Interludio: Lo que prende (Ama)
6 de marzo de 2026, 20:39
(POV Katniss)
~Porque lo amo~
Me quedé mirando el tono naranja reflejado sobre el lago. Con el eco de mi propia voz taladrando mi cabeza.
Hasta que un pez saltó del agua, salpicándome. Un recuerdo me hizo sonreír levemente.
Flashback
—"Vamos, cariño, tú puedes. Sigue pataleando"— la voz de papá me animó mientras me sostenía del estómago.
Pataleaba con todas mis fuerzas mientras braceaba con las manos. Sentí que me soltaba cuando empecé a avanzar con más facilidad.
—"Eso es, mi pequeña"— me animó, todavía a mi costado.
—"El primero en llegar a la orilla gana"— apostó, sumergiéndose en el agua.
—"¡Eso es trampa, papá!"— le grité intentando nadar más fuerte.
Cuando llegué a la orilla, él ya estaba allí, mirándome sonriente. Levantó las cejas varias veces como si fuera una gran victoria.
Tramposo…
—"A la próxima échale más ganas, mi pequeña flor"— se burló de mí.
Entrecerré los ojos, mirándolo fijamente antes de salir del agua. Me crucé de brazos y apreté los labios.
Sus brazos me rodearon para levantarme. Intenté hacerme la dura, pero empezó a hacerme cosquillas en las costillas y no tardé en ceder, riéndome a carcajadas.
—"¡Ya, papá… para! ¡Ja, ja, ja!"— me quejé, empujando sus manos.
Él se detuvo y por fin me bajó.
—"Sabía que esa cara de estreñida era falsa"— canturreó él, señalándome juguetonamente.
Torcí la cabeza a un lado, cerrando los ojos y cruzándome de brazos otra vez. No sé cuánto duré así hasta que abrí un ojo lentamente. Él seguía ahí, mirándome fijo con la lengua fuera.
Eso me rompió y expulsé una carcajada. Él me guiñó un ojo antes de agarrar la toalla y empezar a secarme con calma.
—"Papá, ¿por qué no podemos quedarnos aquí?"— le interrogué, levantando los brazos para que pasara la toalla más fácil.
Él solo sonrió.
—"A veces yo me pregunto lo mismo"— me respondió, deteniéndose para mirarme.
—"Pero recuerdo lo mucho que amo a tu madre, a Prim y a ti como para dejarlas"— le solté un pequeño golpe, fulminándolo con la mirada.
—"Vale, mi pequeña boxeadora, no le digas eso a tu madre o dormiré afuera"— me pidió levantando las manos en señal de paz.
Rodé los ojos, pero no pude evitar sonreírle.
—"Ya en serio, papá"— le pedí con toda la seriedad que podía juntar a mis diez años.
Dejó escapar un suspiro y se sentó a mi lado. Me puso la toalla en la cabeza, tapándome la vista. La agarré y empecé a secarme el pelo.
—"Bueno… porque, después de todo, es nuestro hogar"— declaró mientras lanzaba una piedra al agua, haciéndola rebotar varias veces.
—"Pero Mamá, Prim y yo estaríamos contigo"— le recordé, mientras me secaba las piernas.
—"Sí, amor, lo sé. Yo nunca las dejaría, pero no es solo eso; también hay otras personas que quiero"— respondió, agarrando la toalla para secarse la cabeza.
—"Mmm… ¿como el tío Jack?"— pregunté con duda.
—"Exacto, como el tío Jack"— dijo él.
—"Pero ustedes se la pasan peleando… incluso por lo de mamá"— susurré lo último en voz baja. Vi cómo se detenía para mirarme fijamente.
Sonrió levemente, bajando la vista al suelo.
—"Katniss, habrá veces en las que te pelearás con alguien que amas. Pero eso no significa que los ames menos; de hecho, si discutes con ellos es porque realmente los amas"— terminó de decir antes de darme un toquecito en la nariz y seguir secándose.
¿Qué?
—"Pero eso no tiene ningún sentido"— me quejé, levantando las manos.
Su risa llenó el lugar mientras negaba con la cabeza.
—"Tal vez lo entiendas más adelante"— explicó, mientras yo me quedaba mirando el tono naranja reflejado sobre el lago.
Fin del Flashback
El pez saltó de nuevo, arrancándome del recuerdo. El viento frío de la noche me golpeó, haciéndome levantar la vista hacia el cielo oscuro.
Reconocí ese cúmulo de estrellas que brilla con fuerza… las Pléyades, como las llama Peeta.
No estoy sola…
Me levanté sacudiéndome el polvo, lista para volver a casa. Un nudo en el estómago me apretó al pensar en ver a Peeta.
~Porque lo amo~
Mi propia voz solo empeoraba el sentimiento. Me palmeé la cara un par de veces mientras caminaba. Tendría que dar un rodeo largo para entrar directo a la Villa, pero valía la pena; no quería cruzarme con nadie ahora mismo.
Estúpido Gale.
El malestar en el estómago se convirtió en un vacío en el pecho. Sabía que con él las cosas serían complicadas, pero esto...
Aporreé la rama que tenía delante y dejé de pensar, caminando en automático. Cuando menos lo pensé, ya estaba a unos metros de la casa.
El vacío desapareció para dejar paso a un dolor de cabeza en cuanto vi a Haymitch sentado afuera, aguardando.
Desvergonzado.
—"Pero mira quién regresó"— saludó levantándose.
Lo ignoré, pasando por su lado sin mirarlo.
—"Sabes, rompiste un récord de chismes en el Quemador"— continuó poniéndose a mi lado.
Idiota.
Cerré mi mano con fuerza.
—"Hablo en serio, chica. Lo que hiciste en esa plaza—”
Abrí la puerta y se la cerré en la cara al instante, cortando sus estupideces.
Todo es culpa de su maldita boca de borracho…
Me detuve en seco con el ceño fruncido. Abrí los ojos de golpe al darme cuenta de algo; me giré como un demonio, abriendo la puerta y estrellándola contra la pared. Allí estaba él, con la mano en la nariz y una ceja levantada.
—"¡No estabas ebrio!"— lo acusé.
Levanté la mano, lista para romperle la cara. Él abrió los ojos de par en par y saltó hacia atrás al instante, con una mano en alto intentando frenarme.
—"¡Espera! ¡Espera! Era eso o que siguieras escapando"— aclaró deteniéndose.
—"¡No era tu maldita decisión!"— protesté soltando un bufido.
—"¿Y qué? ¿Dejarla en tus manos?"— preguntó fulminándome con la vista.
—"Necesitabas aclarar las cosas de una maldita vez para poder seguir adelante. ¡Solo mírate!"— acabó de decir con fuerza, acercándose.
Un escalofrío me recorrió. Bajé la mano lentamente y solté un suspiro.
—"¡Aun así, no era tu maldita decisión!"— rezongué, dándome la vuelta para entrar.
Oí sus pasos detrás de mí. Las luces estaban apagadas y todo estaba en completo silencio.
No regresaron.
Deben de estar con los Hawthorne.
Me giré hacia la habitación de Peeta y cerré la mano sobre el pomo. El nudo en mi abdomen regresó con más fuerza.
¿Qué me pasa?
~Porque lo amo~
Las palabras casi hicieron que soltara la manija, pero me obligué a girarla. Abrí la puerta por fin para verlo ahí, acostado tal como lo dejé.
Ahora te comprendo, Haymitch… a mí también me da celos.
El pensamiento me robó una pequeña sonrisa. Entré, agarré mi silla y por un momento me olvidé de todo; dejé de pelear contra ese extraño sentimiento en el estómago…
—"Effie te manda recuerdos"— la voz de Haymitch llamó mi atención; estaba en el umbral con una botella en la mano.
Me erguí en la silla, mirándolo fijamente.
—"¿Qué? No pude tomar nada hasta que llegaras"— se excusó, como si no hubiera hecho nada.
Peeta, te necesito mucho… porque si no, destrozaré a Haymitch.
Rogué para mis adentros. Tomé su mano. El lento subir y bajar de su pecho me tranquilizó. El ruido de la silla, seguido de Haymitch dejándose caer en ella, me hizo volver a mirarlo.
—"Así que... ¿Effie?"— deduje volviendo la vista a Peeta; estiré la mano para quitarle una pelusa de la cara.
—"Habló conmigo hace un par de horas mientras cuidaba a tu galán"— resopló dando un nuevo sorbo a su botella.
—"¿Le contaste la estupidez que hiciste?"— no pensaba dejar pasar el tema así como así.
—"De hecho sí, y casi me aplaude"— contestó con cinismo mientras se rascaba la panza.
Mentiroso.
—"Ya veré cuando hable con ella"— murmuré. De reojo noté cómo se tensaba.
Él solo continuó bebiendo y la conversación murió; por algún motivo que no entendía, esa extraña presión a mi alrededor se había esfumado.
Miré a Haymitch un segundo; tenía la vista clavada en Peeta, completamente ido.
Tal vez… Él…
No, ni de chiste.
Cerré los ojos un momento…
—"¡KATNISS!"— di un salto. Una manta resbaló al suelo al lado de la cama de Peeta; la luz de la ventana me cegó un segundo.
¿Pero qué…?
Miré confundida; seguía en el cuarto de Peeta.
¿Haymitch?
—"¡KATNISS!"— esa voz…
—"¡Prim!"— grité terminando de despertar. Salí corriendo.
—"¡KATNISS!"— su voz angustiada venía de afuera.
Corrí a la salida, abrí la puerta de golpe y la vi; venía corriendo con los ojos abiertos en completo pánico. La escaneé al instante buscando el problema, pero no veía nada fuera de sitio.
—"¡¿Qué pasa?!"— la detuve. Ella se dobló un momento, intentando recuperar el aire.
Mis manos, en automático, empezaron a buscar cualquier lesión en ella. Su mejilla parecía mucho mejor que antes.
—"¡Es…!"— comenzó ella, pero el aire se le volvió a ir.
¿Mamá?
¡¿Qué?!
—"¡Es Gale! Lo van a azotar en la plaza porque golpeó a un Agente de la Paz”— avisó alzando la vista hacia mí.
Me quedé pasmada, fija en su gesto de desesperación.
Gale…
—"Tienes que ayudarlo. Yo sé… yo sé lo que pasó ayer, pero Katniss, lo van a azotar"— sollozó ella, desesperada.
~... Pero eso no significa que los ames menos…~
Levanté la mirada para ver a Haymitch salir de su casa.
—"¡Katniss, por favor!"— la voz de Prim se rompió mientras las lágrimas emergían.
Asentí deprisa. Volví la cabeza una última vez hacia la puerta abierta; el médico, que estaba a punto de entrar, me miró angustiado un momento. Tomé la mano de Prim para empezar a correr.
Él estará bien.
—"¿Qué fue lo que pasó?"— interrogué mientras cruzábamos la gran puerta metálica.
—"Nos quedamos con ellos ayer después de—" se cortó ella misma.
Comprendía que quería hablar de eso, pero no era el momento.
—"Sí, la pelea"— continué en voz baja por ella. Al dar la vuelta, divisé a lo lejos al montón de gente reunida.
—"Íbamos rumbo a la escuela cuando un agente le dijo 'algo' a Gale y él simplemente lo golpeó"— terminó de contar.
Algo…
Había más, lo sabía, pero no era el momento. Bajé la velocidad para poder abrirme paso a través de la multitud ya reunida.
Muévanse, maldita sea.
—"¡Por la violencia contra un Agente de la Paz, se le condena a este ciudadano a diez latigazos!"— la voz cargada de Cray resonó con fuerza.
—"¡NO!"— oí a Daisy exclamar por ahí.
—”¡Por favor, Agente Cray, reconsidérelo!”— rogó Madge.
Solté la mano de Prim, empujando a un Agente de la Paz que impedía el paso.
—"¡ALTO!"— llamé, deteniendo el alboroto al instante.
El viejo agente en jefe me miró confundido.
"¿Pero qué hace ella aquí?", "¿No puede ser, de verdad vino?", "¿Después de lo que dijo ayer?", "No se cansa de jugar con él", "Lo más seguro es que venga a verlo sufrir", "¡Que alguien llame a alguien!".
—"¿Katniss?"— cuestionó Gale mirándome de reojo.
Tonto.
—"¡No pueden hacer esto!"— ordené volviendo mi atención a Cray.
—"Señorita Everdeen, creo que está confundiendo sus privilegios"— aclaró él mirándome intensamente, con la mano descansando en su pistolera.
—”Katniss—” intentó hablar Madge.
¡Rrrras!
Mi corazón casi se me sale del pecho cuando el agente le arrancó la camiseta, revelando su espalda.
—"¡Basta!"— volví a demandar.
Una mano me atrapó, deteniéndome por completo. Un grito se ahogó en mi garganta cuando me retorcieron el brazo.
—"¡Katniss!"— dijeron mi nombre. Mi vista fue a parar a Mamá, que intentó pasar pero fue detenida.
¡Mamá, no!
—"¡Cray, pero qué mierda crees que estás haciendo!"— Haymitch rugió abriéndose paso. Intenté soltarme, pero solo conseguí que me presionaran más la mano.
Rechiné los dientes.
—"¡Haymitch, haz que paren!"— supliqué.
—"¡Sabes bien que no puedes hacer esto!"— le reclamó él, a un paso del jefe.
—"Tú no me vas a decir qué puedo y qué no puedo hacer"— reprendió Cray, empujándolo hacia dos agentes que lo inmovilizaron.
—"¡Cray, escúchame—!"
Fue callado por un golpe que le hizo sangrar la nariz; después lo golpearon en el estómago, tirándolo al suelo.
Madge se arrojó a él en un intento de auxiliarle, pero la punta de un rifle en la cabeza de Haymitch los dejó quietos. Levantó las manos lentamente con la mirada perdida. Mientras otro tomaba a Madge para subirla y apartarla.
—"Continuaremos con el castigo"— informó Cray, desenvainando su látigo.
¡No!
¡Yo…!
Me impulsé hacia delante para regresar, estrellando mi cabeza contra el casco del agente que me sostenía, obligándolo a soltarme.
Corrí hacia Gale y entonces llegó el ardor en mi brazo. Me tropecé con él y caí al suelo; mi mano subió de inmediato hacia mi brazo izquierdo.
—"¡Katniss!"— escuché varios gritos mezclados.
Miré el punto del ardor para ver la piel expuesta; a través de la tela rota de mi blusa, la sangre comenzó a cubrir lentamente mi brazo.
Mi mirada conectó con la de Gale, que intentaba soltarse tirando con fuerza, pero las cadenas no iban a ceder.
—"Bien. Si eso quiere, Vencedora Everdeen, eso tendrá"— resopló Cray levantando el látigo nuevamente.
—"¡No! ¡Yo soy el del castigo!"— gritó Gale, sin dejar de hacer sonar las cadenas.
Cerré los ojos y aparté la cara, esperando el ardor nuevamente.
¡CRASHH!
El estruendo partió el ruido de la plaza.
—"KAT-KATNISS"—
Mis ojos se abrieron al instante ante el rugido tartamudeante de mi nombre.
No…
El dolor del brazo desapareció al instante. Al igual que todo lo demás a mi alrededor cuando mis ojos encontraron…
… Ese mar azul…
…. Peeta.