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Meiling estaba tan impresionada con lo que había ocurrido que se quedó en la sala paralizada. Cuando fue capaz de reaccionar, fue hasta la chaqueta que Hien Li había tirado cuando fue a atender a su hijo para recogerla. Entonces, del bolsillo, cayó una grabadora.00000000
–Profesor Kaito. –dijo Yue siguiendo a Kaito. –¿Qué le acaba de decir al Profesor Li? –Le aconsejaba sobre cómo proceder para salvar a su hijo. –mintió Kaito. –Entiendo. Por cierto, ¿cree que puede avanzarme algo de la investigación del caso de Fujitaka Kinomoto de hace quince años? Sé que la Dra. Sakura Asumi le ha explicado algo. –Claro, me olvidaba de que eres amigo de la Dra. Asumi. Ya he investigado por mi cuenta y el informe de cirugía de Fujitaka Kinomoto al que ella se refería y que encontró ordenando en el archivo era una absoluta tontería sin sentido. –tras decir aquello, Kaito se dio la vuelta y se marchó.00000000
Cuando se levantó esa mañana, Hien Li jamás creyó que se encontraría operando a vida o muerte a su propio hijo. Se suponía que iba a ser un gran día. No sólo le había dado el jaque mate a Sakura Kinomoto, sino que además recibiría un gran reconocimiento por parte de sus compañeros de la Sociedad de Cirugía. Pero por alguna razón, todo se torció cuando Madoushi entró en la sala con un enorme cuchillo que clavó a su hijo hasta el fondo por intentar defender a la persona que había intentado arruinarle la vida. –Ya ha perdido 1200ml de sangre. –dijo una sanitaria del quirófano. –¡Inyectad más sangre en la bomba!¡Agente hemostático!¡Traed más sangre! –ordenaba Hien Li. –La aorta está seriamente dañada. Es imposible detener la hemorragia. –dijo el segundo al mando, sabiendo que estaba todo perdido. –¡Continuad con la trasfusión! –insistió Hien Li, al que sus compañeros nunca habían visto tan alterado. Entonces el monitor comenzó a emitir el sonido que Hien jamás querría oír, porque eso significaba que su hijo estaba entrando en parada cardiorrespiratoria. –¡Apartad! –dijo Hien, poniendo sus manos sobre el pecho de su hijo e intentando reanimarlo. –¡Traed el desfibrilador! Pero los miembros del equipo de quirófano agacharon la cabeza sin hacer nada. Sabían cómo iba acabar todo aunque Hien intentara evitarlo con todas sus fuerzas. Finalmente, Hien era el único que intentaba reanimar a su hijo hasta que el monitor marcó cero, la línea se quedó completamente plana y Hien ya no pudo ir en contra de la evidencia.00000000
Cuando Sakura consiguió un taxi que la llevara hasta las emergencias del hospital, Shaoran ya estaba en el quirófano. Allí esperando también estaban sus compañeros Takashi Yamasaki, Tanaka, Naoko y Meiling. Tras varias horas esperando en completo silencio, las puertas se abrieron, dejando ver a Hien Li quitándose la mascarilla. Salía cabizbajo y empapado en sudor. Entonces se detuvo junto a Sakura. –¿Ya estás satisfecha? –dijo Hien. A continuación, sacaron la camilla con el cuerpo tapado de Shaoran. Con lágrimas escapando de sus ojos, Sakura miró la camilla hasta que desapareció de su vista. Meiling también cayó de rodillas como si se hubiera quedado sin fuerzas. –¡Todo esto es culpa tuya! –exclamó Meiling mirando a Sakura con ojos acusadores.00000000
Cuando Sakura llegó a su apartamento subió a la buhardilla casi como una autómata. Sacó los blocs de información de Shaoran y Hien y tras mirarlos un momento, los lanzó con rabia para continuar tirando todo lo que tenía en la estantería producto de la frustración. Cuando tiró una de las carpetas a la pared de las fotos, vio la foto de Shaoran. Fue entonces cuando se detuvo. Si no hubiera sido por su cruzada personal, habría estado dispuesta a ser una novia de verdad para Shaoran. Habría estado dispuesta a compartir su vida y formar una familia con él. Pero cualquier esperanza de haber tenido esa vida juntos murió esa noche con él. Shaoran no se merecía ese final. De alguna manera, el joven médico había descubierto la verdad y se lo hizo saber mientras estaba moribundo en sus brazos para que estuviera tranquila. A pesar de haberlo tratado de aquella manera tan cruel, había dado su vida por salvar la suya, ofreciéndole la mayor prueba de amor que alguien podía ofrecer. Hasta para morir fue generoso con ella. Sin energía, se dejó caer de rodillas y gritó de rabia y dolor.00000000
Cuando Yue fue a buscar a Sakura al hospital no había ni rastro de ella. Preocupado por no haberla visto desde la fatídica noche, decidió preguntarle a Takashi Yamazaki cuando se lo cruzó en un pasillo. –La Dra. Asumi tampoco ha venido hoy. Me parece una vergüenza tal y como están las cosas. ¿En qué estará pensando? –dijo Yamazaki refiriéndose al hecho de que el Profesor Li hubiera perdido a su hijo recientemente. –Entiendo. –Lo que no entiendo es por qué Shaoran llegó al extremo de interponerse para salvarle la vida a la Dra. Asumi. –reflexionó Yamazaki. Yue dejó a Yamazaki con sus pensamientos mientras se marchaba. –Hola, señor Periodista. –dijo Akiho desde su silla de ruedas. –Gracias por lo del otro día. –Hola Akiho. Pero llámame Yue. –Quería contarte un secreto. –dijo la joven. –Soy todo oídos. –dijo Yue. –Pronto voy a conseguir un riñón para un trasplante. –dijo Akiho. –¿En serio? ¿El donante es un familiar? –preguntó Yue alegrándose por ella. –No. Ningún familiar es compatible conmigo. Es del Centro de Trasplantes de Órganos. –explicó Akiho. –Me alegro mucho por ti. –Yo también estoy muy contenta, pero lo cierto es que ya me hicieron un trasplante cuando era pequeña y como consecuencia de aquel trasplante tengo una condición altamente sensible, lo que significa que tengo un nivel excepcionalmente alto de anticuerpos que hace difícil que mi organismo acepte los órganos de otra persona. Por eso me dijeron que sería difícil encontrar un donante compatible. Y aunque esté contenta, también me preocupa. –Entonces este sería tu segundo trasplante. Pero estoy seguro de que funcionará. –dijo Yue intentando infundirle ánimos a Akiho. –Al final, lo más importante es tener confianza sin una base racional, ¿recuerdas? –Lo sé. –dijo Akiho volviendo a sonreír.00000000
En la habitación de Nakuru, la niña seguía encamada. Estaba aferrada a un cuaderno que la hacía sentirse más cerca de Shaoran, porque no comprendía por qué el Residente, como a ella le gustaba llamarlo no había ido a visitarla en varios días. Entonces, escuchó hablar a los sanitarios que estaban atendiendo al compañero de habitación. –Todavía no puedo creerme lo de Shaoran. –dijo uno de los enfermeros. –Sí, era tan joven. –dijo la auxiliar. –Nakuru, pronto te llevaremos al Departamento de Trasplantes. –dijo una amable enfermera yendo hasta ella. –¿Dónde está el Residente? –preguntó Nakuru. –Parece que Shaoran ha dejado el hospital. –dijo la enfermera intentando evitarle dolor a Nakuru, consciente de lo cercanos que se volvieron los dos. –¿Dónde ha ido? –La verdad es que no lo sé. –dijo la enfermera, que se fue hacia otro paciente para evitar las incómodas preguntas de Nakuru. Nakuru miró la cubierta del cuaderno. Tenía dos etiquetas: una centrada en la parte de arriba indicando que era el cuaderno de seguimiento médico de Nakuru, y en la parte de abajo a la derecha indicaba que era un cuaderno que había estado realizando el Dr. Shaoran Li.00000000
Al no conseguir noticias de Sakura en el hospital, Yue decidió ir al restaurante de Kero. –Hola Kero, ¿cómo está Sakura? –preguntó el periodista. –Se ha encerrado en su apartamento. –dijo Kero con semblante preocupado. –Declaró ante la policía, pero cuando le pregunté no me dijo ni una palabra. Kero se llevó la mano al estómago y se quejó. Entonces cogió unas pastillas y se las tomó. –¿Te ocurre algo? –Mi estómago. –dijo Kero restándole importancia. –Debería cerrar el restaurante unos días. –¿Seguro que estás bien? –Es sólo que me siento un inútil. Nunca había visto así a Sakura. No sé cómo interactuar con ella. –dijo Kero. –Yue, odio pedirte esto pero, ¿puedes subir a ver cómo está? –Por supuesto. –dijo Yue. Sin más que hablar, el periodista subió hasta el apartamento. –¡Sakura, soy Yue! –dijo él tras picar en la puerta. Al no recibir respuesta alguna, decidió girar el pomo. Para su sorpresa, la puerta no estaba cerrada con pestillo. Al subir a la buhardilla, vio fotos arrancadas de la pared, carpetas por los suelos y un gran desorden. Entre la oscuridad, vio a Sakura sentada en el suelo con la cabeza gacha. –Menudo desastre tienes aquí. Has llegado muy lejos. Lo has hecho muy bien en estos quince años. –dijo Yue intentando animarla. Entonces se acuclilló a su lado. –Cuando murió tu padre dijiste que había algo extraño en su muerte pero nadie te escuchó, incluyéndome a mí. Cualquiera que tuviera un pasado tan doloroso como el tuyo tiene el potencial de elegir vivir como lo has hecho tú. Además, era imposible predecir que Shaoran Li moriría. No te culpes por ello. –Al principio iba a hacer lo que fuera por vengarme, como involucrar familias como la de Terada o Eriol, o utilizar pacientes como herramientas, como en el caso del alpinista. Pero me di cuenta de que si los hería, acabaría siendo igual que ellos. Por eso decidí dejar de verle rompiéndole el corazón de la peor manera para que no me buscara más. Pero al final, soy igual de despreciable que aquellos de los que me quiero vengar. Shaoran era completamente inocente y dejé morir a una persona maravillosa. Una lágrima rebelde se escapó de los ojos de Sakura. Desde que se encerró, no había dejado de visualizar cómo Shaoran se aferró a ella para morir. –Debería ser yo quien hubiera muerto. –dijo Sakura. Las lágrimas de su cara comenzaron a caer con plena libertad. –No digas tonterías.00000000
Yuna D. Kaito citó a Hien para hablar en su coche en el aparcamiento subterráneo del hospital. –Tengo entendido que Madoushi ha intentado suicidarse con alguna clase de veneno. De momento está inconsciente en un hospital. Menuda idiota. –dijo Kaito. –No le habrás dicho nada a la policía, ¿no? –Nada. –Si le hablas a la policía sobre Sakura, dirigirán sus sospechas hacia nosotros. Asegúrate de no decir nada indebido. –le advirtió Kaito. –Lo sé. –dijo Hien con brusquedad. –No hace falta que me digas lo mismo una y otra vez. –Muy bien. Entonces hablemos del próximo movimiento. Los preparativos ya están a nuestro favor. ¿Vas a cooperar? –dio Kaito. –El funeral de mi hijo ni siquiera ha tenido lugar. No cuentes conmigo. –dijo Hien bajándose del coche. –Soy yo quien ha encubierto los innumerables errores médicos que has cometido. –dijo Kaito bajando también. –¿Crees que tienes opción? ¿Quieres que destruya la espléndida reputación que has construido a lo largo de los años? –Me importa un carajo. –dijo Hien marchándose. Desde que perdió a Shaoran, Hien estaba harto de Kaito y de sus intrigas.00000000
Sakura se había pasado otra noche sin dormir mientras pensaba en Shaoran. Harta de estar acostada, se sentó en la cama con la espalda contra la pared mirando a la nada. Tras un rato sumida en sus pensamientos, escuchó la puerta. –Te he traído el desayuno. –dijo Kero desde la puerta. –Debes de tener hambre. –No, gracias. –dijo Sakura. –Está bien. Baja en cualquier momento si te entra hambre. –dijo Kero, pero esta vez no tuvo respuesta. –Sakura, sabes que no importa lo que ocurra, yo no te voy a juzgar ni a dejar de quererte, ¿de acuerdo? –No te preocupes. Estoy bien. –respondió Sakura.00000000
Apenas habían pasado tres días desde la muerte de su hijo, pero Hien apenas había visto a su mujer, que se pasaba las horas durmiendo gracias a la medicación. Prefería eso a estar pensando todo el tiempo en el hijo que había perdido. En cuanto a Hien, no había ido al hospital desde que perdió a su hijo, había descuidado su aspecto y el tiempo que pasaba en casa lo dedicaba a beber whisky y a fumar, aunque esa forma de evasión no le funcionaba. De hecho seguía con la mente muy clara. No dejaba de pensar que todo era culpa de Yuna D. Kaito y que se lo haría pagar.00000000
Nakuru no dejaba de mirar el diario de seguimiento médico que había escrito Shaoran mientras acariciaba la etiqueta con su nombre. Con lo que le escuchó decir a uno de los sanitarios, Nakuru no podía evitar pensar que algo malo le había ocurrido. De hecho, estaba convencida de que Shaoran había muerto. Los ojos se le empañaron de lágrimas ante esa perspectiva, guardó el diario bajo su almohada y comenzó a tener una crisis. Cuando los sanitarios comenzaron a atender el ataque que la niña estaba sufriendo, no dejaba de nombrar a la Dra. Asumi.00000000
–¡Sakura, han llamado del hospital porque no contestas al móvil! –dijo Kero picando en la puerta. –¡Dicen que una paciente llamada Nakuru Akizuki no dejaba de preguntar por ti mientras sufría una crisis y que después ha perdido el conocimiento! Al escuchar ese nombre, Sakura despertó de su ensimismamiento y salió corriendo hacia el hospital. Si había alguien que estaba sufriendo la pérdida de Shaoran como ella esa era Nakuru. Cuando llegó, la niña ya estaba consciente, pero débil, mientras un médico la auscultaba. –Nakuru. –dijo Sakura sin dejar de mirar a la niña. –Dra. Asumi, me alegro de que estés aquí. –dijo una enfermera. –La hemos estabilizado. Cuando entró en la habitación, el médico se le cruzó. De lo que Sakura no se había percatado era que el médico que había estado auscultando a Nakuru era Yuna D. Kaito. –Los que no son familiares no pueden pasar. –dijo Kaito caminando y obligando a Sakura a retroceder hasta salir de la habitación. El médico cerró la puerta. –Márchate. Pero Sakura no se movió. –¿No me has oído? Márchate. –Tras mirarse a los ojos unos segundos más, Sakura comenzó a caminar a paso lento. –No te preocupes. No la dejaré morir.00000000
–Por cierto, ¿qué ocurrió con la paciente con glomerulosclerosis focal de la que me hablaste el otro día? –preguntó el compañero de Yue en la redacción del periódico. –Por lo visto tiene una condición altamente sensible, lo que le dificulta la compatibilidad de los trasplantes, pero me dijo que el Centro de Trasplantes de Órganos ha encontrado un donante. –dijo Yue. –¿Estás seguro? –preguntó su compañero extrañado. –¿Por qué lo dices? –Porque por mi ámbito de trabajo manejo la información de operaciones con trasplantes por adelantado, pero no he oído nada al respecto. –dijo el compañero. Su colega había hecho que le picara la curiosidad y decidió investigar si había algún tipo de anomalía en ese trasplante. Viniendo del Hospital Universitario de Tomoeda ya no le extrañaba nada. Para indagar, lo primero que hizo fue ir al hospital y buscar la habitación de Akiho. –Disculpe, ¿sabe cuál es la habitación de Akiho? –preguntó Yue a una enfermera que pasaba por allí. Cuando la enfermera le indicó que era la habitación 303, el periodista fue hacia allí. –De verdad, mamá se preocupa demasiado. –se escuchaba la voz de Akiho desde la habitación, que estaba con la puerta abierta. –Me desborda con tanta llamada. Habla con ella, papá. Dile que confíe en tus habilidades, o algo. Yue se quedó boquiabierto al ver quién era el padre de Akiho. Al mirar el cartel de la puerta, vio que Akiho era Akiho Kaito. Estando Kaito allí, Yue prefirió marcharse. No podía arriesgarse a que lo viera. De todas formas, había descubierto algo bastante interesante. Mientras se marchaba, le sonó el teléfono. –¿Diga? –Soy Hien Li. Hay cierta información interna que quiero filtrar. Se trata del Profesor Yuna D. Kaito. Hace quince años Kaito me pidió que lo asistiera en un acto horrible. Realizamos un trasplante con un órgano obtenido de forma ilegal. –Espere un momento. –dijo Yue mientras intentaba sacar algo para poder escribir. –¿De forma ilegal? –Te explicaré los detalles cuando nos veamos en el 1900 de Ginza en dos horas. –dijo Hien. Tras decir aquello, Hien colgó.00000000
Cuando llegó la hora, Yue se encaminó hacia el lugar indicado por el Profesor Li. Era una cafetería, pero el periodista decidió esperar fuera. No obstante, el tiempo pasaba y Hien no aparecía, por lo que decidió llamarlo por teléfono, pero tan sólo comunicaba. Lo que Yue ignoraba era que Hien Li yacía en el suelo de la calle, al igual que su teléfono.00000000
Aquella mañana, Sakura echó un último vistazo al apartamento y salió con la intención de no volver. –Buenos días. –saludó Kero mientras barría la puerta del restaurante. –¿Te encuentras bien para ir a trabajar? –Sí. Estoy bien. –respondió Sakura. –Me alegro de oírlo. –Gracias por preocuparte por mí. –Venga. ¿A qué viene eso? –Hasta luego. –se despidió Sakura. –Te espero esta noche con un montón de comida deliciosa. –dijo Kero. –Vale. –dijo Sakura, pero Kero sabía que Sakura seguía muy triste.00000000
Encontrado muerto en la calle el Profesor Hien Li, del Hospital Universitario de Tomoeda. Ese era el titular que Kaito estaba leyendo en el periódico esa mañana. En el artículo se preguntaban qué estaba pasando en el prestigioso hospital, ya que Hien había aparecido muerto sólo tres días después de que su hijo Shaoran muriera apuñalado. Pero él no tenía intención de desvelar qué estaba pasando.00000000
Si algo tenía claro Sakura era que no podría visitar a Nakuru si Yuna D. Kaito rondaba por allí, pero el profesor no podría estar allí las veinticuatro horas del día, por lo que decidió probar suerte para visitar a la niña. Cuando llegó, encontró el camino libre y entró en la habitación. Al percibir la silueta de alguien, Nakuru entreabrió los ojos y reconoció a Sakura. –Hola, Nakuru. –dijo Sakura. –Dra. Asumi. –dijo Nakuru con debilidad. –Siento no haber podido venir ayer. –se disculpó la castaña. –No importa. Ya estás aquí. –dijo Nakuru. –Escucha, he decidido dejar este hospital. –dijo Sakura. –He venido a despedirme de ti. –¿Qué?¿Tú también me dejas? El Residente ha muerto, ¿verdad? Nadie quiere decirme qué ha pasado, pero sé que él no se iría sin despedirse de mí. No es esa clase de persona. –dijo Nakuru. Entonces extrajo el cuaderno de debajo de su almohada. –Toma. El Residente se dejó esto. Sakura lo tomó y vio que era un diario de seguimiento médico de Nakuru. Una especie de cuaderno de campo que Shaoran había estado elaborando. –Son las notas que siempre tomaba. Puedes quedártelo. Sakura lo abrió para ojearlo. Cada día venía detallado. Domingo 3 de marzo. Primera visita con Nakuru Akizuki. Ha empezado a llamarme “Residente”. Me han dicho que es traviesa y que le encanta gastar bromas. Puedo asegurar que es cierto con sólo la primera visita. Sakura daba fe de aquello. Shaoran siempre iba tras ella porque en cualquier descuido Nakuru siempre se escapaba. Y además, siempre lo empujaba para que ambos acabaran abrazados. Martes 5 de marzo. Es el cumpleaños de Nakuru. Le he comprado una pequeña tarta de fresa que le dejo comer poco a poco. Viernes 8 de marzo. Hoy Nakuru está con un humor de perros. No sonríe y me preocupa. 10 de marzo. Hoy Nakuru se encuentra mejor. Hemos jugado a videojuegos por primera vez y también ha sido la primera vez que me ha ofrecido una sonrisa sincera. –¿Por qué? –preguntó Nakuru llorando. –¿Por qué ha muerto? Pero Sakura era incapaz de darle una respuesta, porque estaba tan rota como la pequeña paciente. Cuando Sakura consiguió que se durmiera para descansar, salió afuera y se sentó en un banco para seguir leyendo el cuaderno. La mayoría de las notas eran médicas, aunque como había comprobado en la habitación, Shaoran también escribía sobre lo que hacían juntos o cómo se sentían. Entonces hubo varias notas que le llamaron la atención. El Profesor Kaito propone realizarle a Nakuru un trasplante de corazón. El Profesor Kaito ha vuelto a visitar a Nakuru otra vez. Está muy pendiente del diagnóstico y de las pruebas de Nakuru y me pide que lo mantenga informado de cualquier pequeño detalle. Me alegro de que a Nakuru le guste el Profesor Kaito. Sakura se preguntaba por qué Yuna D. Kaito mostraba tanto interés en Nakuru, pero ese pensamiento quedó en segundo plano al escuchar la voz de Meiling. –Tienes agallas volviendo aquí. Supongo que te habrás enterado de que el Profesor Li ha muerto. Es lo que estás haciendo, ¿no? Dime, ¿quién es el siguiente? ¿A quién estás pensando matar ahora? Eres una asesina. –Puedes estar tranquila. –dijo Sakura, que acababa de enterarse de la muerte de Hien. –No estaré por aquí mucho más tiempo. Tras decir eso, se levantó y se marchó.00000000
Tras lo que había descubierto, Yue fue al apartamento de Sakura. –¡Sakura!¡Soy Yue!¡Tengo algo importante que decirte! –dijo Yue mientras picaba en la puerta. Como no recibió respuesta, decidió entrar, pero al subir a la buhardilla no había absolutamente nada. Flashback. –Debería ser yo quien hubiera muerto. Fin del flashback. Cuando Yue recordó aquellas palabras que le dijo Sakura se temió lo peor. Tenía que encontrarla cuanto antes.00000000
En el cementerio, Sakura estaba frente a la tumba de sus padres mientras miraba el libro de “Las Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas”que su padre le regaló. Flashback. –No creo que yo pueda ser como Alicia. –dijo Sakura, de catorce años. –¿Por qué no? –le preguntó su padre. –Porque no quiero disgustar a alguien tan temible como la Reina de Corazones. –dijo Sakura. –Ja, ja, ja. –rio Fujitaka ante la explicación de su hija. –¿Tan débil crees que eres? –Para ti también sería difícil, ¿no? –dijo Sakura. –Bueno, quizás. Pero si hay algo que creo que debo hacer, no me detengo hasta que lo consigo. Es mi principio como médico. No sólo por los pacientes, sino también por mí. –dijo Fujitaka. Al ver la cara de duda de su hija, rió. – Estoy seguro de que lo entenderás algún día. Fin del flashback. –Lo siento, papá.00000000
Yue aparcó a las puertas del cementerio y se dirigió hacia la tumba de los padres de Sakura para intentar encontrarla a ella. Suponía que si necesitaba consuelo, sería donde estaban sus padres enterrados donde lo intentaría buscar. Al ver las flores frescas, supo que su intuición no iba desencaminada. Sakura no haría mucho que habría estado allí. Entonces, vio algo en una papelera cercana. Por suerte era de metal de rejilla con el que podía ver a través. Al asomarse vio un bolso. En el bolso había un libro de “Las Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas”, un cuaderno y la foto enmarcada de Sakura con su padre en el patio del cerezo. Que Sakura hubiera tirado esos objetos tan preciados para ella Yue lo interpretó como una rendición no sólo de su venganza particular, sino de la vida. Consciente de que cerca del cementerio había una presa, intuyó que la castaña había ido hacia allí para acabar con todo.00000000
Aunque Sakura consiguió castigar a algunas de las personas que contribuyeron a matar a su padre, sentía que sus esfuerzos cayeron en saco roto. Además, en el transcurso de su venganza dejó a la víctima más inocente de todas. Una víctima que no dudó un segundo en protegerla y dar su vida por ella por el profundo amor que le profesaba, a pesar de que no habían tenido muchas oportunidades de estar juntos. Y cuando lo estuvieron, ella lo hacía cegada en pos de la venganza de su padre. Por ello decidió dejarlo todo atrás. Si moría, quizás volviera a encontrarse con su madre Nadeshiko, su padre Fujitaka, y por qué no, con Shaoran. Así podría pedirle disculpas en el más allá, aunque gracias a su generosidad y por la forma en que la miraba mientras su vida se le escapaba, sabía que estaba perdonada. Al menos se sintió así, aunque eso no mitigara su dolor por haberlo perdido. Decidida, subió a la baranda, pero algo le impidió saltar. –¡¿Qué diablos haces?! –exclamó Yue deteniéndola del brazo. –Déjame ir. ¡Déjame en paz! –dijo Sakura intentando saltar. –¡¿Cómo crees que se sentiría tu padre o Shaoran?! –dijo Yue ante la desesperación. Finalmente consiguió tirarla al suelo. –¿Cómo puedes dejarte morir cuando está todo en el aire? Además, todavía no he terminado de resarcirme y tú tampoco has terminado tu lucha. Pero la actitud de Sakura era de completa indiferencia. Yue se agachó y la agarró de los hombros. –Debes controlarte. No es hora de hacer una tontería como la que ibas a hacer. Lo he descubierto. He descubierto el motivo por el que mataron a tu padre. –dijo Yue. Aquellas palabras sí que captaron la atención de Sakura.00000000
Yue le prometió a Sakura que le contaría el motivo de la muerte de Fujitaka si abandonaba la idea de suicidarse. Finalmente, accedió y, tras recoger las pertenencias que la chica había abandonado, fueron hacia un lugar donde pudieran comer algo. –Hien Li me llamó unas horas antes de que lo encontraran muerto para contármelo todo. Pero alguien lo mató cuando iba de camino. Lo que sí que me dijo por teléfono es que Kaito le pidió hace quince años que lo ayudara con un trasplante con un órgano obtenido de manera ilegal. Estoy convencido de que ese trasplante era para Akiho, la hija de Kaito. Estoy seguro de que era la información que quería filtrarme, pero fue asesinado antes de hacerlo para que mantuviera la boca cerrada. Probablemente Kaito matara a Hien Li. ¿Recuerdas que justo antes de la muerte de tu padre, él discutió con Li? Maki Matsumoto, la de la empresa farmacéutica me lo confesó. Probablemente tu padre descubriera lo que Kaito y Li iban a hacer y trató de denunciarlo. –explicó Yue. –Ahora que lo dices, Kaito dijo que él y Hien tenían un interés mutuo por el caso de mi padre. –dijo Sakura recordando la encerrona en el hotel. –Eso lo explica. Probablemente Kaito conspirara con Li para matar a tu padre y poder mantener el secreto. Ese es el interés mutuo. ¿Conoces algún canal ilegal con el que Kaito pudiera conseguir un órgano? Sakura negó con la cabeza. –¿Y algo que encuentres sospechoso en su comportamiento reciente? –volvió a preguntar Yue. Entonces, Sakura recordó algo que había leído en el cuaderno de Shaoran y buscó una de las páginas que había estado leyendo. –Por alguna razón, Kaito ha estado frecuentando a Nakuru Akizuki durante todo el mes. –dijo Sakura. Sin ni siquiera intuirlo y de manera inconsciente, Shaoran le estaba dando un hilo del que tirar. –No es frecuente que un médico haga eso teniendo en cuenta que ni siquiera es paciente suyo. –¿Nakuru Akizuki?¿Por qué está ingresada? –preguntó Yue. –Por una cardiomiopatía idiopática dilatada. Es una enfermedad del corazón que le dificulta la respiración, le produce dolor en el pecho y arritmias que si se descontrolan pueden llevarle a la muerte. Según el cuaderno de Shaoran, estuvo estable durante un tiempo, pero su estado empeoró rápidamente desde hace dos o tres semanas y ha estado teniendo una serie de ataques. –dijo Sakura. Entonces vio otra nota de Shaoran. Nakuru se encuentra bien. Quizás debamos agradecérselo al Profesor Kaito. Voy a seguir la sugerencia del Profesor Kaito y voy a reducir la dosis de dobutamina. –La dobutamina es un cardiotónico para mantener al paciente con vida. Incluso con el riesgo de efectos secundarios, si se reduce la dosis, la función cardiaca no puede hacer más que empeorar. Si continúan las crisis, la parada cardiorespiratoria ocurrirá en cualquier momento. –dijo Sakura. Entonces para Yue todo cobró sentido. –¿Puede ser que Kaito aconsejara reducir la dosis de dobutamina para acabar con la vida de Nakuru, extirparle los riñones y trasplantárselos a su hija? –No puede ser. –dijo Sakura, no pudiendo creer algo tan retorcido. –Sí que hay posibilidades. Aunque te registres en el Centro de Trasplantes de Órganos, hay una media de unos catorce años para encontrar un donante de riñón compatible. Y además, la hija de Kaito tiene una condición especial que le dificulta encontrar un donante adecuado. –explicó Yue. –Aunque esperara su turno, las posibilidades de encontrar donante son extremadamente bajas para ella. Por eso Kaito ha estado indagando en cada paciente del hospital hasta encontrarlo. Lo ha estado buscando por su cuenta porque es para su hija. Es como si hubiera estado de caza. –Y la presa que ha atrapado es Nakuru Akizuki. –dijo Sakura. Ahora comprendía por qué el despacho de Kaito estaba lleno de notas de agradecimiento y dibujos de pacientes agradecidos. Fingía ayudarlos hasta que quedaran descartados y pasaban a ser pacientes normales. –Un momento. Entonces, hace quince años utilizó el mismo medio para conseguir un órgano. Sacrificó a un paciente inocente para obtener un riñón. Estoy seguro de que tu padre fue asesinado porque descubrió ese secreto. Cada vez estamos más cerca de la verdad. Lo que has hecho durante estos quince años no ha sido en vano. No podemos pasar nada por alto. Tu padre intentaba proteger la vida de ese paciente con la suya propia.00000000
Al día siguiente, Sakura volvió a ponerse su bata médica. Tras buscar información en el historial de Akiho se dirigió a la habitación de Nakuru para extraerle sangre. Tras hacerlo, agarró a Nakuru de la mano. Al sentir su cariño, una lágrima se escapó de los ojos de la niña. –¿Qué estás haciendo con mi paciente? –preguntó Kaito entrando a la habitación. –¿Tu paciente? –preguntó Sakura con ironía. –Esta niña necesita un trasplante de corazón. –dijo Kaito. –En otras palabras: es oficialmente mi paciente. –¿Qué intentas hacerle a Nakuru? –preguntó Sakura levantándose para hacerle frente a Kaito. –¿A qué te refieres? –Sabías que el Profesor Li iba a intentar filtrar información sobre ti, ¿verdad? –No sé de qué me hablas. –Hace quince años, el Profesor Li y usted obtuvieron un órgano de forma ilegal y lo trasplantasteis a tu hija. Y ahora estas intentando hacer lo mismo utilizando a esta niña. –dijo Sakura. –Eso suena más a la trama de una novela o una película. –dijo Kaito sonriendo. –¿Verdad que sí? Pero estoy segura de que conoces bien el guión. –dijo Sakura. –Lo siento, pero no sé de qué me hablas. –insistió Kaito. –No te dejaré hacer lo que te plazca. Yo protegeré a Nakuru. –tras esa declaración de intenciones, se marchó.00000000
Cuando Sakura volvió a su apartamento la noche anterior, había colocado en la pared de objetivos la fotografía de Akiho e información sobre su padre. Además, también puso una fotografía de Nakuru. –Según su historial y lo que te dijo, Akiho tiene una condición que le impide encontrar un donante compatible con facilidad. Por eso sólo encuentro una razón por la que Kaito ha puesto sus ojos en Nakuru Akizuki: los órganos de Nakuru son compatibles con los de Akiho. Le he hecho un análisis de sangre a Nakuru para comprobarlo. –dijo Sakura pasándole el resultado del análisis. –¿Coinciden con los del historial de Akiho? –Sí. –Entonces ya sólo nos queda enfrentar a un enemigo. –dijo Yue mirando la foto de Yuna D. Kaito. Sakura miró una ilustración del Rey Blanco. Al igual que el personaje de Alicia,Kaito había estado dirigiendo todas las piezas del tablero de ajedrez.00000000
Cuando Meiling abrió su taquilla del vestuario para cambiarse al acabar su turno, vio la chaqueta de Hien Li que recogió la noche de la muerte de Shaoran. Pero Hien también había muerto y no pudo devolvérsela a tiempo. –¿No es esa la chaqueta del Profesor Li? –preguntó Naoko cerrando su taquilla. –Sí, como no vino al hospital por lo de Shaoran la dejé aquí, pero he pensado en ir a su casa a devolvérsela a su mujer. –explicó Meiling. Entonces, notó que en el bolsillo de la chaqueta estaba la grabadora que también recogió y que había olvidado por completo. Tras cambiarse, fue a un lugar del hospital por donde no pasara la gente y decidió escuchar lo que estaba grabado en el dispositivo. Era la voz de Sakura. –Hace quince años, mi padre, un médico del Hospital Universitario de Tomoeda tuvo problemas con cierto médico del hospital. Mi padre se convirtió en un obstáculo para él y elaboró un plan: deshacerse de él. Meiling escuchó con atención toda la grabación.00000000
Cuando Kaito entró a su despacho encontró un sobre gris. Al abrirlo encontró un naipe negro con una ilustración en blanco y negro del Rey Blanco, de “Alicia en el País de las Maravillas”. El personaje estaba escribiendo en una libreta como si estuviera tramando un plan maquiavélico sobre alguien que estaba a su merced. Bajo la ilustración Kaito pudo leer: Cazador sangriento. –Así que me declaras la guerra, Sakura Kinomoto. –dijo Kaito haciendo trizas la carta. Continuará…