ID de la obra: 1630

Huésped

Gen
NC-17
En progreso
0
Tamaño:
planificada Mini, escritos 45 páginas, 14.992 palabras, 6 capítulos
Descripción:
Publicando en otros sitios web:
Consultar con el autor / traductor
Compartir:
0 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar

Capítulo ¡K.

Ajustes de texto
No olvido ese día. Un día antes de todo. — “Koi…¿Cómo lo hago?” Me pregunté a mí mismo en voz baja. Cierro mis ojos, pongo mis manos sobre mis ojos, mis dedos dulcemente recorren mi propia cara hasta llegar a ellos, un toque casi comparable al de una pluma, incluso si luego caen pesados a la hora de posarse encima de mis ojos. Mi espalda contra el suelo, un suave y tibio suspiro. Imágenes, así tal como en un caleidoscopio, aparecen cuando mis párpados caen, cerrándose intensamente. Veo líneas aquí y allá, algunas de color rosa, otra azules, verdes, destellos similares al amarillo. Pero en realidad todos aquellos colores son tan tenues, casi imperceptibles, simplemente parecen blancos. ¿Me veía así por dentro? Por un segundo tal vez, y solo tal vez, pensé que ese día tendría colores por dentro. Algo nuevo, brillante, tal vez que me subiera el ánimo, una pizca de esperanza de que a lo mejor aún quedaba algo dentro de mí. Creo que en el fondo puedo ver un punto de color rojo.  De repente estornudo haciendo que mi cabeza choque contra el suelo de azulejos que está en mi cuarto, me siento y toco la parte trasera de mi cabeza justo donde me he golpeado. Observo el suelo, no me toma mucho tiempo darme cuenta que si estornudé fue por lo mucho que hacía que no cogía una escoba y barría. Al fin y al cabo el polvo apenas se notaba, ¿a quién le preocupa un suelo sucio? A nadie le preocupan cosas tan insignificantes hasta que les afectan, justo como a mí en ese momento que por su culpa interrumpió mi momento de tranquilidad. Abrí la puerta de mi habitación girando el pomo para procurar que no hacía mucho ruido, no estaba seguro de si mi padre seguiría despierto. Como hábito mío me asomé por la rendija de su puerta, mis ojos abriéndose para ver un poco mejor en la oscuridad. Ese día la casa estaba silenciosa, pude escuchar mi respiración atrapada en aquel estrecho espacio, entre el marco y la puerta, había algo encendido y mis pupilas se movían de un lado al otro para ver qué era. Al final entré, con unos pasos ligeros, apenas haciendo ruido me acerqué a la lámpara que yacía encendida, después de apagarla lo miré y mientras lo hacía jugueteaba con mis dedos, tocándolos uno a uno con mi pulgar, en mi mente diciendo. —”Mira Derek, y luego te quejas de las facturas. No cuesta apagar una luz antes de quedarse dormido. ¿Qué tanto te asusta de la oscuridad?”  Luego incliné mi cabeza un poco más mientras lo seguía observando con mis ojos abiertos de par en par. Tragué saliva y por un largo rato no le quité los ojos de encima. Cerré sus ventanas, bajé las persianas del todo, apagué su ventilador y cuando salí me encargué de cerrar la puerta. Bostecé nada más salir y fui hacia la habitación donde estaba la lavadora, por el camino iba desenchufando todo los cables de aquello que no se estaba utilizando en el momento. Observé mis alrededores y antes de abrir el armario para coger la escoba abrí la ventana de esa habitación, asomándome. La brisa sacudió mi pelo oscuro suavemente. Una vez más volví a cerrar mis ojos acariciando mis brazos con gentileza, subiendo por mi hombro hasta mi mejilla, finalmente poniéndola sobre mis ojos. Llevaba unos días pensando en Koi, no sin descanso, no te equivoques, solo viene esporádicamente a mi mente. — “Me parece que me siento algo solo.” Comencé a susurrarle al viento.  “Él parece tan apartado de todos, siempre en su mundo, pensando en quién sabe qué, no habla con nadie, no participa en clase, se sienta a solas en los patios, alguna vez lo habré visto en la biblioteca o encerrado en los baños del instituto. Necesito a alguien nuevo, tal vez valga la pena. No parece normal. Algo debe andar mal con él y eso me llama la atención.” Tocaba mis labios de forma ociosa, sin prestarle mucho atención, de un lado a otro. Imaginé a Koi, llevando el uniforme escolar, delante de mí simplemente de pie sin hacer nada, en medio de un fondo blanco. Su pelo rubio amarronado, algo voluminoso, llegándole hasta la base del cuello, unos mechones en su cara que hacían el balance ideal con sus facciones. Las cejas finas y algo oscuras, rectas, ojeras en su piel blanquecina, aunque se ve algo seca y he notado alguna que otra pequeña espinilla, no tiene bigote o parece que se depile, tal vez simplemente le crece el vello facial mínimamente, al principio de curso aún cuando hacía calor y debíamos llevar el uniforme de verano tampoco tenía mucho vello en las piernas o en los brazos. Una nariz fina con un ligero bulto en el hueso del tabique, labios finos rosados, a veces con grietas o sangre seca, su cara es delgada.  Me gustan sus ojos. Ojos azules cansados como si no durmiera, son profundos, perdidos, hay algo en ellos que me hace pensar que es un poco pillo o que simplemente hay algo en él que está fuera de lugar. Sus pestañas son cortas, algunas son rubias y otras castañas. Tiene más en la parte inferior. Sus escleras no son totalmente blancas, muchas veces las tiene enrojecidas en los extremos de sus ojos. Ojos, me gustan mucho los ojos. Creo que son muy importantes para mí. Quité las manos de mis ojos y empecé a morderme la uña sin realmente roerla, solo moviendo mis dientes lado a lado sin mucho pensamiento detrás. —“En parte me recuerda algo a Yamara, ella también llamó mi atención porque parecía que algo no iba bien con ella. Y no me equivoqué, aunque acabó todo mal. Culpa suya si soy honesto, las cosas podrían haber sido diferentes, pero supongo que ciertas cosas marcan a los niños desde temprano…quedándose así. Pfft, cada vez de mal en peor.” Mis ojos se entrecerraron y dejé de morderme la uña, tirándome hacia atrás, mis manos sujetas al marco. “Menuda puta que es, no puedo verbalizar siquiera lo mucho que me da asco. Un día se escarmentará. Y yo estaré ahí para presenciarlo.” Mi voz era suave, no estaba usando un tono alterado, al fin y al cabo no es como si alguien estuviera frente mío para sentir la necesidad de expresar tanta emoción. Estar alrededor de gente hace que mis emociones se activen y empiece a sentir, por así decirlo. En cambio cuando estoy solo es otro rollo. Me di cuenta que me había desviado del tema del que estaba hablando y me aparté de la ventana del todo, cerrándola. Estiré mis brazos, soltando un pequeño sonido al hacerlo. Finalmente después de coger la escoba barrí mi habitación y dejé todo en el recogedor. Al acabar me volví a acostar como había hecho antes, miré al techo mientras mis manos se metían debajo de mi camiseta, inclinando mi cabeza hacia atrás sintiendo mi cuello estirarse al hacerlo. Volví a pensar en Yamara, habían pasado tantos años desde que todo comenzó y aún sigue igual, Derek sigue igual. Los dos. Lo único que ha cambiado es que una ha crecido, le han salido tetas y al otro lo que le han salido han sido arrugas. Me dan asco, lo que sea que tienen entre los dos. Yamara…cuando éramos pequeños. Cuando mi padre y tú Yamara y…cuando ella y yo. Yo…y ella. No me refiero a Yamara, no, hablo de ella.  Bastian, hijo mío. Me vino un rápido recuerdo a la cabeza con su voz, la voz de esa mujer que hace que mis manos dejen de tocarme tal como si me hubiesen electrocutado, de sentarme de forma repentina, mi rostro por un segundo haciendo cara de asco antes de volver a la neutralidad con un suspiro. No quería sentir algo tocándome, ni siquiera yo mismo. “Olvídalo. Mejor me voy a dormir.” Así pues, dejé caer mi cuerpo en el colchón de mi cama, me quité la camisa de un solo tirón e hice lo mismo con mis pantalones. Ya empezaba hacer calor, el verano estaba volviendo, así que prefería dormir en ropa interior incluso si me seguía cobijando. Me cubrí con mi manta, sintiendo el algodón y cogiéndola de un lado, y seguidamente la pegué a mi parte inferior del rostro, cubriendo mi boca, mentón, barbilla etc. Mis ojos se cerraron y restregué mi mejilla contra la almohada debajo de mi cabeza poniéndome cómodo.  —”Me pregunto cuándo tendré la oportunidad de interactuar con él.” … “Buenas noches Bastian, descansa, mañana seguirás pensando.”
0 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar
Comentarios (0)