Cadenas

Slash
NC-21
En progreso
4
Tamaño:
planificada Mini, escritos 34 páginas, 12.973 palabras, 10 capítulos
Descripción:
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8: Resignación

Ajustes
Arin estaba molesto. Takiishi lo había mostrado como un trofeo, pero qué esperaba de él. No debía esperar nada. La ira hervía en sus venas. Lo sacaron de su única oportunidad de prosperar para esto y ahora se sentía atrapado. Se fue a las afueras de la ciudad para encontrar paz, porque ir al piso no era una opción, por más que tuviera llaves propias se sentía un ente extraño allí. Además, si iba solo rompería todo lo que tuviera a su paso así que era preferible el retiro. Sus manos picaban impacientes por golpear lo que fuera. Su oportunidad llegó cuando unos tipos aparecieron. — ¿Qué haces en nuestro territorio, mocoso? — Escupió uno de los hombres. Arin ni se inmutó. Sonrió de manera excéntrica como si esto fuera lo que esperaba. Esta era la excusa que necesitaba y ellos serían su saco de boxeo. Eran seis hombres, probablemente saldría herido, pero no le importaba. Sin permitir que otra palabra saliera de los labios ajenos, Arin le propinó un golpe directo en la cara. Así comenzó una pelea descompensada. Aun así, Arin no era una leyenda por nada y tenía más resistencia que estos hombres. Acabó herido, con más sangre ajena que propia, a decir verdad.

***

Llegó al piso con semblante sombrío. Arin no tenía ganas de enfrentarse a Endo, mucho menos a Takiishi. Pero no tenía otro sitio donde caerse muerto y estaba agotado. En cuanto cerró la puerta tras de sí pudo escuchar la voz de Endo, ignoró por completo lo que decía y siguió andando hacia la habitación de Takiishi. Tenía que encontrar la manera de irse de allí porque esta situación iba a acabar con él. — Parece que te lo pasaste bien. Esa fue la voz de Endo, quien miraba a Arin de arriba a bajo fijándose en la sangre en sus nudillos y una herida en el labio, además de la sangre en su ropa y los moretones que comenzaban a ser visibles. — Vete a la mierda. — Gruñó Arin. — Así no se trata a los amigos. — Endo parecía disfrutar muchísimo burlarse de él. Arin cambió su trayectoria hacia el baño. Necesitaba una ducha y perder de vista a Endo.

***

El agua de la ducha calmó en parte el dolor de su cuerpo y le refrescó la mente. Sin embargo, a él vino la imagen del señor Namura, de su mirada de desconcierto y decepción. Arin salió de la ducha y se secó sin mirarse siquiera en el espejo. Su cabello azul ya debía estar desteñido y debía verse peor que un zombi por las ojeras y las heridas de la reciente pelea. Tal vez sí era un monstruo. Atado a las circunstancias, cadenas de las que nunca se podría liberar. El ambiente era asfixiante para él. La convivencia, lo que había dejado atrás, el reencuentro con Umemiya y la sensación de jamás ser suficiente. Cosas que creyó que nunca tendría que volver a pasar, estaban pasando. No sabía si se estaba haciendo fuerte o solo más débil. ¿Qué era la fuerza de todos modos? Dependía de a quién preguntaras. Para Arin era superarse a sí mismo, pero eso podría interpretarse de muchas maneras. Endo sabía manipularlo o Arin solo se dejó manipular, aún no encontraba la respuesta, aunque en el fondo lo sabía. Era un poco de ambas. Salió del baño con una toalla rodeando su cintura y fue a la habitación de Takiishi para vestirse. Por suerte este no estaba así que no tendría que soportar reproches o miradas. Aunque estaba seguro de que a Takiishi no le importaba el numerito que había ocasionado ante Umemiya. Porque a Takiishi no le importaba nada más que él mismo. Pero ahora lo nombraba, lo veía de alguna forma. Y Arin sentía que era suficiente con eso. Takiishi hacía que Arin se sintiera real. Se vistió con su ropa que por alguna razón estaba toda ahí. Al parecer Endo se había encargado de traer sus cosas. No pensaba agradecérselo.

***

Takiishi irrumpió en la habitación como amo y señor. Su aura se sentía espesa en el ambiente, pero aún así Arin no levantó la mirada hacia él, se mantuvo tumbado en la cama dándole la espalda. Pudo escuchar un bufido por parte de Takiishi, no le importó. Takiishi se acercó lo suficiente como para poder girar a Arin y obligarlo a mirarle. Los ojos amarillos de Takiishi chocaron con los oscuros contrarios. La mirada de molestia de Arin causó algo dentro de Takiishi, la sádica sensación de tener el control, de provocar sensaciones en Arin, aunque fueran negativas. Sus labios chocaron con los contrarios en un beso posesivo. Un recordatorio de quién tenía el control absoluto ahí. Cuando se separó dejó que Arin cayera otra vez sobre la cama aturdido y aún más molesto. Arin le dio la espalda otra vez, pero a Takiishi no le importó, porque ya tenía lo que quería, lo tenía a él bajo su dominio. Y eso era lo único que le importaba a Takiishi.

***

Umemiya traía un semblante sombrío. La verdad es que no quería pensar mal de Arin, y en el fondo no lo hacía. Podía presentir que había algo ahí, algo que no estaba viendo y que se le escapaba. Pero aún así no pensaba mal de él. Puede que no entendiera del todo las motivaciones de Arin. Sin embargo, podía empatizar con él, siempre lo vio tan enfrascado en su dinámica con Takiishi y Endo, estaba seguro de que fomentaban su parte errática y conflictiva. Umemiya dejó escapar un suspiro. — Así que Arin está de vuelta, eso sí que es una sorpresa. — Dijo Hiragi — Solía ser problemático. — Esta vez fue Tsubaki quien habló. Umemiya ya les había planteado la situación a sus reyes celestiales. — Pero era creativo, eso me gustaba. — Dijo Momose. — Y diría que es una pieza clave en la dinámica de Endo y Takiishi. — Mizuki pensando como el estratega que era. Los cuatro celestiales estaban sentados tomando unos aperitivos en la azotea, Umemiya seguía sin saber cómo llevar la situación. Porque mientras no hubiera un ataque directo no podía hacer nada y Arin ya lo detestaba lo suficiente, no aceptaría que se inmiscuyera en su privacidad. Lo que más inquietaba a Umemiya era la mirada vacía de Arin, como si hubiera perdido demasiado, como si no quisiera estar ahí, eso que ya no era decepción, sino que era algo peor. Era resignación.
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