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–Adelante, siéntate, Yamazaki. –dijo Kaito invitando a Yamazaki a su despacho tras la reunión. Mientras se acercaba a la mesa para sentarse, vio una carta que le produjo mucha curiosidad al reconocer el membrete del remitente. –Profesor, ¿esto es…? –Ah, es de una universidad de Singapur. Por lo visto han construido instalaciones sólo para trasplantes y quieren que vaya como profesor invitado durante tres meses. –explicó Kaito mientras servía té helado para los dos. –Eso es impresionante. –alabó Yamazaki. –He estado declinando la invitación durante bastante tiempo porque estaba muy ocupado, pero creo que ya es hora de que vaya. Creo que ir podría dar muy buena imagen y prestigio a este hospital, ¿no lo crees? –dijo Kaito. –Por supuesto. –dijo Yamazaki. –Bien, vamos al grano. Te he llamado para pedirte un favor. Se trata de la operación de Nakuru Akizuki. Me gustaría que fueras el primer cirujano. –¿Está seguro de que quiere que sea yo? –preguntó Yamazaki algo nervioso y consciente de la responsabilidad. –Por supuesto. Educar a las siguientes generaciones también es parte de mi trabajo. Yo seré tu asistente y te daré todo el apoyo que necesites. –dijo Kaito para convencerlo.00000000
Sakura caminaba por un pasillo cuando escuchó que Meiling la llamaba. –Sakura. –dijo Meiling acercándose a Sakura, que giró la mirada para ver qué quería esta vez. Sakura entendía su enfado. Sabía que ella también albergaba sentimientos por Shaoran y ella le dijo que la apoyaría en su conquista al haberle asegurado que no sentía nada por él. Pero Meiling se encontró con que Shaoran sí estaba enamorado de Sakura y aunque en un principio ella sólo se acercó a él para conseguir información para llevar a cabo su venganza, era algo que no le podía confesar a Meiling, por eso le dijo que no tenía ningún interés en él. Y aunque al principio así era, Sakura también acabó irremediablemente enamorada de Shaoran, aunque se dio cuenta demasiado tarde. Pero todo eso no se lo haría saber a Meiling. Lo que sí era un hecho era que ambas perdieron a Shaoran. –He escuchado esto. –dijo Meiling sacando la grabadora del Profesor Li. –Estaba en el bolsillo de la chaqueta que el Profesor Li llevaba en el hotel la noche que murió Shaoran. ¿Es cierto que viniste a este hospital para vengarte por la muerte de tu padre? Pero Sakura no dijo nada. Tan sólo intentaba evitar su mirada. –Quince años para vengarte. ¿Estás chiflada? –preguntó Meiling entendiendo el silencio. Entonces, Sakura sí la miró a los ojos. –Era lo único que podía hacer.00000000
El Profesor Kaito estaba auscultando a Nakuru. –La cirugía está programada para dentro de una semana. –le informó Yamazaki. –Está todo bien, Nakuru. No tienes de qué preocuparte. –dijo Kaito quitándose el fonendoscopio. Después miró el monitor que controlaba las constantes de Nakuru, pero la sonrisa se le borró al ver reflejada a Sakura, que estaba en la puerta de la habitación. Al girarse y mirarla, sonrió de medio lado. Tras marcharse, Sakura se sentó en un banco y miró el calendario en el móvil para ver el día en el que pensaban operar a Nakuru. Según había oído, la operación tendría lugar en una semana. Entonces Kaito se sentó un par de sitios alejado de ella. –Antes de preocuparte por otros, ¿no deberías estar haciendo planes para tu propio futuro? En seis días, la junta de profesores aprobará tu despido disciplinario. Después de todo, eres una persona con demasiadas sombras. –dijo Kaito. Entonces sacó un pequeño cuaderno negro del que también iba sacando fotos que ilustraban lo que decía. –El 22 de abril te reuniste en secreto con una mujer que pretendía denunciar al hospital; el 7 de mayo entraste a hurtadillas en el despacho del Profesor Li sin permiso; el 3 de junio intentaste detener el tratamiento de Nakuru Akizuki, del Departamento de Trasplantes. La Dra. Sakura Asumi es una doctora maliciosa e inadecuada para este hospital. Diciendo esto y mostrando las fotos, te echarán. ¿Alguna objeción? Sakura se levantó y se puso frente a Kaito. –Lo qué intentas hacerle a Nakuru Akizuki se llama asesinato. –sentenció Sakura fríamente. –Pararé esa operación. Puedes contar con ello. Kaito se levantó y la miró desafiante y de forma escrutadora. –Adelante. Atrévete.00000000
Cuando Sakura llegó esa noche, vio que el restaurante de Kero estaba cerrado, tal y como anunciaba un folio puesto en la puerta. A pesar de ello, entró encontrando dentro a Kero. –Hola, Sakura. –saludó Kero desde la barra. –¿Por qué tienes cerrado? –preguntó Sakura con curiosidad. –Porque tengo algunos problemas estomacales, pero no es gran cosa. –explicó Kero. –El médico me ha dicho que me pondré mejor con dieta y descanso. Sakura se sentó a la barra y cogió el frasco con la medicación que estaba tomando Kero. –Me lo deberías de haber dicho. –dijo Sakura. –Ni hablar. No quiero causarle preocupaciones a mi hija. Va contra la política parental. Los padres estamos aquí para los hijos. –dijo Kero bromeando y sacándole una pequeña sonrisa a Sakura. Tras guiñarle un ojo, entró en la cocina llevando una platera. –Los padres están para los hijos, pero eso no quiere decir que puedan hacer lo que les venga en gana. –dijo Sakura para sí mientras pensaba en lo que pretendía hacer Yuna D. Kaito.00000000
Cuando Yuna D. Kaito le dijo a su mujer que realizarían el trasplante de su hija en Singapur no se lo tomó demasiado bien, por lo que intentaba calmarla lo antes posible al estar en el pasillo a las puertas de la habitación de su hija. –Es por su bien. Si lo hacemos en el hospital de Singapur podremos utilizar las mejores instalaciones y tener el mejor equipo bajo el pretexto de ponerlo a disposición para la observación quirúrgica en vivo para sus estudiantes, por lo que no nos costará dinero. Para ella es mejor operarla en Singapur. –dijo Kaito asomándose para asegurarse de que su hija seguía durmiendo. –Pero, ¿por qué tiene que ser en un país extranjero? No quiero someterla a un viaje en su estado. –dijo la esposa de Kaito mostrándose reticente. –No tienes que preocuparte por su estado físico. Yo me ocuparé de todo. La decisión está tomada.00000000
–Nakuru Akizuki será operada en una semana. Tenemos que encontrar algo que pruebe los crímenes de Kaito antes de que tenga lugar la operación. –dijo Sakura poniendo al día a Yue. –Aún así es imposible aportar pruebas de un crimen que todavía no ha ocurrido. –reflexionó Yue. –¿Y si es por un crimen que sí que ha ocurrido? –planteó Sakura mirando la fotografía de Akiho. –Es más que probable que el día que trasplantaron a Akiho por primera vez, Kaito utilizara el riñón de un paciente. En otras palabras: estoy segura de que la víctima estaba entre los pacientes que murieron ese día. –Eso podría ser una pista en la causa de la muerte. –dijo Yue viendo que la idea que planteaba Sakura no era descabellada del todo. –Está bien, intentaré averiguar la fecha en la que le hicieron el primer trasplante.00000000
Cuando Yue fue al hospital al día siguiente, esperó a que Akiho se quedara sola en la habitación. –Akiho, voy a salir a un recado. –dijo la madre de Akiho después de que Yue llevara esperando unos diez minutos. Cuando la mujer se marchó, Yue entró con la excusa de hacerle una entrevista. –¿Una entrevista?¿A mí? –preguntó Akiho extrañada. –Estoy recopilando testimonios de pacientes trasplantados para escribir un artículo sobre el trasplante de órganos con la esperanza de que la gente se anime y aumente el número de donantes. –mintió Yue. La suerte era que Akiho ya era mayor de edad y no necesitaría el consentimiento de sus padres, por lo que tras pensarlo unos segundos, accedió. –Está bien. Si sirve para ayudar estoy dispuesta. –aceptó Akiho. –Gracias. –dijo Yue. Entonces abrió su cuaderno de notas. –Empecemos. Me dijiste que este sería tu segundo trasplante, ¿verdad? –Sí. –asintió Akiho. –¿Cuándo fue el primero? –Cuando tenía cinco años, así que, hace unos quince años. –respondió Akiho. –¿Recuerdas la fecha? –Lo siento, pero no. –Entiendo. –dijo Yue lamentándolo en su interior. –Pero lo que sí recuerdo era que los cerezos estaban en todo su esplendor. Estaban preciosos. –dijo Akiho. –Entonces sería en marzo o abril. –dedujo Yue. –Mientras esperaba la operación en esta misma habitación, vi un humo negro desde la ventana. A mí me pareció como un mal presagio. –confesó Akiho. –Recuerdo estar muy asustada.00000000
Cuando Yue acabó la entrevista, volvió a la redacción para analizar los datos que había recopilado en su cuaderno de notas. Había descubierto que el trasplante tuvo lugar en la primavera de hacía quince años, que la habitación en la que estaba Akiho está orientada hacia el sur y que antes de que se la llevaran a quirófano vio humo negro desde su ventana. Tras recapitular, cogió un mapa, señaló la ubicación del hospital y trazó dos líneas hacia el sur, triangulando la zona que podría abarcar el campo visual desde aquella ventana. Tras acotar aquella zona de Tomoeda, buscó en la hemeroteca de internet incendios producidos en las diferentes áreas acotadas hacía quince años atrás. Tras varios intentos sin resultados, encontró un resultado, pero se salía del área de acción. Era imposible que Akiho hubiera visto el humo desde allí, por lo que continuó con su búsqueda, hasta que encontró un incendio provocado por una explosión en una fábrica de neumáticos un 3 de abril de hacía quince años. Tras ver dónde tuvo lugar, lo situó en el mapa. Aunque alejado, estaba dentro del campo visual que podría tener Akiho desde su habitación. A Yue se le heló la sangre, porque aquella fecha coincidía con otra fecha fatídica para él. Para asegurarse de lo que se estaba temiendo, de su cuaderno sacó un papel que desdobló y que siempre llevaba consigo. Era el certificado de defunción de su hermano Yukito. Entonces confirmó la peor de sus sospechas. La fecha del trasplante de Akiho y la de la muerte de su hermano coincidían.00000000
–El día que le hicieron el trasplante a Akiho hace quince años coincide con el mismo día en que murió Yukito. –dijo Yue pasándole el certificado de defunción de su hermano a Sakura. –Pero lo que me inquieta no es sólo la fecha. Flashback. Yue y sus abuelos velaban el pequeño cuerpo de Yukito en una sala habilitada que los hospitales tenían para estos casos. Incluso siendo un cuerpo sin vida, Yukito seguía trasmitiendo paz. El niño vestía un pijama amarillo con ositos. Entonces Yue desabotonó dos botones de la parte superior del pijama al ver que asomaba algo, dejando ver una cicatriz bastante grande. Tras ver aquello, buscó al Profesor Kaito, que fue quien llevó a cabo el procedimiento. –Doctor Kaito. ¿Por qué mi hermano tiene una incisión tan grande en la zona abdominal? –preguntó Yue. –Ah, hubo una hemorragia y tuvimos que abrir el abdomen. –explicó Kaito. –Pero, ¿qué tiene eso que ver? –Era demasiado tarde. –interrumpió Kaito. –Siento no haber podido salvarlo. Fin del flashback. –Según tu padre, el procedimiento al que iban a someter a mi hermano era un drenaje que sólo requería de una pequeña incisión. Pero la incisión era sin lugar a dudas demasiado grande. Le dije a mis abuelos que solicitaran una autopsia para asegurarnos, pero se opusieron diciendo que Kaito ya les había explicado lo que había ocurrido y que no querían maltratar más el cuerpo de Yukito. Visto desde hoy, debería de haber insistido en que le practicaran la autopsia. –Entonces, Kaito le arrebató la vida a Yukito, que no tenía nada que ver con él. –musitó Sakura mirando el certificado. –Pero todavía no tenemos pruebas. –se lamentó Yue. –¡¿Cómo puedes estar tan tranquilo?! –exclamó Sakura cogiéndolo de la solapa de la chaqueta y mirándolo a los ojos. Enseguida Sakura se arrepintió de haberlo recriminado. –Lo siento. Por supuesto que no estás tranquilo. –Aunque queramos hablar con los que asistieron a la operación, no sabemos quién estuvo en quirófano. No viene reflejado en el certificado. –dijo Yue. –No hay pruebas de que el riñón de Akiho perteneciera a mi hermano Yukito. Tras un largo silencio, Sakura encontró la solución. –Test de ADN. –dijo Sakura. –Eso es imposible. ¿Cómo vamos a conseguir el ADN de alguien que está muerto? –preguntó Yue. –Yukito tenía una grave enfermedad de hígado, ¿no? –Sí. –¿Alguna vez considerasteis un trasplante? –preguntó Sakura. –Sí, pero nunca se materializó. –Antes de un trasplante se realiza una biopsia extrayendo una simple muestra de tejido del órgano de la persona que recibe el trasplante. Por la política hospitalaria esas muestras se almacenan indefinidamente al ser un hospital universitario en caso de que se necesiten para investigar. Lo que significa que también estará la muestra de Yukito. Para el segundo trasplante de Akiho también debería de tomarse una muestra del tejido renal. El tejido renal extraído recientemente se almacena en un congelador en el Departamento de Trasplantes. Si ese ADN y el de la muestra de Yukito coinciden, podremos probar que el riñón que le trasplantaron a Akiho es el de Yukito. Entonces Sakura supo lo que tenía que hacer.00000000
–Vas a sentir un pequeño pinchazo. –dijo Kaito a su hija. Tras avisarla, Kaito extrajo una muestra que metió en una pequeña ampolla con formol.00000000
Sakura se dirigió al laboratorio donde se almacenaban las muestras. Cuando encontró la zona donde debería estar la muestra abrió el pequeño cajón extraíble hasta que dio con la muestra de Yukito. Una vez recuperada la muestra de Yukito, se dirigió al laboratorio del Departamento de Trasplantes donde se realizaban los análisis de las biopsias. A pesar de haber técnicos de laboratorio, nadie le dijo nada. Cuando dio con el laboratorio, intentó abrir la puerta, pero estaba bloqueada. Fue entonces que se dio cuenta de que para poder abrirla necesitaba un código. Kaito sonrió de forma irónica al verla desde donde estaba. Estaba claro que Sakura era una mujer con recursos, pero él también lo era y no iba a permitir que echara por tierra sus planes. Hasta ahora, había conseguido anticiparse a todos sus movimientos.00000000
–Parece que has encontrado la respuesta. –dijo Kaito cuando Sakura salió del laboratorio. –Debo reconocer que intentar obtener la muestra de ADN de la biopsia de mi hija es una gran idea. Sin embargo, ya es hora de terminar este juego. Ya no te quedan más oportunidades ni nadie a quien puedas acudir. –Tengo una pregunta. ¿No tienes ningún sentimiento de culpa? –preguntó Sakura. –¿Qué he hecho para sentirme culpable? De todas formas, Nakuru no vivirá mucho. Pero si hacemos el trasplante, su riñón seguirá viviendo en mi hija. ¿No crees que Nakuru sería más feliz que muriendo inútilmente? –¿Qué? –preguntó Sakura sin dar crédito a lo que estaba escuchando. –Si estuvieras enferma, estoy seguro de que incluso tu padre habría hecho lo mismo. –afirmó Kaito. –Mi padre no haría algo así. –Entonces deberías de preguntarle a los padres del mundo. Si tu propio hijo y el hijo de un extraño estuvieran rodeados de fuego y sólo pudieras salvar a uno de ellos, ¿a quién salvarías? Incluso la persona más justa y santa respondería que aunque el hijo del extraño estuviera a su alcance, salvaría a su propio hijo. –¡Estás loco! –Eres tú la que está fuera. –dijo Kaito negando con la cabeza. –Yo sólo quiero a mi hija. Tras decir aquello, Kaito se marchó dejando a una Sakura desarmada. Lo que ninguno de los dos sabía, era que alguien había escuchado toda la conversación.00000000
Cuando Sakura acabó su turno y salió del hospital entró en un túnel peatonal. Aprovechando que no había nadie quiso descargar su frustración contra la pared. –Antes os he oído. –dijo Meiling apareciendo en el túnel. –No me encontraba conforme con nuestro último encuentro, por lo que te he seguido. ¿Así que también has estado desafiando al Profesor Kaito? Es increíble lo insensata que puedes llegar a ser. Ya has oído lo que ha dicho el Profesor Kaito. No tienes ninguna oportunidad.00000000
Kaito tenía sobre la mesa de su despacho un artículo periodístico que hablaba de la maldición del Hospital Universitario de Tomoeda. En él se reflejaban los avances en la investigación de la muerte de Hien Li. Por ejemplo, que murió de forma similar al abogado Eriol Hiragizawa, con la diferencia de que Eriol murió por cloruro potásico y Hien por succinilcolina. –Aún así, actuaste precipitadamente. –decía Kaito a su interlocutor telefónico. –No puedo creer que te deshicieras de Li. Esto me fuerza a realizar el trasplante en el extranjero. Así que no hace falta que te diga que tienes que colaborar conmigo hasta el final. Es fácil: durante la operación de Akizuki, cuando el cirujano no esté mirando, haré una pequeña incisión en el tracto intestinal que le derivará a una peritonitis y morirá poco después. Afortunadamente, este paciente no tiene familia, así que deberemos proceder con la autopsia sin demora alguna. Aquí es cuando tú entras en acción. Quiero que extraigas el riñón y lo mantengas a salvo hasta que nos vayamos a Singapur. No te preocupes por nada. El único responsable será el cirujano. Además, no tienes derecho a negarte. Adiós. Unos minutos después de acabar la conversación, Meiling pidió permiso para entrar. –Disculpe Profesor Kaito, ¿puede atenderme un momento? –preguntó Meiling. –¿Qué ha pasado? –He visto a la Dra. Asumi en el laboratorio del Departamento de Trasplantes. –dijo Meiling. –Acompáñame. –dijo Kaito saliendo rápidamente hacia el laboratorio. –¿Estás segura de que la has visto? –Sí. Por alguna razón intentaba desbloquear la puerta de un congelador y pensé que era muy extraño. Cuando llegaron al laboratorio se dirigieron directamente al congelador donde se encontraban las muestras de ADN extraídas de las biopsias. Tras introducir el código, la puerta se desbloqueó. Para su tranquilidad, la muestra de su hija Akiho seguía allí. –Estás perdiendo el tiempo, Sakura. –musitó Kaito para sí.00000000
Ya en casa, Sakura esperaba pacientemente mientras miraba con odio la fotografía de Yuna D. Kaito, hasta que por fin llamó a la puerta. –¿Quién es? –Soy yo. –respondió Meiling. Sakura la dejó entrar. Una vez dentro, le dio la ampolla con la muestra de tejido de Akiho. –No tienes ninguna oportunidad…sin mi ayuda. Flashback. Cuando Sakura acabó su turno y salió del hospital entró en un túnel peatonal. Aprovechando que no había nadie quiso descargar su frustración contra la pared. –Antes os he oído. –dijo Meiling apareciendo en el túnel. –No me encontraba conforme con nuestro último encuentro, así que te he seguido. ¿Así que también has estado desafiando al Profesor Kaito? Es increíble lo insensata que puedes llegar a ser. Ya has oído lo que ha dicho el Profesor Kaito. No tienes ninguna oportunidad…sin mi ayuda. He oído toda la conversación con el Profesor Kaito y no podía creerme todas las locuras que estaba diciendo. Me ha puesto de muy mal humor. Quiero pedirte perdón por cómo me he comportado contigo. Lo siento. No tenía ni idea de nada y te dije cosas horribles. ¿Hay algo que pueda hacer? Fin del flashback. –Siento haberte puesto en peligro y arriesgar tu trabajo. –se disculpó Sakura. –Ha sido sorprendentemente fácil. –dijo Meiling sonriendo. Al mostrar esa sonrisa, Sakura supo que había recuperado a la Meiling que conoció al principio. Flashback. Una vez que el Profesor Kaito comprobó que la muestra de Akiho estaba en el congelador y se marchó, Meiling sólo tuvo que volver a entrar e introducir el código que había visto introducir a Kaito previamente. Cogió la ampolla con la muestra de Akiho y dejó otra ampolla en puesto de la original para eludir sospechas. Fin del flashback. –Aunque debo reconocer que estaba un poco nerviosa. –añadió Meiling. –Gracias. –dijo Sakura. –¿Sabes? Todavía no te comprendo, Sakura. –dijo Meiling volviendo a ponerse seria. –No entiendo cómo puedes estar tan obsesionada con la venganza, haber implicado a gente inocente y tirarlo todo por la borda. Pero sí comprendo el dolor de perder a un padre, porque para mí, la familia es lo más importante. Tras decir eso, Meiling se dirigió hacia la puerta. –Si necesitas algo, sólo dímelo. –dijo Meiling sonriéndole. Sakura le devolvió la sonrisa.00000000
Sakura decidió no perder más tiempo y esa misma noche se dirigió al hospital. Además, salvo los que tenían guardia, aprovecharía que a esa hora los técnicos de laboratorio no estaban para poder analizar las muestras con tranquilidad. Pero lo hizo en un laboratorio distinto para evitar riesgos. Sakura puso la muestra de tejido del hígado de Yukito y la muestra de tejido del riñón de Akiho en sus respectivos recipientes. Con una pipeta, aplicó un reactivo para eliminar impurezas. Después puso las muestras en la centrifugadora amplificándolas para que la máquina de PCR las fragmentara. A continuación puso las muestras en una cámara electroforética y la conectó a la fuente de energía. Después tendría que esperar ocho horas tras la aplicación de la corriente eléctrica, hasta que aparecieran diferentes tamaños en las bandas distintivas de ADN. El patrón de las bandas de ADN son únicos en cada persona y si coincidían, Sakura podría probar que el riñón de Akiho pertenecía a Yukito Tsukishiro.00000000
Antes de marcharse a casa, Yuna D. Kaito se dirigió al laboratorio, desbloqueó el congelador y extrajo la ampolla que contenía la muestra de su hija para asegurarse de que todo estuviera en orden. Entonces se dio cuenta de que la ampolla estaba vacía. –Sakura Kinomoto. –dijo con voz grave para después tirar la ampolla al suelo, haciéndose añicos.00000000
–¿Cuándo tendremos los resultados del ADN? –preguntó Yue a las puertas del restaurante cuando Sakura volvió del hospital. –Mañana. –dijo Sakura. –¿Qué es eso? –¿Lo celebramos por adelantado? –preguntó Yue mostrando la bolsa que llevaba, desde la que asomaba una botella de vino. La comida no era gran cosa, pero finalmente Sakura debía cenar algo, así que subieron y se pusieron a cenar. –Estoy impaciente. –dijo Yue. –Si el ADN coincide, me presentaré en la reunión de profesores y lo revelaré todo frente a ellos. –dijo Sakura. –Entonces, la operación de Nakuru se suspenderá y podré proteger su vida. –Has cambiado. –¿A qué te refieres? –Te comportas más como médico. Antes no habrías hecho algo tan tedioso como buscar pruebas y revelarlas. ¿No sientes como si hubieras cambiado? –No estoy segura. Sólo estudié medicina para entrar en ese hospital. Cuando acabe todo, creo que dejaré la medicina. –Eso sería un desperdicio. –opinó Yue. –Creo que estás hecha para ser médico. En cualquier caso, sí que mereces un descanso. ¿Hay algún lugar al que te gustaría ir? –A Oxford. –dijo Sakura tras pensarlo un momento. –¿A Inglaterra? –Mi padre fue allí de viaje y me dijo que allí fue donde encontró el libro de “Las Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas”,de Lewis Carroll. –Entonces, ¿quieres ir a un lugar que contiene recuerdos de tu padre? No es mala idea. De todas formas, cuando todo acabe, encontrarás tu propia felicidad. –dijo Yue. –¿Y tú qué vas a hacer? –preguntó Sakura. –Nada en particular. Mi vida seguirá como siempre.00000000
A Sakura le estaba costando conciliar el sueño y de vez en cuando miraba el reloj despertador, pero todavía quedaban cuatro horas hasta que el análisis de ADN estuviera completado.00000000
Por culpa de Sakura, Kaito no volvió a casa. La desaparición de la muestra apresuró las cosas. Estaba dispuesto a truncar los planes de la castaña. Para ello, en la oscuridad de la noche, se dirigió a la habitación de Nakuru cual ladrón, sacó una jeringuilla y la inyecto en la vía. Cuando hiciera efecto, se verían obligados a operar a Nakuru Akizuki de sus úlceras en el duodeno provocadas por él mismo durante las últimas semanas.00000000
Al volver a su departamento tras haber recogido las pruebas de ADN, Sakura se encontró el revuelo. –El quirófano ya está preparado. –dijo una enfermera. –¿Qué ha pasado? –preguntó Meiling que también llegó en aquel momento al control de enfermería. –Nakuru Akizuki ha empeorado. La llevan a operarla de emergencia. –respondió Naoko. Automáticamente, Meiling miró a Sakura. Tras entenderse con la mirada, Sakura salió corriendo hacia el quirófano. –¿Estás bien?¿Puedes oírme, Nakuru? –preguntaba Yamazaki mientras llevaban la camilla con la niña hacia el quirófano. –¡Espera!¡Cancela la operación! –le pidió Sakura a Yamazaki. –¿Por qué? –preguntó Yamazaki sin comprender nada. –Porque el Profesor Kaito intenta matar a esta niña. –respondió Sakura. –¿De qué diablos hablas?¡No digas tonterías!¡El Profesor Kaito adora a esta paciente!¡Si no la operamos sí que morirá!¡Aparta! –espetó Yamazaki empujándola y tirándola al suelo. Pero Sakura estaba decidida a parar aquella locura.00000000
Mientras tanto, Kaito se dirigía tranquilamente hacia el quirófano que sus compañeros se afanaban en preparar, pero cuando entró, el quirófano número 1, que era el que tenían asignado estaba completamente vacío y a oscuras, salvo por las lámparas que servían para iluminar el área de la cirugía del paciente. –Hemos trasladado a Nakuru a otro quirófano. –dijo Sakura apareciendo allí. –¿Quién te ha dado permiso para estar aquí? –preguntó Kaito. –¿Dónde están los demás? –Le he explicado todo al equipo. –confesó Sakura, en realidad simplemente les había pedido que lo llevaran a un quirófano distinto o no les dejaría en paz. –¿A qué te refieres con todo? –A que hace quince años le robaste un riñón a un niño inocente y se lo trasplantaste a tu propia hija. Eso, y el hecho de que estás intentando hacerlo de nuevo robándole el riñón a la inocente Nakuru Akizuki por el mismo motivo. –explicó Sakura. –¿Tienes alguna prueba? Sakura dirigió las lámparas de quirófano hacia el rostro de Kaito, dejándolo deslumbrado. –Aquí tienes las pruebas. –dijo Sakura poniendo a contraluz dos cuartillas de papel fotográfico que al juntarlas coincidían a la perfección. –El ADN del riñón de tu hija Akiho y el de la muestra del hígado de Yukito Tsukishiro, que murió hace quince años, coinciden a la perfección. Ya no puedes escapar. Entonces, Yuna D. Kaito empezó a reír. –Bravo. Hasta ahora lo has hecho muy bien. Te felicito. Pero todos tus esfuerzos han sido en vano. Muy pronto te buscarán como sospechosa de asesinato. Tenías razón al decirme en que sé cómo iba el guión de esta historia. El guión sigue así: como tu padre murió en el quirófano hace quince años, desde entonces has albergado un gran rencor hacia el hospital. Cambiaste tu apellido de Kinomoto a Asumi y conseguiste entrar a trabajar aquí para vengarte. Le tendiste unas trampas a Madoushi y a Terada, que fueron los cirujanos que operaron a tu padre en aquel entonces, hasta que conseguiste echarlos. No contenta con eso, mataste al abogado Eriol Hiragizawa, que sacó a relucir que tu padre robó y vendió fármacos del hospital. Además, también mataste al Profesor Hien Li envenenándolo por ser el responsable último de la cirugía de tu padre. –¿Quién va a creerse una invención como esa? –preguntó Sakura. –No lo sé, pero el hecho de que albergues tanto resentimiento injustificado por lo de tu padre te da motivos más que suficientes. –dijo Kaito tranquilamente. –Ah, lo olvidaba. Además, pronto se encontrarán pruebas concluyentes. –¿Pruebas? –Antes he solicitado a la dirección que registraran tu mesa. ¿Sabes que encontrarán? Cloruro potásico, la sustancia que probablemente mató a Eriol; y succinilcolina, que mató a Hien Li. Ya me he asegurado de que así sea. Con el motivo de los asesinatos y las pruebas en su lugar, bastará para convencer a todo el mundo. Te convertirás en la principal sospechosa de los asesinatos en serie del hospital. Aunque supliques desesperadamente con los resultados del análisis de ADN, nadie te escuchará. La hija de un criminal, acabó siendo una criminal. –dijo Kaito regocijándose en su victoria. –¿Criminal? Tú mataste a Yukito Tsukishiro y también a mi padre. ¡Tú eres el criminal! –acusó Sakura. –No seas ridícula. –dijo Kaito riendo de medio lado. –Madoushi y Terada operaron a tu padre y Hien Li le dio la catecolamina. Lo único que yo hice fue agitar un poco su vanidad y codicia. Lo siento, pero creo que tú y yo estamos a diferentes niveles. –dijo Kaito llevándose el índice a la cabeza, presumiendo de una mayor inteligencia. –Parece que el juego ha terminado. –Solo hay una cosa que he olvidado decirte. –dijo Sakura tras un largo silencio. Entonces se dirigió a otro punto del quirófano y señaló a una esquina superior del quirófano. –Todo lo que acabas de decir está grabado y se está retransmitiendo por la intranet del hospital. En resumen: todo el hospital lo está viendo en los monitores ahora mismo. Eres tú quien no tiene pruebas. En reuniones de equipos médicos, en controles de enfermería e incluso entre los pacientes murmuraban sobre lo que estaba ocurriendo en aquel quirófano. Por supuesto, Sakura no podría haber hecho eso sin la colaboración de Meiling, que previamente encendió la cámara del quirófano para posteriormente dirigirse al control desde el cual el sistema estaba centralizado y permitir que lo que ocurriera en el quirófano lo viera todo el mundo. –¡¿Quién te crees que eres?! –exclamó Kaito al ver que Sakura se la había jugado a él, aunque le había hecho pensar lo contrario. –Todas tus maquinaciones no han servido para nada. –dijo Sakura. –Como has podido comprobar, todo el hospital está siendo testigo. Pero sí te voy a dar la razón en una cosa. El juego se ha terminado. Kaito se acercó a Sakura amenazante, aunque ésta no se amilanó. –No te olvidaré. –dijo Kaito saliendo del quirófano. Sakura salió tras él, pero fue interrumpida por Yamazaki, que salía del quirófano 3. –¡Sakura! ¡Es Nakuru!¡Necesito que me asistas! –exclamó Yamazaki, que había perdido al que iba a ser su asistente, el Profesor Kaito. Tras escuchar a Yamazaki, Sakura se debatió por un momento en seguir a Kaito. Entonces recordó las palabras de su padre. Flashback. –Si hay algo que creo que debo hacer, no me detengo hasta que lo consigo. Es mi principio como médico. No sólo por los pacientes, sino también por mí. –dijo Fujitaka. Al ver la cara de duda de su hija, rió. – Estoy seguro de que lo entenderás algún día. Fin del flashback. –Voy enseguida. –dijo Sakura. Finalmente entró en la sala sucia del quirófano para cambiarse. De todas formas, Kaito había quedado en evidencia públicamente y tarde o temprano lo investigarían y lo atraparían. Lo más urgente en ese momento era salvarle la vida a Nakuru.00000000
Cuando Kaito llegó a zonas más concurridas del hospital, tanto pacientes como trabajadores lo miraban murmullando. Los que no lo habían visto sabían que había ocurrido algo porque rápidamente se corrió la voz. Intentando disimular su dignidad perdida, siguió su camino haciendo caso omiso de los cuchicheos de los demás.00000000
–Tengo los resultados del test de ADN. Coinciden. –le dijo Sakura a Yue por teléfono antes de entrar a quirófano. –Tal y como sospechábamos, Kaito robó el riñón de Yukito y se lo trasplantó a su hija. Ahora tengo que entrar a quirófano para operar a Nakuru. ¿Puedes encargarte de Kaito? –Por supuesto. Déjamelo a mí. Buena suerte. –dijo Yue fríamente. Tras colgar, Sakura se puso el gorro, la mascarilla, se lavó las manos y se puso la bata quirúrgica.00000000
Yue acababa de colgar. Sakura le acababa de confirmar todas las sospechas. –Sólo espera, Yukito. –dijo Yue frente a la tumba de su hermano.00000000
Tras alejarse de las miradas de todos, se cambió en su despacho, cogió lo imprescindible, recogió a su mujer y a su hija que no se habían enterado de nada por haber estado en su habitación todo el tiempo y se montaron en un taxi. –Papá, ¿por qué nos vamos a Singapur tan de repente? –preguntó Akiho confusa. Su padre, en el asiento de delante intentaba disimular los nervios. Finalmente había fracasado a la hora de obtener el riñón de Nakuru, pero en Singapur quizás tuviera la oportunidad de comenzar de nuevo. Lo que estaba claro es que ya no podría continuar en el Hospital Universitario de Tomoeda. –No tienes que preocuparte por nada. De todas formas íbamos a ir. Simplemente lo hemos adelantado un poco. –dijo Kaito con voz grave. Entonces, el teléfono de Akiho empezó a vibrar. Era un mensaje de Yue. Me gustaría continuar con la entrevista que empezamos el otro día. ¿Dónde estás?00000000
Cuando Yue recibió la respuesta de Akiho, éste aceleró su coche rumbo al aeropuerto.00000000
–Buen trabajo, Sakura. –dijo Yamazaki felicitando a Sakura tras la operación, que afortunadamente había ido bien. –Igualmente. –dijo Sakura. Una vez finalizada la intervención, Sakura se asomó a ver la cara entubada de Nakuru. Irremediablemente pensó en Shaoran. Le habría gustado saber que Nakuru se recuperaría. Una vez fuera de quirófano llamó a Yue, que ya había aparcado y se disponía a salir del coche. –La operación ha salido bien. –le informó Sakura. –¿Qué sabes de Kaito? –No te preocupes. Sé dónde está. No dejaré que escape. –dijo Yue con voz grave. –Me alegro de oírlo. Por fin la venganza llega a su fin. –dijo Sakura aliviada. –Gracias por tu ayu… –Oye. –la interrumpió Yue. –Tengo que pedirte disculpas. Estoy a punto de traicionarte. –¿Qué?¿Dónde estás? –preguntó Sakura sin comprender qué quería decir el periodista. –En el Aeropuerto Internacional de Kanto. –respondió Yue. –¿En el aeropuerto?¿Por qué? –Porque no puedo perdonar a Kaito por matar a mi hermano. –dijo Yue pensando en Yukito.00000000
Kaito acompañó a su mujer, que tiraba de la silla de ruedas de su hija hasta un lugar donde pudieran esperar tranquilas. –Voy a facturar. –dijo Kaito. –Esperad aquí. Mientras Kaito se dirigía al mostrador de facturación, Yue entró haciendo caso omiso al teléfono, el cual había puesto en silencio porque sabía que Sakura intentaría llamarlo para detener la locura que pensaba cometer. Yue extrajo un cúter del bolsillo de su chaqueta y que fue ocultando con la manga de la misma para no causar alboroto. Mientras tanto, Sakura cogió un taxi hacia el Aeropuerto Internacional de Kanto.00000000
Una vez que acabó de facturar, Kaito volvió al lugar donde se suponía que estaba su familia, pero al llegar, no estaban allí. Kaito buscó con la mirada y al girarse, vio a la última persona que vería en su vida. Continuará…