Kinktober 2024

Het
NC-21
Finalizada
2
Tamaño:
52 páginas, 17.475 palabras, 18 capítulos
Descripción:
Notas:
Publicando en otros sitios web:
Prohibido en cualquier forma
2 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección

4. Azotes

Ajustes
Buen día: Tema del día 4. Gracias por leer, comentar y seguir. Atención: Todos los personajes de Saint Seiya y Saint Seiya: The Lost Canvas, pertenecen a Masami Kurumada y Shiori Teshirogi respectivamente. La historia es de mi autoría personal, la cual solamente escribí por diversión.

***

Día 4: Azotes/Spanking Azotes con fines eróticos. [Aiacos x Violeta] Inframundo, Antenora. Aiacos era uno de los tres jueces del infierno. Era cruel con sus subordinados y muy celoso de su deber como general del ejército del dios Hades. Le gustaba que sus soldados obedecieran al pie de la letra sus órdenes. Cuando esto no sucedía, él los castigaba de forma terrible, incluso con la muerte. Pero, ¿Qué ocurría cuando el desacato provenía de Violeta?, y que éste fue culpa de Pandora. Era obvio que no podía reclamarle nada a la líder del ejército de Espectros, sobre todo porque lo hizo para ayudar al señor Hades en su escabullida al Santuario de Athena. Entonces, castigaría a su hermosa ala derecha. Sin embargo, el juez Garuda tenía reservada una reprimenda especial para ella, que distaba mucho de sus habituales métodos. … El azote se oyó una vez más, acompañado por un sensual gemido. Violeta de Behemoth estaba recostada bocabajo sobre el lecho de Aiacos. Permanecía semidesnuda, tendida a lo largo de la cama, con media cara hundida en un mullido cojín. Un nuevo golpe de la mano del juez se estrelló contra sus nalgas, generando otro sonoro chasquido. Sintió ardor, pero no al grado de decir que la lastimaba. Aiacos estaba castigándola por haber estado en el lugar y momento equivocados. Si se hubiera quedado en las barracas, como él ordenó, la señora Pandora no la habría visto en el Castillo, y no la habría llevado para que la acompañase a buscar al señor Hades. La guerrera tuvo que obedecerla, pues nadie se esperaba que el anfitrión del dios fuera al Santuario de Athena. Eso fue un gran riesgo. Y ahora, su superior le aplicaba un castigo. Un sensual castigo. Violeta sabía que esto no era por haber acompañado a la señora Pandora, sino más bien, por desobedecerlo, y por capricho mismo del juez. Aiacos gustaba de practicar ciertos juegos a veces. Actividades que a ella le agradaban también. La verdad era que, los azotes en su trasero, conseguían excitarla bastante rápido. Aunque estaba acostumbrada a los duros entrenamientos, esta actividad era diferente. Aquí, el dolor que pudiera sentir, se convertía en placer. Y al juez Garuda eso le complacía. Tenía cierta fijación con azotar las nalgas de su ala derecha. La suavidad de su piel, la firmeza de su carne vibrando ante la fuerza, el gemido húmedo de su voz, y el hermoso color rojizo que se manifestaba con cada golpe, provocaban en él, un goce único. Nadie sabía de su cercana relación, pero ambos se entendían perfectamente. Al grado de tener éste tipo de acercamientos y disfrutarlos en conjunto. Un último azote resonó, y la guerrera no logró contener sus jadeos, dedicándole una mirada ansiosa al juez. —¿Es suficiente castigo? — cuestionó él con un gesto travieso. Por respuesta, Violeta se tendió de espaldas y abrió los brazos, invitándolo a unirse a ella. Aiacos simplemente sonrió.

***

Gracias por leer. 4/Octubre/2024
2 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección