The Shadowed Heir (Draco Malfoy x OC)

Het
G
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1
Fandom:
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planificada Maxi, escritos 18 páginas, 6.528 palabras, 2 capítulos
Descripción:
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Capítulo 2

Ajustes
- Maldito seas Potter - Masculla Draco mientras desciende por las escaleras hacia las mazmorras - Al menos ya no podrás jugar tu estúpido jueguito. Fue inteligente de mi parte aliarme con Umbridge - Una sonrisa siniestra se asuma en sus labios - Solo un poco más, un error y será la última vez que sonreirás - Los pasos de Draco se detienen repentinamente. Ahí, bajo una antorcha se encuentra la figura de un hurón albino. La pequeña criatura se movía en círculos oliendo el frío y húmedo suelo de las mazmorras. Un chapoteo. El hurón levantó la cabeza, su nariz moviéndose en una sacudida al oler el aire y sus ojos reflejando la tenue luz del entorno. - ¿Qué haces aquí? - Pregunta Draco imponiendo su figura sobre el hurón - Este no es lugar para los foráneos, pastorcita - En un instante, la figura del hurón se deforma convirtiéndose en una joven de 15 años. Nadja mira nerviosamente a Draco, sus labios apretados en una fina línea y sus ojos desviándose cada cinco segundos. - Yo... ¿Me perdí? - Draco suelta una risa ronca. - Me lo preguntas a mí - - Solo estaba huyendo de Umbridge - Admite. - ¿Y pensabas que ir hacia las mazmorras, lugar del Escuadrón Inquisitorial sería buena idea? - Draco debía admitirlo, le encanta jugar con esta chica. - Dan menos miedo que Umbridge - Nadja se cruza de brazos con una expresión enojada - Además, Filch estaba con ella. Sabes que si Umbridge le dice que trapee el Lago Negro hasta dejarlo seco se dispondría a hacer esa misión imposible - Draco ríe escandalosamente. No recuerda la última vez que lo hizo, pero lo estaba disfrutando. Valió la pena alejarse de Víctor y Gregory por ese momento. - Primero, Filch está loquito por la sumo inquisidora, no es ningún secreto que hará lo que sea que le pida. Segundo, Me ofende que me tengas menos miedo ¿Debo recordarte que soy el líder del Escuadrón Inquisitorial? - - Si, pero no me has delatado - Le recuerda al caminar por su lado deteniéndose para verlo un instante - Te recuerdo que se tú secreto, Malfoy - Draco salta en su lugar. Traga saliva con fuerza. - No le dirás a nadie - Masculla. - No - Exclama Nadja, uno de sus dedos tocando atrevidamente la punta de la nariz de Draco - Y tú me dejaras libre y me ayudarás a volver a mi habitación - - Estarás soñando - Draco se cruza de brazos, la diversión había desaparecido de su rostro - Fuiste tú quien se saltó el toque de queda, ahora arreglatelas sola - Draco dio media vuelta con la capa ondeando dramáticamente detrás de él. Snape se sentiría muy orgulloso. Sin embargo no dio tres pasos cuando un frío antinatural se sintió en el aire. - ¿De verdad vas a dejarme aquí? - La voz de Nadja sonó distante, más profunda - ¿En verdad olvidaste lo que pasó entre nosotros en el Bosque Prohibido? - Draco se congeló. Se giró lentamente, sus ojos grises inyectados en un pánico y confusión que gritaba más fuerte que sus palabras. - ¿De qué estás hablando, sangre sucia? Anoche yo... estaba patrullando. Solo - Aseguró, pero la voz le tembló ¿Por qué? Eso es todo lo que sabe, lo que recuerda ¿Ella sabe más? ¿Es eso lo que más le aterroriza? ¿O es cómo las sombras parecen condensarse alrededor de Nadja, como si quiereran engullirla? - No recuerdas nada ¿Verdad? - Draco sintió que el suelo se inclinaba ¿Que había hecho anoche con esa sangre sucia? Miles de escenarios intrusivos se reprodujeron en su mente, la mayoría de ellos una deshonra para el apellido Malfoy... ¿Por qué siquiera lo estaba considerando? Un escalofrío lo recorrió. Sus manos se cerraron en puños, dándose el valor para lo que siguiera. - ¿Qué quieres ? - Escupió a Draco, acercándose hasta casi tocar su pecho con el de ella. - Protección - Susurro ella, está vez sin sonrisas dulces - Umbridge sospecha que no somos estudiantes de intercambio normales, cree que Dumbledore nos trajo como "armas" contra su orden. Si me ayudas a moverme por el castillo sin ser vista, yo no le diré a nadie lo que hiciste - Antes de que Draco pudiera responder el eco de unos pasos pesados como cadenas retumbó por el corredor. Argus Filch se acercaba, y la luz de su linterna ya empezaba a iluminar las paredes de piedra. - ¡Viene hacia aquí! - siseó Nadja. Draco miró hacia la chica, luego hacia la inmensidad del pasillo. Su instinto le gritaba que entregará a la chica, que disfrutará viendo cómo Umbridge la torturaba con su pluma de sangre. Pero el miedo a lo que ella sabía era más fuerte. - Sígueme. Y te juro que si te conviertes en ese bicho otra vez te encerraré en una jaula de plata - Draco la tomó bruscamente de la muñeca y la empujó hacia un pasadizo oculto detrás de un tapiz de Saladino el Grande. Dentro del estrecho pasadizo, Draco podía sentir el calor que emanaba del cuerpo de Nadja, calor que contrastaba con el frío de sus ojos. - ¿Por qué tus ojos cambiaron? - Pregunto en un susurro, la pregunta le quemaba la garganta. - ... Hay algunas magias que es mejor no conocerlas - Fue la respuesta de la chica. Draco quería preguntar más, pero el movimiento al otro lado del cuadro lo impidió. Filch merodeó por esa sección del pasillo repetidamente, buscando algo, su instinto y la Sra. Morris le decía que ese era el lugar. La gata maullaba insistentemente a un lado del cuadro. Filch alzó su linterna hacia el cuadro, iluminando el rostro de Saladino el Grande - ¿Están detrás? - Pregunto a la gata, está maulló en respuesta - Bien hecho, mi amor - Maldición, si Filch me encuentra será mi fin. Draco sintió que el aire se le agotaba, en ese pasadizo podía escuchar en sus oídos los latidos del corazón de Nadja, o quizás eran los suyos. La luz de la lámpara de Filch se filtró por las rendijas del tapiz, creando líneas delgadas que aterrizaron sobre el pálido rostro de la chica. - Si nos atrapan diré que me secuestraste - Murmuró Draco en su desesperación. - Calla - Masculló Nadja. La Sra. Morris empezó a rascar el tapiz, el rubio vio claramente como la sombra de la mano de Filch se proyectaba sobre el tapiz. Estaba a punto de tirar de ella y descubrirlos. En ese momento Nadja cerró los ojos. Draco sintió un bajón de temperatura tan brusco que el vaho de su respiración se congeló en un segundo. Se sintió caer en un vacío mientras su vista era engullida por la oscuridad absoluta. En el pasadizo las sombras se movían de una forma antinatural, arrastrándose por las paredes y el piso. Un sonido acuoso se producía con el movimiento de las tinieblas hasta cubrir el hueco por donde entraba la luz. - Atrás, gata sarnosa - Grito Filch a la Sra. Morris que se había encrespado gruñendole al tapiz. Se oyó el sonido de tela siendo rasgada. Filch grito con triunfo ante la nada vacía del pasadizo. Una expresión de extrañeza se dibujó en su cara, lentamente giró hacia la Sra. Morris que seguía en su posición gruñendole al hueco. Filch pateó a la gata, lanzándose al otro lado del pasillo - Eso me pasa por seguir a una gata - Escupió retomando su camino mientras la gata corría detrás de su amo. El paso y el tintineo de la campana en el collar de la gata se alejaron. La figura de Draco emergió de las tinieblas tomando un exhalación que no sabía que necesitaba. Empujó a lo que él creía era el cuerpo de Nadja, sus ojos se abrieron espantados al ver cómo la oscuridad se reflejaba en una espesa sustancia, lentamente revelando la silueta de la chica. Las bilis se le subieron a Draco a la garganta al ver cómo la oscuridad desaparecía en el interior de la boca de Nadja.  Cuando la boca de Nadja se cerró, Draco juró escuchar un glu húmedo, como el de un pozo tragando una piedra muy pesada. La pelíplata lo miró con esos grandes ojos ámbar y le dio una sonrisa de labios apretados. Draco no lo soportó más y devolvió su cena. El asco fue visceral. Draco se apoyó de la pared jadeando con el estómago revuelto, el sabor amargo de las bilis quemándole la garganta. La imagen de esa oscuridad líquida desapareciendo entre los labios de Nadja se repetía en su mente con terror. Nadja no se movió. No parecía ofendida por la reacción, al contrario, lo analizaba con una intensidad clínica. - Que poco elegante, Malfoy - Comentó - Pensé que los de tu clase tendrán el estómago más fuerte - Draco se limpió la boca con el puño de su túnica cara. Un pensamiento azotándolo con violencia. ¡Yo bese esa boca! - ¡Tú! - Draco la señaló con un dedo tembloroso - Eres un monstruo. Ni siquiera los mortifagos... Eso no es magia ¿Qué es?... - - Camina, Draco. Filch podría volver en cualquier momento - Nadja omitió su pregunta continuando su camino por el cementoso pasillo - No querrás que te vea en tu estado más vulnerable ¿O si? - Draco respiró pesado. La figura platinada de Nadja era recortada por las sombras y luces del pasillo. Por un instante, creyó ver cómo sus pupilas se expanden antes de contraerse, como si nada hubiera pasado. Sus pasos eran dubitativos, en algún momento terminó al frente, guiando el camino, aunque técnicamente siempre debió ser así. Un escalofrío subía y se intensificaba por su columna, para Draco tener a Nadja detrás era como ser perseguido por su padre.  Era la típica sensación de una presa que sabe que es seguida por un depredador. Se detuvo abruptamente. Nadja lo hizo a la vez. Draco respiró profundo, tres veces, en silencio y desapercibido, o lo que él creía que era silencioso en un pasillo desolado. _ ¿Qué haces atrás? Colócate a mí lado _ Demandó, un matiz tembloroso filtrándose en su voz. Nadja río, el sonido le causó otro escalofrío a Malfoy. Por el esquinar, Draco observó aparecer una mata de cabello platinado. Un alivio extraño invadió a Draco, estaba por reanudar el paso, pero sus las siguientes palabras de la chica lo detuvieron. _ ¿Ahora los sangre sucia podemos caminar a la par de los Malfoy? ¿Tenemos la misma posición? ¿Quieres decir qué, somos iguales? _ El cinismo en sus palabras fue brutal. Draco se desconcertó. Su padre nunca se lo perdonaría, pero él solo pensaba en estar a salvo de... Lo que sea que sea ella. Un Malfoy nunca se rebaja. Sin embargo... _ ... Cállate. Continuemos _ _ Cállate, cállate, cállate ¿No sabes decir otra cosa? _ Nadja se burla mientras menea su cabeza. _ ¿Dónde quedó la Nadja tímida y torpe? _ La pregunta escapa de los labios de Malfoy antes de que pueda pensarlo. Nadja parpadea un par de veces, sin esperar realmente que dijera eso. _ Soy así, siempre. Solo cuando tengo confianza... Además, se tú secreto y no puedes decirme nada _ Nadja sonríe traviesamente mientras involuntariamente toma la delantera. _ Yo también sé un secreto tuyo _ Le responde Draco cruzando los brazos sin detener sus propios pasos. _ ¿Pero quién te creerá? Sin pruebas solo pasarás por un bully desesperado _ La peliplata gira sobre sí misma, caminando de espaldas pero de cara a Draco _ Desesperación no es una palabra que vaya contigo Malfoy, ni siquiera cuando se trata de Potter _ Draco suspiró, sabía que ella conseguiría una forma de desestimar su argumento. Muy en el fondo lo supo; solo ha pasado un mes, y es capaz de saber lo que dirá, hará o piensa, no con exactitud, pero sí una idea cercana. Eso, hasta cierto punto, le causa más temor que la verdadera naturaleza de la chica. ¿Cuándo fue que se volvieron tan cercanos? Flash Back Draco respiró pesado. Esperar a Snape mientras escucha las continuas quejas de Potter y su amigo el pobre Weasley no eran su entretenimiento favorito. Ya comenzaba a volverse repetitivo y mundano, aunque siempre lograba molestarlos y aprovecharse del favoritismo de Snape. _ Entonces, Umbridge encontró a Parvati recibiendo consejos de la señorita Trelawney y ambas se las llevó _ _ ¿Qué les pasó? _ Preguntó Harry consternado. Ron se acercó aún más como si no quisiera que nadie escuchara lo que iba a decir _ De la profesora Trelawney, no sé, pero Parvati regresó cubriéndose la mano. Tú y yo sabemos que significa eso _ _ Cuiden lo que dicen de la Sumo Inquisidora, no querrán que alguien le cuente _ Interrumpió Draco la conversación. Se reclinó por completo sobre la silla, con los brazos cruzados, mientras miraba con triunfo las caras sorprendidas y hastiadas de Ron y Harry. _ Por supuesto, Draco. Umbridge creería lo que le dices solo porque sí _ Lo retó Harry con amargura. _ Ja, se cree importante solo porque Umbridge lo siguió una vez _ Le dijo Ron a su amigo mientras ambos giraban, dándole la espalda a Draco. Draco chasqueó la lengua. Su mirada atraviesa los cuerpos de ambos chicos. Hubiera dicho algo, pero Snape había llegado y, de la mejor forma, golpeó con su libro en la cabeza a Ron Weasley. Una sonrisa satisfecha se dibujó en los labios de Draco. _ Weasley, si puedes murmurar junto a Potter, entonces puedes decirnos qué veremos hoy _ Dijo Snape con voz apática, carente de vida, pero como un claro reto para el alumno. _ Ahhhh, bueno... _ Ron miró a los lados como buscando una salida. _ Estudiaremos a la poción multijugos, que ingredientes lleva, orden de preparación, técnicas de agitación y embotellamiento _ Dijo Nadja. Su voz se escucha apenas sobre el silencio, una mano alzada. Los ojos oscuros de Snape, profundos como el Lago Negro, se detuvieron en la figura etérea de la rusa. Sus pisadas resonaron sobre el piso, un sonido que mantenía expectante a los alumnos mientras se acercaba a la chica. _ ¿Y está humilde salvadora podría decirnos la naturaleza de la poción multijugos? _ Snape cruzó los brazos a la vez que erguía su porte. Sus ojos estudiaron a la chica frente a él. Nadja respiró profundo antes de responder _ La poción multijugos es una mezcla compleja y avanzada, que permite a quien lo usa adquirir la apariencia, voz y edad de otra persona por un tiempo limitado _ _ Bien... _ Snape descruzó los brazos. Su figura realizó una media vuelta, lenta, dramática, como solo él sabía hacerlo. Dio unos cuantos pasos por el corredor del salón antes de detenerse _ ¿Y, se podría saber, en el hipotético caso de que la señorita Petrova tuviera esta poción en sus manos, para que la usaría? _ No se giró; la chica solo pudo ver los hombros del profesor moverse y, su gruesa y apática voz llenar el salón. Nadja miró un momento sus manos, pensando sus siguientes palabras. Un instante. Antom, a su lado, estaba estático, mirándola con una súplica silenciosa. _ No tendría la necesidad de usarla. Dios nos ha dado a todos una forma perfecta; alterarla sería ir en contra de sus órdenes _ Nadja unió sus manos, una sonrisa velada y una chispa densa en su mirada. _ ¿Disculpa? _ Dijo Snape, tan rápido que ni él mismo se reconocería. Su postura se giró por completo en dirección a su alumna. _ Profesor Snape _ Diría la pelíplata con tono condescendiente _ Dios es grande, una figura magnánima. Hay espacio en su corazón hasta para usted _ Nadja lo señaló con su mano, un movimiento leve, suave y fluido. Snape se sobresalta en su lugar _ Su alma, amargada e infeliz, puede ser liberada. Solo debe dejarse abrazar... _ _ Mi alma está bien como está, amargado e infeliz es mi estado natural. No hay espacio en mi corazón para ningún Dios, y esta es una escuela de magia, no religiosa muggle _ En un parpadeo Snape está frente a Nadja, su sombra engullendo la frágil figura de la chica _ Aprenda a mantener su fé fuera de mi aula de clases. Debe distinguir entre lo real y idílico _ La platina sintió el aire congelarse a su alrededor. Snape desvío su mirada y, antes de que pudiera preverlo, su libro se estampó contra la madera de su mesa _ Señor Møller, respire. No vine a enseñarles principios de la vida tan básicos _ Antom se sobresaltó ante el arrebato, su cara recuperando su color natural. Sanpe continuó su reprimenda camuflada por su voz apática _ Si quieres una clase intensiva, atrás están los señores Weasley y Potter. Han logrado con maestría esa habilidad. Quince años de vida, toda una proeza _ _ ¿Y nosotros que tenemos que ver? _ El murmuro apanicado y veloz de Ron se escuchó sobre el silencio del aula. Harry lo golpeó en un acto desesperado. Snape dió una última mirada, no Harry y Ron, sino a Nadja. Luego se fue al frente de la clase, manteniendo su porte más erguido que al comienzo. Draco, desde su mesa detrás de Potter y en el otro extremo del aula, miró extrañado a la pelíplata ¿Fé? ¿En un mundo de magia? Eso es ridículo. Pansy, a su lado, sonrío malévolamente mirando a los dos estudiantes de intercambio de Koldovstoretz. Fin de Flash Back Sus hombros apenas se tocaban. El eco de sus pasos sobre algún charco ocasional irrumpía el silencio del pasadizo. Draco mantenía su mirada al frente, pero su completa atención estaba en la figura a su lado, en sentir su calor y presencia para no perderla. Los pasos de Nadja apenas se sentían. Ella observaba distraídamente las paredes de roca que se cruzan en el camino, como si tratará de distinguir a unas de otras. _ Eres un hurón _ Dijo Draco inesperadamente. Nadja giró a verlo, buscando el motivo detrás de sus palabras _ No soy un hurón, puedo transformarme en uno _ Aclaró, aunque ¿Hacía falta? _ Lo sé, pero... _ Draco miró, un instante efímero, los ojos ámbar de la chica _ En la clase de pociones, dijiste que 'Dios nos ha dado formas perfectas, alterarla sería ir en contra de sus órdenes'... _ Imitó, o trató de imitar,, su voz _ Bastante hipócrita, si me lo preguntas _ _ Si, no podía decir mis verdaderas intenciones _ Draco la observó, ella camina con la mirada agachada _ Mantener oculto que soy una animaga y desviar la atención del profesor Snape era más importante que ser su persona favorita _ Nadja suspiró antes de mirarlo. Una sonrisa coqueta curvó sus labios antes que se lanzará sobre el Slytherin _ Además, ya tengo a mi persona favorita ¿Adivina quién es? _ La pregunta fue susurrada a centímetros del rostro de Draco. Ambas figuras recortadas por la luz de las lámparas, Nadja sobre Draco, haciéndose de un lugar entre sus piernas.
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