Capítulo 8
15 de julio de 2025, 11:16
Ambos se movieron hacia el origen de los gritos.
Ya no les interesaba si veían el haz de luz de la linterna, de hecho, era lo que querían porque así sabrían los que estaban maltratando al niño que había más personas en ese lugar.
Edward se adelanto metros más, Alice se quedo con la linterna mientras iba detrás de él, cojeando lo más deprisa que podía. Se palpo los bolsillos de su pantalón solo para asegurarse que tenía su teléfono celular al alcance. Entre más se acercaban, más veían tumbas cercas, como si estuvieran llegando al epicentro del cementerio.
Por la cabeza de Alice pasaban ideas más terribles que otras : bromas pesadas, secuestro, accidente u homicidio. Perdió de vista a Edward por unos minutos. Los gritos del niño cesaban por periodos hasta que dejaron de oírse y Alice sintió que el corazón se le hundía creyendo que habían llegado demasiado tarde a su auxilio.
Apoyándose con el bastón, tropezando cada tanto y el sudor corriendo por su espalda, avanzo unos metros mas antes de que Edward apareciera de la oscuridad , le quitara la linterna y la apagara. Coloco su brazo en su cintura y la ayudo a caminar más adelante. Estaba tenso, su mirada fija adelante y lucía totalmente desconcertado.
— ¿Qué …?
Edward hizo seña de que guardara silencio y apunto con su dedo más adelante.
Se ocultaron detrás de unas lápidas de unas figuras angelicales y observo a un grupo de figuras encapuchadas totalmente de negro rodear en un círculo cerrado a algo. No podía identificar que era lo que grupo observaba. Para ella, esto lucia exactamente como una secta pagana que realizaban algún ritual con un niño inocente.
Saco su teléfono celular pero este prendió tenuemente en la tosca pantalla de color verde , parpadeo unas cuantas veces como si hubiera alguna interferencia y se apagó. Alice intento prenderlo pulsando el botón repetidamente, incluso le quito la tapa para desprender la batería pero antes de volver a colocarla en su sitio, Edward hizo un sonido ahogado y ella levanto la mirada a tiempo para ver como del centro del circulo formado, unas figuras se alzaron por encima de las figuras encapuchadas.
El niño de lente redondos, con la manga de su playera desgarrada y llena de sangre apuntaba con una varita a la persona con una túnica que ondeaba con el viento. Ambos levitaban
La otra persona de la túnica apuntaba , igual que el niño , una varita de donde salía un chorro de luz verde que impactaba con la luz roja del niño, era como si dos corrientes eléctricas de colores chocaran y se repelieran . El niño como el hombre de túnica se desplazaron aún levitando a un claro sin lapidas y aterrizaron aun apuntándose mutuamente y las figuras encapuchadas corrían detrás de ellos, gritando <<¡Señor!>> <<¡Amo!>> << ¡Díganos que hacer mi señor!>> una y otra vez y apuntaban todos y cada uno de ellos una varita al niño.
Alice nunca había creído en cosas paranormales y no sabía que etiqueta darle a lo que estaba viendo.
¿Era brujeria? ¿filmaban acaso una película? ¿estaba alucinando?
El agarre de Edward en su brazo la anclo al presente, giro la cabeza a él solo para ver la misma expresión de confusión y miedo tallada en su rostro.
No podía tratarse de una película, aun no contaban con esa clase de tecnología para realizar esa escena. Incluso aunque fuera un truco ilusionista
¿Por qué entonces, llegaba a ella el olor de sangre y muerte? ¿Por qué el muchacho dejado atrás, se veía como un cadáver?
Sentía que le faltaba el aire.
El hombre que se enfrentaba al niño no era un hombre sino más bien un ser con fisiología reptil, igual que una serpiente, mostraba una sonrisa afilada. Todo en él no era remotamente humano.
De las conexiones de esas luces verde y roja, brotaron hilillos delgados de oro que formaron una clase de jaula alrededor de ambos.
La presión en el aire se sintió como cuando tus pulmones no se aclimataban a la presión atmosférica.
Escuchaba en la lejanía un zumbido y sus cabellos se alzaban como si tuvieran estática.
Unas sombras o espectros brotaron de la varita del ser no humano, los gritos de dolor hacían que su corazón latiera más rápido y las cinco sombras rondaban alrededor de esa jaula dorada y se detenían cerca del ser no humano. Una de los espectros lo reconoció al instante : era Frank Bryce y otra figura se parecía bastante al muchacho que habían olvidado atrás, incluso la ropa coincidía.
Sentía que se iba a desmayar, truco o no , la impresión era grande.
Los espectros entonces se abalanzaron al ser no humano y las figuras encapuchadas se movieron ansiosas alrededor de la jaula sin intervenir ni entrar.
El momento de las lucha de las luces se perdió y el niño corrió tan pronto por entre las tumbas en dirección al joven tirado , el cadáver del joven, y sorteaba las luces que arrojaban los encapuchados. Una de esas luces golpeo la figura donde estaban ellos y un gran pedazo cayo a su lado.
Aunque fueran luces eran peligrosas. Lo supo al instante.
El niño llego al joven, se aferro a su cuerpo al mismo tiempo que el ser no humano se desplazaba como una serpiente y apuntaba también con esa varita . algo dijo el ser humano y el niño que ella no comprendió pero un objeto, parecido a un trofeo volo hasta la mano del chico y desaparecieron .
El haz de luz verde del ser no humano impacto en la tierra solo unos milisegundos después y el ser profirió un grito de furia al cielo.
Tanto ella como Edward no se movieron, sus piernas temblaban y temía que pudieran oír su corazón. Como si lo hubiera pensado, el ser volvió la cabeza a ellos, a donde estaban asomados y su corazón salto peligrosamente en su caja torácica .
El rostro de aquel ser le helo la sangre al verlo directamente. Parecía que era un cadáver andante, los ojos , rojos como la sangre, la penetraban y donde debería estar una nariz solo había dos rendijas verticales. El ser reptiliano mostro sus dientes en una sonrisa maliciosa.
Edward la tomo del brazo y jalo de ella pendiente abajo. Alice se apoyaba en su bastón tanto como podía, impulsándose y saltando con su pierna buena para no perder el ritmo de su huida. Apretó los dientes, cuando algo filoso raspo su pierna , estaba segura que traspaso su pantalón y le hizo un corte pero en esos momentos, la supervivencia era más importante.
Sin embargo, el sonido de algo pesado arrastrarse sobre el suelo, soltando silbidos detrás de sus espaldas, los confundía. Edward miraba sobre su hombro continuamente, jalando con mas fuerza de ella pero algo los golpeo en las piernas como si fuera un látigo y rodaron adelante.
Logro poner sus palmas delante para suavizar el impacto de la caída , su bastón salió volando a unos metros de ella. Se puso de rodillas, tanteando delante de ella con las palmas de su mano y encontrar el lugar donde estaba Edward. Su mano toco algo rectangular, lo llevo a sus ojos para descubrir que era su teléfono celular partido y a un lado estaba la linterna.
Apunto con la linterna alrededor hasta que encontró a Edward de costado , tocándose la cabeza de donde salía hilillos de sangre, fue a él y el mismo sonido silbante los rodeo. Apunto con la linterna al sonido y vio una serpiente grande, alzarse y abrir y cerrar la boca. La luz de la linterna temblaba bajo sus manos.
El primer destello de luz roja le dió a Edward que estaba a unos metros de ella, tendido en el suelo. Edward grito y se retorcía en el suelo como si algo le estuviera causando mucho dolor.
Alice logró hincarse y miró a su alrededor para ver cómo las figuras encapuchadas estaban alrededor de ellos y se reían macabramente .
— ¡Paren, por favor! ¡¡Detenganse malditos fenóme ...!! – grito Alice antes de que una luz roja le atravesará el plexo solar de lleno.
Sintió su cuerpo arder, como si sus entrañas se retorcieran, como si ella estuviera quemándose en vida. Nunca había experimentado un dolor tan atroz y cruel en su vida.
El dolor ceso por unos instantes.
Alice estaba con la cara en la tierra, se retorcía como un pescado fuera del agua y estaba llorando.
Vio a Edward en el mismo estado. La serpiente rodeaba su forma, como si de repente fuera su comida momentos después el cuerpo de Edward estaba boca abajo colgando de un pie de lazo invisible y la serpiente abría la boca y la cerraba como si calculará cuánto debía saltar para atraparlo, y de repente el cuerpo de Edward fue arrojado con brusquedad al suelo y soltó un grito desgarrador.
Escucho que se rompían sus huesos.
Alice suplicaba y las figuras no dejaban de reírse y decir cosas que no lograba entender pero que eran de puro odio hacia ellos.
Estiró la mano temblorosa a Edward , arrastrandose para tratar de cubrirlo pero la serpiente se empezaba a enrededar sobre Edward, Alice lloraba y trataba de atraerlo hacia ella y Edward soltaba gemidos dolorosos.
Alice sintió nuevamente que su cuerpo flotaba, el vértigo de las alturas hizo que se le apretará el estómago. Sabía lo que iba a venir y cerró los ojos preparada para el impacto.
— ¡¡Pudranse , malditos fenómenos!! – Edward gritó con rabia. Alice abrió los ojos a tiempo para ver cómo intentó clavarle el bastón, que estaba cerca de él, en el ojo de la serpiente .La serpiente , sin embargo, apretó su agarre haciendo que el bastón quedara atrapado entre ella y Edward y el bastón se rompiera a la mitad y Edward soltara un alarido.
Por unos segundos, Edward dejo de gritar. No sabía si era porque estaba inconsciente .
— ¡¡Ed!! – grito Alice agitándose en el aire, sollozando. Luchando por alcanzarlo a esa distancia
El ser no humano se acercó con pasos lentos hasta donde estaba Edward, lo miraba con asco y luego sus ojos rojos se fijaron en ella.
Alice dejó de gritar.
Nunca había experimentado tanto miedo como con ese ser, tuvo una sensación de algo deslizarse superficialmente en su cabeza. El ser con cara de serpiente volvió la vista a Edward, y por un largo segundo no dijo ni hizo nada, al igual que las figuras encapuchadas y después retrajo su boca reptiliana con odio profundo.
— Macnair .... Intenta con este muggle. Quiero ver tus capacidadesss – la voz del ser era fría, viscosa, demasiado serpiente.
Una figura encapuchada dio un paso adelante, se bajó la capucha y vio el brillo de su sonrisa cruel , apuntó con la varita a Edward , pronunció una palabra desconocida y su carne caía en pedazos de su propio cuerpo.
Edward se sacudió violentamente, grito y se retorció, tratando de que la carne se mantuviera en su lugar pero está era igual que la mantequilla.
Alice estaba vomitando y llorando, incapaz de apartar la mirada de su mejor amigo.
Pasaron minutos en el que las figuras reían divertidos de ver a Edward desollado, tratando de evitar que su piel cayera de su rostro. La cantidad de sangre era profusa y abundante hasta que finalmente un destello verde atravesó a Edward, poniendo fin a la diversión momentánea de los encapuchados y el ser no humano que reían .
Ed se quedó quieto con las manos cubriendo su rostro. La piel dejo de caer en capas pero la sangre siguió fluyendo.
Alice le grito a Edward.
Pero Ed ya no se movía.
Y todos los ojos se posaron en ella y supo que alargarían su sufrimiento solo por diversión.
De repente sintió el impacto contra la tierra.
Alice a veces sentía que no estaba en su cuerpo. Si se concentraba lo suficiente, se imaginaba saliendo con Edward de ese lugar en su coche, acelerando a fondo y llegando a la casa de su padre quien les daría un sermón y Meredith les esperaría con un tazón de la cena de esa noche.
El ardor atroz la distrajo de su escape momentáneo.
El mundo estaba de cabeza
Su pierna derecha formaba un ángulo extraño y estaba segura que tenía una costilla rota que había dañado su pulmón porque en cada inhalación escupía coágulos de sangre y se le dificultaba respirar
No sabía cuánto tiempo pasó. Segundos, minutos,horas. Ya no lo sabía. Ni siquiera podía orientarse con la luna porque su cabeza siempre terminaba en la tierra.
Alice solo se balanceaba como un péndulo, una fuera invisible la sujetaba de su pierna mala y la sangre le escurría por la cara y caía al suelo. La serpiente se paseaba en un círculo infinito debajo de ella.
Sentía la brisa nocturna traspasar su cuerpo, sobre todo en su pecho , abdomen y piernas donde estaba descubierta
La tela del suéter le cubría la boca y pesaba por la cantidad de su sangre. Sus pantalones estaban fijos en sus tobillos y uno de sus botines estaba al lado del cuerpo de Edward.
El cuerpo de Edward estaba tirado en el suelo, con su cuerpo en dirección a ella. Uno de los bastardos encapuchados hizo que sus manos se quitaran de su rostro sin tocarlo para que quedara expuesta lo que una vez fue su apuesto y narcisista cara. En su lugar solo estaba el cráneo expuesto que Alice miraba por obligación. Como si fuera una burla para la memoria de Edward que fuera testigo de las barbaridades que le hacían a ella.
Las risas y los murmullos bajos eran un sonido de fondo . Las figuras encapuchadas conversaban entre ellos en voz baja, como si estuvieran hablando del clima y aquello que presenciaban era tan normal.
El ser no humano estaba a unos metros de ellos, por su rostro cruzaba una expresión de aburrimiento por momentos. En ese instante, hablaba con otra figura encapuchada que mantenía la cabeza agachada en respeto, sumisión, obediencia absoluta.
— Bien, amigos míos. Lucius será mi anfitrión así que terminen su juego con la sucia muggle y empecemos a planificar el reinado de Lord Voldemort – dijo el ser reptil con voz fría
La figura desapareció en un instante, seguida de la otra figura con la que estaba hablando unos instantes.
Alice volvió a ser arrojada al suelo.
Su cuello, desafortunadamente no se rompió. Lo que suavizó el impacto fue que cayó encima del frío e inmóvil Edward.
Salió un gemido de sus labios, no por el dolor sino porque su sufrimiento terminaría y acompañaría a Edward dónde sea que el estuviera.
Cerró los ojos, esperando que uno de ellos arrojará ese destello verde sobre ella.
Se escuchó como una succión en el aire, el sonido de fricción de telas en el aire y la ráfaga de esa luz verde paso por centímetros lejos de ella.
Alice maldijo la mala puntería.
— Ah, pero si es Severus. Creímos que no volveríamos a verte. Incluso nuestro señor Tenebroso consideró tu muerte.
Hubo un silencio.
— Al contrario que ustedes, uso muy bien mi tiempo y he cumplido con mi labor con nuestro señor Tenebroso. Así que no les debo ninguna explicación sino a mi señor. - la voz del recién llegado era desdeñosa, desapegada, casi cínica .
Se escuchó una risa socarrona.
Alice deseo que dejarán de charlar y la matarán de una vez. Dejo salir un quejido para que supieran que ella estaba viva y terminaran rápido su diversión
— Obra tuya, me imagino Macnair. – dijo el que tenía ese tono de aburrimiento y desdén.
— Goyle y Avery ayudaron con algunas ideas – dijo la voz de su principal torturador.
Tal vez, pensó Alice, si les digo que continúen su fiesta de té para después, logren matarme.
Dejo salir otro sonido entre dientes, quiso moverse pero algo se lo impedía. Tal vez era porque sus músculos ya estaban tan agarrotados de ser sometida a ese destello rojo en ella, que ya no podía ni levantar un dedo.
— ¿Tal vez quisieras hacer los honores? - le ofreció su torturador
— No. Ni siquiera vale la pena lanzarle el Avada Kedabra, su muerte llegara por si sola. Pero si quieres desperdiciar tu magia con esta … basura muggle, adelante. Nadie te impedirá tu infantil juego.
Escucho unos pasos alejarse y después el sonido de un escupitajo que le cayo en su muslo y la voz de su torturador hablo con desprecio.
— No, ya escuche los gritos de esta perra por mucho tiempo. Lo mejor será que los incinere para que no haya rastros aunque no estaría tan mal empezar a dejar caer algunas semillas de terror en los muggles.
— Claro y de paso puedes colocar un letrero con tu firma así , cuando los planes del señor Tenebroso sean expuestos, tendrá a quien castigar por tal estupidez. – la voz del otro hombre destilaba sarcasmo y superioridad. – Estamos en un cementerio ¿no es así Macnair? Hay tumbas por doquier , usa tu cerebro e imaginación ¿quieres?
Alice quería protestar por la injusticia de ese hombre. Era lo más cruel que le había sucedido hasta ahora. Ese hombre le habia negado la oportunidad de morir de una vez por todas dos veces y la condeno a ser enterrada con vida presa de un sufrimiento horrible, obligada a pasar sus últimos instantes bajo tierra.
Tal vez por la furia creciendo dentro de su pecho, que Alice abrió los ojos, moviendo con esfuerzo su cabeza en dirección al hombre de voz desdeñosa para obtener una visión del el, decidida a grabar en su memoria a fuego su imagen, jurándose a si misma que lo perseguiría hasta los confines del infierno cuando su hora llegara. Si existía un mas allá, atormentaría a este hombre hasta el fin de los tiempos.
El hombre estaba de espaldas a su torturador quien movía su varita a una dirección al este, su capa ondeaba con el viento al igual que las hebras opacas de su cabello, ladeo la cabeza en su dirección y los ojos negros del hombre conectaron con los suyos ,ardiendo de rencor y odio.
Capto un movimiento extraño e imperceptible debajo de la túnica del hombre y Alice quedo paralizada, no por voluntad sino por una fuerza externa. Sus pulmones se comprimieron de manera dolorosa y el poco aire que podía entrar en su cuerpo se extinguió. Alice abrió los ojos con terror, su cerebro luchaba por no apagarse y sus parpados parecieron cerrarse con pegamento .
Lo ultimo que Alice sintió fue que flotaba y luego caía bruscamente en tierra humeda, luego un peso muerto sobre ella y la tierra sobre su cara.
Alice gritaba en su interior, se desgarraba la garganta y arañaba pero era inútil. Moriría de la peor manera solo por ser testigo de una secta pagana diabólica. La curiosidad, al final encerró , asfixio y mato al gato.
Su ultimo pensamiento coherente antes de sumergirse en la nada fue que se perdería el cumpleaños de su padre e iba a ser el peor día del resto de su vida. Al menos Meredith estaría para el y rezaba porque su padre no la buscara.
Al menos, su único consuelo, era que Edward estaba con ella y nunca más lo dejaría como él no la dejo a ella y lucho hasta el final por ella.
La oscuridad la engulló.