Manual de Relaciones y Otras Maldiciones - Dramione

Het
R
Finalizada
4
Promocionada! 1
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52 páginas, 10.572 palabras, 20 capítulos
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Capítulo 6 - Neville, la confusión emocional y el regreso de mi trofeo internacional

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Narrado por Hermione Granger Pasaba mucho tiempo con Neville. Demasiado. Estudiábamos juntos. Comíamos juntos. Nos ayudábamos con las tareas, las plantas, las pociones, y hasta con las cartas que no sabíamos cómo responder. Era como mi casa emocional. Mi refugio en forma de persona tímida con un gran corazón y alergia social. Y claro… cuando pasas tanto tiempo con alguien, el universo empieza a susurrarte cosas raras. — “¿Y si están enamorados?” — “¿Y si esto es lo que se siente estar con alguien real?” — “¿Y si ya no necesitas mariposas sino comodidad emocional?” Spoiler: NO. Narrador: Pero Hermione es testaruda, así que igual lo intentó. Un día, en un picnic mágico improvisado, entre empanadas de calabaza y jugo de saúco, lo miré y dije: — “¿Y si… somos novios?” Y Neville, que tenía migas en la túnica y esperanza en los ojos, dijo: — “¿De verdad?” Y así… empezamos a salir. Los besos eran suaves. Tímidos. Como si estuviéramos pidiendo permiso para existir en los labios del otro. Era lindo. Tierno. Totalmente cómodo. Y absolutamente equivocado. Yo lo quería, claro que sí. Pero como se quiere a un peluche que te cuida cuando estás enferma. No como se quiere a alguien que te hace arder la piel con una sola mirada. Eso… no. ¿Y cómo se rompe el corazón de tu mejor amigo sin convertirte en un monstruo? Respuesta: no puedes. A menos que la vida te dé una excusa perfecta. Y ahí entró mamá. Con su tono inocente de “solo traigo el té” y su sonrisa de “te acabo de cambiar la vida”. Se asomó por la puerta, revolviendo un pocillo, y dijo: — “Hermione, cariño… Draco ha venido de vacaciones. Cissy me dijo que preguntó por ti.” Silencio. Narrador: Internamente, Hermione ya estaba gritando. Draco. Mi trofeo internacional. El heredero de los pasaportes mágicos. El que me dedicó Creep bajo las estrellas y me robó un beso con su capa puesta. Había vuelto. Por mí. Y mi relación con Neville… bueno… se volvió claramente insostenible. No por maldad. Sino porque alguien tocó la puerta de mi pasado… y el pasado vino vestido de Malfoy. Tuve que hablar con Neville. Fue incómodo. Fue suave. Fue doloroso. — “No es culpa tuya, es mía.” — “Eres increíble, pero creo que estamos mejor como amigos.” — “No quiero perderte, pero esto no está funcionando.” Y él, como el alma noble que es, entendió. Claro que sufrió. Claro que se fue con los hombros bajos y el alma rota. Pero entendió. Y yo… Yo me fui a cambiar. Porque, honestamente, tenía que estar espectacular. Mi trofeo había vuelto. Y esta vez, iba a verme con otros ojos. O eso quería creer. Narrador: En realidad, Draco nunca dejó de verla. Solo estaba esperando el momento perfecto para volver a complicarle la vida.
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