La Chispa en la Oscuridad

Het
NC-17
Finalizada
3
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562 páginas, 205.352 palabras, 33 capítulos
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Lo que Panem vio y lo que no pudo ver

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Capítulo 30: Lo que Panem vio y lo que no pudo ver.

(POV Katniss) ~Pero una bolsa de pan y un paraguas me hicieron cambiar de opinión. Tal vez las cosas no pudieran ser diferentes o regresar a como eran antes, pero sí podían cambiar a algo mejor~ Mi propia voz me obligó a abrir los ojos. Solté un jadeo. La luz del día entraba por la ventana y golpeaba las paredes inmaculadas. Peeta… —"¿Katniss? ¿Estás bien? ¿Necesitas algo?"— La voz de Portia terminó de regresarme a la realidad. Giré la cabeza. Estaba sola con ella. Se levantó del sillón y sentí cómo me escaneaba con la mirada antes de terminar de acercarse a la cama. —"Estoy bien, solo..."— negué con la cabeza. No quería dar explicaciones. —"Entiendo"— dijo ella. Me ofreció un vaso con agua de inmediato. Le di un trago largo. El agua me raspó la garganta. Le devolví el vaso haciendo una mueca de fastidio. —"¿Dónde están los demás?"— Pregunté. Intenté incorporarme y, para mi sorpresa, no me costó ningún esfuerzo. Me sentía bien. Sin debilidad. Demasiado bien para ser real. —"Effie y Cinna bajaron a almorzar algo. Haymitch está en el baño, vuelve en un momento"— respondió mientras dejaba el vaso en la mesa. —"¿Hay noticias de Peeta?"— La pregunta salió antes de que pudiera frenarla. Mis dedos se enterraron en la sábana mientras esperaba la respuesta. —"Aún no despierta. Pero Haymitch subió a verlo ayer y el médico dijo que la operación del brazo fue un éxito. Ya está estable"— contestó ella, sin dejar de sonreír. Bajé la vista a la sábana blanca. No solté la tela. Sentí un escalofrío recorriéndome la columna. —"Necesito verlo"— no fue una petición, ni un ruego. Fue una orden. En este momento no me importaba nada más. Tenía que tocar su mano. Ver su rostro. Lo necesitaba a él. —"No puedes"— soltó ella de golpe. Al sentir mi mirada, abrió los ojos de par en par, como si se hubiera arrepentido de su tono. —"No puedes verlo ahora. En un par de horas tienes una entrevista con Caesar y tenemos que prepararlo todo"— se rectificó de inmediato, mientras entrelazaba los dedos con nerviosismo. ¿Entrevista? ¿Una maldita entrevista justo ahora? Todo es un juego para ellos. Peeta está en coma y lo único que quieren es oírme hablar de la arena y de lo mucho que sufrí. Quieren que hable de él, de Rue, de Finn. Como si él no estuviera en una cama, inmóvil. Como si ella no estuviera muerta y Finn no hubiera hecho lo que hizo. Como si no pasara nada. Escuché mis propios dientes rechinar. —"Yo no voy a ir a esa entrevista"— dije masticando cada palabra, fulminando a Portia con la mirada. Ella apartó la vista y vi cómo se le contraía el rostro. Pensé que diría algo más, pero se quedó callada. Por un segundo la odié; la odié por ser parte de ese sistema que exige diversión a cambio de mi dolor. —"Sé que no quieres hacerlo. Yo tampoco quiero que lo hagas"— habló bajo, casi en un susurro. —"Pero a veces no tenemos elección. Todos debemos hacer cosas que nos desagradan para conseguir lo que queremos"— continuó. Su sonrisa falsa había desaparecido por completo. Ella dio un paso hacia mí. —"Por eso te pido, Katniss, que aguantes un poco más. Solo un poco"— terminó, apoyando su mano con cuidado sobre mi hombro. Aguantar. Acaso no he aguantado suficiente ya. Siempre es "solo un poco más" y parece no tener fin. ¿Cuánto más tendría que aguantar? ¿Hasta qué punto dejaría que jugaran conmigo? Tomé aire, intentando calmarme. Ella tiene razón. ¿Qué hará el Capitolio si me niego? ¿Si intento hacer las cosas a mi manera? ¿Qué le harán a Peeta? ¿A mi familia? No puedo dejar que me quiten nada más. Que le quiten más a él. Asentí levemente. En ese instante entró Haymitch. Las ojeras marcadas en su cara lo hacían parecer mucho más viejo. —"Antes de que empieces a gritarme que quieres verlo—" —"Entiendo, Haymitch"— lo interrumpí. Se quedó con la boca abierta, pero la cerró de golpe antes de fruncir el ceño. Eso provocó que Portia soltara una pequeña risa, ganándose una mirada de advertencia de su parte. Solté un suspiro. Aunque no me sentía débil físicamente, estaba agotada. —"Solo quiero terminar con esto de una vez"— dije, sosteniéndole la mirada. Él asintió con un gesto seco. —"Sí, lo sé"— respondió simplemente. Solo un poco más… (POV Haymitch) Mi atención se quedó en Katniss mientras Cinna le daba los últimos retoques al vestido que usó en su entrevista. El bastardo de Snow así lo ordenó; quería exprimir el drama hasta la última gota. Miré a Effie, que me hizo una seña discreta con los ojos. Era hora de soltar la bomba de lo que descubrimos ayer y lo que los demás vieron realmente. Esto va a ser un desastre… —"Bien, tenemos que hablar de lo que va a pasar en la entrevista"— le dije para ganar su atención. Su cara era una roca; no había emoción alguna en ella. —"Y para eso, tienes que saber algunas cosas"— continué, haciendo que frunciera el ceño. —"Primero que nada, lo que el mundo vio no fue ni de cerca lo que tú viviste en la arena"— solté sin rodeos. Su cara se transformó en una mueca de confusión absoluta. —"Alteraron las imágenes y los audios. Tenían un guion preparado, pero les explotó en la cara"— le expliqué, dando un paso hacia ella. —"¿Qué guion?"— Exigió, repartiendo la mirada entre los demás y yo. —"Querían que pareciera que Peeta... que él te estaba usando, que te iba a traicionar"— en cuanto solté eso, ella parpadeó varias veces, abriendo y cerrando la boca sin saber qué decir. —"Sí, lo sé. No tiene ni un maldito sentido"— me adelanté, levantando la mano para que se centrara en mí. —"Pero entiende que hubo cosas que les hicieron creer que así sería. Todo fue un plan del chico para protegerte. Peeta sabía que vendrían problemas y él... bueno"— terminé soltando un suspiro de frustración antes de mirarla de frente. —"A él no le importa un bledo cómo lo vean los demás. Nunca le importó y lo sabes"— Effie se puso a su lado y apoyó una mano en su hombro, ganándose una mirada de pura confusión de su parte. —"Para él, lo más importante era que tú regresaras"— le dijo Effie con la voz quebrada. La chica apartó la vista de inmediato. —"¿Entonces creen que Peeta es el malo?"— Preguntó sin levantar los ojos del suelo. Effie negó al instante. —"No, por eso te digo que les estalló en las manos. Peeta rompió el molde, el muy hijo de perra lo cambió todo. Snow, Bran y todo el Capitolio pensaron que todos somos iguales, que venderíamos a nuestra madre por salir de esa arena con vida"— puse mi mano en su otro hombro. Ella levantó la mirada, alternando entre Effie y yo. —"Pero Peeta les escupió en la cara por ti"— apreté su hombro con firmeza. Sentí cómo temblaba bajo mi mano. Ella cerró los ojos un momento antes de hablar. —"Entiendo"— respondió. —"Bien. Lo segundo es..."— sin decir más, metí la mano en mi chaqueta y saqué la hoja amarillenta y doblada. Iba a decir algo, pero se calló en seco. Esa mueca me confirmó que reconoció el papel viejo. —"¿Sabes qué es esto?"— la interrogué. Se quedó mirando la hoja un segundo antes de negar con la cabeza. —"No sé qué es, pero sé que es de Peeta. Lo vi en su habitación el día que dormimos juntos"— me soltó, sosteniéndome la mirada. —"¡¿Qué?! ¡¿Dormiste con Peeta?!"— Cerré los ojos ante el chillido de Portia. Miraba a Katniss con absoluta incredulidad, igual que Cinna, que se quedó congelado en su sitio. —"¡Portia!"— Rugió Effie, lanzándole una mirada que podría matar. La otra bajó la vista de inmediato, avergonzada por su propio grito. Teníamos que ser un maldito circo andante… —"Eso no importa ahora. Solo durmieron juntos, no pasó nada más"— corrigió Effie para ver a Katniss con la mirada entrecerrada. Katniss desvió la mirada, aunque un ligero rubor asomaba en sus mejillas. —"Así es, es de Peeta"— dije, ignorando sus estupideces —"Fue su "amuleto" dentro de la arena"— continué, plantándome frente a ella. Empecé a desdoblar el papel para dejar el dibujo a la vista. La mano de Katniss tembló cuando sus dedos rozaron el papel. Un —"¿Q-qué?"— apenas audible salió de su boca mientras seguía el relieve del dibujo con la yema de los dedos. Me aclaré la garganta para que me hiciera caso. —"Nosotros sabemos que Peeta es el chico del pan y el paraguas, Katniss. Nos lo contó en el tren; así fue como nos convenció de ayudarlo en primer lugar"— confesé. Vi cómo su mano se cerraba en un puño. De reojo vi a Portia y Cinna abrir los ojos como platos. —"También sabemos que tú sabes quién es él"— dije en voz baja, pero ella no me miraba; estaba perdida en esa hoja. Le abrí la mano a la fuerza y le puse el papel en la palma. —"El problema es que esto se lo entregó el médico a Effie. Peeta la llevaba en el pantalón"— su mirada volvió a chocar con la mía. —"Su hermano Bran y Snow estaban con él ayer cuando fui a verlo. No sé si saben de esto, y tampoco sé si el viejo lo sacará a relucir en la entrevista"— no dijo nada. Se quedó mirando el dibujo fijamente. Al final, asintió y dobló la hoja con un cuidado casi excesivo. Ella entenderá que tiene que hacer. (POV Prim) Me dejé caer a un lado de Rory en nuestra sala. El conteo en la televisión bajaba lentamente. La entrevista a Katniss y Peeta empezaría en cinco minutos. Rory me golpeó la rodilla con la suya para hacerme sonreír. Solté un suspiro antes de devolvérsela. Después de todo lo que sufrimos ayer, por fin sentía que podía respirar un poco. No solo yo; Mamá y los demás también se veían más tranquilos. Katniss estaba fuera de la arena y el peligro para su vida se había terminado. Sí, puede que Mellark todavía estuviera allí… Pero Katniss está viva y va a regresar a casa. Por primera vez en semanas, pensé en cómo sería cuando Katniss volviera a sentarse a la mesa. Habíamos querido ir a la plaza, pero al final Mamá decidió que era mejor quedarnos aquí. La entendía, sobre todo después de lo que pasó la última vez. Lo que menos quería era escuchar a la gente hablando de mi hermana a sus espaldas. —"Espero que Caesar no sea tan cruel con las preguntas"— comentó Daisy mientras se acomodaba en el viejo sillón al lado de Mamá. —"Ese hombre es la incomodidad en persona"— escupió Gale. Estaba recargado contra la pared, sin despegar la vista de la pantalla. Rory se rio a mi lado. Yo solo pude imitarlo porque era la verdad; Caesar era un hombre que te hacía sentir extraño de una forma difícil de explicar. Aunque en el Capitolio parecía que todos lo amaban. —"Yo solo quiero ver a Peeta"— soltó Vick, haciendo que Mamá tosiera con fuerza e intentara no ahogarse con su té. Sentí un calor repentino subirme por el estómago. Miré a Vick, lista para decirle que se callara, pero recordé lo de la plaza. Me acordé de lo peligroso que podía ser el más pequeño de los Hawthorne cuando se lo proponía. Así que me tragué mis palabras, aunque no pude evitar lanzarle una mirada de enojo. Él me la devolvió con más fuerza, casi retándome a que me atreviera a decirle algo. —"Esta vez yo estoy igual que Vick"— la voz de Daisy me hizo girar la cabeza al instante. Mamá parecía estar a punto de escupir el té de nuevo. —"Me refiero a cómo serán las cosas, a cómo responderá a las preguntas y todo eso"— agregó ella rápidamente, regalándole una sonrisita pequeña a Mamá. Gale abrió la boca para decir algo, pero el ruido de la pantalla nos obligó a todos a mirar al frente de inmediato. —"¡DAMAS Y CABALLEROS, Y TAMBIÉN PERSONAS DE LOS DISTRITOS! ¡ANTE USTEDES, NUESTRO PRESENTADOR ESTRELLA!"— La voz retumbó con fuerza, mientras los tambores marcaban un redoble ensordecedor. —"¡CAESAR FLICK–FLICKERMAN!"— Al instante apareció él, girando en su silla. Tenía una expresión sería que solo le duró unos segundos, justo antes de estirar los brazos y mostrar su enorme sonrisa de siempre. El televisor se llenó con el ruido de los aplausos. Caesar, ya de pie y con la mano sobre el pecho, hacía una pequeña reverencia. —"¡Gracias, gracias! Como siempre, es un placer estar aquí con ustedes, y más en esta ocasión tan especial"— comenzó a decir, calmando los aplausos hasta que solo su voz se escuchó. —"Y sé que todos nos morimos por escuchar a la chica en llamas y al hijo pródigo en este día tan especial"— su voz fue opacada por los gritos del público. Caesar sonrió y se llevó la mano a la oreja, provocando todavía más ruido. —"Escúchalos, son como animales"— dijo Gale con una mueca de asco. Por un momento fue como si escuchara a las fieras de la arena. Un escalofrío me recorrió; por algún motivo, sentía que eran exactamente lo mismo. —"Bien, bien, tranquilos, ya llegaremos a eso"— prometió Caesar recuperando el silencio, aunque su expresión cambió a una muy seria. —"Pero me veo en la necesidad de revelarles algo"— agregó, bajando la mirada de forma dramática. Mis manos se cerraron al instante. Noté cómo la pierna de Mamá temblaba mientras se enderezaba en el sillón, totalmente enfocada en él. —"Peeta Mellark, nuestro hijo pródigo... se encuentra en coma y no podrá estar con nosotros"— dijo él, cerrando los ojos y desatando los murmullos. Me levanté de un salto. ¡Sí! Él no está allí. Katniss al fin es libre de él. Me giré hacia Mamá y me lancé a sus brazos para abrazarla con fuerza. Sentí cómo ella me estrechaba contra sí con la misma intensidad. —"¡Sí, maldita sea!"— escuché exclamar a Gale con fuerza. —"Sabía que las cosas saldrían bien. Lo sabía"— gimió Mamá, con una voz que sonaba tan aliviada como la emoción que estallaba en mi pecho. Si así es Mamá, Katniss… (POV Katniss) Sentí mi cuerpo vibrar cuando las palabras de Caesar terminaron. Lo siguieron incontables murmullos de duda, exigencias y enojo. Todos esos reclamos iban dirigidos al sistema que les robaba su diversión. Las ganas de vomitar me invadieron. No puedo hacer esto. No sin él. Cerré los ojos intentando concentrarme. Tengo que poder. Por Prim, por Mamá y por Peeta. La primera vez él me llevó de la mano, me sostuvo. Ahora es momento de que yo lo sostenga a él. Levanté la vista en el momento en que Caesar pronunció mi nombre. Solté un suspiro y comencé a caminar. En cuanto crucé la entrada, miles de luces blancas y gritos con mi nombre y mi apodo me golpearon. Pero miré directo a Haymitch, Effie, Portia y Cinna en la primera fila. Les sonreí a ellos y después eché una mirada rápida a la multitud. Me encontré con Caesar, que estiraba los brazos hacia mí. Lo abracé con incomodidad. —"Te ves preciosa, no importa cuántas veces uses ese vestido"— me susurró al soltarme. —"Gracias"— respondí, fingiendo una pequeña sonrisa. —"¡Por favor, siéntate, Katniss!"— dijo él, ahora dirigiéndose más al público que a mí. Me giré para hacerlo, pero me quedé paralizada. No era un sillón individual; era uno doble. Como si esperaran que él estuviera allí conmigo. Malditos. Noté la mirada de duda de Caesar. Me recompuse y me senté siguiendo la etiqueta que Effie tanto se mató por enseñarme. —"¡Katniss, Katniss!"— chilló Caesar como si fuera un niño, con la mano en el pecho. —"Te lo voy a decir ahora mismo: yo sabía que estarías aquí"— reveló con una sonrisa que me esforcé por devolverle. —"Y estoy seguro de que no fui el único, ¿o sí?"— Preguntó girándose al público, desatando cánticos de afirmación. Intenté parecer feliz. Forcé cada músculo de mi rostro. No funcionó. —"Ay, qué desconsiderado de mi parte"— dijo de repente, ahora con el rostro serio. Estiró su mano para ponerla sobre la mía. Un impulso de alejarlo nació en mí, pero lo maté al instante. —"Todos estamos felices de tenerte aquí. Pero tú no tienes a tu compañero"— terminó de decir, mirando el espacio vacío a mi lado en el sillón. —"Pero déjame decirte algo"— se acercó más a mí, clavando su mirada en la mía. —"Todos te acompañamos en este dolor"— levantó su mano libre señalando al auditorio. —"Cada uno de nosotros"— los lamentos no se hicieron esperar, confirmando las palabras de Caesar. —"Pero te diré una cosa"— dijo señalándome varias veces —"Estoy seguro de que Peeta está soñando que está aquí con nosotros, contigo"— inconscientemente le apreté la mano; las ganas de mandar a volar su estúpida cabellera casi me hicieron perder el control. Calma. —"Muchas gracias, Caesar, y a todos"— logré decir. Hice una mueca que esperaba que pasara por conmoción y no por el asco que sentía. Él se limitó a asentir, como si acabara de decir algo hermoso, antes de soltarme la mano y volver la vista al público. Buscaba su aprobación. —"En estas ocasiones solemos ver las repeticiones de los Juegos y esos momentos que marcaron la diferencia"— mencionó a la cámara. Mi estómago se revolvió en cuanto la pantalla gigante se iluminó. Sentí que se me aceleraba el pulso cuando apareció la imagen de Finn atado a un árbol. Yo estaba frente a Marvel, Clove, Glimmer y el chico del 3. Con esa simple lanza. Entonces apareció Peeta, inmovilizando al del 3 con el machete contra el cuello. La imagen se congeló al instante. —"Bien, este fue uno de los momentos más cardíacos en la arena"— dijo Caesar, mirándome fijamente. —"¿Cómo te sientes al verlo ahora, sabiendo lo que pasó con Finn?"— preguntó, y los murmullos comenzaron, animándome a contestar. Me mordí la lengua para no soltar que solo fue un peón manipulado por los demás. —"Creo que él hizo lo que pudo para sobrevivir"— respondí simplemente, encogiéndome de hombros. Le lancé una mirada rápida a Haymitch, quien solo asintió levemente. Pero cuando regresé a Caesar, tenía las cejas levantadas, como si esperara más. —"Bueno, sin duda es una forma muy madura de ver todo el asunto"— habló por fin, aunque noté un poco la decepción en su voz. —"Muy bien, adelantemos un poco"— levantó la mano y la imagen comenzó a correr rápidamente. Se detuvo cuando un Peeta con el arco en la espalda quedó frente a mí. Tragué saliva al recordar lo que venía. Y el ¡TAAK!tronó con fuerza de inmediato. Cuando la mano de mi yo del pasado golpeó su mejilla. Me sobé la mano inconscientemente, como si el golpe acabara de suceder. Sabía perfectamente lo que nos dijimos en ese momento. Lo que venía después. Pero entrecerré los ojos al ver que todo estaba entrecortado y editado de forma extraña. ¿A esto se refería Haymitch cuando dijo que las cosas habían sido diferentes para los demás? —"¡Katniss, no te voy a mentir! ¡Esto nos rompió el corazón a más de uno, y me cuento entre ellos!"— Chilló Caesar a mi lado, regresándome a la realidad. Él solo veía a la multitud, que afirmaba contundentemente. —"Así que no me puedo imaginar cómo fue esto para ti"— terminó de decir con una mano sobre la barbilla. ¿Qué demonios quieren que diga? ¿Cuál es la historia que quieren? Haymitch me dijo que solo fuera honesta. —"Me sentí… traicionada por un momento"— susurré, haciendo jadear a medio mundo en el lugar. Fue como si algo hubiera picado a Caesar, que se enderezó al instante haciendo un ademán de que continuara. —"Pero entendí que ya no estaba afuera, sino en la arena, y que las decisiones que tomáramos serían de vida o muerte. Y si no fuera por ese arco, yo no estaría aquí ahora mismo"— terminé de decirle, pensando en esa verdad y en lo que dijo Rue en su momento: que si hubiera habido otra manera, Peeta no habría hecho lo que hizo. Tenías razón Rue… siempre la tuviste en todo. (POV Haymitch) Mi pie temblaba contra el suelo mientras veía a la chica defenderse con la única arma que tiene para estas mierdas: su honestidad. Tal como se lo dije. Caesar estaba siendo demasiado insistente, presionándola para que resbalara, buscando cualquier grieta de donde agarrarse para torcer sus palabras y sacar algo malinterpretable. Bastardo. Pero ella no se dejó; soltó respuestas cortas y auténticas. El público reaccionaba, así que, por ahora, íbamos bien. Notaba las ganas de clavarle una flecha a Caesar en el ojo. Y más cuando llegamos a la parte de Rue y la canción con Peeta. Se puso roja como nunca cuando reprodujeron ese gemido que se le escapó. No pude evitar soltar una risotada con el resto cuando empezó a tartamudear que eso no había sido nada importante. Lo estás logrando, preciosa. Solo un poco más. Vi cómo saltearon deliberadamente el final de su pelea con Clove y las palabras que soltó en ese momento. No querían profundizar en Peeta ni en su familia. Hay algo ahí que Snow no quiere que se sepa; lo huelo desde aquí. Entonces llegamos a la Cornucopia. Un Peeta cubierto de sangre la sostenía, intentando subirla con las pocas fuerzas que le quedaban. Y pausaron justo cuando él se lanzó hacia atrás. —"En todos mis años como anfitrión de este evento tan crucial, nunca, nunca había visto algo como esto. Peeta Mellark se ganó no solo mi corazón, sino el de todo Panem con esto"— le dijo Caesar con una mano en el pecho y una jodida mueca falsa, fingiendo dolor. —"Por eso te pregunto, Katniss: ¿Qué te hizo saltar por él?"— Mi puño se cerró en cuanto la pregunta salió de su boca. Cómo se atreve. Solo mírale la cara, joder. Todo quedó en silencio mientras esperaban la respuesta de una chica que parecía perdida en la imagen de algo que sería mejor no recordar. Al menos, no así. Sentí una punzada en el pecho que creí ya no tener cuando ella volteó a ver el vacío en el sillón a su lado, y una lágrima solitaria se le escapó. El orgullo me invadió cuando vi que se lo tragaba todo. Se giró para mirarlo y le respondió sin titubear. —"Que no podía salir de ahí si no era con él"— los gritos de aprobación hicieron retumbar el lugar. Esa era la única maldita respuesta correcta. Para ellos. Para Snow. (POV Katniss) El dolor en mi pecho se apagó en cuanto la imagen de la pantalla desapareció. Por fin terminaba esta tortura. Le forcé una sonrisa a Caesar mientras él hablaba de cómo esta edición de los Juegos había sido algo inigualable. Solo la coronación y— —"Pero antes de terminar"— sentenció Caesar, frenando mis pensamientos con esa sonrisa que ya me tenía harta. —"Tenemos algo más que nos gustaría que vieras"— me dijo, levantando las cejas un par de veces. —"Producción, adelante por favor"— pidió, señalando la pantalla una vez más. ¿Ahora qué quiere que v—? Me mordí la lengua en el instante que la imagen se formó. —"Siguiendo este hilo, ¿cómo se siente al ver a Katniss tan unida al tributo Mellark?"— La voz de Caesar sonó de fondo, pero en la imagen solo estaba mi madre. Vi cómo ella apretaba las manos con fuerza, con la mirada perdida en la nada. —"¿M-Mellark?"— Repitió el apellido de Peeta como si algo se le escapara. ¿Mamá? —"Porque después de lo de ayer quedó más que claro que, tal como dijo Peeta Mellark en su entrevista, hay algo ahí. ¿Cree que sea una estrategia de su parte o confía en que hay algo real entre ellos? Usted, que conoce a su hija, ¿qué diría?"— insistió la voz de Caesar. Ella parecía perdida, como cuando Papá murió. Jugueteaba con sus manos una y otra vez. Qué clase de preguntas eran esas. Claro que hab— Abrí los ojos por la impresión mientras en la pantalla Caesar repetía el nombre de mi madre con duda. Busqué a Haymitch y a Effie; ambos negaron levemente con la cabeza. Ahí fue cuando me di cuenta de lo que había pasado. Mamá cree que Peeta… —"Yo…"— dijo ella, recuperando mi atención, aunque solo miraba hacia un lado. —"Creo que es una trampa total"— su voz fue un hilo que me cortó como una espada. Pensaba que Peeta me estaba usando. Cerré el puño inconscientemente mientras los gritos estallaban en la sala. Abrí la boca para mandar a callar a todo el mundo con una maldición. —"Prim, tú entenderás que no podemos dejar escapar esta oportunidad de oro. Dinos, ¿Katniss ha estado enamorada antes?”— La voz de Caesar llamando a mi hermana me obligó a cerrar la boca. Me aferré al sillón con fuerza. Cuando mis ojos se encontraron con los de ella, sentí un alivio repentino. Aunque fuera una imagen grabada hace tiempo, ver esos ojos azules tan dulces me calmó. Prim… Mi dulce Prim, tú eres mi vid– —"Sí"— soltó ella en voz baja. ¡¿Pero qué mierda dices?! ¡Yo nunca he estado enamorada de nadie! Casi me arranco el cabello al ver a mi hermana, con quien no tenía secretos, diciendo semejante estupidez. Sentí mi pecho subir y bajar violentamente. A estas alturas me importaba un bledo la entrevista o el público. Solo quería gritarle a todos que se callaran. —"¿Crees que Peeta es bueno para Katniss? ¿O crees que ese antiguo amor es mejor?"— Preguntaba Caesar con un cinismo que convirtió mis ganas de apuñalarlo en una necesidad absoluta. Pero ignoré eso cuando vi que el rostro de Prim se ponía serio, como cuando me regañaba por algo que ella suponía cierto. Supe que las cosas iban a empeorar. Entonces levanto la cabeza y sentí que me miraba fijamente a los ojos. —"Pienso que Mellark no es, ni de cerca, lo que es él para Katniss"— dijo ella con total convicción. Fue como si el sillón se hubiera tragado mi cuerpo mientras Prim y Mamá se despedían con una sonrisa, como si no acabaran de arruinarlo todo. De escupir en Peeta, en nosotros. Si ellas supieran que están vivas gracias a él. Ese pensamiento terminó de hundir la poca cordura a la que me aferraba. El "solo aguanta un poco más" se vino abajo por completo. La sonrisa de Peeta me llenó la cabeza. Su voz, sus palabras; cada una de ellas. ~Ve a casa~ ¿A casa? A qué casa, si allí tampoco van a entenderme… Ahí fue cuando sentí la segunda lágrima golpear mi mano sobre mi pierna. De reojo, vi a Haymitch y al equipo ponerse de pie. Tragué saliva con dificultad, sintiendo que me asfixiaba. —"Entonces, Katniss, ¿qué piensas de—?" Me levanté de golpe, callando a Caesar. Él se me quedó mirando con los ojos muy abiertos. Le dediqué una última mirada. —"Gracias por la entrevista"— fue lo único que dije. Me giré, hice una pequeña reverencia al público silencioso y salí del escenario caminando a paso rápido. Lo último que vi fue mi propio rostro en la pantalla; el maquillaje negro se me escurría de los ojos.
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