Come With Me, Fortune

Slash
NC-17
En progreso
0
Emparejamientos y personajes:
Tamaño:
planificada Maxi, escritos 306 páginas, 117.989 palabras, 75 capítulos
Descripción:
Notas:
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Capítulo 67

Ajustes
Para Bennett era completamente irreal que las personas estuvieran usando los mapas que él mismo producía. Era como si estuviese viviendo un sueño en la vida real. Entre sus compañeros se instruían el uno al otro para guiarse a través de un camino en el que no hubiese tantos obstáculos ni enemigos. El terreno era escarpado en ocasiones, pero aquello era mejor a tener que enfrentarse con las hordas de hilichurls que les salían al paso por tener que juntar las malas suertes de Bennett y Kaveh. En secreto, la mayoría estaban preparados por si tenían que separarse de nuevo. Sea como fuere, Tartaglia iba con Bennett, así solo fueran ellos dos apartados de los otros nueve. Sin embargo, no sucedió, al menos durante los primeros días. Como eran un equipo extenso y tenían que tomar turnos para asearse, vigilar y preparar la poca comida que les quedaba, estaba siendo tardado llegar al lugar señalado por el tipo del abismo al que derrotó Aether. Este no dio muchos detalles sobre el tipo: casi tan grande que Tartaglia cuando usaba el Foul Legacy y lo suficientemente débil para que Aether regresara de su empresa sin ningún rasguño. El enemigo desconocido le había dicho una sola cosa: que había una biblioteca oculta en la parte central de la isla que los mapas identificaban como Emplazamiento de Yachimatahiko. No sabían si era verdad, pero definitivamente tenían que comprobarlo. Ya tenían mucho tiempo en Enkanomiya, se les acababa la comida. Y, al parecer, también la paciencia, porque tan pronto como Itto se cruzó en el camino de Kaveh, este cayó de sentón y recibió un fuerte golpe de parte de un mitachurl. Gorou y Collei intentaron ayudarlos, pero sus flechas se cruzaron unas con otras y se inutilizaron. Mona, que también estaba cerca, los mojó a todos con su habilidad elemental y esto provocó que se formaran núcleos dendro que explotaron entre los pies de todos. Todos corrieron en desbandada, pero dejaron a Beidou frente a un lawachurl electroyelmo que andaba cerca y esta salió despedida hacia atrás y cayó por un barranco. Xinyan quiso ir a ayudarla, pero su carrera estorbó a Tartaglia, que estuvo a punto de matarla al intentar derrotar al lawachurl. Bennett y Aether se lanzaron a la carga casi de inmediato para intentar recuperar a Beidou, así que, cuando el mitachurl y el lawachurl fueron derrotados, solo ellos dos y Paimon eran los que faltaban. Tartaglia miró hacia todos lados, desesperado. —¡Fueron tras de Beidou! —informó Kaveh. Tartaglia lo miró como si quisiera asesinarlo y simplemente se lanzó sin desplegar planeador alguno. —Además de celoso, loco —despotricó Kaveh, levantándose—. ¿No sabe lanzarse como la gente normal? ¿Con planeador? —Le dio su planeador a Bennett —informó Xinyan, como de pasada. El grito de Bennett los alertó a todos. Tartaglia y Beidou eran protegidos por Aether, mientras que este y Bennett tenían un momento complicado tratando de enfrentarse contra tres dragartos primordiales, uno más grande que el anterior. Casi estaban seguros de que incluso el más pequeño podía devorarlos de un bocado. Todos se lanzaron terreno abajo con sus propios planeadores, pero el caos que ocasionaron era inmenso. Después de todo, había ocho personas, entre espadachines, usuarios de mandoble y arqueros que la estaban llevando bastante mal para coordinarse. Mona ni siquiera podía hacer algo al respecto. Una vez que terminaron, bastante más apaleados que cuando los hilichurls los emboscaron en el Dainichi Mikoshi, se miraron los unos a los otros, con el cabello disparado, moretones por todo el cuerpo y la ropa sucia y hecha trizas. —¡Deja de agitar tu maldito mazo como un energúmeno! —le gritó Kaveh a Itto, enojado—. ¡Usas demasiado espacio al pelear! —¡Te tengo noticias cariño, no soy el único al que le falta espacio! ¡Al menos yo sí venzo enemigos! —Itto le sacó la lengua. —No es el mejor momento para ser infantil, Itto. —Deja que me exprese, Gorou. Este tipo me está colmando la paciencia. —Yo digo que el que está colmándonos la paciencia es otro —se metió Mona, cruzándose de brazos—. No haces más que decir sandeces y fornicar con el general. Sinceramente estoy harta. —¡No es el momento de pelear! —Paimon pisoteó el aire. —¡No te metas, calavanda flotante! ¿Qué quieren hacer? ¿Quieren echarme del grupo? —Simplemente queremos que cierres la boca, imbécil —Kaveh cortó la discusión de tajo. Sin embargo, Itto todavía dijo—: Estas cosas ni siquiera estarían pasando de no ser porque tú y Bennett son imanes de problemas... Bennett respingó en su lugar. Intentaba aguantar el dolor de su brazo mientras se mentalizaba para poner en marcha su habilidad definitiva. Se quedó de piedra en ese momento. —¡Oye, tío Kaveh se esfuerza a su manera! —hasta Collei parecía afectada por el comentario de Itto. Pero nadie defendió a Bennett. Miró hacia sus compañeros, pero parecía que todos estaban molestos o apáticos. Apenas esa mañana se elogiaban y comían entre risas. —Supongo que todos tenemos cosas qué decir sobre los demás, incluyéndome —Xinyan puso los brazos en jarras—. Pero deberíamos guardarlo para el final de la expedición. Ahora no es momento de pelear. —¡Si lo vamos a dejar para el final entonces...! —¡Ya cállate, Itto! —Gorou parecía acongojado—. Las chicas y Kaveh tienen razón. ¿Por qué no... enfrías tu cabeza? Todos deberíamos hacerlo. Vamos a atender nuestras heridas, descansemos un poco y pensemos en el curso a seguir. Los que tengan fuerzas para seguir peleando monten guardia mientras Bennett y Collei atienden a los heridos. Todos estuvieron de acuerdo, pero todavía se echaron miradas venenosas entre ellos. Se apartaron un poco entre todos, dejando que Bennett y Collei se concentraran en Tartaglia y Beidou. La mujer no había alcanzado a desplegar su planeador, así que se había dado un fuerte golpe en la cabeza antes de quedar inconsciente. Tartaglia, por otra parte, había caído mal y se había roto un brazo y una pierna; en esas condiciones no podía pelear. De hecho, estaba tan concentrado en el dolor que no había notado la pelea que acababa de ocurrir. Todos suponían que los días después de usar el Foul Legacy solía pasarla mal. Bennett se preparó una vez más para aplicar su habilidad definitiva. Tomó distancia, se concentró en el espacio entre Tartaglia y Beidou y se cercioró de que ambos recibieran curación. Collei fue un añadido, quien le agradeció en voz baja mientras se dedicaba a tratar las heridas que la habilidad de Bennett no pudo curar. Una vez hecho esto, Tartaglia despertó de su dolor y se sentó con las piernas cruzadas, revisando que no hubiese nada fuera de lugar. Parecía como si siempre hubiese estado sentado, intacto. —¡Hah, eres genial Benny! —exclamó, con una alegría inusitada. Tal vez sí había escuchado algo, porque se mostró más efusivo de lo normal y atrajo a Bennett hasta que el chico fue acunado entre las piernas de Tartaglia. —¿Cómo te sientes? —preguntó Bennett, concentrándose solo en él. Por una vez, pensó que no haría daño incomodar a las personas que no lo defendieron de un comentario insidioso—. ¿Te duele algo? —Claro que me duele algo —dijo, serio. Abrazó a Bennett antes de aclarar—. Me duele el corazón al verte. Eres hermoso. —Basta, Tartaglia, los demás... —¿Qué mierda me importa quién esté viendo? —Tartaglia dirigió una mirada vacía a sus compañeros antes de volver su atención a Bennett. Se miraron y la tensión pareció crecer entre ellos. Como una carga eléctrica explosiva. Un segundo después, Aether carraspeó con incomodidad y Bennett rompió la mirada con Tartaglia, con la cara roja por lo que había estado a punto de hacer. Justo en ese momento, Mona lo vio rojo y con un bulto entre sus pantaloncillos y comenzó a reírse a mandíbula batiente. Collei, Xinyan y Aether agradecieron esto, porque pensaron que el ambiente pesado permanecería por el resto de la expedición. —Deberían disimular un poco más su calentura, verracos —comentó Beidou con una voz baja; había despertado apenas un segundo antes. A Mona ya le faltaba el aire cuando escuchó a la capitana hablar. Mientras esto sucedía, Itto se acercó con sigilo a Kaveh y le dijo algo. Este le dirigió una mirada pesada, volteó a mirar la fiesta que se habían hecho sus compañeros y pareció sopesar lo que sea que Itto le dijera. Un segundo después consideró que todo estaba bien y se fue caminando lado a lado con él. Todos los vieron irse solos, poniendo más de un metro de distancia entre ambos. —Convencí a Itto de que hablara con él —informó Gorou, cansado—. Muchachos, siento que debo disculparme por muchas cosas y no sé por donde empezar. Mona dijo—: Bah —e hizo una seña como si tirara algo por encima del hombro—. Aquí el único que no sabe llevar la fiesta en paz es tu novio, no tú. —Toreritto es un tonto —señaló Paimon—. No me sorprendería que no le llegue el aire a la cabeza. —Es un buen tipo la mayoría del tiempo. Kaveh también —Xinyan se relajó y comenzó a tratarse las propias heridas—. Supongo que sus personalidades chocan. —Igual que sus armas —Collei se burló. Todos se unieron a las risas de Mona. Tartaglia consideró que todos estaban en su propio mundo, porque un segundo después atrajo la cara de Bennett y le plantó un beso en los labios. Este forcejeó por unos segundos, sorprendido, mientras sus amigos hacían bulla, Paimon la más escandalosa. —¡Oigan! ¡No coman en frente de los hambrientos, malditos! —exclamó Beidou, molesta, arrojándoles un vendaje que no había terminado de ponerse. Tartaglia rio entre los labios de Bennett. Bennett también sonrió. Rodeó a Tartaglia en un abrazo y le devolvió el beso. El hombre, sorprendido, se dejó mimar por el chico. —¡Bah! —Beidou rodó los ojos y prefirió ignorarlos. Cuando todos estaban calmados y descansados, Kaveh e Itto regresaron. Nadie supo nunca lo que hablaron ambos, pero después de su conversación parecían más a gusto entre ellos y no volvieron a pelear. —Chicos, ¿puedo tener su atención? —Gorou llamó a todos, aclarándose la garganta—. Si me dan permiso, podría formar pequeñas unidades de pelea para que no vuelva a pasar lo de hace rato. No pretendo comandarlos, simplemente es una sugerencia. —Hazlo —concedió Tartaglia. Estaba sentado, con Bennett entre las piernas. Ahora que todos estaban tranquilos, Bennett tenía las orejas rojas mientras las manos de Tartaglia descansaban cómodamente sobre su estómago—. Estoy harto de Enkanomiya. —Nos queda comida para un día —anunció Collei—. Durante la batalla en el Dainichi Mikoshi perdimos la mayoría de nuestras provisiones. —Y quiero bañarme de verdad —intervino Mona—. No hemos encontrado más que charcos y pequeños lagos infestados de esos protodragartos. —Bueno, si todos están de acuerdo... —Gorou miró a todos, pero hasta Paimon parecía cansada de discutir. Aether se encogió de hombros y los demás solo asintieron en silencio—. Muy bien, de esto se trata: Somos diez. —Once —interrumpió Paimon. —... Somos once, así que podemos dividirnos en parejas. Por supuesto, Paimon irá junto a Aether y a su pareja. —¿Qué sugieres? ¿Dividirnos por nación? —Preguntó Kaveh. Gorou negó—. El equipo “Liyue” sería muy débil, además, tendrían exactamente el mismo problema que Itto y Kaveh, ambas son usuarias de mandoble. Cada equipo contará con un usuario de mandoble o con un espadachín. Los tres arqueros, Mona y Bennett nos repartiremos con los cuatro mandobles y Aether, de esa forma tendremos apoyo a distancia y luchadores cuerpo a cuerpo. Beidou y Mona harán el primer equipo, ellas pueden crear un combo de electrocargado espectacular. —¡Me gusta! —exclamó Beidou, aplaudiendo—. Estoy a tu cuidado, Mona. —Lo mismo digo —Mona también sonrió, conforme con el resultado. —Xinyan y Collei irán juntas. —¡Eh! ¿Estás seguro? Solo somos dos chicas —Xinyan estaba preocupada. —¡Nosotras también! ¿Qué importa? —Beidou se encogió de hombros—. Además, el general sabe lo que hace. ¿Qué pasaría si no pueden realizar reacciones elementales por sí mismas y nadie puede ayudarlas? Sería fatal. —Beidou tiene razón —Collei estaba decidida—. Nuestra reacción de quemadura será genial porque me tendrás de apoyo, Xinyan. —Por esa misma razón, Kaveh y Bennett irán juntos. Tartaglia se crispó, Kaveh también, pero Bennett fue el único que lo notó. —Espera un segundo, ahí no hay quien apoye a distancia —Mona tenía un punto; Tartaglia se relajó. Más tarde, le agradecería comprándole uno de esos libros que tanto le gustaba coleccionar. —Yo iré —se ofreció él mismo, su aliento acariciando la oreja de Bennett—. Kaveh y yo. Nuestro bloom podría ser muy poderoso. —No lo pensé así —la cara de Gorou se iluminó—. ¿Estás de acuerdo, Kaveh? —¡Por supuesto! —Kaveh sonó más alegre de lo normal, así que carraspeó y siguió hablando—. No se preocupen por mí, suena ideal, ja, ja. —Así que yo iré con Bennett e Itto y Aether irán juntos. —¿Cómo que vamos separados? —protestó Itto. —¡Vamos, Toreritto! Hay que descansar la cadera de vez en cuando —se burló Beidou. Tartaglia, Kaveh y Aether se rieron del chiste. Los demás, incluyendo Itto, tardaron un poco más en seguirles el ritmo. Gorou fue el único que se avergonzó de la situación. Seguía acordándose con mucha claridad del desliz de Itto con los seelies. —Bueno, si estamos listos, ¿nos vamos? —preguntó Kaveh. No parecía muy dispuesto a irse, de todos modos: estaba sentado sobre una roca, comiéndose uno de los onigiris que Xinyan y Gorou habían preparado. —Llevamos horas recorriendo el camino y acabamos de recibir una paliza —se quejó Itto. ¿Qué podría pasar si nos quedamos a pasar la noche aquí? —Podría pasar mucho —lo contradijo Collei, mirando más allá, hacia el lago. Todos siguieron la mirada de Collei. Cinco protodragartos terminaron de surgir del agua. —Benny —Tartaglia llamó a Bennett. Este volteó, recibió un suave beso en los labios y un abrazo—. Cuídate mucho. No te separes del general hasta que vaya por ti. Bennett volvió a sonreír. Ya había sobrevivido a una caída de un kilómetro y a casi terminar ahogado en las profundidades de Watatsumi. Podría lograrlo. Todos podrían hacerlo.
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