La Bestia del Este y La Bella de la Orden:Manual de un Matrimonio ¿Arreglado?

Het
PG-13
Finalizada
1
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Emparejamientos y personajes:
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136 páginas, 56.091 palabras, 14 capítulos
Descripción:
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Epilogo

Ajustes
Han pasado dos meses desde que el Komurin 700 terminó reducido a un montón de chatarra humeante en los jardines de la Sede.En la Orden Negra,la paz es un concepto efímero,sin embargo,Lenalee se ha encargado personalmente de que,al menos por hoy,el estruendo de la guerra y la presión de la Inocencia dejen de existir para ellos Kanda aguarda de pie en la entrada principal.Es una imagen inusual.No viste su pesado uniforme de exorcista,sino ropa civil aunque no logra ocultar su porte de guerrero.Mantiene los brazos cruzados sobre el pecho,golpeando rítmicamente el suelo con la punta de su bota en un claro signo de impaciencia -Llegas tarde llorona-gruñe en cuanto ve aparecer la silueta de Lenalee recortada contra la luz del pasillo. Ella llega corriendo,con las mejillas encendidas por el esfuerzo.No detiene su marcha hasta que se encuentra a escasos centímetros de él,invadiendo ese espacio personal que ahora le pertenece por derecho propio. -Solo fueron cinco minutos,Yu-responde ella,soltando una risita mientras intenta recuperar el aliento -Además...la demora fue por una causa noble Kanda alza una ceja,esperando la explicación mientras acomoda el cuello de su chaqueta civil,sintiéndose extrañamente expuesto sin el peso de Mugen a la vista -Tuve que convencer a Reever de que escondiera la llave del hangar de los robots-continúa Lenalee,bajando la voz como si compartieran un secreto de estado -Es la única forma de asegurar que mi hermano no intente seguirnos con el Komurin 701 en mitad de nuestro paseo -Aceptó de inmediato.Digamos que todavía guarda cierto rencor por lo que pasó aquella vez en el dojo Kanda suelta un "Tks" sonoro,un eco de su antigua impaciencia que ya no engaña a nadie,y menos a ella.Sus ojos,afilados y observadores,escanean a Lenalee de arriba abajo en un barrido rápido,ella tambien viste ropa sencilla y civil,ambos dejan sus Inocencias por solo unas horas,en caso de emergencia Reever los contactará y vendrán de inmediato Sin mediar palabra,Kanda extiende su mano en un gesto que es,a la vez,una invitación y una promesa.Lenalee la toma,entrelazando sus dedos con los de él. La naturalidad con la que sus palmas encajan y sus dedos se buscan es asombrosa Comienzan a descender por el sendero que serpentea hacia el pequeño pueblo situado a los pies de la montaña.El aire alli arriba es más limpio,libre del olor a aceite de motor de los laboratorios,del alcohol y desinfectante de la enfermeria El plan de Lenalee es de sentirse una adolescente sin presiones,aunque sea solo una fachada de su vida real Mientras caminan,el sol de la tarde proyecta sombras largas sobre el camino. Kanda no ha soltado su mano ni una sola vez,manteniendo un agarre firme que le recuerda a Lenalee que él sigue siendo su escudo Para ella,esta caminata es el verdadero epílogo de su dolor.Ya no huye de una habitación blanca camina hacia una comida tranquila en una posada rústica,donde el único enemigo será decidir qué plato pedir y cómo evitar que Kanda frunza el ceño cuando el camarero se acerque demasiado -Es extraño-murmura Lenalee,apretando un poco más sus dedos -Caminar así,como si el mundo no se estuviera acabando -Tks.El mundo siempre se está acabando-responde Kanda,aunque no retira la mano -Solo estamos aprovechando que hoy va más despacio Llegan a una pequeña taberna que huele a pan recién horneado y a madera gastada por el tiempo.Es un refugio acogedor,bañado por la suave luz matutina que se cuela por los ventanales.Aquí,lejos de los uniformes negros y el peso de las armas,Yu y Lena ocupan una mesa en un rincón tranquilo Conversan sobre cosas triviales,permitiéndose el lujo de ser una pareja normal por primera vez en su vida.Hablan del sabor del té,del bullicio del mercado que se organiza afuera y de lo extraño que se siente no tener a un buscador entregándoles informes urgentes -Ojalá algún día podamos disfrutar momentos de paz así-dice Lenalee,y su voz suena como un deseo lanzado al viento,cargado de una esperanza que a veces le duele sostener Kanda no aparta la mirada de ella.Sus ojos azules,profundos y serios,no buscan engañarla con promesas vacías -Si ganamos la guerra.Aún hay mucho por recorrer,Lena.Demasiada sangre que derramar antes de que el mundo nos deje en paz Lenalee asiente lentamente,aceptando la cruda honestidad de sus palabras.En la Orden Negra,el mañana es un concepto abstracto.Para ellos,dos supervivientes de experimentos y batallas imposibles,el tiempo se mide en respiraciones compartidas y batallas ganadas -Así es,vivimos el día a día-dice ella con una sonrisa suave,volviendo a centrar su atención en él -Quizás por eso estos momentos valen tanto.Porque no sabemos cuántos más tendremos Kanda nota la sombra de tristeza que amenaza con empañar el brillo de sus ojos violetas.No está dispuesto a permitir que el fantasma de la guerra les robe también esta tarde en el pueblo.Con un gesto brusco pero cargado de un afecto que ya no sabe ocultar, da un golpecito en la mesa para llamar su atención -Basta,Lena -¿Acaso no dijiste que hoy querías que sea un día "normal"? Ella lo mira,sorprendida por la interrupción,y ve en la expresión de Yu una determinación feroz.La de proteger su tranquilidad incluso de sus propios pensamientos -¿Vas a pasar todo el día filosofando sobre el futuro o vamos a terminar de caminar antes de que empiece a llover? Se levanta y de nuevo le ofrece la mano Lenalee suelta una risita,dejando que la melancolía se disipe como el vaho sobre el té.Toma la mano de Kanda,sintiendo la fuerza de sus dedos entrelazados,y se levanta renovada -Tienes razón,Yu.Hoy no somos exorcistas.Hoy somos solo nosotros Al salir de la taberna,el aire frío los recibe cortante y puro,contrastando con el calor del hogar que acaban de dejar atrás -Yu,mira-dice ella de repente,tirando suavemente de su manga y señalando un pequeño puesto de baratijas al borde del camino En el mostrador de madera desgastada descansa una pequeña figura tallada con sencillez.Dos pajaritos unidos por un hilo rojo.Lenalee se queda mirándolo con una nostalgia silenciosa,es la representación física de su propio destino,de ese vínculo que la Orden intentó desatar y que ellos,contra todo pronóstico,han vuelto a anudar Antes de que ella pueda preguntar el precio,Kanda ya ha sacado unas monedas y ha comprado la figura.Se la entrega,girando el rostro hacia las sombras de los edificios para ocultar que sus orejas están teñidas de rojo -Para que dejes de mirar cosas baratas-gruñe él,aunque sus dedos rozan los de ella con una delicadeza que contradice sus palabras Lenalee toma la figura,sintiendo la calidez de la madera recién comprada,y se alza de puntillas para darle un beso rápido en la mejilla.El roce es breve,pero deja a Kanda petrificado en su sitio -Gracias,"Mejor Amiga"-susurra ella con una chispa de malicia,recordándole aquellos días de confusión Kanda se tensa como una cuerda de violín a punto de romperse bajo la presión -Vuelve a decir eso y te juro que... Pero no termina la frase.Ella ya ha echado a correr por un sendero nevado,su risa resonando entre los árboles como una melodía que el invierno no puede apagar.Kanda suspira,una exhalación larga que libera el último rastro de su armadura emocional,y sale tras ella Tal vez la guerra nunca termine.Tal vez Komui despierte mañana con una nueva idea desquiciada y construya más Komurines para perseguirlos por toda Europa. Peo por primera vez en su existencia,Kanda Yu no está corriendo hacia una batalla para demostrar que está vivo.Está corriendo hacia su casa No tarda en alcanzarla,sus reflejos,forjados en mil batallas,lo convierten en una centella que acorta la distancia en apenas unos latidos.Con un movimiento rápido y una sonrisa apenas contenida,la agarra por la cintura y la levanta en el aire Lenalee suelta un grito de sorpresa que se transforma en una risa vibrante mientras sus pies se separan del suelo.Pero el impulso es demasiado fuerte y el terreno,traicionero por la nieve recién caída,no ofrece apoyo.Con el equilibrio perdido,ambos se precipitan hacia el blanco manto Caen juntos,rodando por la ladera en un torbellino de extremidades y carcajadas.El mundo se vuelve un borrón de cielo gris y suelo blanco,acompañado por el chapoteo suave de los copos que se deshacen al contacto con sus cuerpo Terminan en el fondo de la pequeña pendiente,con Kanda sobre ella.Sus cuerpos quedan entrelazados en una intimidad que ya no les resulta extraña,donde la nieve fría que se cuela por sus cuellos contrasta violentamente con el calor intenso que emana de ellos Por un instante,sus miradas se encuentran a escasos centímetros de distancia. El aire que exhalan se mezcla en pequeñas nubes de vapor y,al mismo tiempo,un déjà vu los golpea Ambos recuerdan aquella caída accidental en el dojo meses atrás,el acecho ridículo del Komurin,la rigidez de sus cuerpos y esa vergüenza inicial que los hacía querer apartarse de inmediato Pero esta vez es diferente.Las piezas del rompecabezas finalmente han encajado Ya no hay nadie más.No hay robots erizados con reglas absurdas,ni hermanos paranoicos vigilando tras las columnas,ni el peso de un contrato oficial dictando sus movimientos.Solo queda la inmensidad del cielo invernal sobre sus cabezas y la paz de su compañía Kanda no se apresura a levantarse.Apoya su frente contra la de Lenalee,dejando que el silencio hable por él.En este rincón olvidado del mundo,entre la nieve y el frío,han encontrado el calor que la Orden les negó durante una década.La "Bestia" y la "Bella" finalmente han dejado de pelear contra el destino para simplemente habitarlo Kanda aprovecha el momento,ese quiebre en el tiempo donde la Orden y sus sombras parecen haber sido borradas por la nieve.Acercándose a su oído,con la voz ronca por el esfuerzo y una emoción que rara vez se permite,susurra las palabras que nunca pensó pronunciar en voz alta.Son las palabras que no necesitaban un contrato firmado en Asia para ser reales,las que su alma ya gritaba mucho antes de que él pudiera entenderlas -Te amo,Lena Durante diez años, él le había puesto otros nombres a ese vacío en su pecho:lo llamó deuda,lo llamó promesa,incluso llegó a creer que era una forma de locura que lo mantenía atado al pasado.No fue hasta que volvió a encontrarla en los pasillos de la Sede,hasta que sintió el fuego de los celos y la paz de su silencio,que comprendió que el sentimiento siempre había estado ahí,latente y furioso,esperando a tener un nombre verdadero Antes de que ella pueda reaccionar,antes de que sus ojos violetas puedan procesar la magnitud sísmica de esa confesión,Kanda sella la promesa con un beso Este no es el roce torpe y vacilante que compartieron en el balcón bajo la mirada del Komurin.Este contacto está cargado de una urgencia y una pasión que los sorprende a ambos.Es la reclamación de un guerrero que,tras años de ser tratado como un arma,se atreve a reclamar su humanidad y su hogar Bajo el cielo invernal,el tiempo se detiene definitivamente.El calor que emana de ellos parece derretir la nieve a su alrededor,creando un santuario privado donde las cicatrices del pasado ya no duelen.El beso se vuelve su juramento final,ya no hay deudas que pagar ni hilos rojos que desenredar.Solo queda la certeza de que,sin importar cuántas batallas les esperen al cruzar las puertas de la Orden,la guerra ya no puede tocarlos alli Kanda rompe el beso con lentitud,como si le costara desprenderse de esa conexión,pero no se aleja.Se quedan abrazados unos minutos más,dejando que sus respiraciones se sincronicen en medio del silencio blanco.Es un abrazo que no busca nada más que la reafirmación de que el otro está ahí,vivo y presente La burbuja de calor comienza a ceder ante la persistencia del invierno.Lenalee tiembla levemente entre sus brazos al sentir el frío húmedo de la nieve que ha calado en sus ropas.Kanda nota el estremecimiento.Se levanta primero y le tiende la mano para ayudarla a incorporarse,sacudiendo con cuidado los restos de escarcha de sus hombros No dicen nada,no hay nada que decir,las palabras sobrarían frente a la elocuencia de sus miradas.Se toman de la mano y regresan al pueblo,decididos a exprimir cada segundo de ese "día normal" que tanto les costó conseguir Horas mas tarde el camino de regreso a la Orden se siente más corto que nunca,como si el espacio entre el mundo exterior y los muros se hubiera contraído bajo el peso de lo que acaban de compartir.El "Te amo" de Kanda sigue resonando en los oídos de Lenalee como una melodía constante y vibrante,proporcionándole un calor interno Caminan con las manos entrelazadas,sin ocultarse,desafiando con su cercanía cualquier mirada curiosa de los buscadores o guardias que se cruzan en su camino.Ya no hay rastro de la duda o el secreto,sus dedos unidos son una declaración pública de su nueva realidad Llegan finalmente al pasillo donde sus caminos deben separarse hacia sus respectivas habitaciones.El silencio del corredor es apenas interrumpido por el crepitar de las antorchas que proyectan sombras alargadas y danzantes sobre las paredes de piedra.Es el lugar donde,durante semanas,se han despedido con una formalidad cargada de tensión Pero esta noche, el protocolo ha muerto Antes de que él pueda soltar su mano,Lenalee tira con suavidad su brazo.No permite que la distancia se restablezca. Lo rodea en un abrazo firme,hundiendo el rostro en su cuello por un segundo,inspirando ese aroma a sándalo y acero que ahora identifica como su refugio personal Lenalee se alza sobre las puntas de sus pies,buscando la cercanía de su oído para que sus palabras no se pierdan en la inmensidad del pasillo.Su voz es un susurro cálido que sella el capítulo de su soledad -Yo también...te amo,Yu Kanda se tensa un instante bajo el abrazo,pero luego relaja los hombros y se apoya sobre la cabeza de ella,cerrando los ojos Sin darle tiempo a procesar el impacto emocional,Lenalee lo toma por el cuello de la camisa,acortando la distancia final con una determinación que lo deja sin aliento Ambos sellan la declaración con un beso profundo y pausado.Es un contacto que sabe a victoria y a alivio.Están tan perdidos en el roce de sus labios,tan ajenos al mundo de piedra y guerra que los rodea,que no notan la presencia que acecha en las sombras de una columna cercana ¡FLASH! Un destello blanco,cegador y repentino,rasga la penumbra del pasillo como un rayo,obligándolos a separarse -¡Ajá! ¡Te tengo,Yu!-exclama una voz misteriosa -¡Esto vale oro puro! Lavi emerge de la oscuridad,agitando una cámara fotográfica con una sonrisa de oreja a oreja que amenaza con salirse de su rostro -¡Tengo material para chantajearte el resto de tu vida!-grita Lavi,retrocediendo un paso mientras asegura la cámara contra su pecho -¡Confirmado! ¡La "Bestia" tiene corazón y yo tengo la prueba revelada! Sale corriendo a toda velocidad por el pasillo,su risa de maníaco resonando en el pasillo Kanda aprieta los dientes con tal fuerza que se escucha el crujido de su mandíbula.Por un segundo,sus músculos se tensan,listos para lanzarse a una persecución mortal,pero entonces exhala un suspiro largo y pesado,cerrando los ojos con resignación -Tks...-dice Kanda,relajando los puños -Después lo agarro.Ese idiota no llegará muy lejos antes de que lo encuentre y le haga tragarse esa maldita cámara Lenalee,lejos de mostrarse molesta o avergonzada por el inminente chantaje de Lavi,suelta una carcajada limpia y sonora que rebota alegremente en las paredes de piedra de la Sede Kanda la acompaña hacia su habitacion para prolongar el momento lo más posible,por el momento ignora el hecho de que Lavi anda suelto con una prueba fotográfica de su "debilidad".Para él,el resto del mundo ha dejado de existir Antes de que ella ponga una mano en el pomo de la puerta de su habitacion,la toma por la cintura una vez más,atrayéndola hacia el calor de su cuerpo. Se despiden con un último beso. Finalmente,las manos se deslizan una última vez antes de soltarse,y el chasquido de la pesada puerta de madera marca el final físico de su encuentro Sin embargo,el vacío del pasillo no logra enfriar la conexión,el vínculo permanece más tenso,vibrante y brillante que nunca En la penumbra de su habitación, Kanda se deja caer sobre su cama.Sus ojos se fijan en el lazo rojo descolorido que rodea su muñeca,ese jirón de tela que ha sido su única ancla durante una década «No fue la Orden,ni fue el azar» piensa Kanda,cerrando el puño con fuerza. «Fuiste tú» En la otra habitacion,Lenalee se abraza a sí misma,presionando contra su pecho la pequeña figura de madera de los pajaritos unidos.El aroma a sándalo de la chaqueta de Yu aún impregna su piel,sirviendo como un escudo contra cualquier pesadilla que los laboratorios intenten enviarle esa noche Después de años de sombras asfixiantes,de amnesias dolorosas y de una soledad que parecía no tener fin,ambos han cumplido el pacto.Al final,no importaba el género confundido de su infancia,ni los sellos oficiales de la Orden,ni la posibilidad de una ceremonia de boda pomposa ante un altar ajeno Lo que realmente importaba,lo único que sobrevivió a la destrucción y al tiempo,era la promesa silenciosa de dos niños de la Rama Asiática Bajo el cielo de Londres,la nieve sigue cayendo en silencio,borrando las huellas de su caminata pero dejando intacto el camino que,por fin,han decidido recorrer de la mano FIN
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