El baile de la tiniebla eterna

Slash
NC-17
Finalizada
0
Tamaño:
91 páginas, 30.498 palabras, 16 capítulos
Descripción:
Publicando en otros sitios web:
Consultar con el autor / traductor
0 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección

Capítulo 14

Ajustes
En cuanto recupero la consciencia todo está en puto blanco y negro. Me levanto, aturdido y observo el entorno. Veo cristales naciendo en hermosas ramificaciones por todas partes. Casi me da lástima no poder ver el color vibrante que tendrían en la vida real. Porque esto no es real. Este capullo me engañó como a un idiota… “y muy fácilmente” -No eres nada mío ¿verdad?- pregunto a mi sombra. Mi imagen se desvanece, y en su lugar la figura imponente de tiniebla eterna aparece. “todo ardid. todo mentira. tenías que aceptar, tenías que dejarme entrar del todo. tu mente es débil, pero obstinada. Estoy debilitado, si, pero pronto dejaré de estarlo. recuperaré mi poder y llevaré a cabo la misión que me encomendó el mismo universo.” -Tú lo que quieres es matarnos a todos. Eres un cabrón egoísta que tiene hambre. Y no me da la gana que me uses para tu estúpido fin. Lo pienso y mi espada aparece en mi mano. Tiniebla parece sorprendido, y consigo hacerle un corte en su fea cara, pues no se apartó a tiempo. Sisea enfadado y extiende su mano. A mi alrededor el cristal cobra vida y se expande a un ritmo demasiado rápido para evadirlo. Una imperfecta jaula hecha de cristales me envuelve y no puedo hacer nada para huir de su avance. Blando mi espada contra mi prisión, pero solo consigo arrancar chispas allí donde el material negro impacta. Ni un fragmento de cristal salta. Frustrado, dejo ir un grito de pura rabia. “puedes patalear todo lo que quieras. pero no hay nada que puedas hacer. aquí mando yo. Fue tan fácil plantar la obsesión de buscar a tu amor perdido en el árbol Lifa. Allí fui colándome en tu mente, haciéndome más fuerte, hasta abrir una brecha y que Kuja contactara contigo.” >>”todos los seres inferiores sois así. tan básicos. es demasiado fácil ir varias jugadas por delante de vosotros. y ahora, puedo arrebatarle a Kuja la parte de mí que guarda en su interior, reunir mi materia dispersa y recuperar mi poder. todo gracias a ti. por eso te hago saber esto antes de que todo acabe. es mi modo de darte las gracias.” -¿Que le vas a hacer qué a Kuja? Él se ríe, con esa voz cavernosa y carente de emociones. -Te estoy diciendo que voy a consumir tu mundo, ¿Y tú piensas en tu amorcito? Voy a arrancarle la parte de mi esencia que dejé en él, junto con el corazón latiente de su pecho. Eso le voy a hacer. Gruño. Descargo más golpes contra el cristal. Con las espadas que se me ocurre invocar. Con mis puños. Solo es rabia, pero necesito dejarla salir. Ese cabrón mira como un padre estricto decepcionado por el comportamiento pueril de su vástago. Va a acabar con todo, yo se lo serví en bandeja. Y ahora estoy encerrado, y no puedo hacer nada. Pero… ¿seguro que no puedo hacer nada? Si él está parasitándome es que en cierto modo está en mí. ¿Es esto mi mente? Me miro las manos y surge un quizás. Si esto es mi mente… Se da cuenta de lo que pretendo. Al fin y al cabo, puede leer mis pensamientos. No puedo darle la oportunidad de frenar mis acciones antes de que las lleve a cabo. Simplemente levanto la mano. Y todo el cristal estalla en esquirlas que flotan a mi alrededor. Con un gesto las envío hacia Tiniebla Eterna. Este invoca un escudo que solo consigue frenar la mayoría de mortíferos cristales. Algunos le han impactado. Veo su sangre de un blanco cegador salir de sus heridas y furia en su rostro. Pensaba que este cabrón no podía sentir. Está cabreado. Eso es que voy por el camino correcto. Apago el cerebro y simplemente lucho. Con rabia, con odio. Muchas veces me han criticado por entrar este modo berserker y pelear sin penar. Porque me olvido de todo y solo veo destellos, solo busco huecos en la defensa de mi oponente donde atacar, sin pensar en mi seguridad. Pero no hay seguridad que tener en cuenta. También recibo golpes. Duelen. Pero no sé si se reflejan en la realidad o reflejan que mi fuerza de voluntad se debilita. Pero no solo recibo yo. Esquiva y ataca, pero a veces consigo ventaja. Lo hiero, sangra. Lo cabreo todavía más. Buscando el error, atento a la flaqueza. Todo da su fruto y encuentro mi oportunidad. Con ira y desesperación, lanzo un tajo que lo ha rajado de lleno de un hombro a la cadera contraria. Ha caído. Grita y el sonido resuena demasiado en mis oídos. Suelto el arma, que se desvanece al tocar el suelo. Me llevo las manos a los oídos en vano, ya que mis palmas no pueden parar esta onda sónica. Y caigo yo también presa de un dolor horrible que me taladra el cerebro. Tiniebla Eterna se ha levantado ya, y yo apenas consigo seguirlo con la vista. -¿Qué.. “me he cansado de jugar. si tengo que pararlo todo para doblegarte y me dejes cumplir mi misión, que así sea. ahora quédate ahí, como el gusano que eres.” El dolor remite, pero siento que mi cuerpo se aplasta contra el suelo. Una fuerza invisible tira de mi hacia abajo, como si la gravedad se hubiera cebado conmigo. Pero me muevo, me aúpo poco a poco. “quieto”, la presión se recrudece, pero me estoy levantando. Una nueva pulsión en esta gravedad extraña y caigo de rodillas. “arrodillado, como te corresponde.” Está cerca, ante mi. Veo impotente como una enorme espada, hecha de blanco cegador, aparece en una de sus enormes manos. “no quería llegar a esto, porque serás un recipiente más inestable. pero no me dejas más opción que romper tu conciencia en pedazos. he de reconocer que has sido un buen adversario, ahora adiós.” Y levanta su arma. Pero esta nunca llega a rozarme. Es Kuja porque reconocería esa espalda (y ese culo) en cualquier parte. Ha desviado la espada de Tiniebla con un escudo, y ha conseguido que este retroceda a base de proyectiles. Con gran esfuerzo, crea un campo de fuerza alrededor de tiniebla eterna. Este se cabrea mucho, porque empieza a golpear con todo ataque que se le ocurre la barrera. -¿Puedes levantarte? Me doy cuenta de que sí, pero estaba demasiado ocupado procesando cosas y respirando de nuevo. Me pongo en pie y me sitúo al lado de Kuja, que se está esforzando visiblemente, con las manos hacia delante. -No lo detendré mucho más. Tenemos que ir con todo. Tú y yo. -¿Cómo estás aquí? ¿Estas aquí de verdad? -Pelear ahora, pensar luego. ¿Listo? Convoco un arma en cada mano. -Listo. La restricción de tiniebla eterna se rompe en pedazos y se lanza hacia nosotros. Pero yo también he hecho mi movimiento. Es un ser más grande que yo, pero me las he visto peores. Esquivo un ataque alto y ataco por lo bajo. Le alcanzo en una pierna e hinca la rodilla en el suelo. Veo en la periferia de mi visión que alza una manaza hacia mí, pero un proyectil mágico lo detiene. Y luego otro, y otro impactan contra su torso, abriendo un hueco en su defensa demasiado preciado. Clavo la espada hasta el mango en su clavícula y grita en agonía. ¿Ya está? No, no está. Algo impacta contra mí y me lanza lejos. Caigo rodando, dándome un doloroso golpe contra una alta formación de cristal que me deja sin aliento. Kuja me dedica una mirada de reojo, pero al ver que me levanto sigue atacando a Tiniebla. Una explosión tras otra envuelven a nuestro adversario en una espesa bruma. Sale de entre la humareda con una rapidez imposible, directo hacia Kuja. No llegaré a tiempo, necesito hacer algo. Y creo algo Una mano, inmensa, articulada y de aspecto mecánico, surge del suelo y atrapa a tiniebla eterna en el aire, frenándolo en seco. Cada vez entiendo menos las reglas de este sitio. Pero, ¿Y si no hay reglas? “insectos” grita una y otra vez tiniebla eterna, tratando de zafarse del agarre “no podéis escapar a vuestro destino” -Tú no decides el destino- digo-. Y menos dentro de mi puta cabeza. Aquí- la mano aprieta- mando- más y más presión sobre tiniebla eterna, que grita de dolor- yo. Oigo un sonoro crujido y un grito que pone los pelos de punta. La mano que he creado explota y no he sido yo. La cara de sorpresa de Kuja me dice que él tampoco ha sido. Ambos creamos nuestro propio escudo para frenar los fragmentos que salen despedidos. Un fracturado Tinebla Eterna emerge de los restos. Sus extremidades, retorcidas y rotas, pero aun así consigue arrastrarse fuera de los cascotes que quedan, No pierdo tiempo, convoco la espada más grande, pesada y afilada que puedo levantar. La dejo caer como una guillotina. Y la cabeza de tiniebla eterna cae con un sonido húmedo en el suelo. Su cuerpo se derrumba y empieza desvanecerse en el aire. Todo tiembla. Intento correr hacia Kuja, pero todo se cae a pedazos. El suelo bajo mis pies desparece y vuelvo a caer…
0 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección