Capítulo 4: Grabación del pasado
20 de mayo de 2026, 17:34
Kael despertó sobresaltado y durante unos segundos creyó seguir en la nave con el Umbral golpeando el cristal. Cuando se dio cuenta de que estaba en el refugió, suspiró y cerró de nuevo los ojos: "Todo esta bien", pensó. Luego, abrió lentamente los ojos y se incorporó buscando a Lyra.
La encontró , sentada junto a una pequeña ventana circular cubierta por polvo rojizo. Parecía hipnotizada mirando la ciudad y él se quedó unos segundos observándola en silencio. Lyra notó su presencia y giró el rostro hacia él.
−Despertaste.
Kael asintió.
−¿Dónde está Rheon?
−Salió.
Ella volvió a mirar el exterior.
−Hay muchísima gente aquí.
Kael caminó hasta su lado para mirar. Efectivamente, vio a Marte con calles cubiertas por enormes telas para proteger del calor, mercados iluminados y miles de personas moviéndose. Lyra sonrió.
−Es bonito.
Kael la miró y tuvo una terrible necesidad de abrazarla, así que lo hizo. Lyra, al principio se sobresaltó pero luego sonrío. Cuando la puerta metálica se abrió bruscamente, ambos se separaron con sobresalto.
−Espero que el romántico momento haya terminado porque casi me disparan tres veces consiguiendo comida para vosotros.
Una chica dejó varias bolsas sobre una mesa mientras se quitaba las telas oscuras que cubrían parte de su rostro, tenia el cabello oscuro y unos ojos con expresión peligrosa.
−Vaela −dijo mirando directamente a Kael−Tú debes ser el desterrado famoso.
Kael automáticamente desconfió de ella y Vaela sonrió al notarlo.
−Oh, definitivamente sí eres él.
Rheon apareció detrás de ella cargando piezas mecánicas.
−Me alegra ver que sigues siendo desagradable, Kael.
Rheon dejó las cosas sobre la mesa y durante un instante ninguno habló, hasta que Rheon les miró directamente.
−Los Varkhiel ya están buscando en Marte, han localizado los restos de vuestra nave.
Vaela cruzó los brazos.
−Por eso vais a cubrir cada centímetro de vuestra cara cuando salgáis.
−¿Salir? −preguntó Kael.
−Nosotros necesitamos encontrar una información antes de que la encuentren ellos. Y vosotros necesitáis entender dónde os habéis metido y ayudarnos a distraer, captaran un poco de vuestra presencia y eso nos dará la oportunidad que necesitamos.
Una hora después caminaban por los mercados de Marte completamente cubiertos por telas oscuras, igual que el resto de la gente. Lyra avanzaba muy cerca de Kael observándolo todo. Las calles parecían interminables: luces flotantes, criaturas encerradas, humanos y otras especies caminaban en distintas direcciones y un fuego azul (aire frío) saliendo de enormes hogueras para refrescar el ambiente. La cantidad de vida resultaba abrumadora para Kael después de Némesis. Lyra se detuvo frente a un pequeño puesto donde varios niños hacían bailar diminutas luces artificiales entre las manos.
−¿Qué son?−preguntó.
−Imitaciones de estrellas fugaces−respondió Vaela− Aquí la gente paga por cualquier cosa que brille.
Kael notó cómo Lyra bajaba lentamente la mirada y entonces, comprendió algo horrible...en Marte…ella también sería mercancía. ¿Podría encontrar algún lugar donde Lyra pudiese ser solo ella?
Siguieron avanzando entre la gente, cada vez que Lyra se alejaba unos pasos, la acercaba otra vez hacia él sin darse cuenta. Hasta que Vaela terminó notándolo.
−¿Siempre eres así de protector o solo cuando estás enamorado?
Kael la fulminó con la mirada pero no le dio tiempo a decir nada porque vieron a cinco soldados Varkhiel acercarse. Cada uno de ellos tenía un dispositivo electrónico con una imagen holográfica: Lyra. La imagen no era del todo exacta pero bastaría para descubrirla. Vaela maldijo entre dientes.
−Mierda.
Uno de los soldados señaló directamente hacia su zona. Kael reaccionó instintivamente, atrayendo a Lyra de la cintura completamente contra él. En ese momento algunos grupos de personas comenzaron a llenar la plaza central atraídos por la música. Vaela les miró a ambos.
−Perfecto, es un baile.
Los empujó hacia el centro.
−Pareced una pareja y no os mirarán dos veces.
Kael iba a protestar pero Lyra ya estaba demasiado cerca y Vaela se alejaba de ellos. La multitud comenzó a moverse alrededor de ellos obligándolos a seguir el ritmo. Kael apoyó una mano en la cintura de Lyra para evitar que tropezara, ella levantó lentamente la vista hacia él. Solo podían verse los ojos entre las telas, aun así… Kael sintió cómo el corazón le golpeaba demasiado fuerte.
−No sé bailar —susurró Lyra.
−Créeme, que yo en esta situación tampoco.
Ella soltó una pequeña risa y Kael comprendió que llevaba días intentando escucharla otra vez. Los Varkhiel comenzaron a cruzar entre la multitud revisando rostros, uno de ellos se detuvo apenas a unos metros, lo que hizo que Kael reaccionara inmediatamente, bajó una mano hasta el rostro de Lyra y la acercó todavía más hacia él como si fuera a besarla en los labios sobre la tela. El soldado apartó la mirada, pero Kael no se separó enseguida.
Entonces una luz blanca, una estrella fugaz, atravesó el cielo de Marte haciendo que toda la plaza mirara hacía arriba. Lyra apretó la mano de Kael y, cuando este la miró a los ojos, brillaban... sus ojos grises brillaban como respondiendo a la presencia de esa luz. Rheon apareció rápidamente sujetándole el brazo.
−Tenemos que volver. Ahora. Si ven sus ojos la descubrirán.
Aquella noche, el escondite estaba completamente en silencio mientras Rheon ponía todos los archivos e investigaciones que tenían sobre la mesa. Todo era relacionado con Ithar. Kael observó las imágenes con desagrado:
−Empieza a hablar… y explícame qué es lo que buscabais esta tarde en el mercado.
Rheon levantó lentamente la vista comprendiendo que Kael seguía enfadado. Durante unos segundos no respondió.
−Lo del mercado era un inhibidor de rastreo y un activador de códigos −dijo finalmente− Servirá para ocultar durante un tiempo la energía de Lyra y poder descifrar alguna información.
Kael cruzó los brazos.
−Qué considerado por tu parte aparecer ahora.
Lyra levantó ligeramente la cabeza al notar el tono y Vaela, apoyada contra una pared mientras desmontaba un artefacto, también dejó de moverse. Rheon soltó aire lentamente.
−Crees que te abandoné.
Kael apartó la mirada con frialdad.
−Desapareciste el mismo día que me encerraron.
−Sí… desaparecí.
Se acercó lentamente a la mesa holográfica y activó una imagen antigua de Ithar. La ciudad brillante apareció suspendida en el aire unos segundos antes de comenzar a arder entre explosiones. Luego, se cambiaron las imágenes a la estación espacial. Lyra observó en silencio comprendiendo que eran recuerdos de Rheon.
−Yo también estaba allí aquella noche −continuó Rheon−. Vi lo que ocurrió en los laboratorios inferiores. Vi morir a Yara.
Kael sintió el pecho tensarse inmediatamente.
−No pronuncies su nombre.
−Necesitas escuchar esto.
Kael iba a responder, pero Rheon siguió hablando antes.
−Cuando te culparon, intenté sacarte de prisión. Conseguí entrar una vez… solo una. Pensaba que aún podía arreglarlo todo, era el único testigo.
Kael lo miró por primera vez desde que empezó a hablar.
−Fue una estupidez.
Las luces iluminaron lentamente otra imagen: una sala blanca, soldados Varkhiel, sangre sobre el suelo.
−Me atraparon antes de llegar a tu celda. Querían saber cuánto conocía sobre Ithar.
Vaela bajó lentamente la vista, como si conociera ya aquella historia.
−Intentaron borrar mi memoria.
−¿Qué?−dijo Kael confundido.
−Los Varkhiel tienen tecnología capaz de destruir recuerdos específicos. Querían eliminar todo lo relacionado con Eclipse… contigo… con Yara.
Su voz se volvió más baja.
−Funcionó a medias. No recuerdo cuánto tiempo pasó después. Solo sé que desperté en Vórnax.
−¿Vórnax?− preguntó Lyra en un tono bajo.
Vaela respondió esta vez:
−Un planeta-basurero en el borde exterior y con suficiente radiación como para cocinarte vivo.
−Me dejaron allí medio muerto −continuó Rheon− Sin memoria y sin saber quién era.
Kael notó algo extraño en su garganta, Rheon siempre había sido imposible de derribar. Y ahora sonaba… cansado. Vaela soltó finalmente las piezas que tenía entre las manos.
−Lo encontré tirado entre chatarra espacial −dijo con naturalidad − Pensé que estaba muerto hasta que me agarró del brazo y me apuntó con un arma descargada.
Rheon soltó una pequeña risa.
−Seguía teniendo buenos reflejos.
−Y muy mal carácter.
Kael casi pudo reconocer al Rheon de antes en aquella sonrisa, comprendió que Vaela era para su amigo como Lyra para él... esperanza. Vaela continuó:
−Le curé porque me dio pena.
Rheon la miró con fastidio.
−Mentira.
−Porque pensé que podía vender tus órganos.
Lyra soltó una pequeña risa involuntaria y Vaela señaló hacia ella.
−Gracias. Alguien aprecia mi humor.
−Vaela consiguió recuperar parte de mi memoria usando sus poderes… recuerdos fragmentados, nombres, imágenes… Ithar.
Kael lo observaba sin saber qué sentir: Rabia, alivio, culpa. Todo mezclado.
−Cuando recordé quién eras… ya era tarde −murmuró Rheon− Para entonces te habían enviado a Némesis. Nadie sale de allí, pero sabía que lo harías y me buscarías...
Kael apretó la mandíbula porque sabía que era verdad. Durante años había odiado a Rheon por sobrevivir y desaparecer; había jurado buscarle para vengarse. Y ahora comprendía que él también había sido destruido aquella noche. El silencio se volvió pesado hasta que Lyra habló suavemente:
−Entonces… todos perdisteis algo en Ithar.
Nadie respondió inmediatamente porque era verdad: Kael perdió su libertad, Rheon perdió su memoria, Yara perdió su vida... y Lyra...Kael giró lentamente hacia ella. Lyra observaba los archivos abiertos sobre la mesa, documentos sobre estrellas fugaces y experimentos. Rohan rompió el silencio:
−Hay otro archivo oculto.
−¿Otro?− dijo Kael mirándole directamente
−Sí, toda esta información que veis en la mesa la hemos ido recopilando, pero nos falta un dato que esta aquí −señaló un pequeño artefacto−… parece un registro bloqueado y creemos que puede abrirse con esto. Solo los altos cargos tienen esto y hoy había uno de ellos en la búsqueda de Lyra.
Kael sintió inmediatamente un mal presentimiento mientras veía como Rohan acercaba el activador de código que había robado. Entonces se activó el último archivo y la imagen apareció llena de interferencias… hasta que una figura comenzó a distinguirse lentamente: Yara.
Kael dejó de respirar.
La grabación era antigua, ella parecía agotada. Tenía una herida en el rostro y detrás podían escucharse alarmas lejanas. Era el día del ataque a la estación de Ithar, minutos antes de que entraran, minutos antes de que él mismo llegará al sitio donde estaba ella.
La imagen parpadeó violentamente. Yara miró directamente hacia la cámara y habló.
−Kael… si encuentras esto…
La grabación falló unos segundos y luego volvió. Se veía a Yara con la mirada baja, como si acabara de darse cuenta de algo doloroso.
−Bueno… si alguien encuentra esto. No me queda mucho tiempo antes de que entren.
Kael sintió algo romperse dentro de él. La voz de Yara continuó entre interferencias.
−Eclipse no es un arma como pensamos… es una puerta.
Detrás de ella algo explotó y la imagen tembló.
−Las estrellas fugaces no la cruzan… solo una puede abrirla pero tienen que...
Se cortó la voz de Yara, Lyra levantó lentamente la vista y la respiración de Rheon se volvió pesada.
Luego volvió la conexión y Yara continuó hablando con dificultad:
−Cuando suficientes estrellas fugaces mueren… una portadora nace. Creo que solo le falta una. Vienen a por mí.
La grabación se distorsionó otra vez. La imagen de Yara desapareció un segundo antes de regresar.
−Los Varkhiel llevan siglos buscándola. Si encuentran a la portadora… si Eclipse se abre…
El sonido comenzó a romperse y no pudieron escuchar parte del mensaje.
−… huid pero luchad...
Kael dio un paso involuntario hacia la grabación al ver el rostro de Yara que por primera vez… parecía asustada. Le dolió el alma al pensar que eso era minutos antes de morir.
−Solo consiguiendo el corazón de...−
La transmisión se distorsionó, Rheon intentó estabilizarla rápidamente y la imagen volvió apenas unos segundos.
−… se puede detener a los Varkhiel con...−
La grabación se cortó definitivamente.
Silencio.
Kael seguía mirando el lugar donde segundos antes estaba Yara, pero lentamente…giró hacia Lyra. Ella había palidecido. Sus ojos grises reflejaban miedo, Como si acabara de comprender algo que llevaba demasiado tiempo huyendo de aceptar. Y por primera vez desde que la conocía…Lyra parecía tener miedo de sí misma.