Capítulo 26: El sonido que no terminó
(POV Katniss) ¡BOOOM! El detonar del cañón no borró la voz de la maldita de Clove en mi cabeza, a pesar de verla caer al suelo. ~Él… asesinó a sus padres…~ No, no puede ser. ~¿Entiendes? Mató a su propia familia…~ ¿Por qué haría eso? No tiene sentido. ~¿Qué crees que va a hacer contigo?~ Sentí mi pecho dar un vuelco. Me costaba respirar. Abrí la boca intentando que el aire regresara, pero no podía. El miedo me golpeó con una violencia cruda. Una vez más, parecía que no sabía nada sobre Peeta Mellark. ¿Y si ella mintió? ~Tú sabes que no, Catnip~ Me respondió la voz de Gale, que no escuchaba desde hace tiempo. Me provocó que el estómago se apretara. ~Al final, no soy más que una desgracia, un convicto, un inútil, un asesino~ Las palabras de Peeta en la azotea regresaron a mi mente. Un asesino. ¿A esto se refería? ~…Después de lo ocurrido en el año 71, tras los Juegos... El Presidente Snow, por su propia conveniencia, por un respeto selectivo hacia la 'paz', evitó que la información del caso se hiciera pública, dejando solo un rastro de especulaciones…~ Las palabras de Effie durante esa cena ahora caían en lugares que tenían sentido. Lo del 71… ¿Fue Peeta matando a sus padres? Él no haría esto sin un motivo. Sin una razón. Él… no es así. De pronto, mi mente se llenó de gritos. ~¡Asesino!, ¡Traidor!, ¡Monstruo!~ Fue un coro incesante de voces. Me hizo caer al suelo. La imagen de Peeta con una cadena en el cuello, caminando descalzo, con sangre bajando de su cabeza. Me hizo ahogar un jadeo. Por eso la gente del Capitolio lo odiaba tanto. Mató a dos de los suyos. Por eso es el traidor. Por eso su hermano lo quiere muerto. Cerré mi mano con fuerza. Ahora no sabía qué creer. Nada tenía sentido a este punto. Si esto era parte de un plan… No, yo solo estoy en medio de todo esto. Sus problemas son más grandes que yo e incluso que la arena. ¿Y si todo es un plan para salir de aquí con vida y me está usando? Negué con la cabeza, frunciendo el ceño al instante. Eso no tenía base ni lógica detrás; era demasiado rebuscado para un plan real. Si realmente mató a sus padres, yo debo confiar en que tuvo una razón real. Y si no... aun así, confiaba en él. Y sé que él confía en mí. Simplemente le preguntaré directamente. Cerré los ojos un segundo, alineando mi cabeza. Dejé ir las dudas, el miedo, y me concentré en lo más importante ahora mismo. Rue. Abrí mis ojos poniéndome de pie, dándome la vuelta para tomar el arco, las flechas y comenzar a correr hacia el claro. A la Cornucopia. Mi corazón golpeaba mi pecho sin descanso. Esperaba que Peeta estuviera bien. Y el primer cañón no fue el de Clove— ¡BOOOM! Sentí el suelo temblar debajo de mis pies, como si el cañón realmente hubiera sacudido la arena. Apreté el arco cuando me detuve de golpe al final de la maleza. Mis ojos se abrieron de par en par ante la imagen frente a mí. No... no puede ser. (POV Prim) La imagen cambió rápidamente de Katniss con la mirada perdida a Mellark, que sangraba de una mejilla. Mellark sostenía del cuello con la mano izquierda a Thresh, que lucía desorientado. Mellark tenía su atención perdida en el bosque. ¡No, regresen con Katniss, no me interesa qué está pasando aquí! Grité mentalmente mientras apretaba mi mano con fuerza cerca de mi pecho. La niña del 2 dijo que él mató a su familia. Eso es lo que Katniss necesitaba para por fin comprender qué clase de persona es él. Unos pasos se escucharon a su espalda cuando apareció Marvel sin camiseta con un chaleco negro, parecida a la armadura de los pacificadores. Mellark reaccionó al instante hundiendo su puño derecho en el estómago de Thresh, que se dobló llevando las manos a sí mismo mientras caía de rodillas al suelo. —"¡Maldito!"— rugió Marvel mientras soltaba un golpe seco contra la mejilla de Mellark, que solo dio un paso hacia atrás. Pero Marvel no paró. Lo golpeó por segunda vez, esta vez en el estómago, para terminar con otro golpe en la mejilla sangrante, haciendo que Mellark perdiera el equilibrio. Vi de reojo a Gale cerrar sus manos enfrente de él, su cabeza asentía levemente. Mi estómago se revolvió, no quería que nadie saliera lastimado, pero Mellark… —"¡Parece que lo tiene!"— El grito surgió en la plaza como si fuera algo bueno. Y los gritos de ánimo por Marvel llenaron todo el lugar. "¡Sí, se ve que ya está cansado!", "¡Vamos, chico del 1, termínalo!", "Si lo mata ahora mismo, Katniss tendrá más oportunidades de ganar", "¡Es verdad, tienes razón!", "¡Si un profesional no puede acabar con él, qué otra esperanza hay!" ¡Sí, vamos Marvel, tú pue—! Mi grito mental murió cuando Mellark paró en seco su nuevo intento de golpe con su mano izquierda, para con la misma darle un codazo en el pecho, y estirarla sobre su pecho para golpearlo en la cara rápidamente. Espera, ¿Q-qué? Marvel lució perdido un segundo hasta que el puño derecho de Mellark lo golpeó en el rostro, haciéndolo tambalear. Mellark dio media vuelta, pasando por el lado derecho para ponerse detrás de él y patear la parte trasera de su rodilla, obligándolo a arrodillarse. En mi mente ya escuchaba el cañón o un hueso romperse. Pero él solo giró nuevamente, ahora por la parte izquierda, tomando su cabeza ya enfrente de él y el ¡PLOK! de su rodilla contra la cara de Marvel dejó mi boca abierta. Sentí el pequeño brinco de Mamá a mi lado. La volteé a ver, sus ojos cerrados fuertemente. Negando con la cabeza. Susurró algo que no alcancé a escuchar. —"¡Mierda, eso debió doler!"— La voz rasposa de un minero rompió el silencio, disparando los murmullos. "Ya sabía yo que no iba a poder", "Ya digan que gana Mellark, al menos tendremos comida", "Esos movimientos no son normales", "Ni siquiera los profesionales se mueven así", "Debe de ser cosa de prisión o algo así", "No me sorprende, nada, el tipo mató a sus padres" Marvel cayó de espaldas, la sangre fluyendo de su boca y nariz, completamente fuera de sí. Pero mis ojos estaban puestos en Mellark. Su expresión estaba vacía, como siempre. Avanzó un paso, pero algo lo detuvo. Su mirada bajó para encontrarse con Finn, con un feo color morado en su mejilla, que lo sostenía de una pierna. Escuché cómo la plaza contuvo la respiración. —"No, mi niño"— La voz de la abuela Marsh me encogió el corazón. Ella sostenía sus manos entrelazadas fuertemente, sus ojos grises estaban húmedos. Finn, no seas tonto, suéltalo. Por más que me doliera lo que había hecho contra Katniss, no podía desearle la muerte. La abuela Marsh no se merecía eso. Mellark se le quedó viendo un segundo e intentó avanzar nuevamente, tal vez para acabar por fin con Marvel. Pero Finn no lo soltó, solo agachó la cabeza como si esperara un golpe. Y ahí fue cuando Thresh apareció nuevamente con su espada curva —que al parecer había recuperado— dando un corte sobre la espalda de Mellark. —"¡SIIII!"— Rugieron las voces al unísono en la plaza, incluso la mía. Pero ahí quedó todo porque Mellark ni siquiera pestañeó. Se giró al instante bloqueando el siguiente ataque de Thresh, atrapando su brazo derecho con la espada y enredándolo con su brazo izquierdo para estirarlo. Y sin más, dejó caer golpe tras golpe con su mano derecha en su pecho de manera brutal. Thresh bloqueó a duras penas, pero Mellark solo se giró, arrancando la espada de la mano y… ¡BOOOM! No supe qué llegó primero: si la explosión del cañón, el grito perdido de alguien en la plaza o… la cabeza de Thresh sobre el suelo. (POV Peeta) ~Así, muchacho. Vamos, termina con todos. Mi chico de oro~ El asco por la voz de Vander en mi cabeza fue tan fuerte como ver la cabeza de Thresh sobre el piso. Su cuerpo se desplomó enfrente de mí con un sonido que mi cerebro apenas procesó, mientras la sangre llenaba el pasto. Todo fue instinto. Fue como siempre. Algo fuera de mi control. Mis ojos se posaron en la cimitarra que dejaba caer las gotas rojas. ~Esto es lo que eres, Mellark. Nunca se te olvide~ La voz disparó mi corazón, que galopaba con fuerza, igual que mi respiración. Pero como llegó, así la apagué al instante, enterrándola en el fondo de mi mente, de mi pecho. No debía dejar que las emociones me controlaran; las cosas eran así y no podía hacer nada. Algo me obligó a levantar la vista, como si alguien me llamara. Y ahí fue cuando las emociones comenzaron a golpear la puerta como nunca lo había sentido. Todo por esos ojos grises que ahora me veían abiertos de par en par. Mi mandíbula se apretó al instante, al igual que mi mano sobre la cimitarra. Sentí mi expresión cambiar sola. La culpa comenzó a subir rápidamente por mi pecho. No hay dudas, no hay preguntas. Haces lo que se te pide sin cuestionar… Esas palabras se repitieron en mi interior, apagando todo nuevamente. La vi fijamente y, sin decir nada, levanté la cimitarra apuntando a la Cornucopia, hacia los regalos. —"¡No pierdas de vista lo más importante!"— le grité. Vi como si algo la hubiera recorrido el cuerpo entero. Se quedó mirándome fijamente. Estrujé la cimitarra, intentando regresarla a la realidad. Funcionó, porque de la nada giró la cabeza y comenzó a correr para tomar la bolsa. Su velocidad disminuyó cuando llegó al cuerpo de la chica del 5; la miró fijamente un segundo. Pero no paró, simplemente tomó la bolsa. Nuestras miradas se encontraron. Algo se rompió en mí por la expresión en su rostro. Con el poco control que me quedaba, le hice una señal con la cabeza para que se fuera. Ella simplemente no se movió y dio un paso para alcanzarme. Negué con la cabeza. "Vete", fue la palabra que mi boca formuló, pero que no se escuchó. Vi su mano apretar la bolsa. Bajó la cabeza antes de por fin ponerse en movimiento. La seguí hasta que desapareció en la maleza. Con ella se fue el resto de lo que me quedaba de humanidad. No sé cuanto me quedé ahí parado viendo por dónde se fue. Lo siento Kat… Me giré para encarar a Marvel y Finn. Marvel estaba hecho un desastre; la armadura corporal lo había salvado del cuchillo en el pecho, pero no sería un problema por mucho tiempo. Y Finn… Escupí a un lado. Sentí el ardor en la espalda por el tajo de Thresh, pero lo ignoré, avanzando hacia Marvel, que a duras penas se ponía de pie empuñando la daga que Finn había dejado caer. Debo de matarlos ahora. La idea me hizo acelerar el paso. Finn se levantó, pareciendo listo para huir, pero me detuve en seco cuando Marvel lo rodeó por el cuello. —"¡Qué demonios estás haciendo, Marvel!"— gritó Finn intentando zafarse, pero el acero apretó su carne, dejándolo inmóvil. —"¡No voy a morir aquí, 12!"— le respondió Marvel. Sus ojos saltaban de Finn a mí, desorbitados por la locura. —"¡Suelta el arma!"— me exigió, como si realmente tuviera el control. Lancé una ceja hacia arriba, casi por inercia —"¿En serio, Marvel?"— pregunté con una calma burlona —"Mátalo de una vez. Así podré destriparte sin distracciones"— solté con voz plana. Los ojos de Finn se dilataron y las lágrimas empezaron a correr. En cambio, Marvel tragó saliva, buscando desesperadamente una salida que no existía. —"Mientes. Este idiota te importa. Si no fuera así, no lo habrías rescatado la primera vez"— su respiración era un jadeo errático. —"Venga ya. ¿Crees que después de lo que hizo todavía me importa?"— di un paso hacia adelante, obligándolo a retroceder. —"¡Peeta, por fa—!" —"¡Que te calles!"— lo interrumpió Marvel, apretando la daga hasta que una fina línea de sangre dibujó el cuello de Finn. Mi mano se apretó inconscientemente sobre el arma. Si solo hubieras sido leal, Finn, esto sería diferente. El pensamiento me obligó a frenar. —"Sé que te importa, convicto"— murmuró Marvel antes de sonreír. Un malestar amargo se instaló en mi estómago. Iba a rebatir, pero entonces él separó la daga del cuello y, con un movimiento seco, la clavó en el estómago de Finn. —"¡AHHHH!"— El gemido de Finn fue desgarrador mientras Marvel lo empujaba contra mí para usarlo de escudo y lo soltaba al instante. Lo sujeté de inmediato, ayudándolo a bajar al suelo. Vi a Marvel huir a duras penas hacia el bosque. Me impulsé para ir tras él, con el único deseo de terminar el trabajo, pero una mano débil se aferró a mi brazo. —"N-no me dejes. No, por favor"— jadeó Finn entre lágrimas. Solté la cimitarra y apliqué presión en la herida, pero la sangre se me escapaba entre los dedos. —"Y-yo no quería est-to"— gimió de nuevo —"Solo querí-a cuidar a mi abuela... no quería hacer daño..."— gimió. Sentí mis propios ojos arder. El chico se moría y yo, el gran asesino, no podía hacer nada. Ahora solo escupía la verdad de muchos que ya habían caído en esta arena. Todos teníamos razones, esperanzas y deseos... pero al final, solo uno podría conservarlos. —"Lo sé, Finn. Lo sé"— respondí. Él me miró y estiró su mano abierta hacia mí. La tomé, apretándola con fuerza. —"D-dile a Katniss que cuide a mi abuela"— susurró. Esas palabras me dolieron más que cualquier golpe recibido hoy. A pesar de todo, él me entiende. Sabe lo que es sacrificarlo todo por alguien a quien amas. Asentí, apretando su mano mientras su respiración se volvía errática. Sus ojos se perdieron en el cielo, donde las chispas de agua comenzaban a caer como una llovizna triste. —"Todo estará bien, Finn. Descansa. Tu abuela estará bien. Todo estará bien"— susurré. Una mentira piadosa, un consuelo vacío para un niño que no merecía esto. Sentí su último apretón antes de que sus dedos perdieran la fuerza. ¡BOOOOOOM! El cañón por algún motivo fue más largo. Como si comprendiera mi dolor. Que fingía no tener. (POV Katniss) Mis pasos eran erráticos, desesperados. No sabía si era porque intentaba llegar a Rue lo antes posible o porque quería alejarme de Peeta. Me dolía el pecho de una manera extraña, una sensación que solo él lograba provocar. Verlo así rompió algo dentro de mí que no sabía que podía quebrarse. Sabía de qué era capaz, pero verlo en acción fue distinto. No podía sacar la imagen de mi cabeza: él, de pie, con la espada curva goteando sangre y esos ojos azules convertidos en un vacío absoluto. ~¡No pierdas de vista lo más importante!~ Su voz retumbó como si estuviera a mi lado. Sentí una sacudida que casi me hizo tropezar. Tiene razón. Después de todo este desastre, tengo que llegar a Rue. Aceleré el paso, intentando hundir todo lo demás: a Clove y sus mentiras, a Peeta y la sangre en sus manos. La sangre en mis propias manos. Vi la entrada de la cueva e ignorando el dolor de mis piernas, corrí aún más rápido. Ya estoy aquí, Rue. Entré y abrí la maldita bolsa. Solo había una jeringa con un líquido verde. Mi mirada se posó en el pequeño bulto tendido en el suelo. El silencio era insoportable. —"¡Rue!"— grité, sintiendo que el corazón se me salía por la boca. Corrí hacia ella con la jeringa lista. La mancha negra ya le llegaba a la cabeza. ¡No! Sin dudarlo, tomé su brazo, que ahora estaba completamente oscurecido, y le clavé la aguja. —"Ah"— gimió ella, abriendo los ojos. —"Rue, soy yo. Todo va a estar bien"— le susurré, soltando la jeringa y sosteniendo su cabeza con desesperación. —"Katniss... diles a mis hermanos que los amo. Y a papá y a mamá"— su voz fue tan débil que por un momento pensé que lo había imaginado. —"No, Rue, no digas eso. Vas a ponerte bien. Tienes que volver a casa, ¿entiendes?"— solté, fuera de mí, mientras le acariciaba el cabello con manos temblorosas. No, por favor. Esto no. Ella simplemente sonrió. —"No te olvides de mí cuando vuelvas"— respondió, apenas en un susurro. Sentí que los ojos me ardían. El aire se me quedó atascado en los pulmones, como si una mano me apretara la garganta. —"No digas eso, Rue..."— supliqué, apretando su mano fría entre las mías. Sentí un leve apretón de su parte. —"Él te va a sacar de aquí. Lo sé"— fue lo último que escuché antes de que su mano se quedara sin fuerza. ¡BOOOOOOM! El cañón detonó, un golpe seco que me sacudió los huesos. Largo, demasiado largo. —”¿R-Rue?"— Pregunté. —"¡¿RUE?!"— Grité, sacudiéndola por los hombros. —"¡DESPIERTA, RUE! ¡NO PUEDES HACER ESTO!"— La atraje contra mi pecho con fuerza. Se me nubló la vista mientras gritaba su nombre una y otra vez. No era justo. Ella no debería estar muerta. No ella. (POV Haymitch) Bajé la cabeza, dejando que el pelo me tapara la vista del monitor. En la pantalla, el chico sostenía en silencio a Finn mientras Katniss se deshacía en jadeos abrazada a la pequeña Rue. Dos muertes. Dos críos. Apreté el puño hasta que me crujieron los viejos huesos. Malditos sean. Unos desalmados, unos monstruos. Todo esto era por pura diversión; los gritos de ella, el silencio de él... un simple espectáculo de mierda para entretener a una panda de sádicos. Me rechinaron los dientes hasta que sentí un toque ligero en la mano. Miré a Effie; tenía el maquillaje corrido y la cara hecha un desastre. Verla en ese estado me revolvía el estómago. Ella era parte del maldito sistema y yo, por algún estúpido motivo, la quería. Eso solo... ¡Mierda! —"Tenía que pasar tarde o temprano. Siempre pasa"— solté con aspereza. Era una verdad dolorosa, dicha con la única intención de herirla, como hacía siempre que quería levantar mis muros. Por un segundo vi la duda en sus ojos. El miedo. Pero no me soltó. El silencio se volvió denso, pesado. Esperaba que saliera huyendo, como hacía siempre que mi humor se volvía insoportable, pero se quedó allí. Sentí una opresión en el pecho al darme cuenta de que las cosas ya no eran como antes. En el fondo de mi amargo corazón, eso me daba una mezcla de felicidad y terror. Abrí la mano, dejando que la suya encajara con la mía, atrapándola como si fuera lo más natural del mundo. Un apoyo mudo. Un secreto. (POV Prim) Me aferré con fuerza a Mamá; ella me rodeó con su brazo intentando protegerme, pero mis lágrimas no dejaban de caer. De fondo, los gritos de Katniss y de la abuela Marsh eran lo único que se escuchaba en la plaza. La pantalla dividida mostraba a Mellark cruzando con cuidado los brazos de Finn mientras la fina lluvia lo cubría todo. En cambio, a Katniss... no podía ni verla. Sus sollozos me partían el alma. Ellos —Finn, Rue, mi hermana— no merecían esto. Y el único que parecía merecerlo estaba allí, con esa mirada vacía puesta sobre el cuerpo de Finn. —"¡NO, FINN! ¡MI NIÑO, ¿POR QUÉ?!"— El grito de la abuela Marsh me hizo temblar entera. Cerré los ojos, hundiéndome en el costado de Mamá para intentar escapar de tanto dolor. De reojo vi a Daisy abrazando a Vick, que se escondía en ella; Rory solo miraba el suelo, perdido. Gale apretaba un puño con la otra mano, con un gesto que no supe entender, pero sin apartar los ojos de mi hermana ni un segundo. El tiempo pasó hasta que un silencio pesado lo cubrió todo. Me despegué de Mamá para mirar de nuevo la pantalla; Katniss seguía junto a Rue. Sus ojos, rojos e hinchados, la miraban con una tristeza infinita. Entonces, el techo de la cueva se abrió de forma antinatural para que bajara la nave que se llevaría el cuerpo de Rue. Todos seguimos el ascenso lento hasta que el bosque volvió a quedar en silencio. Katniss no reaccionó; se quedó allí, quieta, rota. Sentí un nudo en el estómago por las ganas de estar a su lado para consolarla. Hasta que el ruido de alguien entrando en la cueva hizo que la imagen se ampliara, mostrando a Mellark con la espada curva todavía en la mano. Su pecho subía y bajaba con fuerza, y cuando por fin encontró a mi hermana, dejó caer el arma. Caminó despacio hacia ella y la envolvió en un abrazo por la espalda. Pensé que después de lo que Katniss acababa de saber, ella jamás dejaría que él se acercara, que lo rechazaría… Un jadeo de sorpresa llenó toda la plaza, obligándome a zafarme de Mamá. Me quedé con la boca abierta, a punto de gritar, cuando Katniss, sin dudarlo ni un segundo, subió sus manos para aferrarse a los brazos de él y apoyó su cabeza sobre la suya, buscando refugio. —"¡¿POR QUÉ?!"— El grito salió de mi garganta mientras sentía mi rostro arder por la ira. Apreté mis manos con fuerza. Mi pecho subía y bajaba, agitado. ¿Cómo puedes hacer esto, Katniss? ¿Cómo puedes seguir fingiendo? Deberías escapar de él o, incluso, acabar con él antes de que sea tarde. —"¡Prim!"— soltó Mamá detrás de mí. Sentí su mano intentando alcanzarme, pero me zafé de ella con un tirón. —"¡¿Es que acaso no lo ves, Mamá?!"— Le grité, dándome la vuelta para señalar la pantalla con un dedo tembloroso. —"¡Es como si fuera una... una estúpida enamorada cegada!"— Las palabras brotaron desde lo más hondo de mi ser. Sentí todas las miradas de la plaza puestas en mí, pero ya no me importaba nada. —"¡¿Acaso quiere morirse o qué?!"— Volví a gritarle, solo para ver cómo su rostro se desencajaba por completo. El paraguas en su mano tembló violentamente. —"Prim, claro que no es así, tu hermana solo está siguiendo su pl—" —"¡¡¿CUÁL PLAN?!! ¡Yo solo veo que no importa qué le digan o qué haga ese maldito asesino, ella no se aparta de él!"— Interrumpí a Daisy, que cerró la boca al instante, asustada. Abrí mis manos buscando una respuesta en Daisy y en Mamá, pero ella solo apartó la mirada. Esa era la verdad, porque era lo que todos estábamos viendo. No había un plan secreto. No había nada más. Solo estaba Katniss con... con ese animal. Y ella parecía quererlo de verdad. —"¡Mi hermana va a perder!"— dije. Sentí un vacío helado en el pecho cuando reconocí mi propio grito y el peso de lo que significaba. Abrí los ojos de par en par, horrorizada. Volteé a ver a Gale, que parecía aturdido; Rory estaba igual, y todos en la plaza nos rodeaban con el mismo silencio de piedra. ¿Qué fue lo que dije? "Si hasta su propia hermana sabe que ya perdió" llegó el primer susurro cruel, perdido entre la multitud. No, no. Eso no es verdad, yo… "Al final, la chica en llamas es solo una farsa", "Y pensar que era la más fría del Distrito y mira", "Sí, siempre decía en la escuela que no le interesaban esas tonterías, y terminó peor que cualquiera", "Ese Mellark es un peligro, espero que no salga de su casa en la villa de campeones". Katniss... No va a perder... yo solo… Subí mi mirada buscando a Mamá, pero ella solo veía hacia el suelo, hacia la nada. Busqué a Gale, pero él desvió la vista. Pasé a Rory; él siempre me entiende, pero aunque lo vi abrir la boca, solo negó con la cabeza, huyendo de mí. Ella va a regresarEl sonido que no terminó
20 de diciembre de 2025, 12:52