Interludio: Lo que prende (Reconoce)
19 de abril de 2026, 15:45
(POV Peeta)
—"Lo hice para que pudieras regresar a ellas"— giré su rostro levemente.
Solo eso importa.
Que esté bien.
Y para eso tiene que estar con ellas; después de todo, fue por ellas que se fue para empezar. De nada sirvió lo que hicimos si no puede regresar a casa.
La solté lentamente, sin dejar de sonreír. Enfoqué la vista en Haymitch… No fue difícil que soltara la sopa una vez que estuvimos solos.
—"Vámonos, Haymitch, tengo ham—"
Me sostuve con la mano izquierda contra la pared; la cabeza me estaba dando vueltas. La figura de Haymitch se volvió borrosa.
Maldición, Fred, tenías raz—
—"¡Chico!"— el borrón que era Haymitch se movió.
¡CHAK!
—"¡Peeta!"— las manos de Katniss me rodearon.
Miré mi brazo metálico, hundido en los escalones de madera. Sus manos me giraron para encontrarme con su rostro.
—"Estoy bien, solo es—"
—"No, cállate. Te llevaré adentro"— vociferó ella, furiosa.
¿Adentro?
—"Haymitch me llevará a la casa, no hace falta que—"
—"Peeta Mellark, entrarás a la casa a descansar y punto"— sus manos me apretaron.
Maldición…
—"Haymitch, muévete y ayúdame a llevarlo adentro"— pasó mi brazo izquierdo sobre sus hombros para ayudarme a ponerme de pie.
Haymitch comenzó a tirar de mi prótesis para desencajarla de la madera gastada y hacer lo mismo. Un pitido agudo me taladró el cráneo, dejándome completamente sordo por un segundo.
—"Con su permiso"— murmuré cuando pasamos junto a Asterid.
Debe ser mi peor presentación…
Bueno, al menos no estoy ebrio con Haymitch.
Vi a unas personas reunidas en la sala; solo pude hacer un leve gesto de reconocimiento mientras el pitido disminuía lentamente en mis oídos.
—"Esta es mi habitación"— Katniss abrió una puerta, guiándome hacia una cama de paja.
Fantástico… muy retro.
Me tragué un gruñido al dejarme caer en el colchón mientras las sienes me taladraban. El pitido, aunque más leve, seguía ahí. Cerré un ojo, intentando aplacar el dolor de cabeza.
—"¡Maldita sea, Haymitch, solo tenías que cuidarlo!"— el grito no tardó en llegar; vi cómo Katniss lo acribillaba con el dedo en el pecho.
—"¡Ah! ¡¿Y ahora es mi culpa que el chico sea un maldito terco?!"— Haymitch apartó la mano de Katniss, encarándola.
Cuidado con esa mano…
—"¡Claro que lo es! ¡No tenías que haber dicho nada! Ya te dejé claro que mis malditos problemas son míos"— rugió ella, señalando la puerta.
Casi puedo ver el humo saliendo por sus orejas.
—"¡Ja! ¡Como si pudieras resolver algo tú sola!"— él se llevó una mano al pecho, mirando a su alrededor con fingida burla.
Un momento, ¿de qué demonios están hablando ahora?
Intenté incorporarme, pero Katniss me empujó de vuelta contra las sábanas con una mirada asesina.
—"¡No te muevas!"— volví a intentarlo, solo para que me estampara contra la cama otra vez.
—"¡Peeta, te juro por mi vida que si vuelves a intentar levantarte, te voy a encadenar a la base, ¿entendido?!"— me espetó, y no miento si digo que sus ojos echaban chispas.
De acuerdo… mensaje recibido.
Levanté las manos en señal de rendición. Ellos siguieron con su pelea, pero yo los ignoré para centrarme en los cuatro ojos azules que nos observaban desde el umbral.
Bienvenidos al circo…
Las cabezas de Primrose y Asterid parecían seguir una partida de ping-pong; sus cuellos giraban de las maldiciones de Haymitch a los regaños furiosos de Katniss.
—"Oigan"— dije.
—"¡Siempre haces lo mismo!"— Katniss se llevó la mano a la sien antes de encararlo de nuevo.
—"Basta, los dos"— pedí.
—"¡Si Effie estuviera aquí—!"
—"¡¿Y qué mierda haría ella contigo y tu familia?!"— se burló él, alzando las cejas.
—"¡Ahora sí!"— ella lo agarró por el traje y cerró el puño, mientras él levantaba las manos como si esperara el impacto.
—"¡OIGAN!"— exclamé, incorporándome de golpe.
—"¡¿QUÉ?!"— ambos se giraron hacia mí, petrificados y con el pecho agitado.
Pasé la mirada entre los dos con severidad, lo que pareció calmarlos; luego me fijé en la puerta, donde la diminuta Primrose dio un respingo al cruzarse con mis ojos.
Cuando se dieron cuenta de que había público para su espectáculo, Katniss lo soltó de un empujón y se abrazó a sí misma. Él se metió las manos en los bolsillos, fastidiado.
Me pregunto si sabrán lo mucho que se parecen…
—”El chico tiene que descansar”— Haymitch extendió la mano hacia la cama donde volví a sentarme; el maldito pitido regresó con fuerza.
—”Quédate aquí y duerme un poco”— la mano de Katniss me tomó del hombro, empujándome hacia la almohada.
Quería quejarme, pero no pude porque la cabeza estaba dándome vueltas sin parar. Esto solo creará más problemas con Katniss y su familia.
Sin duda lo hará.
(Katniss POV)
Cerré la puerta de mi habitación y clavé la vista en mamá y en Prim. El maldito de Haymitch ni siquiera dijo nada; solo hizo un gesto de despedida y caminó hacia la salida.
Pedazo de…
Sacudí la cabeza para devolverle toda mi atención a mamá. Parecía una estatua.
—"Lo quiero fuera de aquí"— sentenció, cruzándose de brazos igual que yo.
—"No"— negué con la cabeza, sin apartar la vista de sus ojos.
—"Katniss Everdeen, dije que lo quiero fuera de esta casa"— repitió, dando un paso al frente. Tenía la mandíbula apretada.
—"Dije que no"— me ardían los ojos, pero no iba a permitir que lo despreciara así.
No mientras esté débil.
Escuché un paso a mis espaldas y el sonido de la perilla girando…
—"¡Más te vale que estés acostado en esa cama, Mellark!"— rugí, exhausta, cerrando los ojos antes de siquiera girar la cabeza hacia la puerta.
Solo quédate ahí, maldición.
Escuché pasos y luego el sonido de algo cayendo sobre el colchón. Volví a mirar a mamá. Abrió la boca, lista para gritar, así que levanté la mano para frenarla.
—"Hablemos en la cocina… por favor"— pedí, harta de todo. No las esperé; simplemente las esquivé para llegar al marco que conectaba la sala con la cocina.
Al entrar, clavé la vista en Buttercup. El revoltoso gato dejó de lamerse para mirarme fijamente.
¿Pensaste que te deshiciste de mí?
Levanté una mano. Al instante, salió disparado por la gatera hacia el patio, como siempre que me veía. Sentí una punzada en el pecho al ver las alacenas vacías.
Soy una estúpida…
No sabía si estaban comiendo. Me concentré tanto en mí… en Peeta, que olvidé por completo que mi familia… que Prim llevaba tres días sin comer. El dolor de cabeza regresó de golpe, punzante.
—"No discutiré esto, Katniss. Él se tiene que ir"— me giré. Mamá estaba rígida, con los brazos cruzados.
—"No, no lo hará, porque viene conmigo"— bajé la voz, obligándome a mantener la calma.
—"¿Qué quieres decir?"— me retó, dando un paso al frente y bajando los brazos. Prim se coló para pararse a su lado, con el rostro serio.
¿Por qué es tan difícil de entender?
—"Que este es mi hogar también"— señalé el suelo para dejarlo claro.
—"Y nunca les pedí nada. Nunca cuestioné nada, aun cuando tenía motivos para hacerlo"— continué, sin dejarla hablar. Apreté los puños y miré al suelo.
—"Lo sé, Katniss, pero esto no tiene sentido. ¿Acaso no piensas en Prim, en mí o en ti, y en lo que él significa?"— preguntó. Levanté la vista; tenía la mano extendida hacia mí y los ojos enrojecidos, intentando controlar la respiración.
—"Sí, lo sé, y aun así lo haré. No necesito que lo entiendan, solo quiero que—"
—"¡¿Qué es lo que quieres?! Esto no tiene sentido. Es como si… como si no te reconociera"— me interrumpió Prim con los puños apretados, casi gritando. Señaló hacia mi habitación.
—"Él no es buena persona. Tú viste lo que hizo en la Arena y sabes de dónde viene. ¡Ni siquiera el Capitolio lo quiere!"— estalló por fin, fuera de sí, acercándose a mí.
—"¡Ya despertó, ya no tienes que cuidarlo! ¡Puede quedarse solo en su maldita casa, donde nadie lo vea, y tú puedes regresar! ¡No le debes nada!"— me agarró de los brazos. Las lágrimas le corrían por las mejillas mientras me sacudía una y otra vez.
Prim…
Yo—
—"Tu hermana tiene razón, solo estás confundida"— la mano de mamá se aferró a mi hombro. Prim hundió la cara en mi estómago y mis brazos reaccionaron solos, envolviéndola.
—"Fue demasiado en muy poco tiempo, y no sabes cómo sentirte. Pero si te das tiempo, sé que podrás entender todo mejor"— agregó, abrazándome con fuerza.
¿Entender?
¿Tiempo?
Mejor…
Solté a Prim. Sentí mi rostro endurecerse en una mueca y, lentamente, aparté a mamá. Sin mirar a ninguna de las dos, negué con la cabeza varias veces.
Pasé entre ellas, directo hacia mi habitación. Abrí la puerta con la mente en blanco, entré y la cerré al instante.
—"¿Está todo bi—?"
Callé a Peeta lanzándome a abrazarlo, aun en mi estrecha e incómoda cama. Hundí el rostro en su pecho, buscando ese olor a canela que parecía ser lo único que yo entendía realmente.
No, no lo está.
No lo solté… porque no quería, ni podía.
(Peeta POV)
Pasé mi mano lentamente por el cabello de Katniss. El silencio continuó después de que se lanzara contra mí en su compacta cama. Alejé la prótesis de ella.
Al menos no está llorando…
—"Que no hablemos de ello no significa que no esté pasando"— murmuré, deteniendo la mano sobre su espalda.
—"Realmente tenemos que hablar"— ella golpeó su frente contra mi pecho.
—"Ayuda"— puse mi mano sobre su hombro para alejarla un poco y mirarle el rostro; tenía los ojos cerrados.
—"Últimamente siento que solo empeora las cosas"— abrió los ojos para encontrarse con los míos.
Sí, lo sé.
—"Son tu familia, Kat, solo están preocupadas por ti"— acaricié lentamente su brazo para mostrarle una pequeña sonrisa.
—"Es que todos te miran como…"— vi la lucha en su mirada, como si no supiera cómo terminar esa simple oración.
—"Como lo que soy"— concluí por ella; sentí su cuerpo endurecerse al instante.
Sin mentiras.
Solo la verdad.
—"Tú sabes lo que soy, de dónde vengo, qué hice y lo que haría"— con cada palabra, su cuerpo se tensaba más y más; las manos en mi pecho ahora se aferraban a mi playera.
—"No endulzaré las cosas, ni te mentiré. Porque tú no te lo mereces… si supieras las cosas—"
—"Sé lo de tus padres"— por un segundo, sentí que el piso desaparecía. La mano de la prótesis se cerró sola al instante.
¿Qué?
¡¿Cuándo?!
¡¿Dónde?!
¡¿QUIÉN?!
—"Sé quién eres, Peeta, no soy estúpida"— sus palabras me sacaron de mi cabeza.
¿Segura?
—"Pero también sé lo que eres a pesar de todo eso"— terminó, volviendo a hundir el rostro en mi pecho.
¿Y qué demonios se supone que responda a eso?
Nada. No había nada que pudiera decir. Sí, ella lo sabía y aun así seguía aquí… Normalmente, aquí es cuando Francis golpea la puerta, despertándome de un hermoso sueño.
Pero esta vez no fue así; ella solo se quedó ahí, abrazándome, mientras la luz del sol desaparecía por la diminuta ventana. Mi vista se quedó clavada en la puerta, esperando que Asterid entrara con una escoba y me echara a golpes.
Lo normal.
Pero nunca llegó y, después de lo que pareció una eternidad, la última línea de luz que pasaba por debajo de la puerta se apagó, dejándolo todo en completa oscuridad.
Punto para Peeta…
Solo sonreí, pasando mi mano por el hombro de Katniss y cerrando los ojos igual que ella.
Mañana será una bomba.
…
…
~¡Peeta!~
Me levanté de golpe, intentando enfocar la mirada. Casi suelto un puñetazo cuando algo me atrapó por el cuello. Pero paré en seco y alejé la prótesis… Era Katniss otra vez.
Ay, no… aún me duele la mejilla por la última vez.
—"Kat, Kat, estoy aquí, todo está bien, solo—"
Levanté la mano izquierda, bloqueando el derechazo que iba con fuerza directo a mi rostro.
No volverá a pa—
¡Plaf!
El ardor me cruzó la mejilla derecha, haciéndome soltarla para echarme hacia atrás. Pasé la lengua por mis dientes; el sabor metálico no tardó en llegar.
Maldición, tengo que calmarla.
—"¡Suéltame, Clove!"— rugió ella, retorciéndose desesperadamente.
Me acerqué para sujetarle la mano derecha… mala idea.
¡Toc!
La sangre bajó por mi nariz tras el impacto de su mano izquierda, la cual no podía inmovilizar por culpa de la maldita prótesis.
—"¡Katniss!"— la llamé, desesperado.
Ella abrió los ojos al mismo tiempo que la puerta se abría de golpe y la luz se encendía, mostrando a Asterid con una escoba en la mano, seguida de Primrose, que también empuñaba un palo.
Oh… diablos.
Sentí como si el tiempo se congelara. Pasé la mirada de ellas a Katniss, que comenzaba a regular su respiración… y me di cuenta de que la posición en la que estábamos no era exactamente la mejor.
Estaba sentado a horcajadas sobre ella, sujetándole la mano con fuerza contra la cama. Mientras sangraba a chorros por la boca y la nariz…
Sí…
Genial.