Besos de Abril

Het
G
Finalizada
2
Tamaño:
15 páginas, 4.707 palabras, 8 capítulos
Descripción:
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5. Beso Apasionado

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Hola: Dejo el quinto capítulo, ahora con el juez Wyvern y Pandora, una pareja que también me gusta mucho. Atención: Todos los personajes de Saint Seiya y Saint Seiya: The Lost Canvas, pertenecen a Masami Kurumada y Shiori Teshirogi respectivamente. La historia es de mi autoría personal, la cual solamente escribí por diversión.

***

Capítulo 5: Beso Apasionado [Rhadamanthys x Pandora] Guerra santa del siglo XVIII. Lienzo Perdido, Templo Maligno de Saturno. La derrota había sido humillante para el juez Wyvern. Perder y morir contra el Santo de Escorpio es algo que jamás olvidaría. Y a pesar de que su habilidad como Espectro lo trajo de vuelta a la vida, no pudo cobrar venganza, pues, en ese momento, sólo le importó rescatar a Pandora cuando se dio cuenta que la ciudad de Atlantis estaba colapsando. Rhadamanthys nunca lo aceptaría abiertamente, pero su lealtad estaba dividida en dos. Por un lado, era completamente fiel al dios Hades. Y por el otro, respetaba profundamente a Pandora… e incluso la adoraba más allá de lo permitido. Así que, cuando el Santo de Acuario congeló la metrópoli, apenas si logró escapar por el pasaje hacia Bluegrad con la mujer desmayada. Ahora que estaban de regreso en el Lienzo Perdido, el juez esperaba impaciente una audiencia con su señor. Necesitaba ofrecer disculpas y pedir una nueva oportunidad para continuar en la guerra santa. De repente, la puerta de la habitación se abrió y Pandora hizo acto de presencia. Él se alejó del ventanal y se acercó a ella, hasta que ambos quedaron frente a frente, esperando una respuesta positiva. —¿Y bien?, ¿El señor Hades me recibirá? — —Lo hará— confirmó la mujer, quien tenía una expresión completamente seria en el rostro. —Sin embargo… debido a tu fracaso… deberás enfrentar una prueba de lealtad… — El juez pudo ver la preocupación en su bello rostro. A pesar de comandar al ejército de Espectros, Pandora no dejaba de ser humana y tener emociones como la ira y el miedo. Y en éste momento, pudo deducir que sentía temor por lo que pudiera suceder con él. —Lo haré, estoy dispuesto a todo con tal de obtener el perdón del dios Hades — habló con firmeza. La mujer colocó ambas manos sobre el peto del Sapuri, subiéndolas despacio hacia el rostro de Wyvern, quien se quedó inmóvil, contemplándola con intensidad. Rhadamanthys no era el único que guardaba sentimientos hacia ella, pues, cuando estaban a solas, Pandora demostraba sin timidez alguna las emociones que también sentía por él. Un secreto que ambos compartían desde hace tiempo y que continuaría así por ahora. —Quiero que sepas que estoy agradecida por lo que hiciste— habló ella en voz baja. —Fui una estúpida, arriesgué la misión, perdimos el Oricalco y… — —Tu vida es más importante— interrumpió el juez. Pandora le dio una mirada suave, con un sutil brillo húmedo en los ojos. —Gracias… — sus manos estrecharon el rostro masculino, atrayéndolo poco a poco. El hombre no se resistió, por el contrario, se acercó dócilmente, esperando aquel dulce gesto que sólo ella podía brindarle: Un beso apasionado que representaba la unión que ambos tenían. No hubo necesidad de más palabras, sus miradas se decían todo lo que necesitaban saber y sus bocas, encontrándose lentamente, se encargaron de demostrar el amor que sentían el uno por el otro. Una pasión que siempre se mantendría en las sombras, oculta de todo y de todos. El ósculo inició con suavidad, escalando con rapidez hacia algo más intenso. Sus labios se rozaron, humedeciéndose con ansiedad, hasta que sus lenguas se saludaron con devoción, danzando al compás del sentimiento que los embriagaba. La lealtad del juez Wyvern estaba dividida, pero no le importaba, pues no dejaba de ser humano. Sentir como los demás era parte de su naturaleza, así como lo era la fidelidad hacia su dios. El beso terminó y con una simple mirada, se despidieron. Era momento de hablar con Hades y pedirle una nueva oportunidad para luchar contra los Santos de Athena.

***

Continuará… La lealtad que se profesaban era bastante y no dudo que existiese un interés sentimental entre ambos.
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