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—¿Más mentiras? Alya sostenía un teléfono desechable mirando fijamente a Marinette. La habitación había sido relativamente ordenada, tras la tregua implícita de las amigas. —Alya, eso es privado… —Wow… Encendió el teléfono. —Una línea de comunicación privada con Adrien Agreste… —No es nada importante… —¿No estuvo enviando mensajes durante días sobre tu trabajo de heroína? —Si, pero no eran importan— —¡Cuarenta!, mensajes de texto. Marinette no supo qué responder. —¡Claro!, por eso no quisiste hacer equipo con nadie más. —No… Alya— —”¿CarapaCat? Ese nombre de superhéroe no es bueno —leyó un mensaje al azar—. Cat Noir definitivamente no habría actuado como él.” Alya frunció el ceño. —No es sobre Nino, Alya… —¡Claro que no es sobre Nino! —la interrumpió— ¡Estás demasiado involucrada! Marinette bajó la mirada. —¿Es por Adrien que no pudiste encontrar un reemplazo? Los puños de Marinette se tensaron. —¿Por eso Plagg no tuvo otra opción que huir? La sangre le hervía. —¿Por eso Adrien— —¡BASTA! Marinette intentó sonar fuerte, pero su voz estaba a punto de quebrarse. —¿Crees que yo quería que Plagg huya? —continuó Marinette— ¿Por qué querría que Adrien sea akumatizado? Los ojos de Marinette se llenaron de lágrimas. —¡Pues es lo que conseguiste! —Alya estaba harta—. No solo me mentiste a mí, hiciste que usara mis poderes por un fin egoísta y le mentiste a todo Paris. Tikki flotaba a un costado de la habitación, incapaz de decir algo. —Por TUS mentiras, casi pierdes también tu miraculous. El silencio se hizo palpable. La culpa de ambas chicas era evidente. —Si esa niña no hubiera estado ahí para rescatarte— continuó Alya. —¡Esa niña no es Cat Noir! Alya se quedó sin palabras por unos momentos. —Cat Noir, no va a regresar —por fin dijo Alya. Hizo una pausa. Lo había dicho sin pensar, pero era cierto. —Debería quedarte claro ahora —Alya colocó el teléfono sobre la mesa. Alya observó a Marinette por un momento, esperando una respuesta. —Y Scarabella no volverá a rescatarte —culminó. Marinette no habló. Se dirigió solemnemente a la trampilla de su habitación y la abrió. —Confío en que arreglaran este lío —Alya se dirigió a Tikki—. Por París… Alya tomó sus cosas y se marchó, sin mirar atrás.***
El suave ronroneo de Plagg no dejaba que Rose se concentrara. La profesora Mendeleiev les había asignado un reporte larguísimo, pero se sentía agotada. Rose dejó de escribir por un momento, solo para escuchar el sonido. Sonrió. Los glóbulos blancos… —Ughh… El tema del reporte no era de gran ayuda. Dejó los libros a un lado para acariciar al kwami que descansaba sobre su cama. —Mmmm… ¿queso? Rose soltó una pequeña risita y sacó un trozo de brie al ver a Plagg abriendo los ojos. —Siempre tienes hambre, ¿no? El olor del queso hizo que Plagg abriera los ojos de golpe. —Ser el poderoso kwami de la destrucción deja exhausto a cualquiera. Rose tardó en reaccionar. —¿Qué sucede, señorita? Plagg la observó con atención antes de engullir el queso de un bocado. —Mmmppss pffcppfs pff… Tragó. —¿Sigues preocupada por lo que sucedió? Rose observó fijamente a Plagg por dos segundos. Asintió suavemente. —Tranquila, gatita. Plagg flotó alrededor de la cabeza de Rose. —Fuiste una Black Kitty perrrrfecta. Black Kitty… Sus hombros se tensaron. —¿Tú crees que estuve bien? Rose consiguió dar una sonrisa. —¡Estuviste maravillosa! —Plagg sonaba feliz— Y ese traje… ¡Miau! Rose asintió, dudosa. Plagg frotó su rostro contra la mejilla de la chica. —Eres maravillosa, princesa. —Gracias, Plagg… Esta vez no sonrió —¿Es por lo de esta mañana? Los glóbulos blancos son el principal sistema de defensa… Las primeras líneas de su reporte seguían dando vueltas en su cabeza. Rose asintió. Sí… debe ser eso. —No estés triste —Plagg pensó por un momento—, más terapias significa que te sanarás más rápido, ¿verdad? Rose suspiró, buscando las palabras correctas. —No, Plagg… Plagg flotó frente a ella, curioso. —Eso significa que la terapia no está funcionando… Se quedó callada un momento. —... mi… sistema de defensa no funciona como el de los demás… Plagg la observaba atentamente. —Tal vez nunca pueda recuperarme por completo… —¡No digas eso! La repentina emoción de Plagg la sacó de su transe. —¡Estoy seguro que te recuperarás! —continuó— Juntos le daremos un gataclismo a tu enfermedad. Rose lo miró en silencio. —Prometo ayudarte tanto como pueda… —hizo una breve pausa—, como me ayudas tú. Una sonrisa se formó en los labios de Rose. Estiró los brazos y abrazó al kwami. —Gracias, Plagg.***
—¡Gataclismo! Black Kitty saltó en dirección al villano akumatizado, inmovilizado por Ladybug. Y en ese momento… Dudó. Una explosión de partículas negras destruyó el tejado. —¡No! ¡Black Kitty! Un trozo de escombro impactó el objeto akumatizado, liberando una mariposa corrupta. Black Kitty saltó entre los escombros. El edificio entero caía a pedazos. Alcanzó a Ladybug y al civil en el aire. —L… lo siento, Ladybug. Ladybug se sacudió el polvo de encima. —Al final destruiste el objeto, ¿no? Ladybug le ofreció una sonrisa forzada. —Hora de acabar con la maldad. Black Kitty buscó entre los escombros. No había nadie… ¿verdad? —Miraculous Ladybug El edificio completo volvió a ponerse en pie. —Ganamos. Black Kitty golpeó suavemente el puño de Ladybug. Su cola emitió un débil tintineo al caer. —Oye… Ladybug le sostuvo la mirada. —Cat Noir tampoco podía usar el gataclismo al principio, ¿sabes? Black Kitty no supo qué responder. —Debe ser difícil… pero te agradezco mucho que lo hagas. Lanzó su yo-yo a la distancia y desapareció de un salto.***
El teléfono celular vibró sobre la mesita de noche. Nino, ya te dije que escribas el reporte solo… Adrien tomó el teléfono y contuvo el aliento un segundo. “Estaré en la torre Eiffel a medianoche” —Plagg… Adrien habló instintivamente. Nadie respondió. Adrien buscó en el closet. Tenía pocas prendas oscuras, pero bastaban para escabullirse en medio de la noche. Volvió a leer el mensaje. Sabía que no me ignoraría. Salió a hurtadillas de la mansión. Apenas estuvo fuera, corrió. La nostalgia lo encontró de camino a la torre. Había pasado tantas noches allí, viendo la luna… al lado de Ladybug. Pero ya no soy Cat Noir… Prefirió no pensar en eso. A lo lejos, Ladybug lo esperaba. —¡Ladybug! La heroína volteó al oírlo. —Adrien… Adrien frenó en seco, jadeando. —Ladybug, vine tan rápido como pude —dijo con dificultad—. ¿Cómo puedo ayudarte? Ladybug estiró un brazo. Tenía el teléfono desechable en la mano. —Ya ayudaste suficiente… Adrien se paralizó. —Eres un gran estratega, Adrien… Ladybug desvió la mirada. —... pero esto nos puso en peligro a todos. Adrien no supo qué decir. —Todas nuestras acciones… —Ladybug tragó— tienen consecuencias. —No… —Fallé… y debo asumir la responsabilidad. Los ojos de Adrien se empezaban a humedecer. —No debí involucrarte… —Yo… puedo ayudar, Ladybug. —Lo sé —hizo una breve pausa—. Pero no puedo aceptar tu ayuda… no ahora. Adrien tomó el teléfono desechable como un tesoro. —Eres un gran chico, Adrien. Lo miró a los ojos. Los suyos también estaban nublados. —Pero mi deber es protegerte, no al contrario. Tal vez tenía razón. —Aún puedo hacer algo… Ladybug negó con la cabeza. —Adrien Agreste, me has ayudado más de lo que crees. Déjame ayudarte esta vez. —Yo… —Eres una persona amable, inteligente e increíblemente capaz. Sé que podré contar contigo cuando llegue el momento. Adrien apretó las manos sobre el teléfono desechable. —Entiendo… —respondió, resignado. Ladybug colocó una mano sobre su hombro y fijó su mirada en él. —¿Podré contar contigo? Adrien aflojó los dedos. —Siempre. Ladybug asintió y desapareció en la noche. Adrien encendió el teléfono y vio un mensaje sin enviar. “Gracias por la ayuda, Adrien. Tus consejos fueron muy útiles.” Enviar.***
Black Kitty saltó de nuevo hacia una gran roca. En la parte superior un maniquí de paja con un pequeño colgante. —Gataclismo. El maniquí cedió. Sus garras atravesaron hasta la roca. Todo se transformó en un montón de cenizas. En el tope, el colgante impoluto. —Urgh…! Plagg, garras fuera. Plagg flotó fuera del anillo. —Mraaaaaww… deberías descansar, gatita —bostezó—. Llevamos horas aquí. —No puedo hacerlo Plagg… Rose sacó un trozo de brie de un pequeño bolsito. —No puedo equivocarme de nuevo. Observó el colgante. El reflejo del sol sobre el colgante se burlaba de ella. —Vamos, Plagg —señaló una roca a unos metros—. Ayúdame a preparar todo de nuevo. Plagg tragó el trozo de queso a bocados pequeños. También debe estar cansado. Rose empezó a armar un nuevo maniquí de paja. Al colgarle el colgante, el anillo emitió un pitido. Oh, no. —¿Plagg…? Plagg se acercó despacio. Tragó el resto de brie de un bocado al escuchar el sonido del anillo y asintió. —¡Plagg, las garras! El bastón de Black Kitty pitaba sin descanso. —Ladybug. Un holograma de mariquita apareció en la punta del bastón. —Black Kitty, te necesito —Ladybug hablaba al otro lado de la línea—. Un akuma y un sentimonstruo en el Louvre. Ladybug colgó. Esta vez no voy a fallar. Black Kitty partió camino al Louvre tan rápido como pudo. Ladybug la esperaba, esquivando ataques sin detenerse. Black Kitty se deslizó a su lado y frotó su mejilla contra su espalda. —Prrr… ¿me buscabas? —¡Black Kitty! Justo a tiempo. Ladybug esquivó el siguiente ataque y se colocó detrás de Black Kitty. —Tu turno, gatita. ¡Amuleto encantado! —¿Ladybug? ¿A quién cazamos? Ladybug jugueteaba con el amuleto encantado a espaldas de Black Kitty. —Clima Tempestuoso. —Odio mojarme —masculló Black Kitty. —El problema es esa nube. Sobre la villana flotaba una enorme nube de tormenta. Granizo y rayos caían desde la nube en todas direcciones. —¿Qué podría hacer una nubecita? Tan pronto como Black Kitty preguntó, la nube disparó un gran bloque de hielo del tamaño de una casa pequeña. —Oh… Ladybug cayó a un costado de Black Kitty sosteniendo un lanzarredes. —Esto debería servir. Un cartucho de red salió disparado hacia Clima Tempestuoso. La nube se detuvo en seco y envolvió a la villana en un instante. La red golpeó la nube y cayó al suelo. —¿Qué? —exclamó Ladybug— Parece que también puede hacer eso… La cola de Black Kitty tintineaba. —Parece que será un trabajo en equipo. Ladybug guiñó un ojo a Black Kitty. —¡Miau! Estuve esperando este momento. Ladybug se agachó para cargar un cartucho nuevo. —¡Gataclismo! Antes que Ladybug pudiera reaccionar, Black Kitty saltó en dirección a la villana. —¡No! ¡Black Kitty! La nube negra volvió a su estado gaseoso justo antes del impacto. Black Kitty pasó de largo, a solo unos centímetros de la villana, e impactó de lleno contra el Louvre. La gran estructura de acero y vidrio cayó levantando una enorme nube de polvo. —¡Black Kitty! Ladybug aprovechó el momento y corrió hacia el centro del impacto. No veía nada. —¿Black Kitty? La nube de polvo comenzó a disiparse. Black Kitty estaba sentada de cuclillas entre los restos del museo. —¡Black Kitty! ¿Estás bien? —ALÉJATE. Ladybug dio un par de pasos más. —TE DIJE QUE TE ALEJES. —Black Kitty… podemos resolverlo. —¡NO! Ladybug se agachó frente a ella. —Fue sólo un error… Ladybug alzó una mano para tocar su hombro. Black Kitty apartó su mano de un golpe. —¿Sólo un error…? —Sí, sólo— —PUDE HABERLA MATADO. La interrupción de Black Kitty dejó a Ladybug paralizada. —NO HE HECHO MÁS QUE FALLAR. UNA Y OTRA VEZ… La discusión no les permitió escuchar la calma que había reemplazado a la tormenta. —SOY LA PEOR HEROÍNA DEL MUNDO… —Black Kitty… —¡BASTA! ESTOY HARTA DE QUE ME DIGAS QUE ESTÁ BIEN. Los ojos llenos de lágrimas de Black Kitty se fijaron en los de Ladybug. —¿No lo entiendes…? Ladybug no supo qué responder. —Nada está bien. Ladybug se puso de pie. —¡Lo arreglaremos! ¡Ya lo verás! Ladybug se alejó rápidamente de los escombros. La nube seguía sembrando el caos. Clima Tempestuoso había desaparecido. —¿Aurora? La chica del clima, desakumatizada, se escondía del peligro sobre un tejado. Entre los escombros, una mariposa oscura se posó sobre el miraculous del gato negro.