La Bestia del Este y La Bella de la Orden:Manual de un Matrimonio ¿Arreglado?

Het
PG-13
Finalizada
1
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136 páginas, 56.091 palabras, 14 capítulos
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Nuevo Comienzo

Ajustes
Logran escabullirse de la oficina de Komui (y de sus sollozos dramáticos que aún se escuchan por los conductos de ventilación) buscando un respiro en los balcones superiores de la Sede.Al cruzar el umbral hacia el exterior, el aire de la mañana londinense golpea sus rostros,cargado con ese aroma a hollín de carbón y lluvia reciente que define a la capital Se sumergen en un silencio cómodo,de esos que no necesitan ser rellenados con explicaciones apresuradas ni disculpas innecesarias.Por primera vez en diez años,el peso asfixiante de la incertidumbre ha desaparecido de sus hombros Kanda mantiene los brazos cruzados,con la mirada perdida en el curso oscuro del río.Sus hombros,antes tensos como la cuerda de un arco,se relajan bajo el cielo abierto.A su lado,Lenalee permanece inmóvil,lo suficientemente cerca como para sentir el calor constante que emana del brazo de él Ya no son el "sujeto de prueba" y la "niña asustada" de la Rama Asiática. Tampoco son el "marido frío" y la "esposa ausente" de un contrato burocrático. Son,simplemente,dos personas redescubriéndose bajo la luz de un amanecer que parece prometer,por fin,un nuevo comienzo libre de sombras ajenas Aprender a convivir no es sencillo,especialmente para alguien como Kanda,que ha hecho de la soledad su único refugio y del aislamiento su armadura más resistente.Sin embargo,siente con una extrañeza que raya en lo místico que ella lo conoce de toda la vida.No necesita articular palabras para explicar sus estados de ánimo;Lenalee parece leer las sombras en su mirada azul antes de que él mismo sea consciente de que el peso del pasado lo está hundiendo. Ella posee una sensibilidad que nadie más en la Sede demuestra tener.Respeta su privacidad no como una norma impuesta,sino como un acto de amor silencioso.Cuando Yu necesita sumergirse en sus meditaciones o simplemente habitar su propio silencio huraño,ella no presiona,no exige y no intenta forzar su entrada en ese santuario personal Sus días comienzan a cobrar una rutina nueva y extrañamente apacible,un ritmo que los aleja de la vorágine de la Orden.Desayunan juntos en un rincón apartado del comedor,protegidos por las sombras de una columna,lejos de las preguntas punzantes de Lavi o los dramas melodramáticos que Komui aún intenta orquestar desde su oficina En ese rincón,el mundo exterior desaparece.No hay misiones,no hay Akumas,no hay condenas.Solo el vapor del café,soba y la presencia del otro Después del desayuno,se retiran al dojo privado.Aquí,las palabras sobran por completo.Lo que ocurre en la lona no es solo una práctica de combate;es una conversación entre combatientes Kanda le enseña a manejar la fuerza de sus movimientos,corrigiendo su postura con manos firmes pero desprovistas de la brusquedad de antaño.Entre el sudor,el aroma a madera vieja y el sonido rítmico de las espadas de entrenamiento chocando,es donde mejor se entienden.En cada estocada y cada bloqueo,se dicen todo lo que aún no se atreven a pronunciar en voz alta. En la lona,ya no hay jerarquías ni contratos.Solo dos guerreros aprendiendo a confiar el uno en el otro Kanda,por su parte,descubre un sentimiento ácido y punzante para el que no tenía nombre en su vocabulario de guerrero:los celos.Es una sensación extraña,un calor que le sube por el cuello y se instala tras sus colmillos,muy distinto a la rabia que siente en batalla A pesar de esa chispa interna,respeta profundamente que ella sea el corazón de la Sede.Entiende que Lenalee no le pertenece como un objeto,sino que es el sol alrededor del cual orbitan muchos otros que la aman y dependen de su luz.Ya no ve a los demás exorcistas como una amenaza directa a su vínculo;ahora los ve como el mundo que ella eligió proteger con sus propias manos y pies.Él se mantiene un paso por detrás,como su guardia silencioso,el ancla firme que la sostiene cuando el peso de la multitud y las expectativas de la Orden terminan por agotarla Lo único que logra fracturar la nueva y frágil calma de Kanda (dejando de lado la simple mención de Komui) es ver a otros hombres acercándose a ella con intenciones de lo que los locales llaman "galantería" y él define como "seducción barata" Cada vez que un buscador o un exorcista intenta pasarse de listo con Lenalee,ocultando sus intenciones tras el pretexto de la refinada cortesía europea,el ambiente alrededor de Kanda se vuelve helado.No reacciona pero si hubo una vez que una persona se atrevio a pasar el limite y el caos se desato Ese dia el comedor de la Sede fue,como de costumbre,un hervidero de ruido,bandejas metálicas y conversaciones cruzadas.Lenalee se encontraba en el centro de una mesa,rodeada de buscadores que le agradecen con fervor su ayuda en la última misión.Kanda a unos metros,apoyado contra una columna de piedra,con los brazos cruzados y la mirada perdida en algún punto del techo,fingiendo una indiferencia que engañaría a cualquiera,menos a quienes conocen el peso de su presencia Entonces, el aire cambió.Lavi apareció entre la multitud con una sonrisa.El Bookman Jr. había estado observando la nueva dinámica de la "pareja" desde las sombras,y su instinto de historiador (mezclado con un deseo suicida de diversión) lo empujó a probar los límites del nuevo temperamento de Kanda Lavi se deslizó hacia Lenalee,ignorando la sombra oscura que proyectaba Kanda desde la columna.Con una elegancia exagerada,se inclinó sobre ella,invadiendo su espacio con la confianza de quien no teme al fin del mundo -¡Lenalee!-exclamó Lavi,y su voz resonó con una calidez melosa -No pude evitar notar que hoy brillas más que de costumbre. ¿Sabes de qué me di cuenta? De que mi ojo verde combina con tus ojos hermosos Sin previo aviso,tomó la mano de Lenalee y,con un gesto teatral,depositó un beso prolongado en sus nudillos,mientras le guiñaba el ojo con una audacia temeraria -Si algún día te cansas de los tipos huraños que no saben decir más de dos sílabas,recuerda que este humilde muchacho siempre tiene un espacio en sus crónicas para una reina como tú El silencio que siguió a las palabras de Lavi fue absoluto.Los cubiertos dejaron de chocar y la respiración de los presentes se contuvo Desde la columna, se escuchó un sonido metálico,fino y letal:el click de la guardia de Mugen al ser liberada.El aire alrededor de Kanda no solo se enfría;se vuelve pesado,cargado de una intención asesina tan tangible que los buscadores más cercanos empezaron a recoger sus cosas con movimientos lentos y aterrorizados -¡Suéltala,Usagi!-la voz de Kanda es un susurro que corta el aire como una cuchilla -O te cortaré la mano antes de que puedas terminar de escribir tu siguiente estúpida crónica Lavi,lejos de asustarse,soltó una risita nerviosa pero juguetona,manteniendo el contacto visual con una Lenalee que ya empezaba a prever el desastre inminente -Vaya,vaya...parece que la "niña bonita" de la Rama Asiática tiene garras-provocó Lavi,usando el término prohibido con una sonrisa de oreja a oreja -¿Qué pasa,Yu? ¿Acaso no te enseñaron a compartir? Esa fue la gota que colmó el vaso Kanda se desprendió de la columna con la velocidad de un rayo negro.Mugen salió de su vaina apenas unos centímetros,liberando un destello de energía azulada que hizo que la mesa vibrara -¡TE MATARÉ!-rugió Kanda,lanzándose hacia delante Lavi,que ya tenía planeada su ruta de escape,saltó sobre la mesa agilidad,esquivando por milímetros el primer tajo descendente de Kanda que,afortunadamente,solo cortó el aire (y una pobre hogaza de pan que salió volando en dos pedazos) -¡Era una broma! ¡Es por la ciencia,Yu! ¡Solo estoy comprobando los niveles de posesión marital!-gritó Lavi mientras corría por todo el comedor,con Kanda pisándole los talones y derribando sillas a su paso Lenalee se quedó de pie,observando cómo los dos exorcistas destruían todo a su paso entre una nube de polvo y promesas de muerte.Se llevó una mano a la frente,preguntándose porque se comportan como niños... La persecución atravesó el pasillo principal como un vendaval de furia y carcajadas.Lavi dobló la esquina derrapando,con el parche en el ojo bailando de pura adrenalina,mientras Kanda le pisaba los talones con Mugen emitiendo un zumbido eléctrico de advertencia.Justo en ese momento,una figura familiar apareció en dirección contraria cargando una montaña de platos vacíos:Allen -¡Cuidado!-gritó Allen,pero fue tarde Lavi lo usó como escudo humano,girando sobre sus talones y ocultándose detrás del peliblanco.Kanda se frenó a escasos milímetros,con la punta de su espada señalando directamente a la nariz de Allen -¡Quítate de en medio,Moyashi!-rugió Kanda,con la vena de la frente a punto de estallar -¡O te cortaré a ti también! Allen entrecerró los ojos y ese tic en su ceja delató que su paciencia se había evaporado instantáneamente al escuchar el maldito apodo -¡ME LLAMO ALLEN,Bakanda!-replicó Allen,dejando caer la pila de platos para activar su brazo izquierdo -¡Lavi es un idiota,pero tú eres una bestia! ¡No puedes ir por la Sede intentando rebanar a tus compañeros solo porque alguien le dio un beso en la mano a Lenalee! -¡¿Cómo lo sabes?!-preguntó Kanda,su aura asesina duplicándose -¡Toda la planta lo sabe! ¡Se oye todo el escándalo!-gritó Allen,poniéndose en posición de defensa Lavi,viendo que había logrado desviar la furia de Kanda hacia un nuevo objetivo,se asomó por encima del hombro de Allen con una sonrisa de oreja a oreja -¡Eso,Allen! ¡Dile que los celos no son una conducta apropiada! Kanda lanzó un tajo horizontal que Allen bloqueó con su garra de Inocencia,generando una onda expansiva que mandó a volar las cortinas del pasillo.Lavi aprovechó el humo para lanzar un sello de madera que solo sirvió para enredar los pies de ambos,convirtiendo el pasillo en un campo de batalla de tres bandas Sillas volaron,jarrones estallaron y los gritos de "¡Moyashi!","¡Bakanda!" y las risas de Lavi crearon una cacofonía de desastre absoluto que resonó por toda la Sede De repente,una presión atmosférica aplastante se instaló en el pasillo.No era la presencia de un Akuma,ni el aura de un Noé;era algo mucho más aterrador para los tres involucrados.El sonido rítmico y metálico de unos pasos se acercó con una cadencia que no admitió réplicas.Los tres exorcistas detuvieron sus movimientos,congelados por el sonido de unas pisadas que,evidentemente,no estaban nada satisfechas con su actitud Lenalee apareció al final del corredor.No estaba gritando,ni llorando,ni haciendo aspavientos.Simplemente estaba allí,con los brazos cruzados y una expresión en el rostro que hizo que incluso Kanda guardara a Mugen por puro instinto de supervivencia.Detrás de ella,las Dark Boots emitieron un brillo púrpura tenue,un zumbido eléctrico que indicó que estaba a un solo milímetro de usarlas para patear a alguien directamente hacia la estratosfera -Kanda.Allen.Lavi ​Su voz fue tranquila,gélida y cortó el aire con más precisión que cualquier espada ​-¿Han terminado de redecorar el comedor y el pasillo con su inmadurez? ​Los tres fijaron su mirada en las posibles salidas,buscando una ruta de escape antes de que el juicio final cayera sobre ellos,pero Lenalee previó cada movimiento con la agudeza de un estratega veterano ​-Nadie se mueve-ordenó,señalando con un gesto seco el desastre de platos rotos,los muebles volcados y las cortinas que ahora colgaban como jirones -Komui está encerrado en su oficina trabajando,así que yo soy la que manda aquí ​Dio un paso firme hacia ellos,y los tres retrocedieron sincronizadamente,como si estuvieran frente a un depredador de rango superior ​-Van a limpiar cada pedazo de cerámica.Van a arreglar estas cortinas.Y van a dejar este pasillo más brillante que el espejo de la oficina de mi hermano.Los tres ​Entonces,su mirada se clavó fijamente en Kanda.Fue un contacto visual que quemó más que el fuego,despojándolo de su fachada de samurái imperturbable ​-Especialmente tú,Kanda.Me prometiste que intentarías ser más paciente,y esto no me parece un buen comienzo Diez minutos después,la imagen fue digna de ser inmortalizada por un Bookman.El exorcista más temido de la Rama Asiática,el portador del brazo de Dios y el futuro cronista del mundo estaban de rodillas,con cubos de agua y bayetas,limpiando el suelo en silencio -Tks...-refunfuñó Kanda,frotando una mancha de salsa con una saña que amenazaba con atravesar el suelo -Todo es culpa del Moyashi -Cállate y limpia,Bakanda-le susurró Allen entre dientes,recogiendo con cuidado los trozos de porcelana rota,tratando de no atraer la atención de la "vigilante" que tenían a pocos metros -¡Eh,vamos,no se peleen!-intervinió Lavi,tratando de mantener su habitual tono jovial mientras escurría una bayeta Lavi lanzó una mirada fugaz hacia la silla donde Lenalee los vigilaba y luego se inclinó hacia sus compañeros para soltar el golpe de gracia en un susurro -Chicos...Vamos,al menos descubrimos quién va a mandar en la relación. ¡AUCH! Una cuchara impactó directamente en la nuca de Lavi Lenalee,que los observaba con la elegancia de una reina desde su puesto de guardia,ni siquiera levantó la vista de su libro mientras daba un sorbo a su taza de té.Su aura seguía siendo lo suficientemente imponente como para que los tres exorcistas bajaran la cabeza y siguieran con su castigo El pasillo de la Sede nunca había brillado tanto como en esta noche,bajo el mando de la mujer que,con un simple gesto y una taza de té,había logrado domar a las tres fuerzas más indomables de la Orden Más tarde,cuando el silencio volvió a reinar,ambos caminaban por los claustros de piedra.El eco de sus pasos rítmicos era lo único que rompía la quietud de la noche.Kanda decidió que era momento de poner las cartas sobre la mesa;el aire entre ellos todavía vibraba con la tensión de los celos de la tarde y las payasadas de Lavi Su tono fue áspero,como si las palabras le costaran un esfuerzo físico,pero sus ojos buscaban la honestidad.Necesitaba que ella entendiera,de una vez por todas,que no era el "depredador" ni el "casanova" que su hermano describía en sus gritos histéricos cuando llego a la Rama Europea -No soy un casanova-soltó de repente,deteniéndose pero sin ser capaz de mirarla de frente -No hubo nadie más en mi vida antes de esto.Ni en Asia,ni en ninguna otra maldita parte Apretó la mandíbula,mirando hacia las sombras de los arcos góticos -Solo existía Mugen y esa estúpida promesa.Nada más Él se quedó inmóvil,esperando algún tipo de burla,una risa incrédula o la sorpresa que cualquier otra persona mostraría.Sin embargo,Lenalee se giró hacia él con una serenidad que lo desarmó por completo.Ella le sonrió con una dulzura cristalina,una expresión que no guardaba ni un rastro de duda -Lo sé,Yu.Te creo-respondió ella con una calma reconfortante -Sé perfectamente que no eres así.Todo lo que dice Komui son solo las ideas de su paranoia.Él ve amenazas en todas partes porque tiene miedo de perderme,pero yo sé quién eres tú realmente Kanda soltó un suspiro de alivio casi imperceptible,pero real.Que ella lo validara de esa forma,separándolo con tanta claridad de la caricatura de villano que Komui intentaba pintar,significó más para él que cualquier contrato firmado o juramento ante el Vaticano Lenalee dio un pequeño paso hacia él,acortando la distancia hasta que el aroma a flores de su cabello se mezcló con el aire frío.Su mirada se volvió un poco más aguda,teñida de esa autoridad suave que había empezado a ejercer sobre él -Y lo mismo te digo yo a ti-añadió,entornando los ojos con una chispa de advertencia -Así que deja tus celos de lado,Yu.Nadie puede reemplazarte.Nunca hubo nadie más para mí tampoco,ni lo habrá Él la observó,desarmado por la honestidad de su confesión,pero antes de que pudiera responder,Lenalee suavizó la expresión y esbozó una sonrisa traviesa que le iluminó el rostro -Además...-dijo ella,recordando con humor el comentario que había desatado el caos en el comedor -Mis ojos combinan perfectamente con los tuyos.Mucho mejor que con cualquier otro color Kanda se quedó mudo un segundo,procesando la broma y el cumplido a la vez. La idea de que ella fuera tan "suya" como él era "suyo" se asentó en su pecho,apagando el fuego -Tks...-murmuró,desviando la mirada mientras intentaba ocultar que esa frase le había ganado por completo -Más vale que así sea,llorona Caminaron juntos por los pasillos sumergidos en la penumbra,hacia el ala de los dormitorios.El sonido rítmico de sus botas sobre la piedra era lo único que debía oírse,pero el silencio fue interrumpido por la risa cristalina de Lenalee Ella caminaba un paso por detrás,observando con deleite la nuca de Kanda,quien intentaba (sin éxito) ocultar que sus mejillas aún conservaban un rastro del calor provocado por la confesión de ella Mantuvo la vista al frente,con los hombros rígidos y esa expresión de "no me toques" que usaba como escudo,pero el hecho de que no la mandara a callar fue, para Lenalee,la victoria más dulce de todas A pesar del pacto de paz y de la confesión honesta en los claustros,la sombra del Supervisor no se ha disipado.Komui sigue pegado a los talones de Kanda,con los ojos entrecerrados tras sus gafas y un aura de sospecha tan densa que casi se puede palpar en el aire húmedo de la Sede.No se rinde;con una mezcla de desesperación paternal y delirio protector,decide lanzar su última y más absurda advertencia -¡Escúchame bien,Kanda Yu!-exclama Komui,señalándolo con un dedo tembloroso mientras esgrime una regla de madera en la otra mano,como si fuera un arma sagrada -¡Lamentablemente,mi hermana ha caído en tu "encanto asiático"! Kanda siente que un nervio en su frente empieza a latir con fuerza. «Otra vez con eso...»piensa Kanda,conteniendo las ganas de desenvainar «Ella también es asiática,por el amor de Dios. ¿Cómo puede ser este tipo tan... irritante?» Komui se ajusta la boina y golpea la palma de su mano con la regla,dictando su nueva ley marcial -Asi que por su bien (Ademas porque Lenalee ya hablo "seriamente" con él)...tenemos que tener una relacion cordial.¡Pero que quede claro que aún no te acepto!-brama el Supervisor -¡Tengo reglas!No tienes permitido tocarla bajo ninguna circunstancia.¡Ni un centímetro! Aunque porque soy un hermano generoso,te permito el siguiente nivel de intimidad bajo vigilancia estricta -Te permito un contacto de meñique a meñique... ¡y solo durante tres segundos en caso de emergencia nacional!ESTRICTAMENTE PROHIBIDO Ni el roce de una mano y dos metros de separación en todo momento ¡Incluido en misiones! -¡Esas son las Reglas del Hermano Supremo!-sentencia Komui,jadeando por el esfuerzo dramático -¡Cualquier infracción será castigada con el despliegue inmediato del Komurin 6.0,versión "Caza-Cuñados"! Kanda solo lo observa cruzado de brazos.No hay necesidad de desenvainar a Mugen ni de proferir amenazas;simplemente lo mira con indiferencia.Sus ojos azules no son ya pozos de furia,sino témpanos inamovibles que reflejan el vacío que le inspira el Supervisor Ni siquiera se molesta en responder con palabras.En la jerarquía mental de Kanda,los desvaríos de Komui han dejado de ser obstáculos para convertirse en el zumbido de un insecto molesto,un ruido de fondo que simplemente decide ignorar Esta falta de reacción irrita a Komui más que el filo de una espada.Se siente como un actor gritando en un teatro vacío,mientras el "Casanova" asiatico simplemente espera a que termine su función para seguir adelante con su vida junto a Lenalee Kanda exhala un aire pesado por la nariz,rompiendo el monólogo de su insoportable cuñado -Tks...-suelta,ajustándose la empuñadura de Mugen en el cinturón -Como sea. ¿Puedo irme? Komui con el rostro rojo y la respiración entrecortada.Se ajusta las gafas,que brillan con una luz opaca,y recupera una pizca de su dignidad de Supervisor,aunque su mirada sigue destilando desconfianza -Claro,pero no lo olvides,Kanda...-responde Komui,su voz bajando a un tono de advertencia casi tétrico -Tengo mis ojos y mi komurin puestos en ti,no le rompas el corazon a mi hermanita Para enfatizar su punto,hace la clásica y exagerada seña con los dedos:se apunta a sus propios ojos y luego señala directamente a la frente de Kanda,moviendo la mano en un vaivén amenazador que solo él considera intimidante Kanda no le otorga ni siquiera el beneficio de una mirada de vuelta.Se levanta de su postura de espera y sale de la oficina de Komui Al cruzar el umbral y sentir de nuevo el aire más fresco del pasillo,donde Lenalee lo espera a unos metros,deja escapar una última palabra,un susurro cargado de fatiga y un desprecio casi afectuoso -Idiota... Para Komui es la "Bestia del Este" pero a través de los ojos de Lenalee,esa imagen se desdibuja lentamente.Bajo la superficie de acero y el ceño fruncido,ella logra vislumbrar al Yu que siempre ha guardado en el rincón más seguro de su memoria:ese niño huraño,de respuestas cortantes y humor difícil,pero poseedor de una naturaleza profundamente protectora que no ha cambiado ni un ápice en diez años Kanda no es un hombre de grandes discursos,ni mucho menos de gestos románticos convencionales que encajarían en una novela victoriana.Sus acciones,secas y directas,son las que hablan por él,traduciendo lo que su orgullo le prohíbe decir en voz alta. A menudo,en mitad de un pasillo de la Sede o tras el regreso de una misión agotadora que ha dejado a la Orden al borde del colapso,él se detiene.La observa con una intensidad que parece querer leerle el alma,rompiendo el silencio con su habitual tono áspero -¿Estás bien,llorona? ¿Necesitas algo? Lenalee siempre le responde con esa sonrisa suave que es su propia armadura. Le aclara,que es perfectamente autosuficiente y que sus Botas Oscuras cumplen su función de cuidarla a la perfección.Sin embargo,en la intimidad de su nueva y frágil rutina,ella ha aprendido a atesorar esos pequeños detalles que Kanda intenta,con torpeza,hacer pasar por gestos casuales En la quietud de las noches londinenses,cuando el silencio de la Sede solo es interrumpido por el rasgueo de una pluma,Lenalee descubre que el amor de Yu no se conjuga en verbos,sino en gestos mudos Cuando ella se queda hasta tarde revisando informes interminables sobre la actividad de los Akuma,una taza humeante de té aparece en su mesa como por arte de magia.Kanda no dice nada;simplemente se sienta a unos metros,sumergido en una meditación profunda,con la espalda recta y los ojos cerrados.La temperatura de la infusión es siempre la exacta,el punto justo de calor que a ella le gusta para calmar el cansancio. En las noches frias,cuando el viento se cuela por los ventanales góticos y hace temblar las llamas de los candelabros.Se quita su pesada chaqueta de exorcista y la echa sobre los hombros de Lenalee sin preguntar. El peso de la prenda es un recordatorio constante de su presencia,y el aroma que desprende la hace sentir más segura que cualquier muro de piedra o sello de protección.Es en estos fragmentos de humanidad donde ella sonríe con verdadera paz La calma doméstica de la Sede se interrumpe con una orden oficial.Kanda y Lenalee son enviados a una misión.No es solo un deber rutinario de la Orden;es la primera vez que cruzan las puertas de la Sede no como compañeros forzados por un contrato legal,sino como un equipo que finalmente se reconoce y se elige Mientras preparan sus cosas en el patio de armas,ajustando correas y verificando el estado de sus armas,una sombra se balancea en la rama de un árbol cercano Lavi observa la escena.Su parche brilla bajo la luz tamizada de las nubes y sostiene su cuaderno de bitácora con una mano,mientras la pluma revolotea lista para registrar cada movimiento.Para el clan de los Bookman,esta nueva dinámica es una anomalía histórica que merece ser documentada. -Vaya,vaya-comenta Lavi con un tono cantarín,balanceando las piernas desde su posición elevada en la rama -La "Bella" y la "Bestia" se dirigen a su primera mision oficial.Esto va directo a los archivos secretos y prohibidos de los Bookman bajo el título: “El despertar del corazón”. Kanda ni siquiera se molesta en alzar la vista hacia el árbol.Sus dedos se cierran sobre el mango de Mugen,un gesto que en otro momento habría precedido a un tajo ascendente,pero esta vez se queda en una advertencia silenciosa.La presencia del conejo pelirrojo sigue siendo molesta,pero ya no tiene la misma capacidad de incendiarle la sangre;su mente está demasiado ocupada en un inventario mental meticuloso,asegurándose de que tengan todo lo necesario para los días de viaje que tienen por delante -Déjanos en paz,Usagi-gruñe Kanda mientras ajusta las correas de su equipo con movimientos secos y precisos -Tenemos trabajo que hacer y no tengo tiempo para tus crónicas de pacotilla Lenalee,por su parte,le lanza una mirada cómplice a Lavi y suelta una pequeña risa cristalina que parece suavizar la aspereza del ambiente.Sabe que él,solo busca una reacción,pero también es plenamente consciente del peso de lo que él ha observado desde su atalaya:Kanda ha cambiado Ya no camina tres pasos por delante de ella,ignorando su existencia como si fuera un estorbo burocrático impuesto por un papel.Ahora,se mantiene a su lado,hombro con hombro,marcando un ritmo constante que ambos pueden seguir sin esfuerzo La misión ha concluido con éxito.El eco de las batallas y el fragor de la Inocencia se han disipado,dejando paso a la quietud de una noche estrellada.Instalados en la calidez de una pequeña posada rural,lejos de los muros opresores de la Sede y de la vigilancia de Komui,el ambiente se vuelve denso,cargado de una honestidad que solo el cansancio y la victoria pueden otorgar Están relajados,sentados frente a frente,compartiendo el silencio que precede a las grandes confesiones Lenalee rompe el silencio con una voz que suena a disculpa y a melancolía. Juega con el borde de su taza,observando el vapor que asciende,incapaz de sostenerle la mirada por un momento -Lamento no recordarte,Yu...me deje llevar por la imagen tuya que los demas proyectaron en mi-murmura ella,y hay un peso de culpa en sus palabras En su mente,Lenalee revive el momento en que se encontraron por primera vez en la Sede.La imagen que Lavi le había pintado de la "Bestia del Este" la dejó desarmada;esperaba encontrarse con un monstruo pero en su lugar,se topó con alguien hermoso,un hombre cuya presencia la dejó muda y torpe. Kanda exhala un suspiro corto,admitiendo por fin su parte de culpa en el desastre inicial -Igual...tampoco ayudó que te llamara fea,llorona y estúpida-dice,y aunque su tono intenta ser casual,hay un arrepentimiento en el fondo -Eso nubló tu mente.Fui un idiota al intentar alejarte con insultos cuando lo que quería era asegurarme de que eras tú. Lenalee deja escapar una risa suave,una nota musical que alivia la tensión de la estancia. -Coincido en eso-responde ella,mirándolo ahora con una chispa de travesura en los ojos -Mi mente simplemente se bloqueó ante tanta hostilidad. Kanda asiente,cerrando los ojos por un segundo.El peso de los malentendidos parece evaporarse en la habitación -Lo siento-sentencia él,y es la disculpa más honesta que ha pronunciado en años -Te hubiera llamado Lena desde el primer segundo y nos habríamos ahorrado un montón de líos innecesarios.No habríamos tenido que aguantar los gritos de tu hermano ni sus estupidos insultos -Ya pasó,Yu-concluye ella -Fue todo una confusión,un nudo de hilos rojos enredados...pero lo importante es que ya estamos aquí.Sin disfraces Se sumergen en un silencio cómodo,uno que no necesita ser rellenado con palabras vacías.Es el tipo de silencio que solo comparten quienes han sobrevivido a un naufragio y finalmente tocan tierra firme.De regreso a la Orden,ese entendimiento se traduce en una eficiencia letal:ya no son dos exorcistas obligados a cooperar,sino dos partes de un mismo mecanismo que vuelve a encajar tras diez años de piezas perdidas. Semanas después, esa confianza inicial ha echado raíces profundas en el suelo de piedra de la Sede.Lo que comenzó como un reconocimiento frágil se ha transformado en una dinámica sólida,vibrante y,para el resto de la Orden,casi intimidante por su sincronía Ahora,bajo el cielo grisáceo de una tarde londinense que amenaza con una llovizna persistente,ambos se encuentran en uno de los balcones más altos del cuartel general.El aire huele a ozono y a la humedad típica del Támesis, pero ellos no buscan refugio.Se permiten,por primera vez,transitar por el territorio más peligroso y oscuro de todos:el pasado Kanda permanece apoyado en la barandilla de piedra,con la mirada clavada en el horizonte nublado como si buscara en la línea donde el cielo toca la ciudad las respuestas a los años que el tiempo le arrebató.Lenalee está a su lado,tan cerca que el calor de sus hombros se filtra a través de los pesados uniformes negros,creando un refugio privado contra el clima británico El silencio ya no es el muro de hielo infranqueable de sus primeros encuentros;ahora es un puente cargado de diez años de historias,miedos y esperanzas que han permanecido bajo llave en el fondo de sus corazones -No fue fácil-dice Lenalee suavemente,rompiendo el silencio con una voz que suena a confesión -Después de que nos separaron en la Rama Asiática...todo se volvió frío de una forma que no puedo explicar Su mirada se pierde en el movimiento errático de las nubes,reviviendo sensaciones que la Orden intentó borrar -Fue como si me hubieran arrancado una parte de mi propia piel.Me sentía incompleta,como si caminara por un pasillo infinito sin saber qué es lo que me faltaba para llegar al final Kanda no responde de inmediato.Gira la cabeza lentamente para mirarla,permitiendo que su cabello negro baile un poco con el viento,liberando ese aroma a sándalo que ella ya reconoce como el olor del hogar.Sus ojos azules,habitualmente duros como el zafiro,se suavizan con una ternura que solo reserva para ella,dándole el espacio y la seguridad que necesita para continuar desenterrando el pasado. -Al principio-continúa ella,y su voz se vuelve apenas un hilo quebradizo que el viento de la tarde amenaza con arrebatar -Gritaba tu nombre.Lo gritaba hasta que me dolía la garganta,Yu Se detiene un segundo,tragando saliva frente a un recuerdo que sabe a antiséptico y soledad.Su mirada violeta se vuelve vidriosa,desenfocada,atrapada en los pasillos de una memoria que la Orden intentó sellar con muros de concreto -Pero los científicos decían que "Yu" no era real.Me repetían una y otra vez que eras una alucinación,un subproducto del estrés por la sincronización con la Inocencia.Me encerraron en esas habitaciones blancas,donde no había sombras donde esconderse,y me inyectaron sedantes para apagar mi voz... Querían borrarte porque tú me hacías humana,y ellos solo necesitaban un arma. Kanda aprieta los dedos con una fuerza tal que un crujido sordo resuena bajo el cuero de sus guantes.La rabia,una llama negra y corrosiva,le quema las entrañas al imaginar a la pequeña Lena sometida a esas agujas y a esas mentiras sistemáticas.Siente el impulso violento de querer destruir algo,de castigar a cada hombre de bata blanca que se atrevió a tocarla,pero se obliga a permanecer inmóvil Sabe que,en este momento,ella no necesita a un verdugo;necesita al ancla que le prometieron. Lenalee se abraza a sí misma en un gesto instintivo de protección,como si el viento frío de Londres pudiera atravesar la gruesa tela de su uniforme y alcanzar las cicatrices invisibles que aún supuran en su alma.Sus dedos se entierran en la tela de sus mangas,buscando desesperadamente un calor que la piedra helada del cuartel general es incapaz de brindarle. -Los experimentos de sincronización se volvieron más duros cada día-confiesa ella,y su voz suena como el cristal a punto de quebrarse bajo una presión insoportable -Hubo momentos en los que quería rendirme,Yu.Momentos en los que llegué a odiar la Inocencia con toda mi alma.Me sentía como una simple herramienta,un objeto que solo servía si podía pelear Kanda no aparta la vista de ella ni un solo segundo.Su mandíbula se tensa de forma casi dolorosa al escuchar la palabra "herramienta",esa etiqueta maldita que él mismo ha llevado grabada en la piel y en la consciencia durante años.En el silencio del balcón,esa palabra resuena como un eco de sus propios demonios,creando un puente de dolor compartido que no necesita explicaciones. -Y después...-continúa ella,clavando la mirada en el vacío del horizonte londinense -Aunque ya estaba mi hermano conmigo,sentia que algo me faltaba.Siempre busqué esa sensación de seguridad que tenía contigo en el jardín de Asia.Esa certeza absoluta de que,sin importar qué pasara,alguien estaba ahí para cubrirme la espalda Lenalee baja la cabeza,y una lágrima solitaria traza un camino rápido por su mejilla antes de perderse en el cuello de su abrigo.El viento parece detenerse, respetando la fragilidad de ese instante -Perdón...debido a todo eso,olvidé lo que más me importaba.Lo siento tanto,Yu. Aunque te soñaba constantemente,era frustrante...porque no podía recordar tu nombre ni ver tu rostro.Eras una sombra bonita que me protegía en mis sueños,pero no tenía una palabra para llamarte Kanda suelta un suspiro brusco,una exhalación que parece liberar,por fin,años de una presión acumulada que amenazaba con astillarle los huesos.No hay un solo gramo de reproche en su mirada;lo que Lenalee encuentra al buscar sus ojos es una comprensión sombría.Él conoce de primera mano el frío de las mesas de metal y el tacto de las manos que no tienen piedad,y entiende que el olvido de ella no fue una traición,sino un escudo:un mecanismo de defensa para no morir de tristeza en la blancura aséptica de su celda Baja la mirada hacia sus propias manos.Son las manos de un espadachín;extremidades endurecidas por el roce implacable del acero y marcadas por las cicatrices de una guerra que nunca pidió,pero que ha aprendido a dominar.Durante un largo segundo,el único sonido que habita el balcón es el silbido del viento que se cuela entre las torres góticas de la Sede,como un lamento que se pierde en la noche. -Yo solo entrené-dice finalmente Su voz grave suena como un eco profundo que emana de una puerta blindada que,tras una década de asedio,por fin se abre apenas una rendija.No hay jactancia en sus palabras,solo una verdad desnuda y cortante -Entrené para no ser débil.Para que nadie,nunca más,volviera a decidir por mí o a arrebatarme lo que es importante Es su declaración de principios:la fuerza no como un fin,sino como el único medio para recuperar la autonomía que la Orden intentó arrebatarles. Se gira completamente hacia ella,abandonando su posición defensiva frente al horizonte.Ya no queda ni rastro de la irritación que suele usar como escudo,ni de esa ironía hiriente que lanza como cuchillos para mantener al mundo a distancia.Su expresión es más seria y solemne que nunca,cargada con el peso de la realidad que ambos comparten y que nadie más en ese edificio de piedra podrá comprender jamás Se inclina apenas un poco hacia ella,rompiendo ese espacio de seguridad que Komui tanto intenta vigilar,y pronuncia la palabra que cambia la temperatura de la noche -Lena Ese nombre,dicho con esa vibración específica que solo él posee,parece devolverle a Lenalee una parte de su alma que creía perdida en los laboratorios. Ella levanta la vista de inmediato,encontrándose con esos ojos azules y rasgados que ahora la miran con una honestidad tan cruda que llega a doler.Ya no hay muros,ni sarcasmo,ni esa frialdad defensiva que él suele usar como escudo.Es la mirada de un hombre que se despoja de su armadura para mostrar la herida que lleva debajo -¿Estás segura de esto? Su voz no conlleva un rastro de duda sobre sus sentimientos,sino una preocupación profunda por el destino de ella.No es una pregunta retórica,ni un intento de alejarla por un despecho mal herido.Es una advertencia desesperada,el último intento de un guardián por salvar a su protegida de un camino sin retorno. -No somos personas normales-continúa él,y sus palabras caen entre ambos con la pesadez del plomo -Somos Exorcistas. "Destructores".Nuestro único propósito,el que nos grabaron a fuego en la piel,es matar Akumas hasta que nuestro cuerpo no aguante más o hasta que muramos en el intento Kanda aprieta el puño sobre la barandilla de piedra con tanta fuerza que sus nudillos se vuelven blancos,casi mimetizándose con la roca fría.El crujido del cuero de sus guantes es el único sonido que compite con el viento -No puedo prometerte una vida feliz de esas que cuentan en los libros que te lee tu hermano.No puedo prometerte que volveré ileso de cada misión,ni que siempre estaré ahí cuando me necesites.Casarte conmigo... podría significar solo más dolor y más luto Se inclina un poco hacia ella,invadiendo ese espacio que antes era un campo de batalla y ahora es un santuario.Por primera vez,su voz,siempre firme y cortante,vacila un instante -Quizás deberías buscar a alguien que pueda darte una vida normal,lejos de la sangre y del acero-dice,aunque el simple hecho de pronunciar esas palabras parece desgarrarle la garganta -No quiero que te sientas obligada por una promesa que hizo una niña que no estaba segura de su futuro Kanda permanece en silencio,esperando una respuesta que sabe que podría cambiar su mundo para siempre.Ha puesto su corazón (ese que juró no tener) en las manos de ella,dándole la oportunidad de escapar antes de que el "hilo rojo" se convierta en un nudo imposible de desatar Lenalee escucha cada palabra con atencion,procesando la advertencia de Kanda no como una amenaza,sino como el último acto de sacrificio de un hombre que prefiere verla lejos de él antes que verla sufrir.No hay rastro de duda en su rostro;ella entiende la gravedad de sus palabras y sabe,mejor que nadie en la Sede,que en el mundo de la Orden Negra el mañana es una moneda al aire que rara vez cae a su favor Pero es precisamente esa fragilidad,esa sombra constante de la muerte,lo que hace que su elección sea tan obvia. Ella da un paso adelante,rompiendo el último espacio de seguridad del samurái,hasta que el frío metal de los botones de sus uniformes casi se toca. Con una suavidad que contrasta violentamente con la rigidez de él,pone sus manos sobre las de Kanda,que siguen tensas y hundidas sobre la barandilla de piedra,como si él intentara anclarse a la tierra para no desmoronarse -No quiero una vida normal,Yu.Quiero una vida contigo-sentencia ella,y su voz posee una firmeza que no tiembla ante el viento gélido - Y no es solo por la promesa de cuando éramos niños Kanda contiene el aliento ante el contacto.El calor de las manos de Lenalee atraviesa el cuero de sus guantes,filtrándose hasta sus huesos y obligándolo a mirarla,a ver la verdad desnuda y vibrante en sus ojos violetas Lenalee le sostiene la mirada con una mezcla de firmeza inquebrantable y una dulzura que termina por desarmar cualquier defensa que a Kanda le quede -He conocido a mucha gente en todos estos años-continúa ella,y su voz baja un tono,volviéndose más íntima -Pero no puedo imaginar a nadie más que sea capaz de protegerme como tú lo hiciste.Incluso cuando apenas éramos unos niños,incluso cuando yo creía erróneamente que eras una chica...tú ya eras mi escudo.Me hacías sentir valiente cuando no tenía nada más que miedo. Lenalee hace una pequeña pausa,y una chispa de recuerdo reciente brilla en sus ojos,iluminando su rostro con una claridad que el cielo de Londres no puede emular -Y cuando peleamos en el dojo...-continúa ella,y su voz adquiere un matiz de nostalgia y reconocimiento -Cuando aquel Komurin estaba a punto de atraparme y me sujetaste en tus brazos,sentí exactamente esa misma seguridad.Fue el mismo latido,la misma certeza absoluta de que nada malo me pasaría mientras tú estuvieras ahí No es solo una sensación física;es el reconocimiento de un alma que ha encontrado su ancla.Lenalee aprieta sus manos contra las de él,negándose a dejarlo escapar de esa conexión eléctrica que los une.Con un movimiento lento y cargado de un significado que trasciende los años,baja una de sus manos y acaricia con la yema de sus dedos el lazo rojo descolorido que él aún lleva en la muñeca.Ese jirón de tela,desgastado y casi pálido por el tiempo,es el testigo mudo de una fidelidad que ha sobrevivido a océanos,laboratorios y guerras.Ya no la usa en su cabello,ahora la lleva permanentemente en su muñeca Ella eleva de nuevo la vista hacia él,sosteniéndole la mirada con una valentía que desarma cualquier intento de retirada -No necesito un príncipe de un cuento de hadas,ni una vida construida sobre ilusiones-susurra,y el aire parece vibrar con sus palabras -Necesito a mi compañero.Necesito al hombre que nunca me soltó,incluso cuando yo ni siquiera sabía que te estaba buscando.Y yo te elijo a ti... a Yu Kanda siente que las últimas barreras de su resistencia se desmoronan por completo.Ha pasado semanas,meses,incluso años,construyendo muros de cinismo e indiferencia para protegerse a sí mismo y,sobre todo,para protegerla a ella de su destino como arma biológica Intentó alejarla por su propio bien,tratando de convencerla de que él solo era una sombra cargada de luto Sin embargo,descubre con una mezcla de resignación y un alivio profundo que ella es tan terca como él.No hay lógica militar ni advertencia de peligro que pueda contra la voluntad de la mujer que tiene enfrente Kanda exhala un suspiro largo,pero esta vez no es de irritación. Sus hombros se relajan y sus dedos,que antes apretaban la piedra,se aflojan bajo el toque de ella.Ya no hay escape.El "Destructor" ha sido finalmente capturado por la única persona que conoce su verdadero nombre -Eres una idiota-murmura,y aunque el insulto es el de siempre,el veneno ha sido reemplazado por puro afecto.Su voz baja,volviéndose profunda -Una idiota llorona Kanda libera una de sus manos del agarre de ella.En un acto de rebeldía silenciosa contra la "regla de oro" de Komui y,sobre todo,contra su propia armadura emocional, lleva su mano suavemente hacia la mejilla de ella.Acaricia la piel de Lenalee con el pulgar;es un gesto torpe,casi vacilante,que delata a un guerrero que jamás ha sido entrenado para la ternura,pero que la desea más que a nada en este mundo El contacto es eléctrico.Es la confirmación física de que los muros de la Sede y los del propio Kanda han caído finalmente. Kanda la mira fijamente,y por un instante,la figura del espadachín implacable se desvanece para dejar ver al hombre que habita detrás de Mugen -Entonces,te lo prometo-dice con la voz ronca,vibrando por una emoción que ya no intenta ocultar -Mientras tenga aliento,nadie volverá a ponerte una mano encima.No dejaré que estés sola otra vez.Ni en esta guerra,ni en lo que venga después En ese balcón,el juramento de la infancia se funde definitivamente con el compromiso del presente.Ya no es un contrato robado de una oficina lejana;es una promesa viva,sellada en el aire frío de Londres,donde Kanda Yu deja de ser un arma de la Orden para ser,simplemente,el guardián de Lena.Los ojos de Lenalee se inundan de lágrimas,pero esta vez no hay rastro de amargura en ellas;son cristales de felicidad pura que capturan y refractan la luz mortecina del atardecer -Y yo prometo cuidarte,Yu-responde ella en un susurro que posee la vibración inquebrantable de un juramento -Para que tú tampoco estés solo nunca más En ese instante,la distancia que los ha separado físicamente por océanos y mentalmente por el velo del olvido desaparece por completo.No hay fuegos artificiales,ni música pomposa que adorne la escena.Solo queda el silbido del viento de Londres colándose entre las gárgolas de piedra y el calor vibrante de sus cuerpos, que se buscan con la urgencia instintiva de quien ha pasado una vida entera atrapado en el invierno Kanda se inclina,rompiendo finalmente su propia verticalidad de hierro,esa postura de guardia que ha mantenido como una celda personal.Al mismo tiempo,Lenalee se alza de puntillas,acortando el último centímetro de soledad que quedaba entre ellos Sus labios se encuentran en un beso Es un contacto torpe al principio,vacilante y cargado de esa castidad propia de quien experimenta el primer roce real de su vida.Pero pronto,esa duda se transforma en firmeza,en una capitulación ante lo inevitable.El beso se vuelve profundo,cargado con el peso de diez años de espera agónica:las noches de insomnio en Asia y los sueños borrosos en las habitaciones blancas de Europa finalmente encuentran su lugar Este contacto es el sello de un pacto más fuerte que cualquier contrato escrito en papel oficial o cualquier ley impuesta por el Vaticano.Es el encuentro de dos soldados que,cansados de ser tratados como armas de guerra,han encontrado por fin su refugio en el otro Bajo el cielo de Londres,ya no hay una "Bestia" y una "Bella";solo están Yu y Lena,escribiendo su propia historia sobre las ruinas de sus antiguos miedos Por un breve y eterno momento,la sombra de la guerra,la amenaza del Conde Milenario y la presión asfixiante de la Inocencia dejan de existir.En este rincón olvidado del balcón,ya no son herramientas de la Iglesia ni destructores de Akumas.Solo son Yu y Lena,dos almas que,tras una década de naufragio,finalmente han vuelto a casa Sin embargo,en la Orden Negra,la paz es un lujo que se paga caro -¡ALERTA ROJA! ¡ALERTA ROJA! ¡CONTACTO DE LABIOS DETECTADO! El grito metálico y estridente rasga el aire con la sutileza de una explosión,rompiendo la magia del momento en mil pedazos de cristal.Kanda y Lenalee se separan de golpe,el hechizo del beso disolviéndose instantáneamente ante la intrusión más absurda y ruidosa imaginable Flotando frente al balcón,suspendido por hélices que zumban como un avispero furioso y rodeado de sirenas giratorias que bañan la piedra de rojo,aparece un nuevo artefacto de pesadilla.Tiene la forma de un cupido gordo y grotesco,pero sus intenciones distan mucho de ser románticas:en lugar de flechas,el armatoste está erizado con ametralladoras de agua bendita a presión y cámaras de alta resolución. -¡Maldito seas,Kanda!-la voz amplificada de Komui ruge desde los altavoces del robot,distorsionada por una mezcla de llanto histérico y furia fraternal -¡Te di instrucciones precisas! ¡Te dije claramente que podías tomarle el meñique en caso de emergencia nacional,no intercambiar fluidos con mi pequeña y pura Lenalee! El robot se inclina hacia delante,apuntando sus cañones directamente a la frente de Kanda -¡Komurin 700:El Castigador de Labios,al ataque!-aúlla Komui desde la sala de control,probablemente rompiendo alguna palanca de mando en su frenesí. -¡Hermano!-grita Lenalee,con el rostro encendido de un rojo tan intenso que llega hasta la punta de sus orejas,debatiéndose entre saltar sobre el robot o esconderse bajo la capa de Kanda Sin embargo,Kanda no huye.No queda ni un solo rastro de la vergüenza o el deseo de escapar que lo habrían dominado semanas atrás.Con una calma aterradora que hiela la sangre del Supervisor a través de los monitores,desliza su mano con parsimonia hacia la empuñadura y desenvaina a Mugen Su aura asesina se enciende con una intensidad azulada,pero esta vez el filo de su rabia tiene un propósito que él considera sagrado:proteger el primer momento de paz que ha tenido en diez años con su futura esposa Kanda flexiona las piernas,bajando su centro de gravedad y poniéndose en una guardia absoluta que no deja huecos.Sus ojos,fijos en el ruidoso Komurin 700,brillan con una determinación gélida -Lena-dice Kanda,y su voz tiene la cadencia del acero chocando contra el mármol -¿Me permites destruir,pieza por pieza,la propiedad de tu hermano? Lenalee observa al robot,que ahora dispara luces estroboscópicas y emite sonidos de llanto pregrabados de Komui.Mira a Kanda y la vergüenza escarlata se transforma en una resolución divertida.Una sonrisa de confianza absoluta ilumina su rostro mientras activa sus Botas Oscuras,sintiendo la vibración familiar y poderosa de la Inocencia recorriendo sus tobillos. -Hagámoslo juntos-responde ella,elevándose unos centímetros sobre el suelo del balcón mientras el aire a su alrededor empieza a arremolinarse por la presión de su salto Kanda sonríe de vuelta;es una sonrisa satisfecha,la de un hombre que finalmente ha encontrado a alguien que no solo lo entiende,sino que está dispuesta a pelear a su lado contra el mundo (o contra su cuñado) -Bien Mientras el Komurin 700 comienza a disparar chorros de agua bendita con una cadencia frenética,Komui grita incoherencias dramáticas a través del altavoz del robot.Sus lamentos sobre la "traición a la hermandad" y la "corrupción del alma de su hermanita" resuenan en todo el patio,pero ya es tarde para la diplomacia fraternal. Kanda y Lenalee saltan al unísono hacia el cielo nocturno de Londres. Se mueven como una sola alma,coordinando sus ataques en una danza letal de acero y ráfagas de viento púrpura.El contraste es absoluto:la elegancia destructiva de los Exorcistas contra el diseño grotesco y ruidoso del Supervisor. No hay silencios solemnes en esta batalla.La comunicación entre ellos es un flujo constante de instinto y palabras afiladas que definen su nueva normalidad Lenalee esquiva un chorro de agua con una pirueta aérea -¡Podrías intentar no poner esa cara de asesino mientras peleamos,Yu!-le grita con una sonrisa traviesa Kanda desvía un proyectil con Mugen,su expresión grabada en piedra -¡Cállate,llorona! ¡Concéntrate en el objetivo! En el momento en que una ráfaga de ametralladora se dirige hacia el flanco ciego de Lenalee,Kanda se interpone,su espada trazando un arco protector. Segundos después,ella lanza una patada sónica que desvía un brazo mecánico que intentaba sujetar a Kanda por la espalda. Es un caos ruidoso,violento y completamente absurdo.Discuten por el carácter huraño de uno,pelean contra las máquinas desquiciadas del otro y se cuidan mutuamente ante cada ráfaga de energía. Para cualquiera que los mire desde abajo,es un desastre que costará miles de créditos en reparaciones.Pero para ellos,suspendidos entre las nubes y el acero,es exactamente como debía ser No hay promesas silenciosas ni flores de loto en este momento;solo la adrenalina de saber que, por primera vez en años,ninguno de los dos está peleando solo A unos cuantos balcones de distancia,agazapados detrás de una gárgola de piedra para evitar ser alcanzados por los chorros de agua bendita erráticos,dos figuras observan el espectáculo con expresiones muy distintas Lavi sostiene sus binoculares con una mano mientras con la otra garabatea furiosamente en su libreta de bitácora.Su parche parece brillar de emoción ante cada explosión de energía púrpura y cada tajo azulado de Mugen -¡Esto es oro puro para los archivos!-exclama Lavi con un susurro entusiasta -Título del reporte: «Protocolo de Compromiso:La Bestia del Este y la Bella de la Orden»¡Mira esa coordinación!Es casi... poética Allen,a su lado,protege a Timcanpy bajo su capa para que el pequeño gólem dorado no termine empapado.Observa cómo una de las estatuas del patio pierde la cabeza ante un tajo desviado de Kanda y suelta un suspiro cargado de resignación -Lavi,creo que lo que tú llamas "poesía",Reever lo llamará "bancarrota administrativa"-comenta Allen, ajustándose el guante de su brazo izquierdo -¿Has visto cómo han dejado el ala oeste? Komui va a tener que vender su colección de tazas de café para pagar las reparaciones de este "momento romántico" Lavi suelta una carcajada,guardando su pluma con un gesto dramático mientras ve a lo lejos cómo el Komurin 700 pierde una de sus alas mecánicas -Vale cada crédito,Allen.Vale cada maldito crédito-sentencia el pelirrojo con una sonrisa más seria -Por primera vez en mucho tiempo,Yu no parece que quiera matar a todo el que se le cruza por el pasillo...Bueno,excepto a ti jajajja Allen sonríe levemente,viendo a sus dos amigos luchar en perfecta sincronía contra el cupido mecánico.Por un momento,el peso de la guerra contra el Conde parece un poco más ligero -Tienes razón-admite el joven de cabello blanco -Se ven...bien juntos
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