Besos de Abril

Het
G
En progreso
1
Tamaño:
planificada Mini, escritos 7 páginas, 2.325 palabras, 4 capítulos
Descripción:
Notas:
Publicando en otros sitios web:
Prohibido en cualquier forma
1 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección

4. Beso Interrumpido

Ajustes
Hola: Cuarto capítulo, donde vemos a un par de jóvenes intentar darse un besito. Atención: Todos los personajes de Saint Seiya y Saint Seiya: The Lost Canvas, pertenecen a Masami Kurumada y Shiori Teshirogi respectivamente. La historia es de mi autoría personal, la cual solamente escribí por diversión.

***

Capítulo 4: Beso Interrumpido [Regulus x Conner] Santuario. Tres años antes de la guerra santa del siglo XVIII. El joven Regulus había regresado triunfante de su primera misión. Estaba orgulloso y sumamente feliz, pues había hecho un enorme progreso para entender un poco más las enseñanzas de su difunto padre. Aquella misión en Irlanda fue todo un reto, y si no hubiese sido por el apoyo de Failinis y Conner, difícilmente habría vencido a su enemigo. El Santo de Leo estaba agradecido con ellas, y por la buena relación que se forjó entre los tres, diciéndoles que podían visitarlo en el Santuario cuando quisieran. Cosa que sucedió tres meses después. … No fue complicado recibirlas en el Santuario, pues el Clan Lugh era uno de los muchos aliados de la diosa Athena desde hace siglos. Por lo tanto, se les permitió hospedarse con Regulus en el templo de Leo. Después de que se instalaron, los tres bajaron al pueblo de Rodorio para dar un paseo y conocer un poco más los alrededores. El recorrido fue agradable, platicando de varias cosas y distrayéndose con las mercancías del bazar dominical. Hubo un momento en que la guerrera Celta se distrajo con un local de herrería, donde se fabricaban espadas. Se quedó ahí, admirando las piezas, mientras los adolescentes se escabullían por otra calle. —Me alegra mucho que vinieran a visitarme— dijo Regulus. —Extrañaba verte y quería conocer tu hogar, aunque Failinis dijo que era muy pronto, y que debimos esperar un poco más. Pero no importa, yo deseaba platicar contigo de nuevo — sonrió alegre la joven. El joven Santo de Leo se quedó contemplando su sonrisa y sus mejillas, que resaltaban en un simpático mohín. Ahora que se reencontraron, se dio cuenta de que Conner era muy bonita. Su pelo rubio brillaba con el sol y sus ojos azules eran muy expresivos. Asimismo, toda ella parecía emanar un resplandor de bondad y ternura. Supuso que aquello era normal, porque los miembros del Clan Lugh descendían del dios irlandés de la luz. —Eres tan linda como las ninfas de la mitología— soltó de pronto Regulus sin querer. —¿Eh?, ¿Cómo dices? — la jovencita parpadeó sorprendida por sus palabras. —¡Perdón, no sé qué acabo de decir! — el Santo se sonrojó en un instante. —¡Es que yo… no quise decir eso!, ¡Bueno sí, eres muy linda, pero yo quería decir que…! — Conner soltó una tierna risa, mirándolo con diversión. Entonces se acercó a él y tomó sus manos entre las suyas. —¿Te digo un secreto? — le preguntó, mirándolo a los ojos. Regulus sólo atinó a mover la cabeza en afirmación, pues se quedó sin palabras ante su cercanía. —Tú también me pareces un chico muy guapo— se aproximó un poco más. —Tienes ojos de león, son muy llamativos. — —Yo… — El muchacho no supo qué decir, así que intentó desviar la mirada, pero terminó bajándola hacia los labios de la chica. No supo el motivo, pero su atención se quedó fija en esa pequeña boca. Esto no pasó desapercibido para Conner, quien volvió a sonreír. —Regulus… ¿Puedo darte un beso? — pidió de pronto. El mencionado sintió que el color aumentaba en su rostro y de nuevo las palabras no se formaron en su garganta. Confirmó con otro movimiento, notando que la chica veía con interés sus labios. El espacio entre ellos fue disminuyendo, al mismo tiempo que ambos cerraban los ojos. Estaban tan cerca, que casi pudieron sentir sus respiraciones. Súbitamente, un llamado interrumpió el beso. —¡Conner, Regulus, ¿Dónde se metieron?! — la voz de Failinis se oyó al otro lado de la esquina, acercándose. Los adolescentes retrocedieron de un salto, mirando hacia otro lado con disimulo. No obstante, el rubor en sus mejillas delataba lo que estuvieron a punto de hacer. Se miraron con algo de timidez, para luego echarse a reír con complicidad. Ya buscarían otra oportunidad más tarde.

***

Continuará… Esta parejita es simpática y tierna, me gusta bastante.
1 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección