Come With Me, Fortune

Slash
NC-17
En progreso
0
Emparejamientos y personajes:
Tamaño:
planificada Maxi, escritos 306 páginas, 117.989 palabras, 75 capítulos
Descripción:
Notas:
Publicando en otros sitios web:
Prohibido en cualquier forma
0 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección

Capítulo 61

Ajustes
Bennett está muerto. Él lo mató. Bennett está frío, desnudo, recostado sobre un enorme charco de sangre. Bennett mismo lo dijo. “Razor no está aquí para detenerme”. Y “esta vez quiero morir de verdad”. Y “lo prometiste”. Lo prometí. Lo prometí. Lo prometí. ¿Qué hice? Bennett yace despojado y derrotado. Su cara todavía está mojada por el llanto. No ha pasado mucho. La sangre todavía está caliente. Puede que si las heridas se cauterizan y él encuentre la forma de meter toda esa sangre en sus venas… Pero Bennett no respira. Su corazón no late. Bennett está muerto. Bennett siempre tiene que voltear hacia arriba para verlo. No le tiene miedo. Es el único aventurero que puede ponerlo de rodillas y provocarle una sonrisa. Bennett suele trastabillar con sus propios pies. Dice que es su mala suerte, pero es solo que tiene un pequeño fallo de coordinación. Es tan torpe, y esa torpeza es linda. Bennett odia la comida picante. Le provoca dolor de estómago y diarrea. En cambio, ama la carne. Puede que Razor le haya pegado ese hábito de perros. Bennett siempre se queja de que le salen repollos en los cofres de tesoro. Miles de repollos, pero ni un solo mora. A pesar de eso, Bennett ama comer repollo. Bennett también se queja de su mala suerte. De que se le cae la cuchara dentro del cuenco, de que se come un insecto por la noche porque abre la boca cuando está relajado o de que acaba de pisar caca de hilichurl. Bennett es un tonto. Bennett está acostumbrado al dolor. Pasa tanto tiempo con los brazos o los dedos rotos que hasta parece que poco importa. Así que Tartaglia lo tiene que obligar a usar su habilidad definitiva. Pero Bennett ya no puede quejarse, hablar ni dedicarle esa hermosa sonrisa con la que lo conquistó desde el primerísimo momento en que lo vio de pie. Bennett está muerto. Bennett se cortó las muñecas y el cuello. Bennett se suicidó. Es su culpa. Solo su culpa. Es su culpa. Él lo mató. Él fue. Solo él. —Sabes que no te traicionaría de esa forma. Las palabras de Bennett lo trajeron al frente. ¿Bennett? Bennett… ¡Bennett! Tartaglia se detiene a la mitad. Reconoce a Bennett. Su mirada asustada, sus labios temblorosos. Es tan hermoso incluso en esas circunstancias. —Tartaglia… Dos gruesas lágrimas ruedan por las mejillas de Tartaglia. Se cierne sobre el chico, intentando no asustarlo. Le besa los labios con amor. —Perdóname, Bennett —le dice—. Perdóname. —¿Tartaglia…? Ah, su tierna voz, llamándolo por su nombre. Sabe que comenzaba a asustarlo, así que hace lo que mejor sabe hacer: abrazarlo contra su cuerpo. Bennett aspira, se queda muy quieto y luego se remueve para estar de frente a él. —Tartaglia… —No lo hagas, Bennett. —¿Qué? ¿Qué cosa? —A menos que Razor esté cerca. —¿De qué estamos hablando? Bennett frunce el ceño. Tartaglia le besa la frente, justo donde su ceño está arrugado. —Perdóname, Bennett… En otro universo, yo soy tu asesino.
0 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección