Capítulo 1
10 de marzo de 2026, 17:18
Quiere matarlo.
Le encantaría matarlo.
Quemarlo, apagar esa estúpida y engreída sonrisa de su cara.
Quizás podría pedirle a Jonathan que encuentre alguna criatura mágica en los alrededores para asustarlo. Si, algo que le haga correr con la cola entre las piernas que tanto presume no tener.
- Ey, Sangre sucia ¿Me estás escuchando? - Su voz burlesca es irritante. Un recordatorio de lo insufrible que es la vida misma.
Parpadea. Exhala.
- Lo siento. Me enseñaron a ignorar las palabras que no sean del Señor - Dice con la voz más dulce y esculpiendo una sonrisa angelical.
Él se tenso. Sus ojos grises se estrechan con confusión, como si fuera la primera vez que su veneno no cala donde debería
- ¿Señor? - Se inclina más cerca de la chica, recuperando terreno - Está es una escuela de magos, pastorcita. Tus creencias muggles no son aceptadas aquí -
Su aliento cálido rozó su oreja, estremeciendo su cuerpo. No de miedo. De anticipación.
Uno de sus dedos enrosca un mechón de su pelo albino, juguentiando con él mientras saboreaba lo que interpretaba como incomodidad. La chica puede sentir su sonrisa, esa satisfacción de tener todo bajo control inflandole el pecho.
Pero no esperaba lo que siguió.
La chica, en lugar de alejarse, se acerco. El vapor de su respiración fundiéndose con el suyo. Sus rostros a centímetros de distancia, su sonrisa vasilo un segundo
- Aléjate, Malfoy - Sus palabras como el filo de una cuchilla - Tus manos son lo único sucio entre nosotros -
Los dedos de Draco se congelaron en su cabello.
- Eso.. - La voz le falla, pero se recupera rápido, acercándose aún más. Un centímetro más. Otro. Y sus labios...
En ese instante, los ojos de Nadja se oscurecieron por los bordes. Venas negras expandiéndose como raíces hambrientas desde sus pupilas, devorando el ámbar de sus iris. El frío del bosque se volvió más profundo, más antiguo.
Entonces.
- Expeliarmus - Conjuraron desde un extremo. Draco sale disparado hacia atrás hasta estrellarse varios metros contra la nieve.
- ¡Nadja! - Tres chicos la sostuvieron, expresiones de preocupación enmarcando sus acciones -¿Qué te pasó? ¿Por qué te alejaste asi en la cena? -
Nadja alzó la cabeza.
Ellos retrocedieron.
Ella lo vio en sus ojos, el reflejo de los suyos. Un ámbar que ya no existe engullido por una sombra que se retuerce como algo vivo.
- No puede ser - Dijo uno de ellos -... ¡Senja! ¡Te necesitamos! -
El grito atravesó el claro. Los dos chicos que matenian sus varitas apuntando a Draco giraron la cabeza. Senja se separó, dejando a su amigo solo con Draco. Examina los ojos de Nadja con una intensidad clínica antes de urgar en su alforja en busca de algo.
- No te muevas - Murmuró con los dientes apretados el otro chico que se quedó amenazando a Malfoy, su varita no tiembla mientras apunta al pecho de Draco.
Draco miraba entre él y el grupo que rodeaba a Nadja. Confusión e irá entremezcladas en sus expresiones. Con movimientos lentos se pone de pie, ante la atenta mirada de su contrincante. Se sacude de unas palmadas la nieve de su abrigo, como si esa acción pudiera recobrar la dignidad que se le fue arrebatada cuando lo lanzaron por los aires.
- Antom ¿Qué está pasando? - Inquirió con dignidad, como si en medio de aquel bosque los otros chicos le debieran una respuesta.
- No te incumbe, sicótico idealista de sangre pura - Escupe con veneno el chico de la varita.
- Si no me dices, le diré al profesor Snape - Dijo con arrogancia. Un destello plateado rozo su rostro. La amenaza de la chica que, como un rayo, se colóco a un lado de Antom.
- ¡No te irás de aquí! - Sus ojos brillando con intensidad - ¡No dirás nada! -
La sonrisa de Draco se tuerce, cree haberlos pillado. Tener algo contra ellos.
- Entonces, si está pasando algo - Murmura saboreando cada palabra - Sabía que había algo raro en ustedes, sobretodo en esa sangre sucia creyente de lo inexistente -
La chica que lo amenaza sonríe. No es una sonrisa agradable.
- No por mucho -
- ¿Qué? -
- No contarás nada - Anuncio la chica con voz gélida, sus ojos encendidos en una llamarada azul - Porque no recordarás nada -
Lanzó un encantamiento silencioso. Luego otro. Otro. Draco apenas tiene tiempo de sacar su varita, de intentar contrarrestar, pero la chica era insistente, arremetiendo sin reparo hasta ganar terreno frente al Slytherin.
- ¡Stupefy! -
Conjuro impactando a Malfoy con su hechizo. Lanzandolo hasta chocar contra un árbol. Cae de bruces contra la nieve, la visión nublandose por los bordes.
Alcanzo a ver, borroso, cómo la chica se acerca. Pero se detuvo, mira hacia atrás. Antom corre en la dirección del grupo que parecía debatirse en algo que no puede percibir. Forcejeo. Voces ahogadas.
Luego, Luelle está a su lado. Se arrodilla a su lado, en un susurro lo hizo olvidar.
- Obliviate -
...
...
...
- ¡Ah! - Draco se incorpora de golpe, su respiración irregular. Parpadea. Está en el suelo del bosque, sobre la nieve.
- ¿Qué?... -
A su alrededor todo está en calma. Los árboles susurran con el viento, no hay nadie.
Se lleva una mano a la cabeza, frunciendo el ceño. Le duele ¿Por qué?
Había estado ... ¿Haciendo qué? ¿Patrullando? Si, estaba patrullando pero ¿Por qué mierda está sentado en la nieve?
Se pone de pie de un salto, sacudiendo la nieve de su abrigo.
La sensación de dejá vù lo golpeó con fuerza.
- Estúpido bosque - Masculló entre dientes y reanudó el camino como si nada hubiera ocurrido.
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Draco caminaba por los pasillos de Hogwarts con la barbilla en alto. Sus pasos lentos y deliberados marcan un ritmo que nadie podía parar. Sus flancos siendo custodiados por sus secuaces Víctor y Gregory. Su presencia silenciosa suficiente para apartar a algunos estudiantes de su camino.
Llegando a la entrada del Gran Comedor justo cuando el flujo de alumnos comenzaba a concentrarse. Draco ajusto su trayectora, solo lo justo, para que su hombro chocará con el de Harry Potter.
- Quítate, Potter - Soltó con la altivez que lo carácterizaba. Una sonrisa curvo sus labios, no giro para ver sus expresiones.
Siguió caminando, pero sus oídos atraparon las palabras como moscas en la miel.
- ¿Se cree el dueño del lugar o qué? - La voz de Ron Weasley, cargada de ese rencor cotidiano que siempre usaba en la presencia de los Malfoy.
- Me encantaría verlo actuar asi frente a Snape - Respondió Hermione, Draco juro ver su ceño fruncido y esa irritante mirada de alguien que lo sabe todo.
- Ni lo digas - Murmuró Ron, Draco casi pudo ver el temblor en su voz - Tampoco quiero tener a Snape cerca, gracias -
La conversación se perdió entre el murmullo del comedor, pero la sonrisa de Draco no flequeo. Pequeña. Victoriosa.
Sus ojos momentáneamente se giraron, captando el brillo de una cabellera platina con mechas cereza. Fue un instante, su mirada se estrecho viendo al grupo de 6 en la mesa de Ravenclaw.
Rápidamente siguió su camino a su lugar en la mesa de Slytherin. Ahí lo estaban esperando Pansy Parkinson, Blaise Zabini y Theodore Nott.
- Malfoy - Lo llamo Pansy en cuanto se sentó frente a ella - ¿A dónde fuiste anoche? -
Draco enlazo sus dedos ensanchando su sonrisa con burla
- Parkinson, no pensé que fueras de esas acosadoras que siempre quieren saber dónde está su novio - El tenedor en su mano se clavo en el trozo de pavo con más fuerza de la necesaria.
Pansy, sin sentirse amenazada, descansa su barbilla sobre su mano, analizando con una calma más alarmante que un arrebato a Draco
- Fue raro que estuvieras con nosotros y al segundo siguiente desaparecieras - Sus ojos no se despegaron de los suyos - Solo soy una novia preocupada - Sonrió fríamente.
La sonrisa de Draco tembló. Apenas una fracción de segundo, pero ella lo vio. El sabe que ella lo vio.
Su pregunta era buena. Demasiado buena. Pero había un fallo en su cuestionamiento que ella no conocía. Ni siquiera él recuerda que hizo para desaparecer así.
¿Qué le dice?
"Pansy, no recuerdo nada, solo se que estaba sentado en la nieve en medio del bosque como un idiota". Hasta eso sonaba ridículo. Y más sospechoso que cualquier excusa que pudiera inventar.
- Pansy - Saboreo su nombre - Solo eres mi novia de nombre. No te debo respuestas - Sus palabras fueron pronunciadas con un tono grave, lento y gélido.
Pansy se le quedó mirando antes de soltar una risa casta. Nego con la cabeza mientras recuperaba su postura recta - Como quieras - Y tomó su copa, dando por terminada la conversación.
- Oigan - Theodore rompe el ambiente incómodo que rodeo a su grupo - Ya vieron quienes están en la mesa junto a Ravenclaw - Señala con un movimiento de cabeza.
Todos giraron en su dirección. Una dirección que ya Draco sabía quienes estaban.
- Oh. Son los idiotas de intercambio - Se burló Víctor - ¿Los saludamos después al salir? -
- No estaría nada mal. No los hemos visto en el día hasta ahora - Le sigue Gregory.
- Que infantiles - Murmura Draco mientras corta una porción de pavo, masticandola con aburrimiento.
- ¿Disculpa? - Inquiere Pansy.
- Quiero decir que es una perdida de tiempo. Tenemos mejores cosas que hacer -
- No me digas que ya olvidaste lo que nos hicieron en su primer día aquí, en Hogwarts - Pregunto con genuina extrañeza la chica.
- No, nunca lo olvidaré - Asegura, sus dedos blanqueandose de la fuerza con la que los aprieta.
Flash Back
- Ey, sucia criatura ¡Regresa aquí! - Grita Draco mientras lanza un hechizo que la criatura logra esquivar.
De su pelaje se escapa un broche reluciente. El pequeño toma rápidamente con su pata la joyería, antes de correr con todo lo que daban sus cortas patas.
Era un Escarbato bebé, del tamaño de la mano de un adulto, pelaje café como el latte.
- Pequeña alimaña - Grita Pansy siguiendo a la criatura hasta el borde de una columna, el animalito se trepó por ella y luego se tiró.
El grupo de Draco mira con horror por donde se lanzo el animalito. El Escarbato estaba aferrado de las enredaderas del castillo, descendiendo despacio, alzó su cabecita mirándolos con esos ojos brillantes e inocentes, pero que en ese momento todos juraron ver burla.
- No voy a dejar escapar a ese ladrón - Masculla Pansy antes de correr por el corredor.
El Escarbato baja un tramo más de las enredaderas, mira su distancia del suelo y en un movimiento audaz se deja caer sobre el pasto. El golpe hizo que del pelaje del animalito cayeran varias joyas. El broche, unos anillos y una pulsera. El Escarbato se frota la cabeza antes de tomar rápidamente cada joya y guardarla en su pelaje. Mientras su pata toma uno de los anillos una sombra se ciernen sobre él.
La criatura levanta lentamente la cabeza al ver que el grupo de Draco lo rodeaba. Un chillido de pánico escapa de su hocico. Está acorralado.
- A ver alimaña - Pansy lo toma de una de sus patas - Devuélveme mi broche - Demanda sacudiéndolo con fuerza, el movimiento causó que una pulsera escapara del pelaje de la criatura.
Pansy miro con asombro el suceso. El Escarbato miro con temor a la chica. Pansy tomó con su otra mano la otra pata del animal y comenzó a sacudirlo violentamente.
- ¡Accio Escarbato! -
Gritaron desde un extremo. Pansy sintió como una fuerza jalo a la criatura de sus manos. Ella junto al resto vio como el Escarbato volaba hasta los brazos de un joven de cabellera oscura.
La criatura temblaba violentamente en los brazos de Jonathan - Ya pequeño - Dijo con voz suave y aterciopelada el joven mientras acercaba al animalito a su cara y lo acariciaba con un dedo - Estoy aquí -
Un espasmo recorrió al Escarbato antes de lanzarse a la cara del joven tapándole la visión con su cuerpo. Jonathan río cálidamente ante la acción del pequeño.
- Oye tú ¿Ese animal es tuyo? - Preguntó Pansy mientras lo señalaba acusadoramente - Haz que me devuelva mi broche ¡No! ¿Qué hace esa criatura en los terrenos de la escuela? ¡Está prohibido! -
- ¿Prohibido? Que curioso. Hagamos una cosa, porque no vamos con la profesora Sprout y le preguntamos. Estoy seguro que le encantará saber cómo es que un bebé Escarbato, una criatura protegida, está herida y asustada por unos estudiantes que lo perseguían. Tú hablas y yo también - Sentenció con rudesa Jonathan mientras intentaba, inútilmente, quitarse al bebé Escarbato de la cara sin lastimarse con las garras de la criatura en el proceso.
Varios pasos se escuchan a la espalda del chico. Un grupo de cinco jóvenes apareceré colocándose a su lado.
Una chica se coloca al frente del grupo. Su cabello castaño destaca al igual que su túnica de un verde intenso, muy diferente al uniforme de los estudiantes de Hogwarts. De hecho el uniforme de la chica era el mismo que de Jonathan mientras que el resto tenía otro uniforme, tampoco de Hogwarts.
- Por un broche no hacia falta que tratarán así al Escarbato. Eso es maltrato animal. Y es un bebé - Sentenció con voz fuerte.
Theodore salto al frente - Tener a un criatura mágica en la escuela tampoco es motivo de alabanza. Por algo están prohibidas. Sobre todo si son igual de problemáticas que esa ¿Qué hubiera pasado, si en lugar de robarse nuestras joyas se roba una poción peligrosa? -
- Eso es imposible - Dice Jonathan finalmente quitándose al Escarbato de la cara, el animal movía ansiosamente las patas buscando aferrarse a cualquier extremidad de Jonathan - Los Escarbatos son criaturas que están obsesionadas con el brillo y las joyas. No irán por nada que no entre en esas características - Explicó con elocuencia.
- ¡Genial! Es un animal cleptómano de joyas ¿Y solo por eso debemos perdonarlo? - Inquiere Draco ya harto de esa situación - Solo dennos nuestras pertenencias y nos iremos -
Aunque a Draco el Escarbato no le había robado nada.
- ¡Draco! - Exclamó Parkinson sin creer lo que estaba viendo - ¿Vas a dejar que se vayan? Ni siquiera son estudiantes de esta escuela -
Y él lo sabe. Esos uniformes nunca pasarían por uno de Hogwarts, si intentaban pasar desapercibidos por los pasillos de este colegio nunca lo lograrían, a menos que todos fueran ciegos. Pero, los profesores ni Dumbledore dejarían caminar a chicos sin autorización por los campos del colegio.
- ¿De dónde son? - Pregunta finalmente el Malfoy sin cambiar su expresión arrogante.
La chica pareció relajarse con su pregunta, cambiando su postura - Somos estudiantes transferidos. Castelobruxo - Se señala a ella y a Jonathan - Koldovstoretz - Señala a los otros cuatro chicos a su lado, destacando entre ellos una chica de cabellera platino con mechas cereza.
La combinación le pareció extraña a Draco. Se veía bien, pero era raro, el estaba acostumbrado a ver el blanco con el negro.
- Son estudiantes de intercambio y están causando problemas en una escuela que no es la suya ¡Ja! Esto le va a encantar al profesor Snape - Río Pansy con ironía.
- No hace falta que nadie sepa nada - Se apresuró a decir la chica - Les devolveremos sus pertenencias. No diremos nada de su trato hacia el Escarbato y ustedes no dirán nada de su existencia -
Los chicos juraron ver chispas cruzar entre las dos chicas. En cualquier momento se lanzarían sobre la otra. Jonathan se alejo de todos mientras le hacía cosquillas en la panza al Escarbato. Un golpe seco en el pasto. Jonathan miro hacia sus pies viendo brillar un broche de libélula. El Escarbato se movió hacia él con premura
- No, no. Ya tuvimos demasiados problemas. Debemos devolverlo - Dijo mientras sostenía con la suficiente fuerza al animal.
- Aquí está, Luelle - Dijo Jonathan, extendiendole el broche a la chica que tenía un duelo de miradas con Pansy.
Luelle le arrebato el broche de las manos a Jonathan y se lo lanzó al pecho a Pansy.
- ¡Oye! - Exclamó llevándose las manos hacia la zona del golpe.
- ¿Qué? - Pregunta inocentemente - Querías tú broche, ahí está. Ustedes siguen su camino y nosotros el nuestro. Punto. - Sentenció dándose la vuelta sin intención de escuchar otra palabra del grupo.
- Ese animal está muerto - Dijo en alto Pansy. Luelle y el resto detuvieron su paso. La castaña giro la cabeza mirando la sonrisa fría de Pansy.
- Ni se te ocurra - Amenazó Luelle. Una llamarada azul encendiéndose en sus ojos, Pansy no se intimidó.
- Claro. Solo es un animal, pequeño e inofensivo y este es un castillo lleno de amenazas. Hasta el que no debe ser nombrado ha pisado estos pasillos. Ese animal tiene sus días contados, solo que no sabrá quién lo matará. Podríamos ser nosotros como no - Expreso con cinismo Pansy. Disfrutando de las expresiones de horror en el grupo.
Draco miraba con pánico a Pansy, no le gustaba por donde estaba llevando está confrontación.
- Pansy, basta - Draco coloca una mano sobre su hombro tratando de calmarla.
- Si, Pansy~ Hazle caso a tu novio - Dijo burlonamente Luelle.
Jonathan le murmuró algo a ella, pero no alcanzaron a escucharlo.
- ¿Mi novio? - Inquiere fríamente. Ese tono Draco lo conocía bien se avecinaban problemas - Este solo tiene el nombre, no somos nada. No tengo porque seguir sus órdenes -
Draco frunció su ceño con molestia. Él no tenía novias solo por nombre.
- En cambio ustedes son nuevos - Continuo con su ataque Pansy - No saben las reglas de este lugar. Nosotros somos quienes mandan, ustedes son solo carne de cañón usada por nosotros para divertirnos - Pansy camino hacia ellos, cruzando la línea imaginaría que habían inconscientemente creado. Se colóco a un lado de Luelle, sus dedos delineado la curva de su mandíbula - Conoce tu lugar, debajo de nosotros - Susurró muy cerca de su oreja.
Draco miró todo en cámara lenta. El rostro de Pansy fue volteado con violencia. Su cuerpo cayó al suelo mientras Luelle se lanzaba encima suyo golpeándola con ímpetu.
- ¡¿Quién está debajo de quién?! - Gritó Luelle tomándola del cuello de su camisa antes de encestarle otro golpe en la cara.
Víctor y Gregory se lanzaron al rescate de Pansy tomando a Luelle de los cabellos, pero ella tomó la mano de Gregory girando en su posición, quedando frente a frente, encestó un golpe certero en su brazo, luego en su nuez de adán.
Víctor la tomó de la espalda tratando de ahorcarla. Ella le dio un golpe con su codo en el estómago sacándole el aire en el acto. Pansy se colóco frente a ella dándole cachetadas repetidas antes de que le lanzara una patada en el estómago.
Draco se movió a auxiliarla junto a Theodore, pero fueron interceptados por un chico de Koldovstoretz.
- Disculpen chicos pero deberían dejar a las chicas pelear - Dijo con un pronunciado asento ruso.
En ese instante Luelle estaba lanzándole golpes a Víctor mientras Pansy y Gregory la trataban de retener.
- ¡Quítate! - Demando Draco.
- Pero no quiero ¿Qué harás? - Reto.
Draco con audacia desenfundó su varita lanzando un hechizo silencioso al chico, dándole de golpe y mandándolo varios metros lejos. Draco se acercó dispuesto a lanzarle otro ataque pero su hechizo fue desviado. Miro en la dirección del contra hechizo.
Un chico de tez morena levantaba su varita con mano temblorosa.
- Bien hecho, Senja. Ahora yo me ocupo de este tramposo - Escucho Draco a su lado. Cuando regreso su mirada, su contrincante iba en su dirección en una tacheada. Draco recibió toda la fuerza del chico siendo lanzado a la misma distancia sin necesidad de magia. El Slytherin se encogió sobre si mismo del dolor- ¿Qué te pasa? ¿No puedes con un simple golpe? Ustedes si son graciosos, retando a una pelea a un Ruso y a una Argentina, jajajjajajaj -
- ¡Yevgen! - Gritó Senja. Yevgen giró a tiempo para bloquear un golpe de Theodore.
- ¿Hola? - Saluda con una ceja alzada Yevgen - Y, buenos días - Le regresa el golpe. Theodore apenas pudo esquivar - Esto será más interesante de lo que creí -
Draco apenas se estaba levantando, una mano sobre su estómago. Sentía unas inmensas ganas de vomitar, pero debía continuar, por su dignidad.
Una mano, pálida y delicada, apareció en su radar. Una rama disecada descansando en su palma. Draco levanto su mirada encontrándose con la chica del cabello peculiar. Ella tenía una mirada angelical y una sonrisa nerviosa.
Draco no entendió el porqué de esa acción ¿Qué tenía esa ramita? Sus labios se abrieron para preguntar.
- Petrificus Totalus Tria -
Pronunció una voz fría, carente de emoción, apática y escalofriante. Draco no necesito mirar para saber quién había llegado a su encuentro.
Los cuerpos de los peleadores se encuentran paralizados. Yevgen y Theodore cada uno con un puño alzado contra el otro. Luelle tenía a Pansy agarrada del pelo mientras su pie estaba levantado contra el estómago de Gregory, Víctor estaba petrificado sobre el piso, pero su cuerpo estaba en una posición que delataba que después del hechizo fue que se cayó.
- Cinco puntos menos para Slytherin - Sentenció con voz áspera Snape, sus ojos grises escaneando el entorno - Y ustedes... - Señalo a los de intercambio - Vendrán conmigo a ver a Dumbledore -
Fin del Flash Back.
Draco exhaló lentamente, obligando a sus dedos a relajarse sobre el tenedor. No podía permiterse ese desliz. No frente a Pansy. Pero su mirada traicionera se desvío hacia ese grupo de seis. Algo en su estómago se retorció. No sabe que. Algo siempre lo obliga a mirar en su dirección. Algo no le cuadra sobre ese grupo.