cortaré el próximo en mil pedazos-continúa él,y aunque sus palabras son violentas,su entrega es monótona,casi apagada
-Me importa un bledo si es un invento de tu hermano o del mismísimo Papa
Lenalee permanece inmóvil,sujetando a Mugen contra su costado.Verlo así,tan vulnerable y a la vez tan a la defensiva,le quita las ganas de gritarle por no contestarle sus preguntas.La purpurina rosa que todavía brilla en algunos de sus mechones sueltos es lo único que queda del ridículo ataque de Komui,pero la herida en su orgullo parece ser mucho más profunda
Acorta la distancia despacio,midiendo cada paso con la cautela de quien se acerca a un animal salvaje que acaba de lamerse las heridas.La humedad del invernadero empaña ligeramente los cristales y el ambiente,suavizando los bordes de la realidad y creando una burbuja de intimidad que parece aislada del resto del mundo
Se detiene a una distancia prudente,dejando que el aroma a tierra húmeda llene sus pulmones antes de hablar
-Vengo a pedir perdón y a traerte tus cosas-dice ella con una suavidad que contrasta con la fiera que fue en el dojo
-Komui...a veces pierde el control por completo.No debió interrumpirnos,ni mucho menos atacarte de esa forma tan ridícula
Kanda suelta un bufido seco,una exhalación que es más resignación que ira. Echa la cabeza hacia atrás en un gesto brusco para apartar los mechones rebeldes que le caen sobre los ojos,revelando por un segundo una mirada que ya no busca pelea,sino silencio
-Tks.Tu familia es demasiado ruidosa-sentencia.Aunque sus palabras son duras,la agresividad habitual carece de filo esta vez.Suena simplemente agotado
Sin esperar una respuesta,Kanda comienza a recogerse el cabello con movimientos expertos,fluidos y rápidos.Lenalee se queda hipnotizada observando sus manos;es un proceso que rompe la estática del momento
Sus manos son grandes y curtidas,marcadas por cicatrices de entrenamientos inhumanos y batallas que ella aún no logra comprender.
A pesar de la tosquedad de las marcas, se mueven con delicadeza manipulando la seda negra de su pelo con la precisión de un cirujano
Poco a poco,la "Bestia" vuelve a encerrarse bajo la coleta tirante,reconstruyendo la armadura visual con la que enfrenta al mundo.
Entonces,un objeto le llama la atención,rompiendo su trance y acelerando su pulso.Kanda desliza una cinta de tela roja de su muñeca para asegurar la coleta alta
No es una goma elástica de los suministros estándar de la Orden Negra. Tampoco es una cinta de seda nueva de las que se consiguen en los mercados de Londres,esas que brillan bajo la luz de las farolas.
Es una tira de tela simple,de un rojo que alguna vez debió ser vibrante y fiero,pero que ahora se muestra descolorido,casi rosado en algunas partes,desgastado por el sol de mil viajes y el roce constante del acero.
Los bordes están ligeramente deshilachados,revelando el paso de muchos años y la silenciosa insistencia de un dueño que se niega a dejarla ir
El corazón de Lenalee da un vuelco doloroso.Sus dedos se mueven por instinto propio,señalando el objeto como si fuera un imán para sus recuerdos perdidos
-Esa cinta...-murmura ella,sintiendo una presión creciente en el pecho,un nudo que le dificulta la respiración y le seca la garganta
-Está muy vieja.¿Por qué no pides una nueva? Te darían algo de mejor calidad,algo que no esté a punto de romperse
Kanda se congela en mitad del movimiento.La fluidez con la que se recogía el cabello se rompe de golpe,dejando sus manos suspendidas en el aire,entrelazadas con las hebras negras y la tela gastada.El silencio del invernadero,que hace un momento era pacífico,se vuelve pesado
Sus ojos azules se clavan en los de ella con una intensidad puramente defensiva,como si Lenalee acabara de poner el dedo sobre su herida más abierta y vulnerable.Kanda termina de atar el nudo con una fuerza innecesaria,tirando de la tela hasta que sus nudillos blanquean,asegurando su coleta alta y recuperando,junto con el peinado,su armadura de indiferencia
-Funciona bien-suelta con voz seca,cortando de raíz cualquier intento de charla
Su tono es un muro,una advertencia clara para que ella retroceda,pero Lenalee ya está demasiado cerca de la verdad como para darse la vuelta
-Pero me resulta...-Lenalee frunce el ceño,apretando una mano contra su pecho, justo encima del corazón,mientras busca la palabra exacta que parece escaparse entre sus dedos como arena.Siente una pulsación extraña,un eco que no pertenece al presente
-Familiar.¿Dónde la conseguiste?
Kanda vuelve a fruncir el ceño y una sombra de amargura profunda cruza su rostro,oscureciendo su mirada.El silencio en el invernadero se vuelve pesado,cargado con el olor penetrante a tierra mojada y la humedad dulce de las orquídeas.Él la estudia en silencio,buscando en su rostro el rastro de alguna broma cruel o un juego mental de la Orden
Él lo sabe.Lo recuerda todo con una claridad que lo atormenta:esa cinta no es un simple accesorio.Fue el primer regalo que ella le hizo,que "Lena" le dio,un trozo de tela que ella misma solía usar para sujetar su propio pelo antes de que los científicos de la Rama Asiática la apartaran de su lado definitivamente
Se pone de pie de golpe,rompiendo la atmósfera tranquila.El movimiento es tan súbito que las orquídeas cercanas se agitan,dejando caer gotas de rocío sobre la grava.Su mano va instintivamente a la cinta descolorida que ahora sujeta su cabello,cubriéndola con la palma como si quisiera ocultarla físicamente de la vista de Lenalee,protegiendo ese último pedazo de su historia común del escrutinio de quien debería conocerlo mejor que nadie
-No es asunto tuyo-sentencia,y el aire en el invernadero parece enfriarse varios grados,anulando el calor tropical de las plantas
Su tono es una cuchilla afilada que busca establecer una distancia insalvable entre ellos.Sin embargo,hay una vibración eléctrica bajo la superficie de su voz que delata un conflicto interno
-Si de verdad te resulta tan familiar,deberías saber de dónde salió sin que yo te lo diga-añade con una frialdad que duele más que un golpe directo al plexo
-Deja de meterte en mis cosas de una vez
Él da un paso hacia ella,no para buscar cercanía,sino para reclamar su espacio y su silencio.Sus ojos azules brillan con un desprecio que parece más una defensa que un ataque
-Vuelve con tu hermano,tus amigos y quédate en tu mundo de cristal.Ese donde todo es seguro,donde los recuerdos no duelen y donde no tienes que mirar las cicatrices de los demás
Con un movimiento seco y eficiente,reclama a Mugen y su uniforme,recuperando los símbolos de su identidad como si nunca hubiera flaqueado.Pasa por el lado de ella sin dedicarle una sola mirada,como si el espacio que ella ocupa hubiera dejado de existir para él en el momento en que se puso de pie
Sin embargo,al salir,le golpea levemente el hombro con el suyo.No es un choque accidental;es un contacto breve,cargado de una tensión tan cruda y real que sacude a Lenalee.Es un recordatorio físico de su presencia,un "despierta" lanzado desde el gélido abismo que los separa.
Ella se queda inmóvil,de pie entre la vegetación exuberante.El aroma dulce de las orquídeas,que minutos antes le parecía un bálsamo,se vuelve de pronto sofocante,invadiendo sus pulmones como un gas pesado.El silencio del invernadero vuelve a instalarse,cerrándose sobre ella,pero la paz se ha esfumado por completo
Se lleva una mano al hombro,allí donde el contacto de Kanda aún arde con un calor fantasma.Siente una punzada desesperadora:la certeza absoluta de haber olvidado algo vital,algo que late justo detrás de una puerta cerrada con llave en su mente
Vino hasta aquí buscando respuestas,decidida a interrogarlo sobre su pasado,pero la realidad la ha dejado muda.No ha podido articular ni una sola palabra de las miles que bullen en su interior.Y sin embargo,mientras observa la puerta de cristal por donde él se ha ido,comprende que no ha hecho falta
El silencio de Kanda,es una muralla de protección y de dolor,esa tira de tela descolorida y gastada,ese "hilo rojo" que él se niega a soltar,le ha dicho más de lo que cualquier expediente de la Orden podría revelar
Vuelve a su habitacion,sin cruzarse con nadie,se deja caer en la cama agotada mentalmente...
Esa noche,el sueño deja de ser un refugio para convertirse en un territorio hostil.Lenalee se agita entre las sábanas,envuelta en una danza febril donde la imagen de la cinta roja deshilachada se entrelaza con el eco persistente de una frase: "Te volviste más fuerte".La voz de Kanda no es solo un recuerdo;se siente como una presión física,un peso invisible que le oprime el pecho y le dificulta la respiración
Finalmente,el cansancio vence su resistencia.Su consciencia se desprende de la realidad y se hunde en un abismo profundo,donde el tiempo y el espacio se desdibujan
La niebla regresa.Es densa,fría y tiene ese aroma antiguo a madera vieja e incienso que ahora reconoce.Sin embargo,esta vez el escenario es mucho más nítido,como si su mente hubiera logrado enfocar una lente empañada por años de olvido
Se encuentra de nuevo en aquel templo de madera oscura.La pequeña Lenalee del pasado está allí,con el rostro empapado en lágrimas que brillan bajo la tenue luz del atardecer.Se aferra a una columna tallada con una fuerza desesperada,como si la madera fuera lo único que la mantiene anclada a un mundo que se desmorona
A su lado esta sentada,la niña de cabello negro.Permanece estática,contemplando el jardín exterior a través de las puertas abiertas,donde los primeros copos de nieve comienzan a caer silencio
-Tengo que irme-dice la pequeña Lenalee
Su voz suena rota,cargada de una tristeza que ninguna niña debería conocer,aunque hace un esfuerzo sobrehumano por parecer valiente frente a ella
-Me trasladarán a otro país
La figura no se mueve.No hay consuelo físico,no hay abrazos,solo una madurez que parece impropia de alguien de su edad
-Así es nuestra vida-responde ella, y su voz suena como el viento de invierno que recorre los pasillos del templo
-Somos soldados de Dios
Lentamente,como si cada palabra fuera un sello tallado en piedra,añade las instrucciones que marcarán el resto de su existencia
-No mueras.Sé fuerte...Nos volveremos a ver.Hicimos una promesa
Por un instante,la nieve parece detenerse en el aire.La joven gira ligeramente la cabeza,lo justo para que una parte de su perfil se ilumine
-Yo iré a buscarte...Lena
Lenalee despierta de golpe en la penumbra de su habitación.Se incorpora en la cama con un movimiento brusco,el pecho subiendo y bajando mientras intenta atrapar un aire que de repente parece haber desaparecido.
Se queda sentada en la oscuridad,con la respiración entrecortada y una mano apretada contra el corazón,que late con una violencia dolorosa.El silencio de la Sede es sepulcral,pero en su mente,el nombre sigue vibrando,rebotando contra las paredes de su habitación como un eco persistente que se niega a morir
-Lena
Ese nombre la golpea con más fuerza que cualquier patada en el dojo.Nadie la llama así.En la Rama Europea,ella es Lenalee.Komui la llama Lenalee con ese tono sobreprotector que ya conoce de memoria.Lavi y Allen le dicen Lenalee,y Reever,con su seriedad profesional,también la llama por su nombre completo
Nunca nadie la ha llamado asi.Solo en ese sueño...solo esa figura de cabello negro,sin rostro...esa niña
Aprieta las sábanas con rabia y confusión.Las lágrimas del sueño aún están frescas en sus mejillas,pero la frustración es lo que realmente la quema por dentro
-Pero... ¿Por qué?-murmura en la oscuridad,con la voz rota
-¿Por qué puedo recordar la nieve y el nombre que me diste... pero sigo sin poder recordar tu nombre?¿Por qué no puedo recordar tu rostro?¿Por qué siento a él en ti?
-¿Cual es la promesa?...¿Por qué siento que este matrimonio no es falso?
Siente que está al borde de un precipicio