Extra 5: Dos años de novios, en cierto lugar del pasado
28 de marzo de 2026, 20:20
Día: 23 – 24 de abril de 2022
Hora de hacer una nueva entrada extra aquí, y quiero agradecer a Josu-Chan por haber hecho la primera coevaluación en esta versión de mi Diario, me encanto cómo mi hermanito jurado del alma llegó a narrar la aventura de los “cosplayers” y la evaluación de mi comportamiento, y claro, la motivación y desarrollo que le dimos a Saionji. Bueno. Esta entrada es algo que yo podría considerar “Especial”, porqué efectivamente hoy es un día muy importante tanto para mí cómo para Hamu-Chan, ya que HOY CUMPLIMOS DOS AÑOS DE NOVIOS.
Y que mejor forma de ir a pasar nuestro segundo aniversario desde ayer en el lugar en donde trabajé por muchísimos años antes de comenzar mi vida en MIU, así es, hablo de mi querida Okutama. En la última vez que me llegó una avalancha de cartas de la gente de ahí, me escribieron felicitándome por los tres años de MIU, y que algún día los fuese a visitar ya que llevaba mucho tiempo de no dar una vuelta ahí, que me extrañaban mucho cómo siempre lo suelen hacer. Me siento mal por no ir de vez en cuando por lo duro que a veces es el trabajo, pero se los debo por todo el cariño y confianza que me dieron a lo largo de 8 años, años en los que mis compañeros y superiores no me consideraban muy apto para el trabajo, así cómo me tenían muy poca confianza. Solo la gente de ahí era muy considerada conmigo, y varios se hicieron amigos míos, por lo que esta visita es tanto para presentar a Hamu-Chan, cómo para poder recordar unas cosas muy bonitas de esos hermosos días que pasé en el pueblo.
Para comenzar, Hamu-Chan y yo llegamos en un camión que llevaba de Tokio a Okutama, el cual era conducido por un viejo conocido, uno que al que llamaban Tatami, debido a que siempre cultivaba arroz. Ni yo en los 8 años que trabajé ahí supe cómo se llamaba realmente, pero tenía una edad similar a la que Gama-San tendría si todavía estuviese viviendo.
- Bueno Ai-Chan, ya casi llegamos. – dice Tatami alegre mientras el camión llegaba por la autopista a la entrada de Okutama en una mañana hermosa.
- Es hermoso volver después de tanto tiempo. Gracias Tatami-San. – decía Ibuki melancólicamente alegre junto a Hamu al ver los hermosos paisajes por la ventana.
- Es muy cierto, este lugar es muy hermoso Ibuki. – le dijo Hamu con un tono bastante alegre.
Pasó un rato. Y luego Tatami llegó al centro del pueblo donde la gente pasaba tranquilamente, hasta que el camión deteniéndose llamo la atención de los presentes.
- Tatami-San. – dijo una señora mayor que se encontraba en la entrada del mercado que estaba cruzando la calle.
- Si está aquí es porque hay algo importante. – dijo un señor que estaba pasando con su hijo por los barandales.
- ¿Adivinen quien ha vuelto tras mucho tiempo? – dijo Tatami a la gente. Mucha gente se reunió en el lugar y comenzó a murmurar. La entrada del camión se abrió y todos en el lugar se sorprendieron y alegraron al ver a aquel policía que vivió con ellos por 8 años bajar del camión.
- ¡Cuánto tiempo sin verlos! He vuelto – dijo Ibuki.
- ¡IBUKI-SAN! – dijeron varias personas que se fueron acercando. Ibuki y fueron se dieron tiempo para saludar a todos, así como estos se llevaron una buena impresión de Hamu.
No muy lejos de ahí se encontraba la estación de Okutama, allí se encontraban dos oficiales de edades entre los 26-30 años, de 1.70 metros, y cabello corto haciendo papeleo en la oficina, cuando uno de ellos, de cabello negro pregunta:
- Inukawa-San, ¿pudiste levantar todas las carpetas de enero-marzo? – el otro, de cabello castaño le contesta.
- Ya te dije más de 5 veces que sí Kubota-Kun, la próxima vez que me lo vuelvas a preguntar te voy a… espera, hoy es sábado, ¿verdad?
- Si, ¿por qué?
- Normalmente la señora Kasuga-San y su nieta nos vienen a traer la sandía que Hongo-San nos regala semanalmente de su huerto. – decía Inukawa pensativo. A lo que Kubota le contesta:
- Es verdad, espero y no le haya pasado nada malo. Es más, casi no hay nadie aquí ahorita. – Inukawa decide salir de la oficina, en eso un niño de alrededor de 11 años viene corriendo por la calle. Inukawa detiene su paso y le dice:
- Oye Hajime, ¿qué te he dicho de andar corriendo en zona policial?
- Disculpe Inukawa-San, lo que sucede es que algo importante está ocurriendo en el centro.
- ¿Algo importante? ¿De qué se trata? – un tercer oficial, de apellido Sanada de apariencia cómo de 30, 1.75 metros y cabello también corto y negro llega a la estación y dice:
- Si se los digo se van a asustar.
- ¿Qué dijiste Sanada-San? – pregunta Inukawa mientras estos entraban en la estación y el niño continuaba su paso en la calle.
- ¿Pasó algo allí afuera? Me pareció oír la palabra “susto”. – dice Kubota quien se acercaba.
- ¿A qué te refieres con que nos vamos a asustar? – vuelve a preguntar Inukawa.
- Ahh… creo que solo haré esto. – Sanada procede a hacer un movimiento de dedos de la mano, Inukawa y Kubota lo reconocieron de inmediato y se sorprendieron. Inukawa dijo:
- Es el “saludo” … no me digas que…
- ¡¡¡¿¿¿IBUKI???!!! ¿El atolondrado de Ibuki está aquí? – grita Kubota
- Si. Viene de visita, y todos lo están saludando y abrazando en el centro. Para mayor información, tiene novia, y la trajo para celebrar dos años de noviazgo.
- Ay no. Esperaba que nunca llegará este día. – dice Kubota mientras se comenzaba a calmar.
- Creí que solo con las cartas de la gente sería suficiente, pero que regrese aquí es una calamidad. Menos mal que solo será de visita y solo es hoy. – dijo Inukawa
- Corrección, dos días, se quedará hasta mañana. – contesta Sanada.
- ¡Me lleva! Eso me pasa por hablador. Supongo que lo vamos a recibir, y cómo ya no trabaja con nosotros desde hace 3 años, pues supongo que no habrá tanto problema… creo.
- Tranquilo Inukawa-San, no creo que Ibuki-San siga siendo tan impulsivo, travieso e inquieto cómo antes. MIU es un puesto un poco exigente, y había posibilidad de que nos lo regresaran si llegaba a fallar, pero pudo aguantar estos 3 años. Supongo que Ibuki-San ha estado bien vigilado estando allí.
- ¿Josuke-Kun no tendrá que ver? – dice Kubota mientras muestra el perfil de Josuke en Picstagram, en el cual se encontraba cómo @josukaikun98222 y en la pantalla se veían algunas de sus publicaciones con Ibuki.
- ¿El sobrino del gran jefe Kokonoe-San? No creo. Los Kokonoe son humildes, jamás han llegado a hacer algo corrupto o que vaya en contra de las reglas de la policía, aunque lo del hijo del jefe al entrar a MIU y luego a la Primera División de Investigación podría ser una excepción nepotista. Con ese perfil de Picstagram me pregunto cómo este muchacho lo ha soportado hasta el punto de hacer esa hermandad jurada en el cumpleaños de Ibuki.
Bien, después de andar saludando a la gente cómo por 10 minutos, llevé a Hamu-Chan a dar un paseo en un barco en el lago de Okutama. Fue divertido llevarla allí, al menos hasta que dos excompañeros míos aparecieron de repente. Inukawa-San y Kubota-Kun. Parece que Sanada-San a quien me encontré entre la gente en el centro les habrá dicho. Solo espero que no piensen que les vine a traer problemas o algo así, ya que ellos son de esos que casi no confiaban para nada en mí.
En el lago de Okutama, Ibuki estaba remando un barco mientras Hamu comía un Sándwich cómo desayuno, a su vez que disfrutaba la forma en la que Ibuki tarareaba una que otra canción de amor. Luego de un par de minutos Ibuki pregunta:
- Hamu-Chan, ¿Estas segura de que está bien que hayas traído el desayuno aquí? Dicen que es pesado que traigas comida en el mar.
- Tranquilo Ibuki, no creo que pase nada, total, no me dio tiempo de comer desde que venimos.
- Sobre eso, disculpa si te sentiste incomoda por la gente.
- No te preocupes, con lo que me has dicho antes sobre cómo te trataban y te tenían confianza, era obvio que todo el mundo se te iba a acercar. Espera, veo a dos oficiales por ahí.
- Ay no, sabía que Sanada se los iba a decir. Bueno, no te espantes por esto: ¡YA LOS VÍ, DEJEN DE JUGAR A LAS ESCONDIDAS! – gritó Ibuki cuando Hamu le dijo de la presencia de Inukawa y Kubota. Estos salieron del árbol en donde se escondían ruborizados de vergüenza.
- ¿POR QUÉ VINISTE SIN AVISAR? – grita Kubota.
- ¡PORQUÉ TENGO NOVIA! ¿ACASO NO LA VEN? – grita Ibuki. Hamu se ruborizó de vergüenza tambien por los gritos de su novio.
- SI SANADA NOS LO DIJO, IMBÉCIL. – grita Inukawa.
- ¿A QUIÉN LE DICES IMBÉCIL? – gritó Ibuki de vuelta comenzando a enojarse. Luego de un rato todos fueron a la estación de Okutama. Sanada ya tenía servido el almuerzo para todos en el comedor. Y este procede a hablar.
- Hola caballeros… y dama, el almuerzo esta listo. Tonkatsu de cerdo y varias bolas de Takoyaki para todos. Hamu-San, puede sentarse aquí si lo desea.
- Gracias eh… Sanada-San. – dijo Hamu mientras veía el gafete de Sanada para leerle el nombre.
- Sanada Wataru, mucho gusto Hamu-San.
- Hano Mugi en realidad. Pero está bien que me llamen Hamu-Chan.
- Apenas me doy cuenta que Hamu son las primeras silabas de su nombre. Kubota Aki, mucho gusto.
- Inukawa Genma, mucho gusto.
- ¿Por qué dejamos las presentaciones para ahora y no lo hicimos por el lago? – pregunta Kubota.
- Porqué ustedes solo se dedican a acosar a su excompañero mientras tiene una cita. – responde Ibuki de forma sarcástica.
- Ibuki tranquilo. – dicen Hamu y Sanada casi simultáneamente, y se miran las caras al darse cuenta. Posteriormente todos se sientan:
- Provecho. – dicen todos y proceden a almorzar.
Me pareció muy incomodo de todas formas la manera en la que nos presentamos en la estación previo al delicioso almuerzo que realizó Sanada. Es entendible cómo Inukawa y Kubota nunca confiarán en mí, sino, ¿pues por qué me estaban espiando mientras llevé a Hamu-Chan en el lago? Espero no haberla incomodado mucho tras esto. Para enmendar todo lo de la situación, llevé a Hamu-Chan a la feria y para vivir cómo niño (otra vez) nos subimos al carrusel y dimos la vuelta a toda la feria dos veces, literalmente. Es lindo cuando llevas a la persona que amas en un lugar que tanto te gusta. Ah, y luego dormimos en la casa de Sanada, la cual, hasta el día de hoy, sigue siendo a la vuelta de la estación, y entablamos una emotiva platica en la que él finalmente me confesó su confianza en secreto hacía mí, ya que la adversidad y los prejuicios de los compañeros y superiores hacía mí, provocaba que el temiera que le hicieran lo mismo si me mostraba al menos un mínimo signo de confianza. Si bien. He dicho que nadie de mis compañeros o superiores confiaba en mí, había alguien que, si lo hacía, pero en secreto. Y ese alguien era Sanada.
Ibuki y Hamu fueron a la feria, se subieron al carrusel, en un asiento doble con forma de cisne y los dos disfrutaban la vista mientras seguían hablando.
- Esto es muy hermoso Ai-Chan. La feria de aquí es muy bonita. – dice Hamu con cara entusiasmada
- No por nada te traje aquí amor. – le contesta Ibuki mientras la abraza.
- Que me traigas aquí es un gran regalo de aniversario. Te esmeraste esta vez.
- Sabes que yo así soy. En este pueblo le gente suele disfrutar mucho la vista de aquí en Okutama.
- Es verdad. Oye, ahora que salgamos de la feria ¿iremos con Sanada-San a dormir?
- Si, Sanada-San siempre fue muy gentil conmigo, es más, hasta mi intuición me ha dicho que él es el único que confía en mí, pero en secreto, ya que sabiendo como me han tratado los demás, puede que a él lo hayan tratado igual si se llegaba a saber.
- No me gusta pensar como soportaste que la mayoría de compañeros que tuviste aquí te trataran cómo un inútil. Pienso que Inukawa y Kubota se comportaron de forma inmadura solo porqué tu viniste aquí.
- Gama-San siempre me llegó a decir que no debo tenerles rencor a las personas. Además, cómo viste, la gente del pueblo es la que siempre llegó a confiar en mí, todo por mi forma de ser.
Con el paso de las horas, Ibuki y Hamu siguieron subiéndose a juegos y pasearon dando toda la vuelta a la feria dos veces. Mas tarde, fueron a la casa de Sanada, la cual estaba a una cuadra de la estación. Tras cenar, Sanada entró al baño a ducharse, posteriormente Ibuki haría lo mismo, y ya faltando únicamente Hamu, mientras esta iba al baño, Ibuki y Sanada con sus pijamas ya puestas se ponían a hablar en la sala.
- Bien Wataru, querías hablar conmigo ¿no es así?
- Claro Ibuki, pero… no sé dónde comenzar.
- Tranquilo, respira profundo, y luego sin temor me dices lo que necesites. – Sanada hace lo que Ibuki le dice y luego continuó:
- Ibuki, no puedo creer que ya hayas logrado 3 años allá y nunca te hayan vuelto a transferir. A decir verdad, ver lo feliz que eres allá y cómo cambió tu vida, debe ser algo… agradable.
- Así es, pero siento que no solo eso quieres decirme.
- Bueno… Siento que soy un asco de persona frente a ti.
- ¿Qué? – dice Ibuki desconcertado. Los ojos de Sanada comienzan a sacar lágrimas y continua:
- Llegué a este pueblo en tus últimos 3 años de estadía, y cómo sabes, yo he sido el único que secretamente te ha dado ánimos. Pero siento que soy un asco de persona porqué por los prejuicios de nuestros superiores, de compañeros cómo Inukawa y Kubota y el temor a ser intimidado, nunca pude pedirte de viva voz que fuésemos amigos.
- Wataru, se lo que se ha sentido que los compañeros que tuve aquí me trataran cómo un inútil, pero no debes herirte a ti mismo solo por la adversidad que me tenían. No por nada mi intuición me decía que al menos si, en secreto tú eras el único que llegaba a confiar en mí, y lo entiendo. Hasta incluso leí tus cartas de todas las avalanchas que la gente de aquí me mandaba a Tokio.
- Tus primeros meses debieron ser duros, pero… incluso pudiste aguantar cosas que tu nunca viviste en tu vida. Sentirte traicionado por tu mentor, y luego tu compañero, que no tomaran tus ideas en cuenta o lo de ese muchacho distribuidor de drogas. Pero… unos meses después, veo que volviste a la normalidad…
- Es parte de crecer cómo persona todo lo que pasé en esos meses. Por fortuna la psiquiatría y el regreso de la autoestima y los recuerdos bonitos me hicieron no dejar de ser el mismo de siempre.
- Me hubiese gustado algo cómo esto. – dice Sanada mostrando su celular, mostrando nuevamente el perfil de Picstagram de Josuke.
- ¿Josu-Chan?
- Es curioso que su familia haya sido parte importante de lo que te sucedió. Tengo entendido que, por nepotismo del gran jefe, se fundó la MIU 4 solo si su hijo entraba. Y creo que es el único acto corrupto que he llegado a saber de un Kokonoe.
- La verdad sí. Por Kyu-Chan se fundó la MIU 4. Por Kyu-Chan, Shima-Chan y yo evitamos que nos ahogaran en altamar cuando ocurrió lo de Kuzumi… aunque no mis pesadillas. Y por Kyu-Chan, Josu-Chan llegó a nuestras vidas.
- Por lo que contestaste en tus cartas que privadamente me llegaste a mandar con las respuestas masivas al pueblo, me dijiste que gracias a él tu relación con Shima que se estaba deteriorando mejoró mucho, pudiste tener mejor ánimo, superaste tanto la muerte cómo el crimen de tu mentor, entre otras cosas.
- Lo de Gama-San es algo más cómo una última lección que me quiso enseñar, al menos pudimos cerrar esa situación por lo que hizo en mis primeros meses, y cómo me había prometido, me heredo su casa, la cual es en donde vivo actualmente con Shima-Chan. A Gama-San le debo todo, jamás le tendría rencor por lo que llegó a suceder cuando entré a MIU. ¿Pero por qué me muestras el Picstagram de Josu-Chan mientras me preguntas esto?
- Por algo cómo esto, este muchacho es lo que yo no pude. ¿Quién pensaría que en tu cumpleaños llegarías a esto? – Sanada procede a mostrar la publicación de la ceremonia en donde Ibuki y Josuke hicieron su hermandad jurada, ambos se mostraban con Yukatas de distinto color, Ibuki con uno blanco con una mezcla de gris/azul y Josuke con uno rojo con una mezcla se amarillo/naranja similar a los patrones de su Gi de K.O. Kenpo.
- Oye, una cosa es que por miedo no hayamos podido ser mas cercanos, pero otra muy distinta es que te quieras comparar con Josu-Chan.
- Pero… – Ibuki interrumpe lo que Sanada iba a decir abrazándolo. Sanada intensificó su llanto.
- Wataru, estoy satisfecho con el trato que me disté mientras trabajé aquí. No tienes que intentar forzarte a ser cómo Gama-San o Josu-Chan solo para compensar la adversidad que viví aquí por 8 años. Eres mi amigo, y siempre vas a serlo.
- ¿De verdad?
- Yo nunca miento. Si algún día te transfieren o viajas a Tokio y no tienes a donde ir, no dudes en ir a mi casa. Cualquier persona cercana a mí cómo tú siempre será bienvenida a mi hogar. – luego de que Ibuki dijera eso, Sanada sollozó, luego dijo:
- Perdóname por cuestionarte… amigo.
- Ni ahora, ni nunca me has hecho nada malo. Todo está bien Wataru.
- Gracias. Tienes… un corazón de oro… Ai-Chan. – finalizó Sanada mientras le regresaba el abrazo a Ibuki. Luego de eso, todos se prepararon para dormir.
Fue bonito ver a Sanada liberar todos esos sentimientos reprimidos que se ha guardado desde que me conoció, le mostré que cuenta con todo mi apoyo en lo que llegué a necesitar.
Al día siguiente ni Hamu-Chan ni yo llevábamos 5 minutos de despertar y una persona estaba gritando por ayuda, resulta que en el barranco que se encuentra en la carretera del río Tama suelen ocurrir accidentes a menudo (y es algo que desde antes de comenzar a trabajar en el pueblo siempre ha pasado), y esta visita no fue la excepción, ya que un joven repartidor de correos motociclista, al orillarse demasiado por intentar rebasar a un camión, terminó cayendo por el barranco y era urgente que alguien lo fuese a rescatar (en lo que hablaban a una ambulancia). Con tal de revivir los viejos tiempos, me alisté lo más rápido que pude y fui el primero en acudir al lugar, y aunque salí un poco lastimado (algo que siempre solía ocurrirme en esos lugares), pude sacar al joven de allí.
Al día siguiente, Ibuki y Hamu despertaban en una habitación en la que Sanada les había dejado dormir en la noche anterior, la cual tenía una cama bastante cómoda. Ibuki de forma sonriente y tierna dice:
- Buenos días Hamu-Chan, ¿dormiste bien amorcito?
- Ajajaja Ai-Chan, no he hagas tus caras graciosas, claro que dormí bien tontito, buenos días. – le contesta Hamu mientras lo acariciaba. Ambos se levantaron y al salir a la sala, Sanada les tenía listo el desayuno, pan integral con mermelada y fruta.
- Buenos días tortolitos, les hice el desayuno. – dice Sanada.
- Buenos días Wataru-San. Gracias. – dice Hamu.
- Buenos días, ¿ya te sientes bien? – preguntó Ibuki.
- Ya estoy bien. Gracias por preocuparte Ibuki. – contestó Sanada de forma melancólica. Ibuki y Hamu ya estaban comenzando a comer cuando de repente se escuchan los gritos de alguien cerca.
- ¡¡¡AYUDA!!! Acaba de ocurrir otro accidente en el barranco.
- ¿Accidente? – dice Ibuki.
- No me digas que otra vez es el río Tama. – se dice Sanada.
- ¿Hasta el día de hoy no dejan de ocurrir accidentes en ese barranco? – dice Ibuki.
- ¿De qué están hablando? No entiendo. – dice Hamu.
- Tengo entendido que, desde hace muchos años, creo que desde antes de los 2000, ha habido accidentes en la carretera del río Tama. Sucede que la calle es algo chica, y es peligroso pasar ya que hay un barranco en el que es muy fácil caer, principalmente para motociclistas. Solo espero que no haya sido algo grave o… espera, ¿dónde esta Ibuki? – por distraerse hablando de la situación, Hamu y Sanada no se dieron cuenta de que Ibuki no tocó su desayuno, y rápidamente se había ido a cambiar la ropa para salir directo hacía el río Tama.
- Lo siento, pero yo no tolero escuchar que haya accidentes en el río. Puede que ya no trabaje aquí, pero si alguien está en problemas, tengo que ir a ayudar – se dijo Ibuki saliendo de la habitación y luego de la casa. – Hamu un poco preocupada dice:
- Oye, no desayunaste. El siempre ha sido así. ¿Verdad?
- Así es, el siempre era el primero en salir corriendo al escuchar que había problemas en algún sitio.
Ibuki corrió sin parar desde la casa de Sanada, mientras, en la estación de Okutama, Inukawa y Kubota estaban preparándose para ir al río.
- Vamos al río, ocurrió otro accidente en el barranco. – dice Kubota
- Estos motociclistas, por más que se pongan letreros y señalamientos de tránsito no hacen caso cuando advertimos de lo peligroso que es pasar en la carretera. – menciona Inukawa. Los dos oficiales comenzaban a salir de la estación cuando de repente ven a Ibuki corriendo pasando por ahí y gritándoles:
- ¡VAYAN A AYUDAR, TORTUGAS! – los dos se sorprendieron al ver a Ibuki.
- ¡OYEME, TU YA NI SIQUIERA TRABAJAS AQUÍ! ¿QUÉ ESTAS HACIENDO? – gritó Inukawa.
- Creo que lo de tortuga fue porqué lo llamaste imbécil ayer. – le contesta Kubota.
Unos minutos después Ibuki llegó al río Tama, había gente reuniéndose por ahí a ver el accidente. Algunos reconocieron a Ibuki y un hombre dijo:
- Ibuki-San, estamos salvados.
- Necesitamos de su ayuda, si es que puede, claro. – dijo una madre con su hijo.
- No se preocupen, conozco muy bien este lugar aún después de 8 años. Voy a bajar. – dijo Ibuki y comenzó a descender por el barranco con cuidado, bajando por unos metros, pero cayó y rodó a casi un metro del suelo, dándose rasguños en la cara y en la mano izquierda. Tras levantarse, Ibuki vio al hombre que cayó del barranco con el brazo izquierdo roto y con sangre saliendo de su estómago, ya que su moto estaba encima de él, al punto de casi aplastarlo. Ibuki fue hacía a el y pudo levantar la moto.
- Mu… muchas… gracias… por resca… tarme. – dijo a duras penas el hombre.
- No se si ya has venido aquí antes, pero debes tener mucho cuidado si vas en esta carretera. – Ibuki se dispone a cargar al hombre y procede a llevarlo hasta la parte de la carretera en donde se encuentra la entrada al río. Llega una ambulancia. Un paramédico agradecido fue a decir:
- Entonces era verdad que volvió, aunque de visita. Muchas gracias Ibuki-San.
- No es nada, simplemente es el trabajo que he estado haciendo con el paso de los años. – respondió amablemente. Mucha gente después fue a felicitar a Ibuki por su acción así cómo por los recuerdos que muchos han tenido con su visita.
Tras muchos regalos de la gente y despedirme de ellos, llegó el momento de despedirnos de nuevo de Okutama. Ya era el atardecer y ya era hora de volver a casa. Hamu-Chan y yo nos despedimos de Sanada, Inukawa y Kubota y después, Tatami-San nos regresó a Tokio.
En el centro Tatami ya había ido a recoger a Ibuki y Hamu para regresar a Tokio. Los tres oficiales estaban ahí para despedirlos.
- Bueno, pues supongo que es hora de decir adiós de nuevo. – dijo Ibuki.
- Fue un buen gusto que estuvieras aquí Ibuki. – dijo Sanada.
- Por lo menos en estos dos días nos sentimos bastante bien. El pueblo si que se alegró de verte. – contestó Kubota.
- Cómo sabes, a excepción de lo de la mañana que siempre sucede de vez en cuando, todo aquí en Okutama sigue siendo igual, tranquilo y pacífico. Esperemos que regreses pronto. – mencionó Inukawa. – Ibuki les dio un abrazo grupal y les dijo.
-Yo siempre los echo de menos, aunque no me quieran. – Sanada era el único que tenía una cara agradable mientras que los otros ponían cara de sorpresa.
- Fue un gusto conocerlos a ustedes tres. Si vuelvo acá, espero y sea por más días. – dijo Hamu.
- También gracias a usted por venir Hamu-Chan. – dijo Sanada. Se terminaron de despedir y luego de eso, Tatami comenzó a llevarlos de regreso a Tokio mientras los oficiales les hacían el adiós con la mano.
- Bueno Ai-Chan, hora de regresar a tu hogar, a Tokio, por lo que veo, tu y tu novia disfrutaron mucho su estancia aquí, luego de tres años de no verte.
- Tranquilo Tatami-San, a todos les invadió la nostalgia solo por volver a verme.
- Este ha sido el regalo de aniversario mas hermoso que hasta ahora me has dado Ibuki. Gracias amor. – dijo Hamu.
- Hamu-Chan, sabes que yo siempre hago lo que sea para hacerte feliz. A ver si algún día, si es que ambos tenemos vacaciones volvemos y hacemos una semana, ¡sería grandioso! – dijo Ibuki emocionado. Todos comenzaron a reír mientras afuera, en las calles de Okutama, la gente que le tenía confianza a Ibuki también le hacía adiós con las manos, esperando algún día su regreso.
Y así es cómo termino de agregar otra entrada adicional en el diario. Quisiera saber que opinaría Hamu-Chan si llega a ver todo lo escrito aquí. Bueno, tengo tiempo suficiente para ver los regalos que la gente de Okutama me fue dando durante mi estadía en el pueblo antes de dormir. Bueno, esto es todo. GOTCHU. BYE-BYE.
FELICES 2 AÑOS DE NOVIOS
IBUKI AI – HANO MUGI: 24/04/2020 – 24/04/2022