Interludio: Lo que prende (Despierta)
11 de marzo de 2026, 20:45
(POV Peeta)
~¡KATNISS!~
~... Al menos alguien sabrá que existí~
~Eres un maldito genio, chico~
~... Pero debes aprender que las decisiones que tomes de ahora en adelante…~
~¡KATNISS!~
~Peet... que la suerte siempre esté de tu lado~
~"... Una-a buena persona, P-Peeta"~
~Ve a casa, Kat~
…
~¡De pie escoria!~
Abrí los ojos de golpe y busqué aire desesperadamente. Sentí el oxígeno raspar mi garganta como si fuera lija.
¡¿Katniss?!
Mi pecho galopaba con fuerza. Una luz me cegó, pero me obligué a incorporarme mientras levantaba una mano para cubrirme.
Arrastré algo conmigo…
¿... Plateado?
¡Pip! ¡Pip! ¡Pip!
¿Qué…?
La cabeza comenzó a darme vueltas. Bajé la vista huyendo de la claridad insoportable y de aquel pitido insistente. Intenté enfocar mi pecho, pero estaba lleno de…
¿... Cables?
Los arranqué de un manotazo. Me quedé paralizado cuando esa cosa plateada volvió a aparecer ante mis ojos.
¿Pero qué…?
Abrí los ojos de par en par, enfocando mi propia mano…
Seguí el rastro del metal plateado y negro hasta llegar a mi hombro. Con cada centímetro que descubría, mi respiración se volvía más errática.
Regresé a los dedos. Los cerré y giré la muñeca lentamente. Estreché los ojos con fuerza. La imagen de mi brazo, el árbol y la daga me golpearon en una secuencia de ira y furia interminable.
¡SHRRK—KRK!
—"A-ah"— tartamudee, bufando como un animal acorralado.
Lo tomé con la mano izquierda, listo para empezar a tirar de ese maldito trasto, pero fue entonces cuando vislumbré una silueta a través de la ventana. Una que conocía de sobra.
Katniss.
Me impulsé sin pensarlo. Mis pies fallaron y... ¡Trac! esa cosa partió el azulejo del suelo. Intenté ponerme de pie, pero caí de nuevo.
—"¡Hey!"— gritó una voz, y una mano me tomó con fuerza del hombro, tirando hacia atrás.
Moví el armatoste rápidamente para soltarme, agarré a quien fuera y lo lancé contra la pared. Un ¡Thuk! sordo llenó la habitación. Distinguí una bata blanca, pero mi atención estaba clavada en la ventana.
Katniss.
Coloqué mi mano, intentando levantarme inútilmente. Aplaste la frente al suelo…
~¡Vamos, chico de oro! ¡¿Eso es todo?!~
La voz de Vander taladró mi mente. Sentí una sacudida y, sin pensarlo más, apoyé esa cosa metálica para impulsarme…
¡Krrash!
Rodé por la ventana y sentí algunos vidrios clavarse en mi piel, pero los ignoré. La luz del sol me cegó un segundo, pero alcancé a ver a un hombre a lo lejos.
Comencé a arrastrarme hacia la pared para apoyarme y levantarme del suelo. Hice una mueca cuando lo conseguí y me forcé a caminar. Mis pies temblaban; alcancé a llegar a una puerta metálica gigante cuando caí nuevamente.
—"¡Mmr!"— refunfuñé. Volví a impulsarme con esa maldita cosa, solo para volver al suelo.
El ardor en mi rodilla me mató un segundo, pero los gritos comenzaron a retumbar a lo lejos.
Gritos…
Peligro…
Katniss…
Apreté los dientes, lanzándome y chocando contra una casa. Caminé, tirando con ese “brazo” para seguir deambulando. Mi visión empezó a hacerse borrosa.
Sacudí la cabeza.
Tengo que llegar con ella.
¡Debo llegar con ella!
Doblé una esquina y tropecé con un poste para detenerme. La mirada se me nubló, pero pude enfocar a una muchedumbre a la derecha.
¿Dónde estoy?
Katniss.
Me tiré hacia la casa para continuar andando, el ¡Clank! ¡Clank! contra la pared me acompañaba.
Me resbalé nuevamente. Un rugido intentó escapar de mi boca, pero no tenía voz. Comencé a percibir que la inconsciencia me llamaba…
Tengo…
Ella…
—"¡Katniss!"— el aullido desesperado de una mujer me congeló.
~¡¿Que haces maldito deshecho?! ¡Arriba!~
La voz me hizo forzar la cabeza hacia arriba…
¡Ploc!
Golpeé el frío suelo, sentí algo caliente empezar a bajar por mi frente. Mi respiración se descontroló por completo; fue como si un clavo se hundiera en mi pecho. Me apoyé hasta ponerme de pie.
Me topé con un farol que encendía levemente; lo sujeté y tiré de él…
¡Crrrk…!
Katniss
¡Skraaak…!
¡Katniss!
¡Claaang!
¡¡KATNISS!!
Me tambaleé, pero continué avanzando; apreté el farol y lo escuché crujir.
—"¡Katniss!"— ahora el grito era un revoltijo de voces, disparando aún más mi aliento y mi corazón.
Enfoqué una armadura blanca con la mano levantada y…
¡CRASHH!
El farol estalló y caí de rodillas. Los gritos se transformaron en un pitido lejano. Tomé aire…
—"¡KAT-KATNISS!"— rugí con todo mi aliento.
Por un segundo, volví a ver esos ojos grises que dictaban mi pasado, mi presente y mi futuro una vez más.
(POV Katniss)
—"¡PEETA!"— clamé desesperada.
Me levanté de un brinco con el corazón en la garganta. Lo vi sangrando de una rodilla y de la frente, con raspones en el brazo izquierdo como si hubiera atravesado cristales.
Se quedó ahí, de rodillas, mirándome. Su abdomen se marcaba con desesperación, únicamente llevaba un short de color azul. Mientras sus músculos temblaban. La mano mecánica reposaba con la palma abierta.
Contemplé el cuerpo de Cray tirado en el suelo frente a mí, con el casco deformado y un farol hecho pedazos a sus pies.
El nudo en mi estómago ahogó el ardor de mi brazo.
~Porque lo amo~
Mis pies se movieron solos en una carrera que pareció eterna; me dejé caer enfrente de él. Levanté las manos, pero no me atreví a tocarlo. Me paralizó el miedo a que desapareciera.
Un sueño.
—"¿Es-estás b-bi-bien?"— tartamudeó él en un arrullo desesperado.
Peeta…
El ardor en mis ojos se volvió insoportable cuando su mano subió tocando mi mejilla lentamente con dos dedos. Cerré los ojos pegándome a su palma, como tantas veces había soñado y añorado desde que lo vi saltar a la arena.
Solo pude asentir mirándolo de nuevo. Entonces terminó de romper mi poca cordura cuando esa media sonrisa apareció en su rostro y chocó su frente contra la mía.
—"No te vayas, por favor. No me dejes"— le supliqué con un hilo de voz.
—”J-jamás”— balbuceó dulcemente.
Lo abracé con fuerza. A este punto todo lo demás me daba completamente igual, solo quería quedarme así…
¡Chk-chk!
El cuerpo de Peeta se endureció al instante. Giré la cabeza para toparme con un cañón apuntando directamente entre mis ojos. El Agente de la Paz lucía visiblemente agitado.
Mi mirada pasó entonces a todos los demás. Un cementerio completo de silencio: caras pálidas, ojos abiertos.
Prim a unos pasos, con las manos sobre el pecho y el rostro convertido en una mueca de incredulidad.
Mamá tenía la boca abierta y las manos caídas. Haymitch dejaba gotear la sangre de su nariz con la vista clavada en nosotros.
Madge estaba en el suelo junto a Gale, ambos lucían completamente superados. Nadie se movía, hablaba; solo había silencio.
Regresé mi atención al cañón. El agente giró la cabeza viendo a Cray aún tirado en el suelo. El brazo izquierdo de Peeta se deslizó de mi espalda; atrapé su rostro con ambas manos.
—"Peeta, no… no"— pedí en un intento de apaciguarlo.
Sus ojos azules me distinguieron, la sangre cayendo por el límite de la cicatriz de su ojo.
—"Órdenes"— demandó el agente, y el ambiente se tensó de golpe.
Volví a sentir el brazo de Peeta moverse.
—"¡Pero qué mierda hacen, idiotas de mierda!"— ladeé la cabeza hacia el grito.
Observé al médico llegar corriendo con una mano en la nariz. Su bata blanca estaba llena de sangre y tenía la boca reventada; hasta le faltaba un diente.
—"¡Tenemos que llevarlo directo a la casa, debo hacerle análisis e informar al Capitolio!"— impuso señalando a Peeta ante el agente.
Pero este no se movió ni un centímetro. Su mano tiritaba sutilmente. Peeta chocó sobre mi hombro.
—"¡Peeta!"— llamé.
No.
No.
Lo separé de mí para verlo intentar quedarse consciente a duras penas.
—"Muévete ahora, agente, o le informaré al presidente Snow de tu maldita ineptitud"— esas palabras terminaron de quebrar la tensión. El agente no lo pensó más, bajó el arma y empezó a hacer señales con la mano.
Escuché las cadenas caer y a los Hawthorne llamar a Gale angustiados, pero no presté más atención porque intentaron alejarme de Peeta.
No lo voy a soltar.
La mano de Haymitch apareció, tomándolo del brazo. Me miró como si pidiera permiso; lo apreté antes de liberarlo por fin. Haymitch lo cargó con una mueca.
—"Cabrón, estás pesado"— gruñó él empezando a caminar.
—"E-es el p-pañal"— murmuró Peeta. Vi cómo los ojos de Haymitch se estrechaban.
La risa estalló de golpe, y lo peor es que no era solo de Haymitch, sino también mía… Noté una pequeña sonrisa en Peeta. Aunque sus ojos parecían extraviados.
Aun con la sonrisa en la cara, volví a ver al resto. Mi mirada se clavó en Mamá, que sostenía a Gale junto con Daisy, Madge y Prim.
Todo será diferente ahora.
(POV Peeta)
Mi cabeza daba vueltas, y la estúpida petaca de Haymitch se me clavaba en las costillas.
Aun así, nada de eso importaba, solo la mano de Katniss, que no me soltaba. No sabía qué demonios estaba pasando o dónde estaba. Pero eso daba igual; ella estaba bien.
Solo eso importa.
La distinguía aunque el sol me cegaba. Un dolor me recorrió las piernas; un calambre que me hizo jadear.
—"Shh, shh, todo estará bien, ya casi llegamos"— susurró Katniss.
—"Ambos pueden esperar para ponerse al día"— la voz pesada de Haymitch fue un golpe directo en mis oídos.
—"Idiota"— le soltó ella.
Intenté formar una sonrisa. El techo apareció ante mí.
—"Bien, ahí va"— apreté los dientes cuando Haymitch me dejó caer sobre una camilla.
Suave como siempre, Haymitch.
—"¡Cuidado!"— regañó Katniss, y escuché un golpe.
—"L-la l-luz"— mascullé, levantando la chatarra para cubrirme.
Escuché unos pasos apresurados a lo lejos. La iluminación cegadora desapareció por fin. Pero el ruido de algo abriéndose llegó hasta mí.
—"Bien, por favor preste mucha atención, joven Mellark. Voy a hacer algunas evaluaciones necesarias, pero primero voy a sellar su frente y su rodilla"— mencionó una voz desconocida mientras dejaba caer cosas en una bandeja a mi lado.
Comenzó a levantar la camilla para que quedara sentado. Gruñí cuando algo helado golpeó mi rodilla, el hombre con un papel en la nariz ahora comenzó a limpiar mi frente, mi cara.
Vi cómo Haymitch le decía algo a Katniss, que no apartaba su mirada de mí. No apartó su vista de mí hasta que Haymitch le llamó la atención y ella desapareció por una puerta de la habitación.
—"¡Maldición! Olvidé algo"— resopló el hombre ganándose mi atención, quitándose los guantes.
Se puso de pie y se fue. Katniss regresó con un parche sobre su brazo y la cara húmeda. Me reencontré con esos ojos grises que me miraban con un cuidado que me revolvió el estómago.
Algo cambió…
Tomó una silla, dejándose caer enfrente de mí. Mi mano buscó la suya entrelazando nuestros dedos. La presionó al instante.
—"¿D-dónde esta-amos?"— cuestioné.
Ella abrió y cerró la boca, como si no encontrara cómo responderme.
—"Estamos en el 12. Te daría un tour, pero le rompiste la cabeza al guía"— mi atención pasó a Haymitch, que, sin ninguna sorpresa, estaba bebiendo de su petaca.
12…
Ella…
—"L-lo logra-aste"— balbuceé en un murmullo, viéndola fijamente.
Ella solo apartó la mirada. Una lágrima bajó lentamente por su mejilla. Solté su mano, ganándome su atención, y estiré mis dedos alcanzando la lágrima antes de que cayera.
Snow…
Acaricié su mejilla, atrayéndola hacia mí. Su cuerpo tembló mientras la rodeaba con mi brazo, apoyando mi barbilla sobre su cabeza. Sus manos se movieron lentamente, abrazándome.
Ella ocultó su rostro en mi pecho. Y por un momento mi corazón descansó. Tenía tantas preguntas; mi mirada se clavó en Haymitch, que apretaba los labios con la vista en el suelo y su petaca a medio camino.
Negó con la cabeza antes de dar un trago y encontrarse conmigo.
—"Hablaremos después"— declaró él, como si leyera mi mente.
Le sostuve la mirada y lo vi tragar saliva pesadamente. Pasé mi mano de manera rítmica por la espalda de Katniss y la escuché suspirar, como si soltara un peso muerto.
Sí la tocaron—
El sonido de una puerta abriéndose a lo lejos mató mis pensamientos e hizo que Katniss se separara para verme. Ya no había lágrimas… solo algo que no supe reconocer.
Al menos no hasta que su boca tocó la mía en un beso rápido.
La vi morderse el labio. Haymitch regurgitó con asco al fondo mientras Katniss se ponía de pie con su típica mueca de ira y el médico entraba con un aparato en las manos.
Aún…
—"Bien, vamos a comenzar con las pruebas"— la voz del hombre era solo ruido de fondo; mis ojos no se separaron de ella, como ella tampoco de los míos.
…. Somos el viaje.
(POV Katniss)
Machacaba el pie contra el suelo repetidas veces mientras miraba la puerta de la habitación de Peeta, de la que el médico nos había echado para hacerle los exámenes.
¿Por qué tarda tanto?
¿Estará todo bien?
¿Y si entro?
—"¡Podrías parar!"— explotó Haymitch.
Detuve el golpeteo para mirarlo.
—"Va a estar bien, así que, por favor"— volvió a rabiar, señalando el sillón.
Regresé la vista a la puerta y volví a golpear el piso sin inmutarme.
—"¡Con una mier—!"
El sonido de la puerta abriéndose terminó callándolo. Salí disparada.
—"Él está—"
Interrumpí al médico empujándolo con el hombro para abrirme paso. Mis manos temblaban cuando volví a entrar a la habitación.
Sentí un nudo en el estómago en cuanto lo vi. Estaba recargado en la cama, con algo conectado al brazo.
Su mirada me encontró; esta vez parecía reconocerme por completo. Subí los brazos, abrazándome a mí misma.
Yo…
Él…
—"¿Qué?"— murmuré.
Una vez más…
—"No, nada…"— replicó, sonriendo.
… Juntos.
—"… Solo disfruto de la vista"— terminó, sonriendo de lado.
~Porque lo amo~