Interludio: Lo que prende (Acepta)
16 de marzo de 2026, 23:00
(POV Katniss)
~KAT-KATNISS~
Levanté la cabeza de golpe. Los latidos me retumbaban en los oídos. Mi atención se clavó en mi mano, entrelazada con la suya. Subí la vista hasta su rostro inmóvil; el pulso se me disparó aún más al ver sus ojos cerrados.
Él…
—"¡Peeta!"— su nombre surgió solo de mi boca, en un grito desesperado.
Su mano me atrapó, tirándome hacia él. Un nuevo grito se me ahogó en la garganta al chocar contra su pecho, que subía y bajaba con violencia.
—"¿Estás b-bien?"— preguntó él, con la respiración completamente irregular.
No fue un sueño…
Me separé para mirarlo directo a los ojos que parecían buscar algo, y solo se detuvieron al encontrarse con los míos. Su respiración empezó a regularse. Su mano subió acariciando mi brazo hasta mi rostro, ocasionándome un pequeño escalofrío.
Se detuvo, pasando los dedos por mi mejilla.
—"No voy a ir a ningún lad-do"— dijo aún tartamudeando un poco.
Lo sé.
Acorté la distancia para hundir la cara en su cuello, llenándome de su aroma. Ya no olía a medicina plana, sino a él. Su mano me acarició la espalda en círculos, haciéndome soltar un suspiro…
—"Mmm, Kat"— murmuró en voz baja, deteniendo su brazo en mi hombro.
—"¿Pod-drías ayudarme?"— pidió.
Me aparté para mirarlo mientras él hacía un gesto con la cabeza en dirección a la puerta del baño. Mis piernas temblaron. Mi cabeza fue de la puerta a él y de regreso. El calor me subió a la cara…
Y-yo n-no puedo lavarlo despier—
—"N-necesito llegar a la puerta"— balbuceó, con la voz aún áspera, como si le rayese la garganta.
Me di un zape mental al instante. Me puse de pie y lo ayudé a caminar. Vi cómo sus piernas cedían un poco a cada paso.
Tan distinto a ayer.
—"¿No necesitas ayuda?"— me descubrí preguntando mientras le abría la puerta.
Pero que estoy diciendo.
Se giró después de entrar, sosteniéndose del marco con una ceja levantada. Y esa maldita media sonrisa.
—"¿Por qué? quieres ayud-darme"— aventuró, haciendo espacio para que pasara.
El calor volvió a subirme a la cara, seguido de un leve escalofrío y un nudo en el estómago. Las palabras se me atoraron en la garganta, así que solo negué con la cabeza.
Él no puede enterarse de que lo aseaba.
Qué vergüenza.
Él solo asintió, cerrando la puerta lentamente.
—"Q-qué pena... el doc dijo q-que no conocía a nadie tan apasion-nada por la limpieza"— balbuceó con esfuerzo mientras la puerta terminaba de cerrarse.
Quedé completamente en blanco…
…
…
Trágame tierra.
(POV Peeta)
La sonrisa no desapareció de mi rostro hasta que jalé la palanca del inodoro y me planté frente al espejo del lavabo.
La camiseta de tirantes no lograba ocultar la unión entre mi piel y… desvié la vista, apoyándome en el borde con mi única mano.
Única.
Levanté el trasto metálico hasta dejarlo a centímetros del espejo. Una descarga de rabia me recorrió de pies a cabeza; apreté los dientes. Cerré los ojos en un intento inútil de calmarme, pero…
¡Trac!
—"¡Peeta! ¿Está todo bien?"— la voz alarmada de Katniss me arrancó de mis pensamientos; abrí los ojos para ver la porcelana del lavabo, ahora cuarteada bajo el peso de mi nueva extremidad.
La manija comenzó a girar.
—"¡Peeta—!"
—"Está tod-do bien, Kat… solo me resb-balé"— la interrumpí. Giré la cabeza justo a tiempo para ver cómo la puerta se entreabría.
…
…
—"Está bien... Haymitch llegó. Trajo comida"— avisó ella, poco convencida, mientras volvía a cerrar la puerta.
Intenté contestar, pero la maldita garganta me ardía demasiado. El médico me había dejado muy claro que no debía forzar la voz si no quería destrozarme las cuerdas vocales.
Me lavé la mano y me mojé un poco el rostro para despejarme, notando un nuevo recuerdito sobre mi ojo izquierdo. Un dolor de cabeza me golpeó y, por un segundo, creí haber visto a Marvel sosteniendo la daga…
Levanté la «mano» inconscientemente y sentí un tirón tan fuerte que me hizo girar; el dolor en el hombro casi me saca un gruñido, pero me lo tragué con fuerza mientras miraba aquel trasto que tenía el puño fuertemente cerrado.
Endemoniada porquería.
…
Tengo que controlarme.
No puedo fallar o esta cosa…
Sacudí la cabeza. Salí del baño y vi a Katniss ponerse de pie de un salto; le sonreí, intentando mantener el ánimo.
—"Aún n-no puedo cam-minar del—”
Su cuerpo chocó contra el mío silenciandome; sus manos me sostuvieron con firmeza. Levanté mi mano buena lentamente para abrazarla de vuelta.
…
…
…
—"A mí también me pasa"— susurró contra mi pecho, antes de soltarme para ponerse a mi lado, ayudándome a avanzar hacia la puerta.
Quisiera que no.
(POV Katniss)
Anduve con Peeta directo a la mesa, pero él parecía más interesado en la casa. Su mirada escaneaba hasta el último rincón posible.
Tal vez para él esto no es gran cosa… como dijo en el tren.
Dejé de pensar en su mirada afilada cuando vi la mesa, donde Haymitch estaba dejando unos… platos de madera cubiertos con aluminio. Cerré los ojos al reconocer la comida; dejé a Peeta en su silla y me centré en Haymitch.
—"¿Por qué compraste comida de Baker?"— lo cuestioné, ganándome su atención.
—"¿Eh? Tú pediste que trajera comida"— respondió, dejándose caer en su silla.
—"Haymitch, te pedí algo más..."— comencé a decirle, alzando las manos para encontrar la palabra exacta.
—"¿Más qué?"— rezongó arrugando el semblante.
—"Ya sabes... con más nutrientes"— terminé, apoyando una mano en la mesa.
—"¿De qué rayos hablas, chica? Sus guisos son los mejores del distrito"— se defendió inmediatamente, incorporándose.
—"No se trata de—"
—"Está b-bueno"— mi cabeza dio un latigazo para ver a Peeta atascarse la cuchara en la boca como si nada.
¡Peeta!
—"¿Ves? Haces drama por nada"— zanjó él, señalando a Peeta antes de dejarse caer una vez más.
—"Pero necesita algo mejor para recobrar fuerzas"— contradije, sentándome y acercando mi plato.
—"Ja, con toda la caca que le está metiendo el médico, lo que necesita es algo sabroso"— se excusó, comenzando a tragar.
Con la maldita boca abierta, como siempre…
Me miraba de reojo.
Bastardo. Lo está haciendo a propósito.
Un carraspeo a mi lado me sacó de mis pensamientos; me giré para ver a Peeta intentando cubrirse la boca con la servilleta.
¿Se está burlando?
Él solo negó con la cabeza; lo que en cualquier otra ocasión me habría hecho explotar, esta vez solo me provocó un calor en el pecho.
Esos ojos azules.
Solté una queja baja y destapé mi comida. Todo se mantuvo en silencio, e incluso Haymitch empezó a comer como una persona decente, y no como el animal que era.
—"Bien, creo que es momento de hablar"— interrumpió Haymitch, tapándose un eructo con el puño.
—"Cuando estábamos en el—"
—"Mañana ha-ablaremos"— lo cortó Peeta, concentrado con demasiada atención en el aluminio de su plato.
¿Qué pasa?
Dejé la cuchara en el plato vacío. Él levantó la vista, yendo de Haymitch a mí, y negó levemente con la cabeza.
No, ¿qué?
Volví a ver a Haymitch buscando una respuesta, pero lucía igual de perdido que yo. Abrí la boca para exigir una, pero el sonido de la puerta abriéndose me calló.
—"Joven Mellark, me da gusto ver que pudo comer…"— el médico apareció mirando su plato a medio terminar con una ceja levantada; hizo una mueca de asco antes de centrarse en él.
—"... Algo. Será mejor continuar con sus estudios y medicación"— indicó.
Me levanté para ayudar a Peeta que me sonrió de lado mientras se apoyaba en mí. El médico le hacía preguntas, pero mi mente aún estaba procesando su extraña actitud.
Más tarde.
(POV Peeta)
Me quedé contemplando a Katniss terminar de secar su cabello. Lista para dormir después de un día completamente agobiante de pruebas y medicación; esto era justamente lo que necesitábamos.
Encontré su mirada en el espejo del peinador, tan segura como si esto fuera algo normal. Aunque, después de lo que pasamos en la arena…
—"¿Qué?"— preguntó ella, retomando su movimiento.
—"N-nada... solo pensaba e-en lo que dijo el doc..."— ella volvió a clavar su vista en mí a través del espejo.
—"... Nada de a-actividad física"— terminé, levantando una ceja. Y ahí estaba ese carmesí en sus mejillas mientras bajaba la vista de nuevo hacia el mueble.
¿Ahora qué le ocurre?
La vi soltar un suspiro antes de girarse a verme, impresionándome porque, a pesar del sonrojo, ahora me miraba afiladamente.
—"¿Y en qué actividad física estabas pensando?"— replicó ella.
…
¿Eh?
…
¿Qué?
…
La vi levantar la barbilla, ahora más segura, tal vez por mi silencio. Abrí la boca, pero su extraña confianza y… ¿coqueteo? Me dejaron sin palabras.
—"¿Mmm?"— el sonrojo desapareció por completo de su rostro mientras levantaba ambas cejas.
La risa se me escapó.
—"¿Q-quién eres y q-qué hiciste con mi Kat?"— la cuestioné, saliendo de mi estupefacción.
—"¿Tu Kat?"— me provocó, dejándome una vez más perdido en ella.
Eres…
—"¡Mocosos, no se olviden de que sigo aquí!"— el grito de Haymitch desde la habitación de al lado no se hizo esperar.
Katniss arremetió contra el mueble, poniéndose en pie y cerrando la puerta de un portazo.
—"¡Eso no es suficiente! ¡No quiero oír aplausos a mitad de la noche!"— vociferó él. Por primera vez descubrí un tono de rojo totalmente nuevo en la cara de Katniss.
Ay, no…
—"Ignoralo"— pedí, palmeando la cama.
Ella cerró los ojos y dejó caer los hombros antes de apagar la luz y acostarse a mi lado. El silencio reinó. Mi mano pasaba con lentitud por su brazo; ella tenía la cabeza recargada en mi pecho. Pensé que diría algo, pero solo se acomodó mejor.
Sí, sigue siendo mi Kat.
Con ese pensamiento cerré los ojos, permitiendo que el cansancio reclamara mi consciencia…
…
…
~Rue~
¿Kat?
~¡Peeta no!~
Abrí los ojos al momento que mi nombre sonó, cargado de desesperación. Analicé el lugar en un segundo: la habitación a oscuras, la textura de la cama, el peso de…
—"¡No! ¡Glimmer, sueltala!"— el murmullo atormentado a mi lado me hizo enfocar la vista en Katniss; se retorcía sobre mi brazo.
Pesadilla.
Me incorporé, deslizando mi brazo bueno hasta su rostro. Aparté el maldito aparato de ella por miedo a lastimarla.
—"Kat, Kat, soy yo. Todo es-está bien, despierta"— murmuré, intentando que regresara a mí.
—"¡Peeta! ¡Glimmer! ¡RUE!"— rugió, ya completamente fuera de sí, revolviéndose con más fuerza.
Intenté llamarla de nuevo, pero entonces vi por el rabillo del ojo su mano salir disparada. Me tensé por instinto; la prótesis osciló para reaccionar, pero contuve el impulso, endureciendo el cuerpo para recibir el impacto.
¡Tack!
El ardor me llenó la mejilla y la fuerza del golpe me obligó a observar hacia la pared. Cuando regresé a ella, me topé con ese gris, ahora hundido en el pánico, y su mano apretada contra el pecho.
…
…
…
—”Kat—”
Su nombre murió en mi boca cuando sentí algo en mi pierna…
(POV Katniss)
Mi pecho subía y bajaba mientras me frotaba la mano, intentando tranquilizar mis latidos.
—"Kat—"
Él se detuvo, para mirar hacia abajo. Abrí los ojos de par en par cuando sentí… la humedad.
No, no, no.
Mi cuerpo reaccionó solo; me liberé de su agarre para levantarme. Me tropecé, pero me recompuse al instante.
Baño.
—"Katniss"— llamó él.
Mi hombro chocó contra el marco al salir de la habitación. Un escalofrío me recorrió de pies a cabeza cuando volví a sentir la humedad.
Agarré el pomo de la puerta y entré, cerrando de golpe. Me arranqué el pantalón como si quemara. Iba a por mi ropa interior, pero choqué con mi reflejo en el espejo del lavabo.
Yo…
Peeta…
Sucia…
El aire me obstruyó la garganta. Me recargué contra la puerta con los ojos picándome; solté un sollozo cuando me deslicé hasta el suelo frío. Hundí la cabeza entre las rodillas.
Soy…
Rota…
…
…
¡Toc!
Algo sacudió la madera. Levanté la cabeza y el pulso se me disparó de nuevo; el pecho me dolía.
Peeta, por favor…
—"¡Solo vete!"— aullé con la voz temblando.
Oí cómo se deslizaba hasta el suelo. Cerré los ojos, hundiéndome otra vez.
—"¡Estoy b—!"
—"Sabes, c-cuando estaba en prisión..."— su voz me detuvo.
¿Qué...?
—"... El comand-dante Vander solía e-entrenarme muy duro..."— continuó lentamente.
Vander…
—"... U-un día, en un entrenamiento e-especial..."— suspiró con burla.
—"... Él tomó una varilla c-caliente y la p-puso en mi pecho..."— levanté la cabeza, clavando la vista en la puerta que nos separaba.
Pecho.
La imagen de su quemadura me llenó la cabeza.
—"... D-durante mucho tiempo, por las n-noches sentía el ardor, el olor de mi propia carne..."— su voz bajó, igual que mi pulso.
—"... En más de una o-ocasión tuve accidentes"— reveló como si no fuera nada. Pegué la cabeza contra la puerta, sintiéndome completamente vacía.
Quemado vivo.
Como un animal.
—"Ja, ja, ¿sabes qué era lo p-peor? Que el día de lavandería era los vi-iernes y solo tenía un cam-mbio de ropa"— agregó, y casi pude ver su sonrisa a través de la madera.
¿Cómo puede… ser así?
Me giré despacio. Agarré la perilla y la giré con la mano temblando. Entreabrí la puerta lo suficiente para mirar… y lo encontré con la vista perdida y una sonrisa.
La abrí un poco más, llamando su atención. En cuanto sus ojos azules volvieron a encontrarme, su sonrisa solo creció.
—"Hey"— musitó.
Movió la mano para mostrarme una pantalonera y la estiró hacia mí; mi mano se movió sola para tomarla.
—"Te e-espero en el cuarto"— terminó en voz baja, antes de levantarse con esfuerzo.
Yo…
Me quedé viéndolo caminar lentamente.
… Realmente lo amo.