Stray Cat: A Miraculous Story

Gen
PG-13
Finalizada
1
Tamaño:
68 páginas, 21.081 palabras, 9 capítulos
Descripción:
Publicando en otros sitios web:
Consultar con el autor / traductor
1 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección

Capítulo 5: Intención

Ajustes
—Tomen gatitos, deben estar hambrientos. Un grupo de gatitos se acercó temeroso al pocillo recién lleno de leche fresca. Qué lindos. Los rumores de la desaparición de Cat Noir eran cada vez más fuertes en las redes sociales. Aunque la gente parecía haber tomado un gusto especial por Chaton d’Ombre. —Adelante… no tengas miedo. Unos ojos amarillos observaban atentamente el tazón de leche desde las sombras. Quizás… ¿el queso está hecho de leche verdad? Rose extrajo un pequeño trozo de queso de la bolsa con ingredientes que había comprado para la cena y lo dejó un poco más cerca de los ojos, aún fijos en ella, antes de dar un par de pasos hacia atrás. Una pequeña silueta negra emergió de las sombras. Se movía con una ligereza extraña, casi como si no tocara el suelo. El gatito se acercó al trozo de queso y lo olfateó sin demasiado interés. ¿Será que no le gusta el queso? Tras unos segundos tomó el queso con sus patitas delanteras y se lo comió de un bocado. Rose parpadeó. Wow… este gatito sí estaba hambriento. Buscó en su bolsa. Al fondo, entre otros tantos ingredientes encontró un trozo de brie. Lo miró con lástima por un segundo, pero el gatito extraño había empezado a retroceder. Ya compraré más para la cena después de alimentar a estos bebés. Dejó suavemente el preciado trozo de brie a sus pies y observó con interés mientras el nuevo comensal se acercaba con cautela. Su cabeza era demasiado grande. Su cuerpo, poco proporcional. Y algo colgaba de su cola. Y su forma de caminar… Rose nunca había visto un gato así. Se puso de cuclillas para observarlo con mayor detenimiento. El gatito tomó nuevamente el trozo de queso con sus dos… ¿manos? y abrió su enorme boca para comérselo de un bocado. —G… gracias, Rose… Rose cayó sobre sus posaderas, sobresaltada. ¿Un gato había hablado con ella? ¿Y sabía su nombre? —D… de nada… El extraño ser saltó sobre ella, llorando con desesperación. Rose quiso gritar, pero algo la detuvo. Ese gatito le hacía pensar en Daizzi. —Tranquilo… —lo abrazó con cuidado—. Esto… ¿tienes más hambre? Los sollozos del pequeño ser ahogaban sus palabras. —E… eres un… —dudó— un kwami, ¿verdad? Empezó a sentir su blusa empaparse, pero no lo soltó. —En casa tengo más queso… —sonrió de oreja a oreja— ¿quieres un poco? El sollozo se detuvo por un momento. Los ojos verdes se clavaron en los de ella por un segundo antes de asentir. Rose abrió ligeramente su bolsa de compras y el kwami flotó dentro de ella.

***

—Confía en Plagg, Marinette. La voz de Tikki no sonaba del todo convencida. —Prometiste cuidar el anillo… Parada en medio del desorden de la habitación, Marinette tenía los ojos fijos en Alya. —No fue culpa de Alya— —...sólo por una noche. El tono sombrío en la voz de Marinette dejó pasmada a Alya. —M… Marinette… —¡Sólo! ¡Por una noche! Un silencio creció en la habitación. Nadie se atrevía a hablar. Sus teléfonos comenzaron a sonar. ¡Perfecto! Una alerta akuma. —Marinette… no deberías tomar una decisión apresu— —Tikki, motas. La heroína tomó su yoyo mágico y, sin dar ninguna explicación, extrajo de él un colgante en forma de cola de zorro. —Marinette… —Crearás una ilusión de Cat Noir —la interrumpió—. Luchará a mi lado y yo derrotaré al akuma. —No… creo que sea la solu— —¡Tenías una responsabilidad! Alya no terminó la frase. No valía la pena. —Es tu oportunidad de arreglarlo.

***

—...Una vez más, los héroes de París acabaron con los planes de Shadow Moth. La voz de Nadja Chamack sonaba en el televisor. —Gracias, Ladybug y Cat Noir. Nunca dudamos de ustedes dos. Plagg descansaba en el regazo de Rose mientras ella le acariciaba la cabeza. Rose soltó una risita, despertando a Plagg. —¡Sí! Sabía que los rumores eran falsos. Plagg flotó a su lado, mirando por la ventana. —Plagg, ¿no te alegra que Cat Noir haya regresado? —Sí… —respondió dudando— Ladybug debe estar contenta… Los trozos de camembert que Plagg se rehusaba a comer inundaban la habitación de un fuerte olor a queso. —Te dije que todo iba a mejorar. El kwami flotó suavemente de vuelta al regazo de la chica. —Yo estoy mejorando, princesita —dijo, con una media sonrisa. Rose soltó una pequeña risa nerviosa, ruborizándose. —Y Cat Noir volvió de donde sea que haya estado… muy pronto él y Ladybug podrán vencer a Shadow Moth. Plagg se removió en su regazo, incómodo. —Oye, Plagg… ¿no crees que Ladybug te esté buscando? —No quiero hablar de eso… Rose permaneció en silencio un momento. —Tranquilo —acarició su cabeza—, hablaremos cuando estés listo. En la televisión, Alec Cataldi enumeraba el top 10 de los mejores momentos de Ladybug y Cat Noir. —Oye… —Rose preguntó, curiosa— ¿no se te hace raro? —¿Mm…? —Cat Noir no ha vuelto a usar el gataclismo desde que volvió. El cuerpito del kwami se tensó. —Ese Cat Noir es un charlatán… Rose esperó un momento. Plagg no dijo nada más. —Pero están salvando París y eso es bueno. —Sí… —restregó la nuca contra los dedos de Rose— … lo mejor. —No me gusta cuando eres sarcástico, Plagg. —No puedo evitarlo, bonita. Soy un gato salvaje. Rose se ruborizó de nuevo. Plagg comenzó a ronronear. Menudo gato salvaje… pensó conteniendo una risita.

***

“Ladybug, ese ‘Cat Noir’ debería usar el Gataclismo… ¿no?” Ugh… no tiene sentido. Adrien deslizó la pantalla. Desde que había entregado el teléfono desechable había mandado treinta y cinco mensajes a Ladybug. Seguía esperando alguna respuesta. —Ladybug y Cat Noir llegaron a la escena de la batalla para salvar el día. La voz de Nadja Chamack taladraba su cerebro. Ladybug y Cat Noir,resonó en su cabeza. Oírla hablar como si él estuviera ahí… dolía. —Ladybug ha dejado la zona de batalla y Cat Noir distrae al villano. ¿Ahora a quién llamará? El chico se recostó en su cama, evitando las imágenes. Yo ya lo habría derrotado… —¡Vesperia ha llegado a la batalla! Volvió a tomar el teléfono. “¿Vesperia de nuevo?” Treinta y seis. Soltó un suspiro, indignado. “El verdadero Cat Noir se habría encargado de todo…” Treinta y siete. —¡Amuleto encantado! —exclamó Nadja, imitando a Ladybug. Adrien podía sentir la sangre acumulándose en su rostro. —¡Un teléfono celular! —continuó Nadja— ¿Qué fantástico plan se le ocurrirá a Ladybug? Adrien se sentó de golpe. “LADYBUG” Treinta y ocho… “LADYBUG!!!!!” Treinta y nueve… —¡Veneno! —la voz de Nadja emanaba sincera emoción — ¡Vesperia ha paralizado al enemigo! Parece que esto ya terminó. “LADYBUG!!!! El teléfono…” Cuarenta… Las lágrimas empezaron a brotar de sus ojos. “Ladybug… por favor…” Las silenciosas lágrimas se transformaron en gemidos sonoros. “Hazme caso…” —¿Qué? Al parecer el villano ha sido desakumatizado, pero… ¿por qué? El llanto de Adrien apagó la voz de Nadja por completo. Y sus ojos inundados de lágrimas no le permitieron ver una mariposa colándose por la ventana. Adrien Agreste… La mariposa se posó en el teléfono y una voz familiar invadió sus pensamientos. No… Cat Noir… Sí… yo soy el verdadero…Adrien respondió, sin pensarlo dos veces. Ladybug ha intentado reemplazarte… La voz de Shadow Moth era tan suave, tan calmada… tan cierta. …con una, Shadow Moth dejó escapar una risita,burda imitación. Las manos de Adrien se aferraban al teléfono mientras las lágrimas caían sobre él. Cat Clair… El nombre se sembró en la cabeza de Adrien al instante. …te otorgo el poder de romper las ilusiones falsas. Una sombra oscura envolvió el cuerpo de Adrien. Con él, podrás romper la farsa que Ladybug intentó crear. La sombra se disipó lentamente. Lo único que te pido a cambio, es el miraculous de Ladybug. Ella no lo merece más. De la sombra emergió la viva imagen de Cat Noir. —Sí, Shadow Moth.

***

—Las mariquitas mágicas han reconstruido el daño causado por el akuma. Una vez más, Ladybug y Cat Noir han salvado el día. Rose observaba atentamente el televisor mientras Plagg flotaba a su lado. —Algo… no está bien… Rose se sobresaltó. —¿Plagg? Pensé que no te interesaba el noticiero… No respondió. Sus ojos no se apartaban de la pantalla. —Todo está bien —sonrió, tranquila—. La batalla terminó. —No… Entre los edificios reconstruidos apareció… ¿Cat Noir? —¿Otro Cat Noir? ¡Atenta, Ladybug! La batalla aún no ha terminado. Rose volvió la mirada a la pantalla. Plagg desapareció. —Que lindo show… Bugaboo… Las filosas palabras del nuevo Cat Noir cayeron sin piedad. —¿C…Cat Noir? —respondió Ladybug. —Yo soy Cat Clair… Y TÚ… Cat Clair señaló a Cat Noir con una afilada garra transparente. —¡TÚ NO ERES CAT NOIR! Nadja se quedó sin palabras. En la pantalla, Cat Noir desapareció en una nube de humo. —Rose… Plagg sonaba resignado. —¡Rose! La llamada de atención la sacó de sus pensamientos. Rose volteó. Plagg flotaba detrás de ella, sosteniendo un anillo. —Yo soy el kwami de la destrucción. Era el compañero de… Plagg tragó saliva. —Era el compañero de Cat Noir. Rose no pudo decir nada. —Cat Clair destruyó una ilusión. —¡No! —gritó Nadja desde el televisor. —Nunca más engañarás a los ciudadanos de París —la garra transparente de Cat Clair apuntaba a Ladybug—. No puedes solucionarlo todo tú sola. Ladybug cayó de rodillas, llorando. —No hay tiempo —dijo Plagg—. Toma el anillo y di “Plagg, las garras”. Rose tomó el anillo con desconfianza. —Rose… —la voz de Plagg tembló— Ladybug nos necesita. —P… Plagg… las garras.

***

Cat Clair se acercaba peligrosamente, aún señalando a Ladybug. —Ahora, dame tus aretes. Sabes que ya no los mereces. —No estás sola. Un destello borroso tomó a Ladybug, llevándola a un lugar alejado. La heroína intentó enfocar la vista. Una muchacha pequeña de cabello rubio estaba parada frente a ella. Su traje negro ajustado estaba suavizado por una falda de tul rosa y una pequeña cola con cascabel. Una capa corta, rosa con detalles verdes, caía de sus hombros. La gran sonrisa de la chica recompuso a Ladybug por un momento. —¿Q… Quién eres? —Mi nombre es… —pensó por un segundo— ¡Black Kitty! ¿Black Kitty? ¿Plagg? —Recupérate. Yo me encargo. Black Kitty dio una grácil voltereta hacia atrás para volver a la batalla. —¿Y tú quién eres? —preguntó Cat Clair, perplejo. Cayó sobre un tejado con una ligereza inesperada, levantando los brazos como una gimnasta. —Miau, yo soy Black Kitty. Hizo una mueca a las cámaras mostrando sus garras con ternura. —Y vine a ayudar a Ladybug. París se quedó en silencio por unos segundos. —Mphh… —se le escapó una risa—. ¡JA JA JA JA JA! Nadie más reaccionó. —¿Y crees que tú serás el reemplazo de Cat Noir? —rió, con lágrimas en los ojos— No me hagas reír. La carcajada se detuvo abruptamente. Cat Clair levantó una garra para señalar a Black Kitty. —Tú nunca serás Cat Noir… Black Kitty levantó una mano, la lamió con calma y se acomodó el cabello. —Nunca dije que lo sería. —ARGHH… Cat Clair se abalanzó sobre la heroína. Black Kitty dio un salto esquivando el ataque. Luego otro. Y otro. —Ya me estoy aburriendo —miró un árbol cercano con interés. —No eres más que un gatito casero —dijo, señalándola una vez más—. No estás a la altura. Black Kitty se estiró tranquilamente y bostezó. —¿Y cuál es el problema? Cat Clair arremetió nuevamente. —¡Amuleto encantado! Mientras el villano se distraía, Black Kitty se acercó al árbol y empezó a afilarse las garras. Scarabella llegó a la escena, sosteniendo una bola de lana gigante entre las manos. —Tú no eres Ladybug —señaló a Scarabella. La heroína parecía irritada. —¡Lo sé! Scarabella barrió la escena con los ojos. —Psst, psst, gatito. Lanzó la bola de lana en dirección de Cat Clair. —Una estúpida bola de lana no podrá detenerme. Cat Clair aún señalaba a Scarabella cuando Black Kitty lo tacleó. Black Kitty golpeó la bola de lana una vez. Saltó. Golpeó de nuevo. Saltó otra vez. Rápidamente, Cat Clair quedó inmovilizado. Black Kitty golpeó su nuevo juguete, empujando al villano envuelto en lana hasta los pies de Scarabella. —Mrow… —Bien hecho Black Kitty. El akuma debe estar en sus garras. Black Kitty se paró erguida por primera vez en la batalla guiñándole un ojo a Cat Clair. —Ahora, usa el gataclismo para destruirlo, por favor. Black Kitty se quedó en silencio un momento. —¿G… gataclismo? Sus garras desprendían una pequeña nube de partículas negras. Podía sentir el poder emanando de sus manos. Y era abrumador. —Eres la nueva portadora del miraculous de la destrucción —dijo Scarabella—. Destruye el objeto akumatizado. El cascabel en la cola de Black Kitty emitió un suave tintineo al erizarse su cola. —¿Black Kitty…? Sus rodillas temblaron apenas. Puedo… destruirlo… —Ugh… Scarabella tomó un trozo de escombros y lo empujó contra la mano de Black Kitty. Se redujo a cenizas ante los ojos de la nueva heroína. —Tranquila, te acostumbrarás —la voz de Scarabella no era tranquilizante. Scarabella se acercó al villano y quebró su garra transparente, dejando libre la mariposa corrupta. La garra rota se transformó en un teléfono celular. Cat Clair se desvaneció, dejando en su lugar a Adrien, aún llorando. Scarabella lo ignoró y purificó la mariposa. —¡Miraculous Scarabella! Las mariquitas mágicas dejaron París como nuevo. Los ojos de Black Kitty se abrieron como platos cuando los escombros destruidos por su poder volvieron a aparecer. —Ganamos. Black Kitty golpeó el puño levantado de Scarabella. Algo en su interior la instó a huir, siseando.

***

—¡Ah! El piquetazo al perder uno de sus akumas nunca dolía menos. No es momento para eso. —Alas oscuras, desciendan. Gabriel Agreste salió elegantemente de la habitación. —Nathalie, en camino. Su secretaria hizo una pequeña reverencia antes de acompañarlo al exterior del edificio, donde la limusina lo estaba esperando. El trayecto fue corto y silencioso. —Señor, llegamos. —De acuerdo. Gabriel respiró profundo antes de abrir la puerta y salir con paso firme. Scarabella se encontraba de cuclillas, examinando el teléfono desakumatizado. Miró a Adrien, preocupada. —¿Adrien…? Gabriel apareció. —Oh, por Dios. ¿Estás bien, hijo? Envolvió a su hijo en sus brazos. —¡Son unos incompetentes! Gabriel levantó la voz sobre los sollozos de Adrien. —¡Es su culpa que mi hijo haya sufrido esto! Scarabella apagó el teléfono del muchacho. —¡No sólo son incapaces de hacer bien su trabajo, sino que intentan engañarnos a todos! —Lo arreglaremos, señor Agreste. Gabriel no respondió. Tomó a su hijo y lo llevó a la limusina. Nathalie permaneció en silencio todo el camino rumbo a la mansión Agreste. —¿Estás bien, hijo? Gabriel le extendió la mano a Adrien para ayudarlo a bajar del transporte. El llanto del muchacho había ido apagándose progresivamente en el camino a casa. —L… lo superaré. Cruzaron juntos el umbral de la mansión. Gabriel lo condujo al salón con el retrato. —Hijo, tengo algo que confesarte. Los vidriosos ojos de Adrien se centraron en él. —Tenías razón. Se detuvo frente al retrato de Émilie. —Trabajaba para Shadow Moth. Sin dejar de hablar, comenzó a presionar los botones. —Él amenazó con hacerte daño. Pero cuando me confrontaste pude ver lo grande y fuerte que has crecido. El ascensor escondido comenzó a descender, sin emitir ningún ruido. —Después de perder a tu madre… eres todo lo que me queda, Adrien. Las puertas del ascensor se abrieron. El espacio ya no era el mismo. Un grupo de mariposas alzó vuelo al notar su presencia. Pero no eran las mismas mariposas de antes, estaban llenas de color. —Me ayudaste a entender. Somos más fuertes juntos. En el centro del enorme salón se erigía una estatua de Emilie. —Lo dejé. Nunca más volverá a manipularme. Dieron unos pasos hacia adelante. De los muros colgaban retratos y fotografías de la familia Agreste. —Por ti… Llegaron a los pies de la estatua. —Por ella… —miró fijamente a los ojos pétreos de su esposa—. Por nosotros.

***

Un leve sonido anunció la detransformación de Rose. Plagg salió flotando del anillo. —Estuviste maravillosa, princesita. Rose estaba recostada en su cama. No respondió. —Debes estar molesta porque no te dije las palabras para detransformarte… Plagg bajó la mirada. —Yo… lo siento, Rose… Rose se sentó en el borde de la cama y sonrió. —Tranquilo, Plagg. Todo salió bien, ¿verdad? La muchacha sacó un trozo de Brie de un cajón y lo dejó sobre su escritorio, sin prestarle mucha atención. —¿Rose…? —murmuró Plagg. Silencio. —Sé que debí contártelo antes… La sonrisa de Rose se debilitó. —Es sólo que… —la miraba sin saber qué decir—, esto no tenía que pasar así… Silencio. —¿Quieres más queso? Ni siquiera había tocado el primer trozo. Plagg se dio por vencido. Se sentó sobre el escritorio, picoteando el trozo de Brie sin muchas ganas. Una pequeña lágrima recorrió la mejilla de Rose. —Es… horrible… La voz de Rose… no sonaba como la suya. —Vivo… lucho… Rose intentaba corregirse buscando las palabras correctas. —Mi… cuerpo… No, tampoco era eso. —Toda mi vida… he intentado… Sí… eso sí. —...no ser destruida. Plagg dejó de comer. Más lágrimas siguieron a la primera. —No… puedo… —Rose… —Plagg flotó cerca de ella. —No puedo destruir yo también… —Rose… —suplicó. Silencio. —No puedo ser tu portadora… —Rose, por favor… Plagg comenzó a llorar. —L… Ladybug te necesita… Rose negó con la cabeza, sin voltear a verlo. —R… Rose… El silencio de Rose se volvió insoportable. —Rose… ¡Yo te necesito!
1 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección