Interludio: Lo que prende

Het
R
En progreso
0
Tamaño:
planificada Midi, escritos 107 páginas, 28.062 palabras, 12 capítulos
Descripción:
Publicando en otros sitios web:
Consultar con el autor / traductor
0 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección

Interludio: Lo que prende (Duele)

Ajustes
(POV Katniss) Arrojé la puerta con más fuerza de la que pretendía. Mi vista dio con la espalda de Gale y pasó a la de Madge; Prim estaba en medio, sentada con la cabeza baja y un moretón en la mejilla. ​—"Prim"— llamé. ​Subió la cabeza como un resorte. Gale y Madge se movieron al mismo tiempo; de reojo, vi que sus ojos se abrían como si hubieran contemplado a un fantasma. ​—"Katniss/Catnip"— las voces de Madge y Gale se solaparon. ​Los ignoré y me metí entre los dos para ver mejor el golpe en la cara de Prim. ​—"¿Qué pasó?"— pregunté mientras la comprobaba, pero ella solo se me quedó mirando. ​No es tan malo… ​—"¿Q-Qué haces aquí?"— tartamudeo, apartándose de mi mano. ​Miré al director Woods. Parecía igual de perdido; como si no me hubiera regañado en esta misma oficina un montón de veces. ​Ridículo. ​—"Ah, señorita E-Everdeen"— me reconoció el hombre mientras tamborileaba los dedos sobre el escritorio. ​—"Por esta ocasión, creo que con una amonestación es más que suficiente"— declaró irguiéndose en su asiento. ​—"¿Qué pasó con eso de que era 'inaceptable'?"— se quejó Prim al instante, señalándolo con el dedo. ​—"¡Prim!"— refunfuñé, poniendo los ojos en blanco. ​—"¡¿Qué?!"— expulsó ella, cruzándose de brazos. ​Gemí y volví a mirar al hombre del escritorio. ​—"Eso estaría bien. Tengo que volver rápido"— urgi para percatarme de que el ambiente en la sala cambiaba por completo. ​Observé una gota de sudor bajar por su cara. Tenía una mueca rara, como si quisiera sonreír por puro nerviosismo. ​—"Entonces, adelante, por favor. No quisiera importunarla más"— se apuró a levantarse, señalando hacia la salida donde Vick y Rory esperaban. Le agradecí con la cabeza al director mientras empujaba a Prim hacia la salida. Crucé miradas con Madge; solo me dedicó una escasa sonrisa. ​Salimos todos en fila. Rory se adelantó con Prim, dejándome con la mano extendida, a punto de agarrarla de la mochila. ​Como siempre. ​Él me sacó la lengua y se puso a charlar con ella. Vick solo negó con la cabeza. El silencio solo lo rompían Rory y Prim, que hablaban de un estúpido proyecto sobre el carbón. ​Notaba la mirada de Gale clavada en mí, pero la ignoré. Contemplé al frente hasta que llegamos a la salida. Ya no quedaba nadie más. ​¿Quién querría quedarse aquí más de la cuenta? ​—"Vámo—" ​—"Deberíamos comer algo"— me cortó Madge. ​¿Comer? ​—"Sí, para celebrar que Katniss está aquí"— añadió Rory con un leve brinco. ​—"Tienen razón"— celebró Prim. La fulminé con la mirada y ella bajó la vista de inmediato. Abrí la boca para decir que no. ​—"Vamos al Quemador. Sae tiene guiso nuevo"— anunció Gale secamente. ​Por un segundo volví a sentir esas manos jalándome… alejándome. ​Yo… ​Peeta… ​~... Vamos, Katniss, vive el momento. Sal de tu mente un rato~ ​Apreté el puño antes de meter la mano en el bolsillo de mi pantalonera. Comprobé que el monedero que me dio Effie seguía ahí. ​—"Está bien"— liberé finalmente. ​—"Iremos con Baker"— agregué rápidamente. Gale puso una mueca al momento. ​—"No voy a llevar a Madge al Quemador"— zanjé. ​No otra vez. ​Madge nos acompañó una vez y fue la última. Ya tenía suficiente con el fastidio de la mirada de todos sobre mí como para aguantar a los mineros haciendo lo mismo con Madge. ​Observé la lucha en sus ojos. Madge se ruborizó y nos miró a los dos. Al final, Gale solo permitió y desvió la vista. Continuamos el andar. El comedor de los Baker no era nada lujoso, pero era el único lugar en el pueblo donde aceptaban a la gente de la Veta. ​El dueño siempre decía que el dinero era dinero, sin importar de dónde viniera. Aunque los precios eran muy altos para un minero. ​—"¿Entonces?"— la vacilación de Madge me sacó de mis pensamientos, ganándose mi atención. ​—"¿Entonces qué?"— retomé levantando una ceja. ​La vi morderse el labio para ocultar una sonrisa. ​—"Ella quiere saber si estás bien"— interrumpió Gale sin mirarme. ​—"¡Gale!"— chilló Madge. ​—"¡¿Qué?!"— ladró él. ​Esto fue un error. ​—"Oye, Katniss"— mi nombre en la boca de Vick rompió la tensión. ​—"Ahora que cumplí diez, voy a intentar unirme al club de lucha"— exclamó sonriente. ​Al instante sentí cómo Gale se tensaba. ​—"Y dale con eso"— se burló Rory rodando los ojos. ​—"¿Qué? ¡Puedo lograrlo!"— se quejó dándole un pequeño empujón. ​—"¡Oye!"— aulló de repente Prim porque Rory la pisó. ​Ambos se quedaron mirándose fijamente, como si hubiera algo pendiente entre ellos. Y simplemente me eché a reír. Extrañaba su pelea interminable contra Vick; ese niño sabía perfectamente cómo sacarla de sus casillas. Todos se detuvieron en abrupto y los miré confundida. ​¿Qué pasa ahora? ​—"¿Se rió?"— vaciló Rory. ​Prim asintió despacio. Vick, en cambio, solo sonrió. Sentí que las mejillas me picaban y me aclaré la garganta para seguir caminando. ​Me alcanzaron unos segundos después. En cuanto pisamos la plaza, las miradas volvieron, junto con los ecos. ​"Mira, es ella", "está con Gale", "a lo mejor es verdad", "ya fingió bastante", "está con la Undersee también". ​Entrometidos. ​Sentí un estremecimiento. La idea de dar media vuelta e irme era cada vez más tentadora. ​—"Pero en serio, creo que puedo entrar al equipo"— retomó Vick a mi lado. ​Escuché un gruñido de Gale. ​—"Pero ahí solo hay niños de—” me tragué la palabra. Le eché un vistazo rápido a Madge. ​—"¡Exacto!"— sentenció Gale, ya desesperado. ​—"No me importa. Seré el primero de la Veta en entrar, aunque nadie me apoye"— retó él. ​Se notaba que no era la primera vez que debatían por esto. ​—"Yo no creo que sea buena idea"— mencionó Madge, desinflando al pobre niño. ​Y no mentía. En el equipo solo había niños del pueblo. Los de la Veta éramos demasiado delgados y débiles; no dábamos la talla. ​—"Es la verdad. Tienes que ser muy fuerte y saber técnica para entrar, y nadie va a ayudarte con eso"— concluyó, fulminándolo Prim, con la mano en la cadera. Un niño de la Veta… Luchando… ​—"Tal vez Peeta pueda ayudarte cuando se levante"— mascullé, perdida en mis pensamientos. ​La imagen de Finn en el suelo con Peeta gritándole instrucciones me vino a la cabeza. —"¿Dijiste algo?"— preguntó Madge. Negué con la cabeza, adelantándome a abrir la puerta para entrar al comedor inundado de olor a estofado. Las voces en el interior murieron deprisa. ​Maldición. ​—"Es mi chica en llamas"— se animó Haymitch desde la barra. ​¿Por qué yo? ​Intenté regresar para desaparecer de allí, pero terminé chocando con Rory. ​—"¡A dónde vas! ¡Ven, siéntate y tómate una copa conmigo!"— cantó alegremente. ​En cuanto escuché el rechinar de la silla, fue como si un clavo se me hundiera en la espalda. ​¡Tengo que salir ya! ​—"¿Qué pasa?"— me interrogó Madge, mirándome de arriba abajo. ​—"Es mejor ir al Quema—" ​—"¡Oh, vamos! ¡Necesitas sacar las penas, niña!"— rugió ahora más cerca de mí. ​Demasiado tarde… ​—"¡Pero si trajo amigos! ¡Rick, apúntalos a mi nombre, te pago el mes que viene!"— terminó ya a mi lado, mirando a un Rory que sonreía por puro compromiso. ​De todos los días, hoy tenía que ser, Haymitch… ​—"Justamente estaba bebiendo a tu salud, cariño"— rodé los ojos, lista para largarme de allí. ​—"Sé que me equivoqué ese día"— explicó levantando la mano y dejándola caer sobre el hombro de Vick, que lo miraba con pavor. ​—"No debí beber con Peeta. ¡Pero, eh, al menos fue su primera noche juntos! De algo sirvió"— finalizó antes de soltar una carcajada. ​El aire se me atascó en la garganta. ​Si antes había silencio, ahora aquello parecía un cementerio. Sentí cada par de ojos clavado en nosotros. ​—"¡Haymitch!"— gruñí dándole un empujón en el hombro. ​—"¿Q-Q-Q—?" Prim parecía un disco rayado. ​—"Vamos, cariño, solo es la verdad"— me espetó él, tambaleándose un poco. ​Cerré el puño, lista para tirarle los dientes… ​—"¡Pero de qué mierda está hablando, Katniss!"— estalló Gale, apartando a Vick de un tirón para soltarlo de su agarre. —"Pero si es el segundón"— lanzó Haymitch. ​Y por primera ocasión en mi vida, vi el rostro de Gale completamente rojo. Las manos me empezaron a sudar. ​—"Mira, niño, perdiste"— siguió hablando él con una enorme sonrisa. ​—"Él hizo en una semana lo que tú no pudiste en años"— remató, palmeando mi hombro. ​Lo miré completamente en blanco. ​—"¡Señor Abernathy!"— advirtió Madge. ​La mano de Gale salió disparada, sujetando la camisa de Haymitch. Estiré la mía para sostener el brazo con fuerza y clavé mi mirada en él. ​—"Está borracho"— estrujé la mano. ​—"¡Gale!"— vociferé. ​Se quedó unos segundos inmóvil hasta que lo soltó para, sin decir más, salir seguido de Madge, Rory y Vick; solo Prim se quedó a mi lado con la boca abierta. ​—"De nada"— torcí la cabeza con fuerza hacia Haymitch. ​Hijo de… ​—"Hablo más tarde contigo"— amenacé antes de tomar la mano de Prim y salir tras ellos. ​—"¡Ja, ja, ja! ¡Me lo agradecerás más tarde! ¡Rick, hijo de perra, ¿y mi copa?!"— lo oí gritar todavía desde afuera. Idiota. —"¡Esperen!"— grité al grupo, haciéndolos frenar. —"Creo que es mejor que—" —"¡¿En serio caíste tan bajo?!"— interrumpió Gale a Madge, dejando resbalar su mochila. Liberé la mano de Prim y lo encaré. Todo el griterío en la plaza murió, aunque a este punto me daba igual. ¿De qué demonios está hablando? —"No es lugar para—" —"¡No, estoy harto de esto!"— silencio a Madge, dejándola con la palabra en la boca para apuntarme. —"Responde"— amenazó. Su pecho subía y bajaba. —"¿Qué quieres que te diga?"— le regresé, dando un paso al frente. —"¡¿Realmente te acostaste con él?!"— exclamó, dando también un paso hacia mí. ¿Acostarse? —"Baja la maldita voz"— intentó meterse Madge, pero él levantó una mano, apartándola. Abrí los ojos incrédula cuando comprendí lo que decía. —"¡Y eso qué demonios te incumbe!"— descargué mi ira con los puños apretados. —"¡¿Qué que demonios me incumbe?!"— exhaló alzando las manos para después señalar a Prim. —"¡Tu hermana te defiende a golpes y parece no interesarte!"— proclamó a todo pulmón. ¿Qué? Vi a Prim tragar saliva pesadamente, mirándonos a Gale y a mí. Me quedé fija en su moretón un momento. —"¡¿Es que no lo ves?!"— volvió a exigir él. —"¡Es un maldito lunático, no importa lo que hiciera por ti! ¡Solo quería que estuvieras en deuda con él! ¡Para seguir divirtiéndose contigo! ¡Y tú, como estúpida, sigues ahí!"— lanzó acusación tras acusación hasta quedarse sin aire. Por un segundo, todo se volvió carmesí. Presioné la mandíbula; oí mis propios dientes rechinar. —"¡Katniss!/¡Gale!"— escuché a Mamá y a Daisy. Me di cuenta de la gran bola de gente que se había formado a nuestro alrededor. Pero qué… —"¡¿Así que por qué?!"— acabó de escupir, apuntando al piso. Incliné la vista en un intento de calmarme, pero el vacío en mi pecho era simplemente demasiado. Ellos son mis amigos porque… No comprenden que yo… Yo… —"Hija"— oí murmurar a mi lado. Alcé la mirada y vi a Mamá con una mano sobre la boca. —"Katniss"— musitó Prim. Sentí algo descender por mi mejilla. Sonreí de forma forzada; cada músculo de mi cara me traicionaba, mis labios tiritaban. ~...pero te aseguro que cuando ese momento llegue y te atrape, pelearás con todas tus fuerzas…~ Ahora lo entendía. Planté mi mirada en la suya. Él abrió los ojos con impresión, aflojó las manos y dio un paso hacia mí, pero yo retrocedí, cruzándome de brazos. —"¿Por qué?"— le repetí con voz fastidiada. —"¿Quieres saber por qué? Todos quieren enterarse por qué, ¿no?"— arrojé con un hilo de voz, recorriendo a cada persona hasta regresar a Gale. —"Por que lo amo"— revele sosteniendole la mirada. Me giré, rodeando a todos. Y sentí las manos liberarme por fin.
0 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección