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—Shhh… Alya llevó un dedo a sus labios. Marinette hablaba sin parar. Un mar de disculpas y súplicas, imposible de entender. —Vamos a arreglarlo… juntas. Tomó la mano de su amiga entre las suyas. —Pero… yo te fallé— —Hablaremos de eso luego —la interrumpió, con una sonrisa suave. —Trixx, dividir —dijo Ladybug, asintiendo. Alya tomó una uva de una mesa cercana y se la ofreció a Trixx, recibiendo su miraculous con la otra. —Supongo que la otra “Ladybug” desapareció… Trixx terminó de comer su uva con un suspiro de satisfacción. —Trixx… ¡Transfórmame! Rena observó a Ladybug, aliviada. —Corre. Necesitaremos refuerzos. ¡Ilusión! A su lado, apareció una copia exacta de Ladybug. —Gracias, Alya. —Me debes una… Rena y la ilusión salieron disparadas. Los necesitaremos a todos…***
—Zoé Lee, este es el miraculous de la abeja. Con tu ayuda podremos rescatar a la portadora del miraculous del gato negro. Zoé bajó la mirada por un instante. —Debí aceptarlo, ¿verdad? Ladybug negó con la cabeza. —No. Fue lo correcto. Ahora podemos ayudarla… juntos. Un rayo cayó no muy lejos de ellas. Zoé tomó el miraculous y asintió. —Reúnete con Rena Furtive. Ladybug echó a correr nuevamente. —¡Pollen, a zumbar! No miró atrás. Carapace. Ryuko. Minotaurox. Listó los nombres en su cabeza mientras corría. Polymouse. Pegase. Vesperia… A orillas del Sena, vio un rostro familiar. —¡Juleka! La chica con mechones morados se sobresaltó al oír su nombre. —¿Ladybug…? Ladybug se detuvo frente a ella. Su barco había sido alcanzado por un rayo. —Juleka, ¿estás bien? Se detuvo un segundo pensando su siguiente pregunta. —¿Dónde está tu hermano? Juleka murmuró algo indescriptible, sin mirarla a los ojos. —¿Juleka? —No… no lo sé…—alzó un poco la voz. Ladybug apretó los labios y se dispuso a seguir corriendo. —...Ladybug. La voz de Juleka la obligó a detenerse. —No le des el miraculous a Rose… —los dedos de Juleka se tensaron sobre la tela húmeda de su ropa. Ladybug frunció el ceño. —¿Qué? —No… podrás encontrarla… —Juleka… ¿sabes dónde está? Juleka asintió tímidamente. Su yoyo comenzó a pitar. Ya no hay tiempo… Ladybug dudó un segundo… pero igual llevó la mano a su yoyo. —Juleka Couffaine… este es el miraculous del cerdo. Le extendió la joya. —Si encuentras a Rose… entrégaselo. Juleka no se movió. —Juleka— —Yo… —sus dedos vacilaron— Otro pitido. —Confío en ti. Juleka tomó el miraculous. Sus manos temblaron al sujetarlo. Ladybug lanzó su yoyo y desapareció de un salto. El caos seguía extendiéndose por París. Ladybug saltaba a duras penas sobre tejados destruidos y vidrios esparcidos. A lo lejos, la mansión Agreste permanecía intacta. ¡Adrien! Una última parada. Ladybug irrumpió por la ventana de la habitación de Adrien. —¡Ladybug! El chico se giró de golpe, apartando la vista del televisor. —No tenemos tiempo. Extrajo una pulsera de anillos entrelazados de su yoyo. —Adrien Agreste, este es el miraculous del tigre. Te otorgará el poder de la exaltación. Adrien la miró con los ojos completamente abiertos. —Tus habilidades como estratega nos ayudarán en la batalla —continuó la heroína. Adrien tomó el miraculous sin dudar un instante. Un pequeño tigre emergió de él, flotando. —Para transformarte… di “Roaar, las rayas” —le explicó el kwami. Adrien asintió con decisión. —¡Roaar, las rayas! Las vestiduras de Adrien se transformaron en un elegante traje morado, atravesado por finas rayas negras en los costados de sus piernas y torso. De su cinturón caía una extensión dividida en tres cuerdas que terminaban en pesos esféricos. Un antifaz negro, de corte aristocrático, protegía su identidad. —¡Vamos, Ad—! —Fauve Violette —la interrumpió con firmeza. Ladybug asintió. —¡De prisa, Fauve Violette!***
—Miaaau… Los músculos de Rena se tensaron. Los héroes estaban reunidos entre los escombros de la escuela. Minotaurox tuvo que sujetar a Polymouse para que no corriera hacia el gemido. Esto está mal. El equipo había conseguido esconderse justo antes que la villana atrapara la ilusión de Ladybug. —Miaaau… —Resistan… —animó Rena. Black Kitty paseaba tranquilamente sobre los tejados. Sus maullidos los hacían correr hacia ella instintivamente. Polymouse asintió, sus piernas aún temblaban. —¿Listos? Rena ya tenía un plan. —Nuestro turno —le dijo Vesperia a Carapace. Ambos héroes salieron corriendo. Primero, Carapace distraerá a Black Kitty… Carapace cayó en una esquina del edificio, listo. —Michi, michi… Black Kitty dejó de maullar y clavó sus ojos en él, relamiéndose. Cuando Black Kitty lo ataque, activará su poder. La cola de Black Kitty tintineó cuando se lanzó hacia Carapace. —¡Refugio! Un domo verde se formó alrededor suyo. Black Kitty chocó de lleno contra el domo. Por mucho que ataque, no conseguirá romper el escudo. Black Kitty empezó a rodear el domo verde con calma, lamiéndose una garra. Un suave ronroneo rompió el silencio. Las piernas de Carapace comenzaron a temblar. Black Kitty estará distraída con Carapace… entonces, Vesperia podrá acercarse sin que la noten. Vesperia caminaba lentamente hacia Black Kitty. —Veneno… —susurró. Black Kitty seguía centrada en su presa. Cuando Vesperia la paralice, habremos ganado. Las piernas de Carapace cedieron. El domo se desvaneció. La cola de Black Kitty se tensó. Ya sabía que estaba allí. —¡Ssshh! Vesperia falló. Carapace quedó paralizado. El siseo de la villana la obligó a cargar a Carapace y huir. —Mm… no. Black Kitty se lanzó hacia ellos sin dudar. Unas boleadoras silbaron en el aire y se enredaron en los pies de Black Kitty, haciéndola caer de bruces. Black Kitty se libró de las boleadoras al instante. El silbido de una flauta cortó el aire y un muro de ladrillos se alzó a espaldas de Vesperia. A su lado, Ladybug y Fauve Violette irrumpieron a toda velocidad. —¡Por aquí! —indicó Vesperia. Los héroes se refugiaron en la escuela destruida. —Carapace, Vesperia y Rena, vayan a recuperarse —ordenó Ladybug —. Minotaurox, Pegase, Polymouse, Ryuko y Fauve, conmigo. Un rayo cayó a pocos metros de ellos. Ladybug frunció el ceño. —Ryuko, encárgate del sentimonstruo. Ryuko dio un paso al frente y asintió. —Sí, Ladybug. ¡Dragón del viento! Ryuko se disolvió en una ráfaga de viento. —Miaaau… Ladybug y Fauve Violette giraron en dirección al grito, listos para correr. —¡No! —los detuvo Minotaurox. —Hay… algo en su voz. Es difícil resistirse. —intervino Polymouse. —Su voz… —repitió Ladybug —. ¡Amuleto encantado! El yoyo se transformó en un pequeño maletín. Dentro, cinco pares de audífonos perfectamente alineados. —¡Atentos! Ladybug extendió los brazos. Cada héroe tomó un par de audífonos. —Tenemos que actuar juntos —continuó Ladybug —. Pegase, crearás un portal sobre ella. —Entendido, Ladybug —respondió Pegase. —Polymouse, multiplícate. Tantas veces como puedas. Distráela. La portadora del miraculous del ratón asintió con resolución. —Minotaurox, defiende a Polymouse. Sé un muro entre ella y Black Kitty. —¡Sí! —confirmó Minotaurox. —Fauve Violette, confío en ti si algo falla. —Entendido, Ladybug. Fauve Violette respondió sin vacilar. —Yo la capturaré —Ladybug alzó su yoyo. Los cinco héroes asintieron al mismo tiempo. Se colocaron los audífonos y la batalla se silenció por completo. —¡Multitud! Polymouse se dividió en incontables versiones pequeñas de sí misma. —¡Voyage! Un caótico río de Polymouse se lanzó a través del portal. —¡Resistencia! Minotaurox se lanzó tras ella. Ladybug asintió hacia Fauve Violette y saltó por el portal. Cayó sobre el tejado, esquivando a las pequeñas Polymouse sin perder el equilibrio. Black Kitty saltaba de un lado a otro, cazándolas. Cada vez que Black Kitty aterrizaba, Minotaurox la interceptaba de lleno. Black Kitty siseó al ver a Minotaurox lanzarse hacia ella. Arqueó la espalda y lo esquivó en el último instante. Black Kitty esquivó a Minotaurox una vez. Siseó. Dos veces. Siseó otra vez. Ladybug tensó el yoyo, lista para atraparla. Black Kitty alzó la mirada al cielo y maulló. Una ráfaga de viento estalló y tumbó a todas las Polymouse. A escasos metros de la villana, Ryuko se materializó. Indefensa. —¡Ryuko! —gritó Ladybug—. ¡Corre! Ryuko se quedó paralizada, con la mirada al cielo. Black Kitty se apartó de un salto. Ladybug siguió la mirada de Ryuko. En el cielo, una nube negra descendía rápidamente, chisporroteando. Ladybug se lanzó hacia Ryuko. Cuando la alcanzó, un estallido la dejó aturdida. La electricidad estática quemó sus audífonos. El ruido de la tormenta quebró el silencio. El cascabel tintineó. Black Kitty reanudó la cacería. —¡RUGIDO! Una columna cercana estalló con un golpe seco. Los escombros cayeron justo donde debían, formando una pared protectora entre los héroes y la villana. —JAJAJA —Black Kitty estalló en carcajadas—. Qué divertida presa… Los héroes, aún aturdidos, se agruparon en el centro del tejado. —Miaa— Un tintineo metálico cortó el maullido en seco. Bloques de hielo comenzaron a caer sobre el refugio improvisado. —Miaa— Otro tintineo brillante frenó el sonido. Fauve Violette apareció junto a los héroes. —Ladybug, ¿pediste refuerzos? —Sshh— El mismo tintineo quebró el siseo. Esta vez, más cerca. Ladybug volvió la mirada al tintineo. Una muchacha alta y delgada, con un ajustado traje rosa con detalles morados, avanzaba hacia ellos con paso firme. Golpeaba con decisión los bloques de hielo que caían hacia ella, haciendo tintinear su pandereta. —¡¿Jul—?! —¡Pigment! —la nueva heroína interrumpió a Ladybug. —Debías entregar el miraculous a— —Lo sé —Pigment la interrumpió de nuevo. Ladybug se quedó atónita por un segundo. Black Kitty cayó sobre el muro de contención con un golpe seco. —Te encontré… Black Kitty apareció de un salto frente a los héroes. —Bad Kitty atrapó al ratón… —canturreó la villana. Bad Kitty emitió un gruñido bajo, casi imperceptible. Los héroes comenzaron a temblar sin poder evitarlo. —¡No somos ratones! —refutó Pigment, tamborileando su pandereta. Polymouse soltó un pequeño chirrido. El sonido festivo de la pandereta cubrió el gruñido, y los héroes recobraron la compostura. —Sshh— —¡Silencio! —ordenó Pigment, sin dejar de tocar su instrumento. Bad Kitty se detuvo en seco. —Ladybug —dijo Pigment—. Confía en mí. Ladybug dio un paso hacia adelante. —No— Los ojos de Bad Kitty se clavaron en ella, arrancándole el aire. Pigment tocó la pandereta nuevamente, arrebatando la atención de la villana. —Será la única vez. Pigment avanzó a paso firme. —¡Bad Kitty! Golpeó la pandereta. La mirada atenta de Bad Kitty se movía al ritmo de su instrumento. —¡Tú no eres un villano! Bad Kitty arqueó la espalda. Pigment estaba a tan solo unos pasos. —Sshh— —¡Dije que silencio! El tintineo de la pandereta la silenció una vez más. —Presente… —susurró Pigment. Un hermoso regalo, de un rosa chillón y adornado con patitas de gato, apareció frente a Bad Kitty. El cascabel tintineó.