Capítulo 3
24 de mayo de 2026, 14:46
Desayuno, pero por mecánica. Meto la comida en mi boca, mastico, trago. Si me taparas los ojos ni siquiera sabría qué estoy comiendo, pues me da la sensación de que ni saboreo.
Me encuentro raro, muy raro. ¿Y si todo ese tiempo prácticamente solo en el árbol Lifa ha roto algo en mi mente? Me decían constantemente que iba a pasar, pero ¿por qué ahora? Justo cuando he conseguido lo imposible no me puedo volver majara, ¿no?
Quizás, antes de flipar, debería contarle esto a alguien. A Miko. Ella entiende de muchas cosas. Al fin y al cabo los genómidos tienen unos conocimientos muy superiores a los habitantes de Gaia. Sé que han pasado mucho tiempo compartiendo ese conocimiento y que les está petando la cabeza a los científicos, magos, alquimistas y demás. No he vivido bajo una roca todo este tiempo, también me tomaba descansos.
Normalmente me iba hasta Daguerreo a aprender estas cosas nuevas literalmente venidas de otro planeta.
Para mejorar mis pociones y antídotos. Nunca está de más. Ahora quizá pueda mejorar aun más, ya que no tengo un trabajo a jornada completa siendo un pirado con un hacha en un mar de incertidumbre.
Llaman a la puerta y eso corta mi divagación. Menos mal, porque me estaba aburriendo a mí mismo.
Doy paso a quien sea que está llamando, mientras pincho un trozo de tortita que no llega a mi boca.
Me doy con la pata de la mesa en la rodilla al levantarme apresurado.
-Yitán, no esperaba que fueras tú. ¿Qué pasa? ¿Va todo bien?
-Si, tranqui. Solo me he escapado un momento. Luego podemos ir juntos a la reunión. Hay cosas que es mejor hablarlas en grupo para no repetir la historia- sonrió y yo sonreí en acto reflejo-. Pero quería hablar contigo a solas.
-Ven anda. Creo que puedo hacerte un hueco en la agenda.
Pone los ojos en blanco y me sigue a una zona donde hay unos sofás. Cosas de habitaciones de lujo que me hacen poner los ojos en blanco, pero que ahora me resultan útiles.
Me siento en un sillón y Yitán se siente en el sofá, lo más cerca de mí que puede. Nos quedamos un momento en silencio, mirándonos, serios. Y rompemos a reír a la vez.
-Joder, no me esperaba esta solemnidad contigo- dice enjugándose una lágrima de reír.
Yo me repantingo en el sillón riendo aún. Es una risa muy tonta, por una razón más que estúpida. Pero sienta tan bien reírme de nuevo con mi mejor amigo que no me importa.
Me sereno y le pregunto qué quiere hablar conmigo que es tan importante.
-Bueno, verás… Garnet me ha contado un poco cómo ha sido tu vida estos años…
-No por favor. Sermones no- lo corto.
-No, tranquilo. No es un sermón. No te voy a negar que cuestiono tus métodos, pero no puedo cuestionar el resultado. Es una pregunta lo que tengo para ti.
-Dispara- le indico algo más relajado.
-¿Por qué? ¿Por qué seguiste buscando? ¿Sabías que seguíamos vivos? ¿Cómo nos encontraste?
-Eso son muchas preguntas, no una sola.
-Bueno, sí, son varias preguntas. Pero me muero por saber.
-Te voy a ser sincero. No lo sé muy bien. Cuando encontré a los demás y me contaron que te habías metido en aquel infierno para buscar a Kuja me cabreé. Y cuando el portal se cerró y el árbol se quedó petrificado, nos quedamos así nosotros también.
>>Buscamos durante semanas. Muchos. Fue pasando el tiempo y cada vez éramos menos. Pero no podía parar. No podía dejarlo. Tenía que encontrar algo. Si te soy sincero, continué porque sabía que encontraría algo. La fortuna quiso que te encontrara vivo, pero no lo esperaba.
-¿Y cómo sabías que ibas a encontrar algo?
-Yo…- me llevo la mano a la nuca, y recuerdo. La primera vez que sentí ese cosquilleo. Esa corriente eléctrica- No sé explicarlo. Sentí algo cuando todo colapsó. Y cada día que buscaba sentía un eco de algo, una urgencia, una certeza de que encontraría algo, no lo sé. Y volví a sentirlo cuando te encontré.
-¿Qué sentiste?
-Corriente en mi espina dorsal y un pitido horrible en los oídos. Y luego escuché esa melodía que compartes con Garnet. La seguí, como jugando al frío caliente. Y allí estabas. La suerte quiso que Miko estuviera cerca y ella supo que hacer para sacarte de aquel… ¿campo de fuerza de pausa temporal?
-Yo tampoco doy recordado las palabras con las que lo dice Miko, pero entiendo- dice riendo-. Luego te contaré qué soñaba cuando estaba allí. Recuerdo soñar con la canción. Pero no recuerdo haberla proyectado de alguna manera para que nos encontraras. Quizá Kuja haya tenido algo que ver con eso. También me contaron tu incursión en su habitación.
-No se qué me llevó allí. Pero no estaba vigilado. No había guardias en su puerta.
-Kuja ya no es una amenaza. Yo mandé retirar los guardias. Luego tendrás todos los detalles. Y quiero preguntarte algo más, ¿cómo sabías donde buscar? Quiero decir, es un área muy extensa en la que buscó mucha gente. Y tú te centraste justo en la zona donde en realidad estaba. Te llevó tiempo porque es un área vastísima la que peinaste, pero ¿Cómo sabías?
-Oh, hice un cálculo. Tome el portal en el árbol Lifa como centro y tracé el radio hasta donde aparecisteis cuando Kuja os transportó. Pensé que no habría ido a parar muy lejos, aunque no sabía muy bien en qué dirección, así que tome varias variables…
Yitán me puso una mano en la rodilla y yo paré de hablar.
-Lo he vuelto a hacer, ¿Verdad?
-Sabes que cuando te pones técnico no te entiendo.
-¿En qué punto te perdiste?
-Emm… recuérdame de nuevo que era trazar un radio.
Nos reímos de nuevo con muchas ganas. Dios, como lo echaba de menos.
-Tengo otra pregunta.
-Supongo que no tiene que ver con mis cálculos.
-Pues no. Esta es mas capciosa, pero es importante. ¿Cómo estás con los de la banda?
-Pues… estaré mejor. Puestos hurgar en la herida, también encontraba una válvula de escape buscándote. De pronto me vi solo en la guarida y se hacía difícil pasar mucho tiempo allí. No estoy enfadado porque cada uno siguiera su vida, ni porque no buscaran conmigo en esa loca cruzada. Pero estoy dolido. Quería que todo siguiera como siempre. Pero supongo que todo cambia cuando tu familia salva el mundo. Y ahora tengo yo una pregunta para ti.
-Espera un momento que procese. No esperaba que fueras tan franco, normalmente había que sacarte cosas personales bajo coacción.
-Es más fácil hablarlo contigo que hablar con ellos. He sido un poco cretino, ¿verdad?
-Un poco. Pero tienes encanto, háblalo con ellos y todos os sentiréis mejor. Están preocupados.
-Lo haré. Tienes razón. He tenido tiempo para pensar en estos tres años. Algo habré madurado, puedo manejarlo ahora que todo está como debe estar.
-Vaya si has madurado en estos años. Vas a tener que quitarte los pretendientes con repelente, ¿cómo has conseguido estos bíceps?- dice cogiéndome del brazo.
-Para ya, no hables de mi cuerpo, que pareces un viejo verde. Ya te lo dije, mucho ejercicio. Pero no te vayas por la tangente. No me preguntes que es una tangente- lo corto antes de que hable siquiera, porque ya se por donde me iba a salir. ¿Cómo va a haber cambiado si por él no ha pasado el tiempo?
-Vale, pregunta.
-No es una pregunta fácil. De hecho, necesito hacerla. Porque me duele, y quiero que seas sincero.
-Ya veo, sin presión para mi ¿eh?
-¿Por qué me dejaste al margen de todo?- suelto sin más preámbulos-. Tu te fuiste a salvar al mundo y a mi me dejaste o petrificado, o vigilando el barco, o vigilando lo que fuera. ¿Por qué no contaste con mi ayuda?
-… ¿Te jode que no te llevara conmigo para poder ser un héroe? Cosa que siempre me echas en cara, ya antes de que esto pasara.
-No. Me jode que no confiaras en mí. Me duele que no me quisieras a tu lado al pasar por todo eso- termino casi en un susurro.
-Blank… no es cuestión de que no confiara en ti. Ni de que no te quisiera a mi lado. Era mucho que digerir y muchas decisiones que tomar. Además, tienes 17 años…
-Tenía 17 años. Como por ti no ha pasado el tiempo ahora tengo solo un año menos que tu.
-No me vengas con esas, cuando todo pasó tenías 17. Esa mierda fue muy peligrosa.
-Pues la edad que tenía Garnet, asalta cunas. Y eso no te impidió enamoriscarte de ella.
-Pero vamos a ver, ¿de qué coño me estás hablando?
Él está tenso y yo también. Yo tampoco sé hacia donde hemos derivado. Me calmo. Lo miro a los ojos y digo;
-La pregunta era que por qué no confiaste en mi para luchar a tu lado. Sabes que puedo, que podía hacerlo. Por qué no. Y- corté cuando abrió la boca- sé sincero. Esta es una de esas cosas que no requiere paños calientes, y que si descubro que me mentiste no te podré perdonar. Aunque me vaya a doler, por favor.
Él duda. Luego adopta una expresión culpable, y fija su mirada en el punto opuesto a donde estoy yo. No se que espero, pero si sé que va a decir la verdad. Y que me va a doler.
-No lo pensé- dijo de sopetón-. No pensé en excluirte, pero tampoco te eché en falta. Estaba… a otras cosas. A veces os echaba a todos de menos a mi lado, pero no podía meteros en eso, no sabía que iba a salir de ahí. Sé que suena fatal, pero tenía asuntos muy importantes entre manos, realidades crudas que mascar.
Me quedo en silencio y el se levanta. Empieza a dar vueltas en un área pequeña como hace cuando está estresado.
-Joder, se que suena fatal. La he cagado, hice muchas cosas mal. Pero sentía tanta presión…
Me levanto yo también y Yitán se para, esperándome. Llego a el y no se que espera. Pero por la cara que pone no se esperaba lo que dije.
-Gracias por haber sido sincero. Sé que me quieres, sé que soy tu familia. Pero entiendo que era un frenesí en el que actuabas por instinto y sin pensar. Lo que me hace sentir un poco egocéntrico por pensar que me dejabas de lado deliberadamente, pero me hace sentir cabreado porque no contaste con toda la ayuda que podías. Porque te hubiera seguido hasta ese fin del mundo, Yitán.
-Sé que lo habrías hecho. Sé que no es el momento, pero sí que has madurado. Tu yo del pasado se habría puesto a la defensiva, pero has gestionado sentimientos muy complejos de una forma fascinante.
Sé que intenta aligerar el ambiente y le sigo el juego. Ya tengo mi respuesta, es jodida, pero sabía que sería jodida. No me lo he tomado tan bien como transmito, pero no todo se cura al momento. Así que lo pongo en pausa en mi mente para rallarme en solitario y respondo con una sonrisa socarrona.
-No me seas condescendiente. Si hubiera sido la historia al revés tendrías un berrinche por no haber sido el protagonista. Como cuando te tocaba hacer papeles menores en las obras de Tantalus.
-Jooooder, no abras el cajón de mierda, anda.
-Te pica porque sabes que es verdad.
-Me molesta porque he nacido para brillar y tu eres un envidioso.
El ambiente se ha distendido y todo vuelve a ser como antes.
Me siento mejor, más ligero. Tengo cosas en las que pensar, tengo disculpas que pedir y que aceptar, pero al menos la vida sigue.
Estamos un rato de chachara, riendo y contándonos batallitas que ya sabemos hasta la saciedad. Hasta que llaman a la puerta.
Es un mayordomo que nos recuerda que la reunión va a empezar. Aun con una risilla tonta en los labios nos encaminamos a la sala del trono, donde obtendré más respuestas, pero que ahora mismo me parecen secundarias.