Come With Me, Fortune

Slash
NC-17
En progreso
0
Emparejamientos y personajes:
Tamaño:
planificada Maxi, escritos 306 páginas, 117.989 palabras, 75 capítulos
Descripción:
Notas:
Publicando en otros sitios web:
Prohibido en cualquier forma
0 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección

Capítulo 30

Ajustes
Bennett sintió que era cargado en volandas. Alguien lo depositó con suavidad en la arena caliente, tapó con suavidad sus fosas nasales y le insufló aire por la boca por unos segundos. Masajeó su pecho, encima de su corazón, y presionó una, dos, tres veces. Aspiró aire de repente, vomitó agua salada y comenzó a toser con vehemencia. Se sacudió entre estertores por unos segundos y después abrió los ojos. Él y Kaveh estaban en una pequeña isla con botes encallados, frente a una mazmorra que ya había sido explorada (pues sus puertas brillaban con un color blanco puro) y sin otra visión que el rompeolas a unos metros, completamente destrozado. —¡Ah! Es el segundo rompeolas de la semana que intenta matarme —dijo en voz alta, con la garganta irritada—. Gracias Kaveh, y disculpa por hacerte darme respiración de boca a boca. —Eh… Sí… Bennett se puso a explorar la isla sin haberse recuperado del todo. Ya no sentía que se estuviese moviendo por el regalo de Amy, sino por algo más personal. No le importaba que el cielo estuviese conspirando con los aventureros para matarlo: Bennett quería demostrar que podía llegar hasta donde se le pidiera, así tuviera que dar la vida. Pronto encontró un Cerezo del Trueno. Aether le había explicado su funcionamiento, ya que era algo que también se usaba en Watatsumi: solo había que tocar el pequeño Cerezo del Trueno y este infundiría a la persona en elemento electro y le daría un electrógrano que se desvanecía al poco rato. Este sería capaz de conectarse con ciertos objetos flotantes llamados rayos globulares. Al usarlo, Bennett y Kaveh llegaron a la cima de la isla, desde donde podían ver la Isla Narukami en todo su esplendor. —¿Y ahora qué? —Bennett preguntó por segunda vez ese día. Kaveh abrió a Mehrak. Dentro se encontraban el mapa y todas las pistas, además de pertenencias del hombre. Bennett estaba impresionado de que el maletín no se hubiese descompuesto con la lluvia y el agua. Debía ser un objeto carísimo, por cuantas funciones y resistencia poseía. —Esa… debe ser la isla Amakane. Itto me contó que a veces hacen festivales ahí. ¿Ves esas dos montañas alargadas? En la de la izquierda está el Santuario Narukami. Al pie de la derecha está el bosque Chinju. Solo tenemos que llegar a Amakane, cruzar la llanura Byakko y caminar rumbo a esa montaña. Así llegaremos al bosque. Bennett infló el pecho y le preguntó—: ¿Nadamos? —con una sonrisa. Sacó de su alforja un envoltorio que contenía chop suey frío, pero Bennett lo calentó con sus manos antes de darle una porción a Kaveh. Luego se prepararon y planearon hasta que llegaron al agua, rezando por llegar a la isla antes de que se ahogaran por falta de resistencia. El tiempo era horrible y tumbó a Bennett contra el agua antes de que pudiera cerrar su planeador. El muchacho no perdió el tiempo: se deshizo de su planeador de una vez por todas y comenzó a nadar con todas sus fuerzas en dirección hacia la isla. Kaveh hizo lo mismo. En cuanto tocaron tierra la lluvia amainó, pero entonces escucharon el característico—: ¡Yah! —de los hilichurls. ¿Por qué habría hilichurls en una isla donde las personas comerciaban a cincuenta metros? Aquello era peligroso, así que los dos compañeros se dedicaron a eliminarlos antes de correr, mojados y exhaustos, entre los puestos de comida y accesorios. La gente los miraba correr con frenesí, como si el diablo viniera persiguiéndolos. Seguro que, desde que Inazuma abrió las fronteras, estaban acostumbrados a ver extranjeros andando por ahí. Cruzaron otro tramo de agua antes de llegar a la llanura Byakko, pero los obstáculos no habían hecho más que comenzar. Empezaba a oscurecer, así que Kaveh no se fijó en el camino y tropezó con una piedra, cayendo directo en una barrera electrificada con agua adentro. Gritó de dolor cuando comenzó a electrocutarse. Bennett corrió a deshacer los electrocristales con su espada, pero el Cerezo del Trueno que podía quitar la barrera estaba excesivamente lejos. Dos ronin que descansaban cerca comenzaron a perseguirlo y, cuando Bennett logró sacar a Kaveh de la barrera, el ruido que hicieron era tal que los hilichurls de un campamento cercano comenzaron a dispararles flechas. Corrieron tan rápido como podían, con Mehrak ayudándolos como guía y como una especie de objeto que los jalaba, pero entonces pasaron muy cerca de un lawachurl electro y su rugido hizo estremecer toda la zona. —¡¿Por qué nos persigue un lawachurl?! —¡No sé! —¡CORRE! —¡ESTOY CORRIENDO! —¡CORRE PORQUE HAY UN MAGO CRYO! Bennett se giró en dirección contraria a la del pequeño lago donde tres enormes slimes cryo ya habían sido invocados. Cayó directo a los pies de un mitachurl con hacha y comenzó a correr de regreso. —¡¿POR QUÉ TE PERSIGUE UN MITACHURL?! —¡NO SÉ! Así que los enemigos los rodearon desde todos lados. El lawachurl apartó a los slimes con un golpe tremendo al suelo y Kaveh volvió a electrocutarse. El mitachurl tiró golpes a diestra y siniestra, y el mago cryo se burló cuando Bennett falló uno de sus ataques porque se asustó cuando escuchó a Kaveh gritar. —¡EL LAWACHURL PRIMERO! ¡NO! ¡EL MITACHURL! —¡LOS SLIMES! —¡TÚ LOS SLIMES Y YO EL MITACHURL! Sortearon ataques, sincronizados. Bennett procuró no estar cerca de Kaveh para no infundirlo en pyro por accidente. Los ataques concisos de Kaveh los libraron del mitachurl en el acto. Unos momentos después, Bennett se pudo deshacer del último slime. Infundió su espada en pyro y rompió con facilidad el escudo del mago, lo que impresionó a Kaveh. Incluso Dehya, que combinaba mandoble y pyro, solía tener dificultades para enfrentarse a los escudos de los magos. Un momento después Bennett mandó a volar al mago a los pies de Kaveh. Este le asestó un golpe y lo devolvió a Bennett, mientras se concentraba en el lawachurl que les estaba colmando la paciencia a ambos. Entonces terminó de cargar su energía elemental y Kaveh gritó con confianza—: ¡Comienza la construcción, imbécil! Bennett apenas vio un enorme destello verde, el mandoble de Kaveh flotando igual que Mehrak y dos segundos después, al lawachurl cayendo de rodillas. Se distrajo por un momento y casi dejó que el mago recuperara su escudo, pero Bennett fue más rápido y lo exterminó de un solo movimiento, poniendo su habilidad definitiva justo debajo de los pies de Kaveh. Este sintió su poder curativo de inmediato, pero al parecer Bennett no podía controlar muy bien su poder, porque algunos flequillos de la ropa de Kaveh comenzaron a chamuscarse. —¡Ay, demonios! —¡Perdón, Kaveh! Cuando todo terminó, la ropa de Kaveh estaba chamuscada y su cabello se había salido de los pasadores. Bennett no estaba mejor: por alguna razón había terminado lleno de barro, condensado de slime, ceniza y varios moretones que comenzaron a ponerse morados. Kaveh comenzó a reírse a mandíbula batiente, porque era la primera vez que se metía en un aprieto de ese calibre y vivía para contarlo. Bennett, que había comenzado a sentir la ansiedad de siempre, se relajó visiblemente cuando vio a su compañero riendo a carcajadas. Se echó en medio del camino, con el sol dándole directo en la cara. Por otro lado, Kaveh buscó la sombra del único árbol que había cerca del pequeño lago y miró en dirección al bosque Chinju. Vio que algunas personas llegaron por donde había estado el mitachurl, pero no quiso alertar a Bennett, que seguía con los ojos cerrados, dejando que el sol le relajara un poco. Unos momentos después, Bennett abrió los ojos y miró directo al bosque. Tres torii daban entrada al misterioso lugar, que parecía tan oscuro a pesar de que el sol todavía estaba iluminando el cielo. Había un montón de pequeñas estatuillas de mapaches, o tanukis en el idioma local, y muchas de ellas ya estaban en la entrada. —¿Qué era lo que decía la siguiente pista? —preguntó, absorto. —Sigue a las diez en punto hasta llegar al Bosque Chinju... Ahí encontrarás a las tres hermanas… —Kaveh miró con más atención—, para recibirte en la entrada. La hermana de en medio lleva a su hijo… en el brazo izquierdo. Se quedaron en silencio un momento. Luego se miraron, como si tuvieran telepatía y se comunicaran con los ojos. Bennett se levantó de un salto y siguió a Kaveh, casi corriendo, hacia donde estaban los tres torii. El de en medio, que de hecho era el más grande de los tres, tenía en su pilar izquierdo la estatua de piedra de un tanuki. —¿Será…? Bennett no alcanzó a formular la pregunta completa. Una burbuja lo aprisionó y lo levantó por los aires. Mientras luchaba por liberarse, Bennett vio que un mago hydro y un mago cryo se acercaban a ellos. ¿De dónde diablos habían salido? ¿Y dónde estaban los soldados y las sacerdotisas que se suponía que estaban vigilando la prueba? Bennett comenzó a perder el conocimiento.
0 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección