El paso del tiempo
17 de febrero de 2026, 14:49
Línea temporal en el presente de Trunks del futuro
El teléfono sonó, rompiendo el silencio de la casa.
—¿Hola?
—Bulma… ¿cómo has estado?
—Te diría que bien, Milk, pero sabes que no sería verdad.
—Lo sé. Pero, dentro de lo que cabe… ¿todo bien?
—Sí. Creo que los androides han estado ausentes varios meses. O al menos no han causado destrozos a gran escala.
—Supongo… —respondió Milk— Gohan…
—¿Qué pasa con él? —preguntó Bulma, de inmediato inquieta.
—Nada, nada —se apresuró Milk—. Es solo que me ha pedido algo y necesito consultarlo contigo.
—Me asustas…
—Me pidió poder visitarlos.
—Milk, ¿pero qué dices? —respondió Bulma, sincera—. Si hace años que no nos vemos es por las circunstancias. Ustedes pueden venir cuando quieran. Mi casa siempre será su casa.
—Y tú lo sabes, aquí también eres bienvenida —contestó Milk—. Excepto por aquella época en la que me enojé contigo por dejar a Yamcha por ese mono —añadió con ironía, soltando una risa que inevitablemente le sacó una sonrisa a Bulma—. Eso jamás te lo voy a perdonar.
—Me declaro culpable —admitió Bulma entre risas.
—Pero volviendo a lo importante… —continuó Milk— no se trata solo de visitarlos. De hecho, solo iría Gohan. Y hay algo más que necesito decirte.
—¿Qué pasa? —preguntó Bulma, ladeando la cabeza—. ¿Acaso tienes novio, Milk?
—Yo jamás podría reemplazar a mi Goku, Bulma —respondió con firmeza—. No soy tan… zorra como tú.
—¿Zorra? —Bulma soltó una carcajada abierta—. Me ofendería… pero es que tú no conociste a Vegeta.
—Sí lo conocí —dijo Milk, con un tono de desagrado total.
—Pero no en la cama —susurró Bulma al auricular, asegurándose de que Trunks no pudiera oírla.
—Ves, ¡eres una completa descarada, Bulma!
Ambas rieron al otro lado de la línea.
—Deberías llamarme más seguido —dijo Bulma—. Al menos así podemos reírnos juntas de nuestras desgracias.
—Prometo estar más en contacto contigo. De hecho, si estás de acuerdo con lo que Gohan quiere pedirte, creo que estaremos más en contacto.
—¿Gohan? ¿Qué es lo que quiere pedirme el pequeño Gohan?
—Bulma… nunca estuve de acuerdo con las peleas, y lo sabes. Pero ya no nos queda nada. Estamos a la merced de ellos. Mi Gohan me ha pedido que lo dejes entrenar al pequeño Trunks.
Bulma se levantó lentamente de su asiento, asimilando el peso de aquellas palabras.
—Sí —respondió sin titubear.
—¿No quieres pensarlo mejor?
—No hay nada que pensar. Quiero que aprenda a defenderse. Es un saiyajin.
Trunks, sentado a la mesa desayunando, alcanzó a escuchar la conversación. Supo de inmediato de qué se trataba y su corazón dio un salto de emoción.
—¿Qué día te gustaría que comenzaran?
—Mañana mismo, Milk. Necesito que alguien lo entrene… que se vuelva tan fuerte como su padre. Y quién mejor que el pequeño Gohan. No queda ningún guerrero más que él.
—Bulma… Gohan ya no es un pequeño. Ya tiene dieciocho años.
—¿Quéeeeeé? ¿Dieciocho? ¿Estás segura?
El paso del tiempo le cayó encima como agua helada.
—Y es tan alto como su padre.
—Estás mintiendo —respondió incrédula.
—No. Es la verdad. Está tan alto como lo estaba mi Gokú.
—Será difícil verlo así… —confesó Bulma—. La última vez que lo vi, era solo un niño.
—Ya han pasado ocho años desde entonces…
Ambas suspiraron, con el peso de los recuerdos presionándoles el pecho.
—No sigamos hablando de eso —dijo Bulma cortando la tensión y bajando la voz para no alterar a Trunks—. Nos hace daño a las dos.
—Tienes razón. Nos quedan Gohan y Trunks. No estamos del todo solas.
—Dile que lo espero en la mañana —dijo Bulma, girando la mirada hacia su hijo—. Trunks y yo lo esperaremos.
—Gracias.
La llamada terminó.
—¿Escuchaste eso, verdad?
—¿Quién era, mamá?
—Era Milk, la esposa de Goku. Ya te he hablado de él algunas veces. Gohan va a entrenarte. Te volverás muy fuerte —dijo, colocando la mano sobre su cabeza y revolviéndole el cabello con cariño.
—¿Quién es Gohan?
—Es el hijo de Goku. Seguro te hablé de él antes, pero eras muy pequeño… solo tenías un año cuando… cuando llegaron los androides.
—Cuéntame sobre él, mamá. Quiero saber quién me va a entrenar, para mostrarle mis respetos cuando lo vea.
—Bueno… —sonrió Bulma—,tiene muchos años que no lo veo. Pero seguro sigue siendo el mismo de siempre. Gohan es un niño fantástico…
Y siguió hablando, mientras Trunks la escuchaba con los ojos brillantes, con esa expresión única que solo aparece cuando alguien te describe algo extraordinario.
CONTINUARÁ