El baile de la tiniebla eterna

Slash
NC-17
Finalizada
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91 páginas, 30.498 palabras, 16 capítulos
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Capítulo 4

Ajustes
Cuando llegamos a la sala del trono, los miembros de Tantalus que faltaban corren a abrazar a Yitán. Al igual que Mikoto y Freya. Lo que acaba en un abrazo grupal algo ridículo en el que todos ríen y lloran mientras varios objetores de conciencia observamos sin saber que cara poner. Pasado el momento, todos empiezan a hacer un círculo de sillas lejos de la gran mesa. Para estar más cerca. Steiner los regaña por su falta de decoro, pero Cid, lejos de estar disgustado, se sienta en una silla a mi lado. -Sé que no hemos tenido el placer de hablar mucho, pero quiero decirte que admiro tu determinación. Has llevado a cabo una gran hazaña. Deja de hablar en cuanto todos se han sentado y tira de su voz acostumbrada a ser obedecida para llamar al orden y dar paso a Yitán, que no ha contado nada a nadie y nos tiene en vilo. Pero se niega a empezar. -Kuja debería estar presente en esto- dice por toda respuesta. -Kuja se encuentra muy débil aún. No es conveniente para su salud, aún le espera un periodo de convalecencia. -Bueno, me alegra que al menos lo tengáis libre y sin guardias, porque no es lo que parecía ser. -Lo sabemos- dice Garnet. -Sabemos que Tiniebla Eterna era un esper parásito que lo utilizó para conseguir su fin- ataja Miko. Yitán nos mira con cara de sorpresa. -¿Ya lo sabíais? ¿Y los guardias que mandé retirar de su habitación? -No había guardias- respondió Cid. -Pero ¿cómo sabéis la historia? ¿Y qué has dicho que era Tiniebla Eterna? -No sabemos la historia. Pero un esper parásito es un ser que busca la destrucción de los mundos para alimentarse de la materia muerta resultante. Sabemos que tomó el control de la mente de Kuja y por eso creía tener el deseo de que todo pereciera con él. Los espers parásitos no pueden destruir núcleos cristalinos por sí mismos, por eso cuando encuentran un recipiente apto, toman el control poco a poco, mezclando sus esencias. Hasta que el huésped no sabe dónde empieza ese control- Miko termina su explicación con una mirada interrogante hacia Yitán. Este se queda en shock. -Bueno, podemos irnos a casa. Si ya lo sabéis todo, no tengo nada nuevo que contar. -Sí que tienes cosas que contar. ¿Cómo lo sabes tú?- pregunta Miko. -Vi los recuerdos de Kuja. Sentí lo que sintió él. Dices que el huésped no se da cuenta del control, pero sí que se da cuenta. Pasó un calvario. -Yo no he dicho que no se de cuenta del control, solo que no se da cuenta de cuando empieza. Cuando toma el control de verdad, una parte de la persona se siente atrapada en su propia mente. -Paradlo todo- digo yo, abrumado. -¿Qué ocurre Blank?- pregunta Garnet. -Yo no sabía nada de esto. Ni del esper parásito, ni de que Kuja no es el malo, ni nada. ¿Por qué no me lo… vale- veo las miradas con diferentes grados de cabreo que me dirigen todos y me doy cuenta-. Porque he sido un capullo que se negó a escuchar ni media palabra de lo que me decíais durante años. -Vaya que te ha costado tiempo, che- reprocha Ruby-. Por lo menos me alegra que haya salido de tu boca. -Ademaz de zer un completo antizozial que vivió eztoz últimoz añoz en una cueva. -Los reproches luego. Tengo una conversación pendiente con todos vosotros. Pero entonces, ¿Kuja no es un pirado? -Kuja fue un títere. Cuando se dio cuenta de que algo raro pasaba, me envió a Gaia, esperando salvarme de él mismo. Eso cabreó a Tiniebla Eterna que tomó bruscamente el control y se lo trajo a Gaia a sembrar el terror para abrir el portal. -Ah, así que por eso te envió aquí- dijo Miko-. Al fin y al cabo sí tienes cosas que contarnos. -Prefiero que las cuente quien las vivió. Volvamos al otro tema del día, ¿cómo es que este pirado- dijo señalándome- no sabía nada de nada sobre esto. -Pero ¿cómo coño no te enterazte? Ez vox populi, Blank. -Yo qué sé, no pensaba. Me piré en cuanto os fuisteis todos y aún no se había aposentado el polvo. Cuando me mudé a Lifa a tiempo completo aún no sabíamos esto. -Pero saliste de allí. A veces ibas a Daguerreo. Y a veces ibas a la guarida, pardiez. -Si pero no… no hablaba con nadie. Mas allá de buscar información y cosas útiles no… hablaba con nadie. De nada. Me siento un idiota. Debo ser la última persona de Gaia en enterarse de esto. Hasta Yitán lo sabía, y estaba suspendido en el tiempo. -¿Tanto se me fue la olla? ¿Tan capullo me volví? -Sí- respondieron varias voces a coro. -Yo pensé que lo sabías- dijo Freya-. Apenas conseguía que hablaras conmigo, como para ponernos a hablar de parásitos espaciales. De pronto me siento un poco mareado. Y me doy cuenta de que apenas he prestado atención a nada durante tres años. Y se me hace raro. Desde ayer ha sido como despertar de un sueño muy loco. -Yo… os debo una disculpa. Una muy grande. A todos vosotros- digo más avergonzado de lo que me atrevo a admitir. -Tal vez. Tal vez nosotros te debamos alguna a ti. ¿Y si dejamos que ambas fuerzas se anulen y vuelves a ser una persona normal?- propone Bakú. A veces me recuerda por qué lo consideraba mi jefe. Se oyen varias frases de asentimiento y yo acepto. Y es momento de otro abrazo grupal que no me parece tan estúpido esta vez. Luego nos pasamos el rato hablando de idas de olla, de fe, de espers parásitos, de mundos que apenas empezamos a comprender. Yitán nos cuenta algunos retazos de los recuerdos de Kuja, que llenan varios huecos y responden algunas preguntas. Pero apenas da detalles. Insiste en que es mejor esperar a que Kuja pueda unirse a la conversación y él mismo nos lo cuente. Por fin, esta vez sí, mi corazón late tranquilo. Rodeado de amigos y mi familia encontrada, siento que he sido un imbécil y que por mucho que tuviera razón, al mismo tiempo no la tenía. Ahora mismo nada de eso tiene sentido. Así como no tiene sentido pensar que lo he perdido todo. Quizá nada vuelva a ser como antes. Todos seguirán con sus vidas. Y a juzgar por cómo Garnet y Yitán apenas han desentrelazado sus dedos, él se mudará a Alexandría. ¿Quién lo va a aguantar cuando sea rey consorte? La guarida ya no se me antoja un basto espacio vacío, donde solo queda silencio. Es un nuevo comienzo para mí. No sé que voy a hacer, pero se que voy a empezar desde donde todo se quedó en suspensión. El que siempre fue y será mi lugar al que regresar. Ese antiguo nido de ladrones con alma de poetas, al lado de la torre del reloj, en el barrio teatral de Lindblum.
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