Kinktober 2024

Het
NC-21
Finalizada
2
Tamaño:
52 páginas, 17.475 palabras, 18 capítulos
Descripción:
Notas:
Publicando en otros sitios web:
Prohibido en cualquier forma
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3. Ojos vendados

Ajustes
Buen día: Tema del día 3. Gracias por leer, comentar y seguir. Atención: Todos los personajes de Saint Seiya y Saint Seiya: The Lost Canvas, pertenecen a Masami Kurumada y Shiori Teshirogi respectivamente. La historia es de mi autoría personal, la cual solamente escribí por diversión.

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Día 3: Ojos vendados/Blindfolded Cubrir los ojos parcial o totalmente. [Kardia x Calvera] Nueva España, Villa Rica de la Vera Cruz. La taberna había cerrado temprano aquel día, pues el viajero que llegó a visitar a la dueña no era cualquier persona. Un año había pasado desde que Kardia y Sasha visitaron esas tierras. Y la amistad que se forjó entre Calvera y ellos se mantuvo constante, al grado de que el Santo de Escorpio viajaba cada tres meses para visitar la taberna y tomarse unos cuantos tragos con la bella mujer. Era innegable la atracción que surgió entre ellos, y a pesar de que Calvera era la anfitriona de un dios, eso no le impedía vivir su vida como cualquier otra mujer. Lo que incluía tener amoríos con un hombre. Kardia supo ganarse su amistad, su confianza y su amor. El Santo de Athena, con su extrovertida personalidad, conquistó a la guapa mujer. Y a pesar de saber que el futuro era incierto, se dio la oportunidad de iniciar una relación con ella. Aquel día, llegó a media mañana al puerto, y de inmediato se encaminó a la taberna de Calvera, quien lo recibió con efusividad. Posteriormente, estuvieron conviviendo y atendiendo a los clientes hasta media tarde, cuando ella decidió cerrar temprano. Ahora, se encontraban en el piso de arriba, en su habitación. … El Santo de Escorpio estaba “amarrado” a la cama de la mujer con unas correas de cuero. Decir que estaba maniatado y vulnerable era una broma, pues todo era parte del juego. Desde hacía ya unos meses que su relación se había afianzado bastante, al grado de llevar una vida sexual muy divertida, pues el carácter de ambos les permitía ese tipo de confianza. Hoy estaban jugando con correas de piel y cintas de seda. Kardia era dadivoso con su pareja, pues siempre le llevaba un regalo de los mercaderes asiáticos cuando la visitaba. Y en esta ocasión, un juego de finas telas fue el obsequio. Calvera podría mandar a confeccionar unos cuantos bellos vestidos, o rebozos para cubrirse la cabeza. Pero antes de hacerlo, decidió tomar una pieza pequeña y usarla para vendarle los ojos a Kardia. Deseaba jugar a tocarlo sin que él pudiera hacer nada. Cosa que Escorpio aceptó de inmediato, pues no era remilgoso para experimentar. —Oye linda, no me vayas a morder sin previo aviso— dijo en tono de broma. La joven liberó una risa divertida, sentándose a su lado después de asegurarse de que no veía nada. —No te preocupes, hoy no tengo ganas de morderte. — —¿Y cuál es el objetivo de esto?, sabes que me encanta verte las tetas y todo lo demás, pero con esto no puedo hacerlo— reprochó él. —De eso se trata, por el momento sólo yo podré mirar y tocar, tú déjate llevar por las sensaciones y me vas diciendo si te gusta. — —De acuerdo, pero quiero que me manosees por todos lados— se relamió los labios con travesura. Calvera soltó otra risita, mientras sus manos se posaban sobre el torso del guerrero. El hombre poseía una fisonomía interesante, era delgado, pero tenía todos los músculos bien marcados. Sus dedos se dedicaron a recorrer aquella piel, provocándole cosquillas y pequeños sobresaltos. Posteriormente, decidió probar con algo más: Sus labios. Kardia sonrió cuando las cálidas palmas de ella se pasearon por su cuerpo y luego su boca se acercó para besarlo. El Santo correspondió, dejando que Calvera lo estimulara de esa forma tan sensual. La imposibilidad de ver lo que hacía su compañera generaba una extraña ansiedad en él, pues estaba a merced de lo que hiciese. Un beso, una caricia, una lamida y un suave chupetón era lo que se intercalaba sobre su piel. Y cada uno de esos estímulos generaba un delicioso escalofrío en su columna vertebral. Poco a poco, el deseo de sentir más fue incrementándose, en especial cuando la mujer agregaba algún otro elemento al juego. Por ejemplo, gotas de agua fría, una suave pluma, una esponja perfumada con algún aceite, etc. Kardia en verdad se dejó llevar por aquel curioso masaje, expresando jadeos bajos al principio y luego más profundos cuando su compañera se acercó a su zona genital. Ella sabía lo que hacía, y no se quejó cuando su preciosa boca alcanzó su virilidad. La joven sonrió al ver la cooperación de su amante y la rápida reacción de su cuerpo. Para ella esto era muy divertido, y se dijo que después cambiarían de lugar, pues pudo notar que el Santo lo disfrutaba mucho. Ahora era tiempo de continuar, ya que no era de piedra, y practicar éste jueguito, la había excitado. Se aseguró de que la venda en los ojos continuase en su lugar, mientras se sentaba encima de él, a la altura de su vientre. —¿Quieres que continúe? — El gruñido de Kardia fue bastante claro, a la vez que se agitaba un poco, pero sin romper sus amarres. —Nena, ya me calentaste demasiado, no me obligues a quitarme esto y agarrarte de tu lindo trasero— amenazó con un matiz sensual y peligroso. Calvera volvió a sonreír, complacida con dicha situación. Sin duda, éste juego tendría que repetirlo después.

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Gracias por leer. 3/Octubre/2024
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