Capítulo 25: Confrontación
(POV Katniss) El cielo nocturno mostraba el recuento de los caídos, y el rostro del chico del 5 se proyectaba en la soledad. Un escalofrío me recorrió. Solo pude mirar el arco recargado en la pared; mi mano se cerró en automático. ¿Yo lo maté? Imposible. Solo le disparé en la pierna. ¿Y si le di en una vena, provocando una hemorragia? No, no puede ser. Cuando nos fuimos, solo se quedó ahí. Estaba vivo cuando nos marchamos. Yo maté a alguien. Sentí el estómago revolverse con rapidez ante la idea. Entonces, una mano me tomó el brazo ligeramente. Seguí el tacto para encontrarme con Peeta. No dijo nada. Solo me dio un leve apretón, como si entendiera lo que pasaba por mi cabeza. —"Estoy bien"— dije, intentando recomponerme, aunque mi voz salió un poco quebrada. Él bajó la vista un segundo antes de acariciarme el brazo y asentir, soltándome para caminar hacia Rue. El calor de su mano se quedó unos segundos en mí. Pero aun así, el malestar no se fue. Solo se quedó ahí, un vacío pesado y real en el estómago. Mi mano tembló ante el recuerdo de la flecha que solté. En algún momento tenía que pasar. Me dije a mí misma. —"Peeta… aún me duele la cabeza"— el murmullo débil de Rue me sacó de mi mente, regresándome al problema principal. Me giré para ver a Peeta acariciar su cabeza y darle esa mirada cálida. Como si todo fuera a estar bien, aunque fuera una mentira. —"Sí, lo sé, Rue. Tu brazo se infectó, pero tranquila, mañana tendremos la medicina para ayudarte, ¿sí?"— le aseguró mientras con un pedazo de su chaqueta le quitaba un poco de sudor de la frente, sonriendo levemente. —"¿Y K-Katniss?"— preguntó, y el malestar en mi estómago se duplicó. Me acerqué, poniéndome a un lado de Peeta con una sonrisa forzada. Sentí como si me estrujaran el corazón cuando ella me devolvió la sonrisa, como si no estuviera al borde de la muerte. —"H-Hola"— dijo a duras penas. Mi mano tomó la suya, dándole un leve apretón. No puedo dejar que muera. —"Necesito que comas un poco, Rue. Para que puedas recuperar fuerzas"— le mencioné. Peeta se levantó, fue directo por los últimos trozos de liebre y comenzó a calentarlos en el fuego. —"Realmente… no tengo hambre"— me respondió, cerrando un ojo y haciendo una mueca cuando se movió un poco. —"Sí, lo sé, Rue, pero necesito que lo hagas"— le respondí con seriedad. Ella pareció dudar un segundo, pero asintió justo cuando Peeta me tendió el plato para ponerse detrás de ella. —"Te voy a levantar un poco. Tal vez duela, pero sé que eres fuerte y lo podrás aguantar"— intentó bromear, y funcionó porque ella solo negó con la cabeza, con ese brillo en sus ojos ya más manchados de amarillo. El —"¡Awh!"— que soltó cuando Peeta la colocó sobre su pecho, sentándola. Su respiración se hizo pesada, su rostro, una mueca de dolor contenida. Maldita sea, ¿por qué Haymitch no manda nada más? Mi mano se estiró con una pequeña porción para que masticara, y parecía ser un mundo para ella hacerlo. No sé cuánto duramos en silencio, alimentándola con lentitud hasta que comió una pierna entera, y Peeta la recostó otra vez sobre el suelo. No sin antes otro gemido de dolor de su parte. Y para mi impresión, comenzó a arrullarla para que regresara a dormir. Realmente se preocupa por ella. La idea solo hizo que me sintiera peor por la discusión de hace unas horas, donde le recriminé que no parecía importarle. Esta arena está volviéndome loca. Empuje la idea. Para ver a Rue regresar a dormir. Mi mano se estiró por sí sola mientras dejaba la comida en el suelo. Toqué el brazo de Peeta, para tirar de él, haciéndole una seña con la cabeza para que me siguiera. Él le dio una última mirada a Rue para seguirme afuera. Sentí su presencia detrás de mí de una manera ya natural. Casi como si fuera lo normal. El olor a humedad y tierra me relajó, seguido de los sonidos de insectos y animales nocturnos en el bosque. Estando a una distancia segura, me giré para encararlo: —"¿Por qué Haymitch no ha mandado nada más? Necesitamos medicina, aunque sea para frenar la calentura"— saqué mi frustración rápidamente. —"Yo también estoy pensando lo mismo y no sé cuál será el problema. Él mismo dijo que tenía fila de gente besándole el trasero"— me respondió sin dudar, lo cual me calmó por un instante. Pensé que tal vez había un plan detrás. —"Algo debió pasar, los precios de los artículos deben estar arriba ahora que solo quedamos ocho, pero aun así…" — Paró como si algo lo hubiera golpeado, ganando mi completa atención. Ahora, ¿qué? —"¿Qué es, Peeta?"— le pregunté, acercándome a él, cruzando mis brazos en un intento de protegerme de peores noticias. Lo vi abrir la boca varias veces, como si buscara la manera de decirme algo. Pero cuando estaba a punto de decirle que fuera claro. Hablo. —"No, no es nada. Lo más seguro es que Haymitch esté siendo… Haymitch"— soltó de repente, haciéndome fruncir el ceño. ¿Pero de qué demonios está hablan—? Paré un segundo. La mirada que me estaba dando era como la que daba cuando hablaba… de su hermano. Solté un suspiro. Lo que faltaba. Se me había olvidado por completo que no podíamos hablar aquí como en la azotea. Pero ahora me doy una idea de lo que estaba pasando. —"Tenemos que mantenerla fuerte"— dije, cambiando de tema. No habíamos hablado aún de mañana y, en mi interior, sabía que tendríamos una discusión por esto, y sería mejor ahora. —"Sí, no está tan mal como pensé"— me respondió, viéndome fijamente, como si esperara que yo sacara el tema. Bien, que así sea. —"Mañana yo iré y no pienso discu—" —"Está bien, es buena idea"— me interrumpió, dejándome con la palabra en la boca. Espera. ¿Qué? Un extraño malestar se formó en mi pecho. Y no entendía por qué, si esto era lo que quería. —"Ya te lo dije, Kat"— comenzó a decir, dando un paso hacia mí. —"Ya no camino solo, tú estás a mi lado. Si quieres ir, yo no me opondré"— terminó, dejando solo un paso entre nosotros. Sus palabras me golpearon de una manera que no era normal. El sentimiento de que él me veía realmente regresó. A veces no sé cómo sentirme o cómo llamar lo que surge en mí. Y me da miedo… —"Vamos"— dijo, estirando su mano. —"Hagamos turnos para cuidar a Rue y poder descansar para mañana. Lo necesitaremos"— invitó. Mi cuerpo reaccionó solo, tomando su mano y entrelazando nuestros dedos como si ese fuera el propósito de nuestras manos. Ya no es solo gusto o refugio, es algo diferente y no sé si quiero descubrir qué es… Ahí quedó mi pensamiento mientras caminaba con él de vuelta a la cueva. (POV Peeta) Golpeé suavemente el fuego para mantenerlo vivo. La respiración suave de Rue y Katniss era el único sonido en la pequeña cueva. Habíamos pasado la noche turnándonos para cuidar a Rue. No hubo más discusiones ni pláticas sobre hoy. Me incomodaba que ella fuera, pero no podía hacer nada si se empeñaba en ir. Solo tengo que cuidarla mejor. Es todo. No puedo decidir por ella, pero sí puedo darlo todo para protegerla. Mis manos buscaron los cuchillos de Clove y comencé a afilarlos. Tengo que estar listo para todos los posibles resultados. Quedaban Clove, Marvel y Finn. Thresh solo y la chica pelirroja igual sola. Estábamos en desventaja. Clove y compañía controlaban la zona de la Cornucopia, y podrían tender una trampa eficiente, esperándonos. La única ventaja que teníamos era que quizás no sabían del veneno de Glimmer y, por ende, que estábamos desesperados. Finn podría decirles que somos completamente autosuficientes. Eso podría darnos la ventaja de hacerles creer que no necesitamos lo que sea que ofrezcan en la fiesta. Puede ser cualquier situación y a la vez ninguna. No importa el plan siempre terminan las cosas de otra forma. Lo mejor sería, sin importar la situación, separarme para que Clove y Marvel fueran detrás de mí. Dejando el camino libre a Katniss. Dudaba que la chica pelirroja o Thresh atacaran a Katniss gratuitamente. No son suicidas y dudo que quieran tratar conmigo. Y Finn era… Finn. Podía defenderse, pero no más. Y sé que Katniss no le haría daño. Todo sería más sencillo si… Negué con la cabeza ante la idea, pero un escalofrío me sacudió desde la espalda, y el pitido llegó a mis oídos cuando la voz retumbó en mi cabeza. ~Mátalos a todos y deja de jugar al héroe… Solo la quieres extraer a ella. Solo acábalos como te enseñé~ La voz pesada de Vander resonó con fuerza, como si quisiera abrir una puerta, una que yo sostenía con todas mis fuerzas. No. ~Sí~ No. No voy a hacer lo que quieres. ~Oh, lo harás. ¿Sabes por qué, chico de oro? Por ella~ —"¡Sal de mi cabeza!"— Sin pensarlo, el cuchillo salió disparado de mi mano con fuerza, rebotando en la pared con un sonido seco. Mi respiración se hizo pesada. —"Peeta…"— La voz a mi lado me hizo girar, solo para encontrarme con unos ojos grises que me miraban fijamente mientras se levantaba lentamente. En automático, cerré los ojos, frustrado y cansado. Soy un desastre. —"Está todo bien. Perdón por despertarte"— solté bajamente mientras me ponía de pie para retomar el cuchillo del suelo. —"Está bien"— la escuché decir. Cuando me giré a verla bien, ella apuntó a la entrada. —"De todos modos, ya amaneció"— terminó. Y justamente "ese" naranja del amanecer comenzó a iluminarla, dejándome clavado en mi lugar. Mis dos cosas favoritas juntas. Y por un momento todo fue perfecto. La cueva, la condición en la que estábamos, el hecho de que estuviera recién levantada... nada le quitó lo hermoso. Todo estaba en su lugar. Sería absurdo, pero creía firmemente que podía vivir solo con esto. —"¿Qué?"— me preguntó ella, ladeando la cabeza. —"Nada"— comencé a decir, y vi cómo ella me miró fijamente, como si ya supiera lo que iba a decir. —"Solo disfruto de…"— hice una pausa cuando ella rodó los ojos. Una sonrisa ladeada acaparó mi cara —"... Tu hermosura. Es todo"— completé, dejándola con los ojos abiertos. Y después de lo que pareció una eternidad viéndonos fijamente, ella reaccionó, moviéndose un poco torpe y tomando su arco. —"I-iré a cazar. Regreso en un segundo"— soltó apresuradamente, saliendo. Golpeé el cuchillo contra mi palma, solo para asentir. Pero la sonrisa no se fue de mi cara en ningún momento. Hasta que llegó el silbido de Rue. Eso borró la sonrisa de golpe. Me acerqué a ella, que ahora se veía aún más pálida. Seguía respirando con dificultad y su condición había empeorado demasiado durante la noche. Había perdido todo color en el rostro y la mancha morada ya casi alcanzaba el cuello. Apreté los dientes con fuerza; ella no merecía esto. Una niña dulce como ella no merecía sufrir así. Una sonrisa cansada se me escapó. ¿Y de cuándo acá los niños buenos no sufren en Panem? —"P-Peeta"— La frágil voz de Rue me hizo enfocarla, quitando la amargura de mi cara. Me agaché para sostener su mano. Abrió sus ojos ya amarillentos y parecía no poder enfocarme del todo. —"Tranquila, todo estará bien. Ya vamos por la medi—" —"N-no…"— me interrumpió, soltando un fuerte suspiro —"... Mientas-s"— sus ojos cafés me buscaron, ya húmedos. —"No miento, Rue, vamos a conseguir esa medicina"— le respondí, llevando mi mano a su cabeza, acariciándola y sosteniéndole la mirada. Así tenga que destripar a Marvel con mis propias manos. Esperé su respuesta, pero no llegó; solo se quedó ahí viéndome. Hasta que sentí su leve apretón en mi mano. Tan pequeño y débil. —"Eres…"— comenzó a decir. Un mentiroso. Fue mi único pensamiento, y era verdad, lo era. Porque no podía asegurarle que la tendríamos. Fuera a tiempo o no. —"... Una-a buena persona, P-Peeta"— soltó por fin, pesadamente. Todo mi cuerpo se quedó duro, mi mente se vació en esos ojos cafés que me veían con tanta honestidad que me quemaban. ¿Qué? Y entonces el vacío se llenó de odio y enojo, como lo fue toda mi vida. Abrí la boca, la cerré. Parpadeé con incredulidad. Pero ella solo me sonrió, una sonrisa pequeña y real, terminando de destruir lo poco que quedaba en mí. Apretó mi mano antes de cerrar los ojos, regresando a dormir. Dejándome así, viéndola, con mi mano sosteniendo la suya. ¿Por qué? ¡¿Por qué siempre soy yo el que termina perdiendo?! (POV Katniss) Todo había pasado tan rápido, el almuerzo. Mi estúpido gesto de limpiarle la boca a Peeta. Y ahora esto… Sentí las manos de Peeta atrayéndome hacia él. Pero a la vez, mi mente estaba en blanco viendo a Rue quedar inconsciente una vez más. Después de vomitar lo poco que había comido. Su brazo ya estaba completamente morado y ahora esa línea misma subía hacia su cabeza. Simplemente, eso apagó cualquier cosa en mi cabeza. La voz de Peeta era un murmullo lejano, que llegó a mí cuando sus manos tomaron mi rostro, obligándome a verlo. —"¡Katniss, tenemos que irnos ahora, si queremos regresar a tiempo!"— Terminé de escuchar su voz agitada que me sacó de mi aturdimiento. ¿Irnos a dónde? Rue… Él me dio un tirón, levantándome y entregándome el arco y las flechas. Me quedé viéndolas perdidamente. La medicina. Fue ese pensamiento el que me hizo regresar a la realidad. Me colgué las flechas para caminar a la salida, pero mi cabeza regresó a Rue. Regresaremos, Rue. Solo aguanta un poco más. La mano de Peeta se cerró sobre la mía y comenzamos a correr a través del bosque. Mi mirada subió para ver el sol casi en su punto más alto; faltaba poco para que comenzara la "fiesta". Nuestros pasos eran apresurados, pero coordinados. Aun así, si no fuera por la mano de Peeta, me habría estampado contra un árbol o caído. Mi cabeza seguía zumbando con el vómito de Rue, sus ojos amarillos. Simplemente, no podía dejar ir el sonido, la imagen. No me di cuenta de cuánto duramos corriendo hasta que Peeta paró, obligándome a verlo. Él parecía buscar algo. Su mirada era afilada, como cuando tomó de rehén al chico del 3. Él se giró a verme: —"Bien"— comenzó a decir, mirándome fijamente. —"Clove lanzó dos cuchillos, eso la deja con tres más. Marvel tiene la lanza y Finn una daga. Tenemos ventaja por el arco"— hizo una pausa viéndome. Asentí para que supiera que lo escuchaba. Sentí mi mano temblar, obligándome a apretar el arco. —"Obviamente, no saldrán a campo abierto. Así que esto se volverá un juego de cazar al ratón. Pero no podemos jugar, no tenemos tiempo"— vi cómo levantó la cabeza un segundo y un malestar me llenó el estómago. Levantó sus manos, poniéndolas en mis hombros, y el malestar empeoró. Esquivó mi mirada un par de veces. Cuando pensé que hablaría de nuevo, lo único que hizo fue poner su boca contra la mía. Sus manos subieron para tomarme de las mejillas. Mi mente se nubló y solo pude tomar su mano sobre mi mejilla, cerrando los ojos. Se separó, dejando un frío que odié al instante. Sentí su frente tocar la mía, forzándome a ver ese mar azul lleno de calor, pero también vi la duda, y el malestar regresó. ¿Qué quiere hacer? (POV Prim) Mi mano se cerró sola en un puño mientras veía a mi hermana mirar con duda a Mellark. Arrugué mi nariz por el beso, pero ya sabía que debía ser parte del plan de Katniss. Y lo más importante es Rue. Mellark comenzó a decir algo que no se escuchaba, sin soltarla, con la mirada fija en ella. —"¿¡Por qué no se escucha!?"— alguien gritó en la plaza abarrotada. Y le siguieron más gritos. Pero yo me quedé fija en Katniss, que ahora abría los ojos y comenzaba a negar con la cabeza, intentando decirle algo, pero Mellark solo la interrumpió. —"¿Qué demonios están hablando?"— soltó Gale, mordiéndose una uña. Su mirada pasaba de Mellark a Katniss, llena de desconfianza. Mamá dio un paso hacia adelante con el paraguas fuertemente agarrado, su mirada también perdida en la pantalla. Mi hermana comenzó a decir algo con fuerza, su rostro era una mueca. ¿Pero qué está pasando? Pero nuevamente Mellark la tomó de las mejillas, callándola. Y relajando su mirada, su rostro le dijo algo. Vi a mi hermana abrir y cerrar la boca como si no supiera hablar. No confíes en él, Katniss, sea lo que sea que te diga. —"Yo creo que Peeta va a hacer de carnada"— dijo Vick, lo que me molestó. No es así, Vick. No puede ser así, no seas tonto. —"No, Vick, lo más seguro es que quiera usar a mi hermana de carnada y ella sabe que es una trampa"— le regresé, sintiendo la irritación subir por mi garganta. Me gané una mirada de su parte. Esperaba que me rebatiera o algo, pero solo bajó la cabeza. —"Prim tiene razón. No importa lo que hemos visto desde ayer. Lo más seguro es que ese Mellark solo esté preparando todo para intentar ganar, pero nuestra Katniss no es tonta. No se lo va a tragar. Después de todo, es la chica más dura del 12"— me apoyó Rory, ganándose un asentimiento de Gale. Pero haciendo que Vick solo bajara más la cabeza. —"Exacto, y mi hermana jamás podría estar con alguien como él. Solo es actuación. Le va a ganar en su propio juego, ya verás, Vick"— terminé de sacar mi irritación. Solo vi cómo los pequeños hombros de Vick se tensaban. Un murmullo salió de él. ¿Qué? —"¿Qué dijiste?"— le pregunté ya irritada completamente por su actitud. —"¡Dije!"— gritó de repente, volteando a verme —"¡Que el gemido de tu hermana de ayer dice lo contrario!"— terminó de gritar con sus dos manos cerradas, igual que sus ojos. Y en ese momento mi boca se abrió tanto que pensé que se me iba a romper la mandíbula. El~Ah~que hizo mi hermana ayer me golpeó. Pero lo peor fue ver la cara en blanco de Mamá, y a Gale a punto de desmayarse, sosteniéndose de Rory, que cerró los ojos como si quisiera borrar algo de su cabeza. El jadeo de Daisy, completamente roja con las manos en la boca, viendo a Vick como si no fuera su hijo. Y los murmullos morbosos de todo el mundo. Trágame tierra. Vick me señaló de manera acusadora: —"¡Yo sé que tengo razón y tú vas a ver que sí!"— volvió a gritar. Sin dejarme de apuntar. Parpadeé una vez. Dos veces. Tres. Mi cabeza no podía procesarlo. Todos veíamos a Vick. Toda la plaza se quedó en silencio completo después de su último grito. "Oye, ese no es el hermanito menor de Gale", "Sí, creo que se llama Vick", "¿Por qué gritó eso? No se supone que su hermano es el amor de Katniss", "¿Al que se refería Prim en la entrevista?", "Sí, quién más, solo la veía con él a cada rato", "Oigan, el niño tiene un punto válido. Katniss parece disfrutar mucho de la 'actuación', ¿no creen?", "Tal vez le gusta el monstruo Mellark", "Les dije que caería en sus encantos". Los susurros regresaron con fuerza; sentí mis ojos húmedos. No, mi hermana no es así, ella es… buena persona. Ella no puede querer a alguien como él. Abrí la boca para gritarle a Vick que era— —"Entonces parece ser que estamos en otra encrucijada. ¿Cómo vamos a resolver esto?"— La voz de Mellark en la pantalla hizo que todos giráramos hacia ella. Él estaba parado frente a Marvel y Finn. A su lado estaba Thresh con una espada curva extraña. A Finn le temblaban las piernas con su daga fuertemente agarrada. En cambio, Marvel parecía que intentaba explotar a Mellark con la mirada. Y este último lucía tranquilo, pasando su mirada lentamente de uno en uno hasta detenerse en Finn, que tragó en seco. ¿Pero qué... (POV Haymitch) … Maldición. Toda la jodida discusión de hace rato para esta tontería. ¿Qué diablos hace el chico? El plan era simple. Se suponía que Peeta salía, se exponía, atraía a Marvel y Clove. Katniss disparaba si era necesario o se colaba por la medicina y ya. Fin de la historia. Pero no. Peeta ve la estúpida trifulca entre Marvel, Finn y Thresh y decide hacer una entrada triunfal. Sale caminando como si estuviera paseando al perro. Con esa estúpida sonrisa de superioridad. Como si tuviera el puñetero control de todo. Me agarré la cabeza sin darme cuenta cuando empezó a hablar. Mi mirada pasó a la mocosa que se colaba despacio por detrás, aún en la maleza. Quizás esté buscando un ángulo decente. Aunque sé que no disparará a matar porque sí. No es su estilo. Y esa es su maldición, esa moral. No es una asesina. No como Peeta, al que no le tiembla el pulso ni un segundo al abrir a alguien. Effie a mi lado tiene las manos tan apretadas que parecen a punto de sangrar, sin despegar la mirada de la pantalla. Los dos sabemos que este es un punto de no retorno. Este podría ser el final. Cualquiera puede ganar. —"Finn, camarada, da gusto ver que tu nuevo equipo te alimenta"— soltó Peeta cantarinamente, señalando con un cuchillo. Su voz de chico amigable no hacía justicia a su mirada, que volvía a ser ese vacío que te pone los pelos de punta. Y la reacción de Finn, dando un paso atrás, lo dice todo. —"¿Oh, vamos, ni un hola?"— le preguntó, girando el cuchillo. —"¡11! Piensa bien, si lo atacamos ahora, aquí entre los tres, no habrá mejor oportunidad de acabar con él. Piensa en los beneficios"— lo interrumpió Marvel sin dejar de ver a Peeta. No, no, no. Me levanté inconscientemente. —"Marvel, tú dijiste que yo—" —"¡Cállate, 12! No tenemos tiempo para estupideces. No me importa quién lo mate, solo lo quiero muerto"— silenció Marvel a Finn, que ya tenía una vena marcada en el cuello. Esto es peor que una maldita trampa. Vi a Thresh desviar los ojos un segundo. Lo está pensando, maldición. Sentí a Effie ponerse de pie a mi lado, su mano tomando la mía, que se cerró en automático, como si fuera lo único que me anclaba a la realidad. —"¡Wow! No te preocupes, el sentimiento es mutuo"— le regresó Peeta con acidez. Entonces el¡Crack!resonó con fuerza. Mi mirada enfocó el origen del ruido, para ver a Katniss parada con el arco en alto, y a unos metros, Clove, que no la veía. Todo se congeló. Solo vi la cabeza de Katniss girarse lentamente a un lado para encontrarse con la mocosa del 5 que había pisado una rama. Y a su vez, Clove girando la cabeza para ver a Katniss. Y así se quedaron, viéndose. Analizándose. Casi podía tocar la tensión en el aire. Mis ojos se movían rápidamente. Entre la imagen de la estática Katniss y Peeta girando el cuchillo en su mano. ¡Vamos, hagan al—! El cuchillo en la mano de Peeta salió disparado hacia Marvel, rebotando en su pecho, tirándolo por el impacto. Mientras que la mano de Katniss soltó la flecha, tirándose al suelo cuando el cuchillo de Clover pasó por encima de su cabeza. Y la mocosa del 5 que arruinó todo salía disparada hacia el claro, directo a su “regalo” sin duda. En cambio, Peeta ya estaba atacando a Thresh, que paró el cuchillazo con su propia espada, solo para ser pateado en el pecho, haciéndolo caer. Finn cargó contra mi chico con la daga en alto, haciendo que Effie soltara un rápido: —"¡Cuidado!"— que yo me tragué. Y como si el chico pudiera escucharla, se giró justo a tiempo para desviar el ataque con su mano, dejando a Finn completamente abierto. Estrellando su puño en un¡PAMF!que me hizo cerrar un ojo, mandándolo directo al suelo. Eso debe dejarlo inconsciente. Ya no te levantes maldita sea. Pero no dio tiempo a más, cuando Peeta comenzó a esquivar las estocadas de Marvel hacia su cabeza. Por cada estocada, yo y Effie brincábamos inconscientemente. Me sentí ahogar cuando la lanza pasó muy cerca de su mejilla, cortándola. En cuanto la poca sangre salió, sentí el temblor en la mano de Effie, que aún sostenía con más fuerza que antes. Peeta atrapó la siguiente estocada con su mano izquierda, inmovilizando a Marvel en su lugar. Se vieron un segundo frente a frente. De reojo, vi detrás de Peeta a Thresh, que intentaba flanquearlo. El grito se murió en mi boca cuando, nuevamente, Effie expulsó el: —"¡DETRÁS DE TI!"— señalando la pantalla con fuerza mientras saltaba. Peeta tomó la lanza con su otra mano también, tirando con fuerza bruta de la misma, cerrando la distancia con Marvel y, al mismo tiempo, obligando a Thresh a cubrirse de la punta que iba directo a su pecho con su espada, haciéndolo retroceder. ¡BIEN! Mi mano se estrelló contra el escritorio. Vi al chico levantar su mano, cubriendo el puñetazo que iba directo a su cara para patear la rodilla de Marvel al mismo tiempo, obligándolo a arrodillarse, y lo tomó del cuello de su playera, jalándolo, llegando el¡DRAK!de su cabeza hundiéndose contra su nariz. ¡ACÁBALO! ¡YA! —"¡AHHHHHHHH—" El grito de Finn interrumpió, mientras volvía a cargar contra Peeta, fue detenido después de que diera un paso hacia atrás en el último segundo, haciéndolo chocar contra la lanza con un¡BOINK! ¡Ya quédate en el suelo, joder! Mi puño se levantó otra vez, cuando Thresh reapareció, intentando un tajo horizontal. Pero Peeta, el muy cabrón, se agachó. Una puta bestia, le terminó de arrebatar la lanza de la mano a Marvel y rodó en el suelo hasta posicionarse lejos de los tres. Se levantó para encararlos de nuevo. Lento, casi robótico. Su cara era una jodida página en blanco; sus ojos, un vacío que parecía tragarse la luz. Brillaban, el muy bastardo. A mi lado, Effie jadeaba, con el pecho agitándose por todo el espectáculo. Hasta yo tuve que calmar mi respiración. Maldición, chico. Sabía que eras bueno, pero esto... esto es distinto. —"Bien, basta de juegos"— soltó, y seguidamente lanzó la lanza de Marvel hacia una dirección completamente opuesta a ellos. ¡¿PERO POR QUÉ MIERDA TIRAS TU ARMA A LA NADA, IDIO—?! ¡BOOOM! Silencio total. La cámara cambió al instante. Mi boca se abrió. Al mismo tiempo que el —"¡¿QUÉ?!”— de Effie llenó toda la maldita sala. Ahí estaba la chica del 5 con la lanza empalada en la espalda, tirada en el suelo. Su mano estirada, a solo unos pasos del podio donde estaban los regalos. Sin vida. Pero… ¿C-cómo? ¡¿Cuándo?! ¡¿CÓMO CARAJOS LA VIO ENTRE TODO EL CAOS?! La cámara cambió nuevamente a Peeta, que veía fijamente a Marvel, que sangraba por la nariz, la mirada fija en la pobre chica. Luego a Finn, que tenía una mano en su mejilla; la daga se le resbaló entre los dedos. Por último, miró a Thresh, cuya cara era una mueca indescifrable, como si aún no creyera lo que acababa de presenciar. Y sin más se lanzó contra ellos, como si él tuviera la ventaja y no al revés. Me dejé caer en el sillón, jalando Effie conmigo. Están perdidos. (POV Prim) Sentí cómo el piso tembló después de que todos en la plaza diéramos un pequeño brinco, cuando el cuchillo pasó a centímetros de la cabeza de Katniss. Ella estaba ahora en el suelo, cubierta por un tronco caído. ¡Muévete, Katniss, corre por favor! La pantalla la mostraba solo a ella, siguiendo con la mirada a la niña con cara de zorro, que corría tan rápido como sus piernas podían hacia la Cornucopia. —"¡Eres una perra, maldita, casi me sorprendes!"— se oyó el grito de la lunática del 2 a lo lejos, seguido de una risa que me congeló la sangre. Mi mano se aferró al vestido de Mamá, por miedo a caerme. Toda la discusión con Vick se desvaneció de mi cabeza. Ahora lo único que me importaba era que Katniss saliera de ahí, rápido. No juegues a su juego, hermana. Solo vete. —"¡Sabes, Glimmer era una estúpida. Me alegro de que esté muerta!"— Su voz hacía que Katniss girara a varios lados a la vez, ya que parecía rebotar en los árboles. Mi pierna empezó a temblar. Vi a mi hermana cerrar los ojos un segundo, suspirando, para abrirlos y salir corriendo hacia un árbol. El¡THUNK!del cuchillo clavándose en la madera justo donde estaba la cabeza de Katniss me hizo ahogar un chillido. De reojo, vi a Gale dar un paso hacia adelante como si quisiera saltar a la pantalla. Sus manos eran dos puños, con los nudillos blancos. En cambio, Rory tenía las manos juntas. Volteé a ver a Mamá; sus ojos estaban rojos, sus dedos apretados al paraguas. —"¡AH!"— El rugido salido de cualquier lado en la pantalla hizo que todos en la plaza se sobresaltaran. —"¡¿Solo sabes correr o qué?!"— volvieron los gritos de la lunática. "¡Tiene que defenderse ahora mismo o si no estará acabada!", "¡Cómo demonios piensas que lo haga si no la puede ver!", "¡No lo sé, pero tiene que hacer algo!". Los gritos llenaron el lugar. Vi a Katniss acomodar una flecha en el arco y, con la mirada más afilada que jamás le había visto, comenzó a deslizarse. De la nada, se detuvo. Un ruido pequeño se escuchó a un lado. Sus ojos se abrieron al instante. —"¡CUIDADO, HIJA/KATNISS/EVERDEEN!"— El grito mezclado de todos resonó con fuerza cuando, como un animal salvaje, apareció de entre la maleza la chica del 2 con el cuchillo en alto, directo a la cabeza de Katniss. Sentí mi corazón pararse mientras mis manos subían a mi rostro. Katniss alcanzó a moverse en el último segundo; el cuchillo raspó la corteza del árbol. El movimiento la hizo soltar la flecha, para acomodar un puñetazo en el estómago de la niña del 2, que no se inmutó y comenzó a lanzar cortes sin parar que mi hermana muy apenas conseguía esquivar o bloquear con su arco. —"¡Esta vez no te escaparás!"— gritó antes de brincar sobre Katniss, el cuchillo apuntando a su pecho. ¡NO! Chillaba para mis adentros. Katniss puso el arco como barrera, pero la del 2 se dejó caer haciendo más peso en un intento de clavar el estúpido cuchillo. —"¡KATNISS!"— Llegó el grito de Gale, que ahora era sostenido por su Madre, pues parecía completamente fuera de sí. Sentí mis lágrimas bajar, apretando más fuerte el vestido de Mamá. Pero cuando parecía que por fin se daría por vencida, Katniss estiró su mano, tomando una roca del suelo y estrellándosela directo en la sien. Se la quitó de encima. —"¡Sí!"— nuevamente el grito ahogado de todos en la plaza retumbó. La dejó aturdida, porque muy apenas podía mantenerse de pie. Katniss soltó el arco para taclearla como una lanza. Y, ya en el suelo, la golpeó directo al ojo izquierdo. ¡Ya la tienes! Por más que mi estómago se revolviera por ver a mi hermana así, haciendo esto, no podía evitar celebrarlo. "¡Tiene que acabarla ahora mismo!", "¡Sí, chica en llamas, no des tregua!", "¡Vamos, mátala ya!". Los gritos sueltos llegaron rápidamente y, cuando Katniss levantó su mano para asentar otro golpe, no pude evitar saltar. ¡Sí, termina con esto de una v—! ¡BOOOM! El cañón rompió todo en un segundo. Me sentí caer cuando Katniss volteó como si buscara algo. Como si lo buscara a él. Y su —"¡Peeta!"— fue lo que me confirmó mi pensamiento. Eso hizo que todo se quedara en un silencio sepulcral. Y todo empeoró cuando la del 2 la golpeó directo en la mejilla, haciéndola tambalear lejos de ella. Mi hermana se arrastró hacia atrás, aún perdida. ¡¿Por qué sigues dándole importancia a ese asesino?! ¡¿Por qué, Katniss?! Grité con todas mis fuerzas en mi interior. Sentí mis ojos arder por el enojo y la rabia. —"Ja, por un momento pensé que me tenías muerta de hambre"— soltó con burla la loca que se levantaba lentamente, al igual que mi hermana, que se quedó un segundo congelada. —"Qué pasa, 12, ¿tienes miedo por tu novio el convicto, eh?"— escupió. Odié, odié concordar con ella. "Es una estúpida, cómo la dejó ir por pensar en el asesino", "Les digo que ya cayó en sus encantos", "Tenía que ser de la Veta", "Su hermanita nos vendió humo en la entrevista", "Ya perdió su oportunidad, todo por un maldito que conoció hace unos días". Los murmullos eran como cuchillos, solo aumentando mi enojo y mi rabia. Vi cómo Gale bajó la mirada, su mandíbula apretada, negando con la cabeza. Rory solo lo miraba con una mueca quebrada. —"No, Katniss, ¿por qué te dejaste embaucar por un hombre como él?"— La voz pequeña de Mamá fue como un grito para mí, aunque solo yo pude escucharla. —"Qué sabrías tú de preocupación si solo te preocupas por ti"— soltó Katniss, bajando la mirada, con sus brazos caídos. No, Katniss, tú prometiste que regresarías. Tú dijiste que regresarías por tu paraguas, por mí, por Mamá. ¡Pelea, pelea por mí, por ti! Pero no importó cuánto grité en mi corazón, en mi mente; ella solo se quedó así. La risa de la otra, la del 2, llegó como respuesta. Se pasó la mano por la boca, limpiando la sangre y escupiendo a un lado, aun tambaleándose. Le apuntó con un dedo acusadoramente. —"¿En serio piensas que le importas? Eres más estúpida de lo que pensaba"— le dijo. —"¿Sabes por qué lo encerraron? ¿Eh?"— exclamó ella sin dejar de sonreír. —"Bueno, a este punto ya no importa, qué más da que te lo diga"— se respondió a sí misma mientras caminaba hacia Katniss. La sangre que bajaba de su cabeza por el golpe de la piedra era demasiada. —"Él… asesinó a sus padres. ¿Entiendes? Mató a su propia familia. ¿Qué crees que va a hacer contigo?"— soltó, desatando los murmullos en todos. ¿Q-Qué? —"Oh, Dios"— fue el susurro de Mamá a mi lado. Ahí fue cuando mi hermana por fin reaccionó, encarándola. Pero no dio tiempo para más. Sin pensarlo, la chica del 2 intentó golpear a Katniss, que paró el golpe en seco con su mano. La boca de la chica del 2 se abrió expulsando sangre y su mirada bajó, solo para encontrarse con su propio cuchillo, ahora hundido en su pecho, justo en su corazón. La mano de Katniss lo sostenía, temblando. —"Hija de p—" Katniss terminó de empujar el cuchillo, callándola. ¡BOOOM! Explotó cuando por fin cayó de espaldas. Completamente acabada.Confrontación
8 de diciembre de 2025, 2:03