Capítulo 3: ¿Final?
16 de mayo de 2026, 5:21
Desde una de las naves Varkhiel:
− Informe de emergencia: Prioridad máxima para el Alto Círculo Varkhiel, el objetivo no pudo ser recuperado, pero hemos visto aumentar su potencial. Esperamos nuevas órdenes.
Hubo unos segundos de silencio, después de la pequeña radio se escuchó una voz lenta y rabiosa:
−Soltad las bestias, comienza la caza.
La nave atravesaba las rutas espaciales a toda velocidad mientras las alarmas seguían encendidas en rojo. Kael mantenía ambas manos sobre los controles, intentando estabilizar el motor después de la salida de Némesis. Detrás de ellos, el planeta desaparecía lentamente. Lyra observaba el radar en silencio, cada vez aparecían más señales.
−Siguen ahí… −susurró.
Kael maldijo entre dientes cuando vio a tres naves Varkhiel acababan de entrar en la misma vía espacial.
Pero no eran lo peor, de repente, entre las señales aparecían otras marcas que se movían de forma irregular y rápida. Lyra palideció un poco al verlas.
−No…
−¿Qué ocurre?
−Umbras.
−¿Umbras?
−Bestias del vacío que los Varkhiel usan para rastrear estrellas fugaces y cazarles.
Kael observó nuevamente el radar, las criaturas se movían entre la oscuridad demasiado grandes y se acercaban rápido. La nave tembló violentamente por un golpe haciendo que las luces parpadearan.
−¡Kael!
−Lo sé, lo sé
Entonces, vino otro impacto más fuerte. Kael activó los propulsores laterales y la nave giró bruscamente mientras detrás de ellos aparecían las criaturas. Gigantescas mandíbulas blancas se abrían en mitad de cuerpos negros y sus ojos brillaban como puntos rojos en la oscuridad. Lyra apartó la mirada sintiendo un escalofrío.
−No dejes que nos alcancen.
−Gran consejo.
La nave salió disparada entre meteoritos mientras detrás de ellos la criatura avanzaba a una velocidad imposible. Entonces aparecieron más, sombras gigantescas abriéndose paso entre la oscuridad. Las naves Varkhiel permanecían más atrás, ni siquiera ellos querían acercarse demasiado a las Umbras. Kael giró violentamente esquivando una enorme roca espacial cuando una de las criaturas pasó rozando la nave. Las garras negras arañaron el metal arrancando parte del ala izquierda. Las alarmas comenzaron a gritar todavía más fuerte.
−¡Motor dañado! −grito Kael.
Otra Umbra apareció debajo de ellos, demasiado cerca. La criatura golpeó nuevamente la nave.
Esta vez las luces murieron durante unos segundos y en la oscuridad Kael vio sus ojos rojos abiertos justo al otro lado del cristal frontal. La Umbra estaba literalmente aferrada a la nave, Lyra soltó un grito. La criatura comenzó a abrir lentamente la mandíbula sobre ellos, Kael activó todos los propulsores de emergencia al mismo tiempo, la nave giró violentamente y La Umbra salió despedida contra un campo de asteroides que explotó alrededor suyo.
Entonces Kael encontró una ruta, una antigua conexión prohibida entre sistemas, aunque él la había traspasado alguna vez. Solo necesitaba unos minutos de tiempo para poner la nave en el ángulo exacto.
−¡Lyra!−grito Kael− ¡Necesito que distraigas!
−¡¿Qué!? ¿Cómo quieres que distraiga?
−¡No sé de cualquier forma! Necesito solo dos minutos.
Lyra intentó pensar lo más rápido que pudo, entonces se le ocurrió una idea.
−Kael.
−¿Qué?
−¿Tus misiles funcionan con energía lumínica o térmica?
Él levantó la vista un segundo, confundido.
−Ambas, ¿por qué...?
No terminó la frase cuando Lyra ya estaba sentándose frente al sistema de ataque y los cañones. Sus manos comenzaron a brillar suavemente mientras desactivaba varios seguros. Kael abrió los ojos.
−¿Qué estás haciendo?
−Dándote tiempo.
Antes de que él pudiera detenerla, Lyra apoyó ambas manos sobre el núcleo energético secundario.
La luz recorrió inmediatamente sobre las pequeñas esferas de los misiles absorbiendo luz de la estrella. Luego, los colocó de nuevo en los cañones y disparó... entonces ocurrió: decenas de pequeñas esferas luminosas salieron disparadas desde la nave como meteoros con restos de luz de estrella, brillaban intensamente en mitad del vacío.
Las Umbras reaccionaron al instante y abandonaron la nave para lanzarse tras aquellas luces. Kael entendió inmediatamente, las criaturas confundían las señales con estrellas fugaces.
−¿Has convertido mis misiles en señuelos…?
Lyra sonrió sin dejar de sostener el sistema.
−Algo así.
Las luces comenzaron a explotar una tras otra en medio del espacio, una de las criaturas chocó contra un asteroide y otra atravesó accidentalmente una nave Varkhiel. El vacío se llenó de explosiones y chillidos monstruosos. Kael miró rápidamente el panel: SALTO DISPONIBLE EN 12 SEGUNDOS.
−¡Sujétate fuerte!
Lyra apenas tuvo tiempo de reaccionar cuando Kael activó el salto. La nave atravesó la Vía Aqua envuelta en un campo gravitacional. Por un momento, todo desapareció, solo existió el vacío... después el radar volvió lentamente marcando nuevas coordenadas. Lo habían logrado. Lyra levantó la vista.
−¿Dónde estamos…?
Kael observó la enorme extensión luminosa frente a ellos, millones de estrellas diferentes, cálidas y mucho más antiguas.
−La Vía Láctea.
Pero entonces la nave volvió a temblar y una grieta atravesó el panel principal. Kael comprendió inmediatamente que no llegarían lejos porque el motor estaba muriendo.
−Necesitamos aterrizar.
Lyra señaló una esfera rojiza visible entre las coordenadas cercanas.
−Allí.
La entrada en Marte fue violenta. La nave atravesó la atmósfera mientras las piezas comenzaban a desprenderse una tras otra. Kael intento controlar la nave para ralentizar la caída, cuando estuvieron cerca de la superficie, se levanto y abrazó a Lyra justo antes del golpe.
El impacto levantó arena roja por todas partes, luego un silencio seguido por tos. Kael abrió los ojos lentamente, a unos metros, Lyra intentaba incorporarse entre restos de metal humeante.
−¿Estás herida?
Ella negó con dificultad, ambos comenzaron a caminar hacia una luces que se veían al fondo. Cuando ya estaban cerca, comenzaron a escucharse voces. Kael levantó la vista y vio gigantescas telas que cubrían calles enteras para proteger del calor. La gente caminaba envuelta de pies a cabeza, dejando visibles solo los ojos mientras comerciantes gritaban productos y descuentos. Parecía una especie de mercado y era perfecto para desaparecer. Kael tomó rápidamente la mano de Lyra.
−Vamos.
Se internaron entre la multitud mientras el calor de Marte golpeaba sobre la piel. En un tienda, sin que se dieran cuenta, cogieron unas túnicas y se cubrieron como el resto de personas. Lyra mantenía la cabeza baja y Kael observaba constantemente hacia atrás. Pronto se dio cuenta de que los Varkhiel habían llegado: Dos figuras armadas avanzaban entre la multitud.
−Nos encontraron… —murmuró Lyra.
Kael tiró de ella más rápido, giraron entre puestos y callejones estrechos hasta que una figura cubierta completamente por una túnica negra apareció frente a ellos bloqueándoles el paso. Kael puso inmediatamente la mano sobre su arma. El desconocido habló sin mostrar el rostro:
−Llegáis tarde.
Antes de que Kael pudiera reaccionar, el hombre los empujó bruscamente hacia una pequeña puerta metálica escondida entre telas y chatarra. La cerró justo cuando las voces Varkhiel pasaban al otro lado. Kael apuntó inmediatamente al desconocido.
−¿Quién eres?
El hombre soltó una pequeña risa, después llevó una mano al rostro y retiró lentamente las telas que lo cubrían: Cabello oscuro, una cicatriz atravesándole la ceja y aquellos ojos dorados imposibles de olvidar. Kael se quedó helado.
−Rheon.
El hombre sonrió apenas.
−Sabía que algún día llegarías hasta aquí, Kael Orven.