Capítulo 31: Una mitad y un reloj
(POV Prim) Katniss… La seguí con la mirada mientras casi corría fuera del escenario. El maquillaje se le escurría por las mejillas y le temblaban los labios. ¿Qué pasa? ¿Qué ocurre? Las preguntas me carcomieron por unos segundos hasta que salió del encuadre y la cámara se quedó fija en el rostro de Caesar, que parecía perdido. —"No puedo creerlo"— la voz de Gale captó la atención de todos. Se separó de la pared con una mueca de asco, mirando fijamente la pantalla. —"Caesar sabe cuánto las quiere. Sabía que verlas solo reviviría sus ganas de estar ya aquí, y Katniss no pudo soportarlo"— dijo con el puño apretado. Así que es eso. Una sonrisa enorme se dibujó en mi rostro. Yo también me moría por ver a Katniss, por poder estar ahí para ella. Aún tenía la esperanza de que Gale lograra ablandar su coraza. —"Ella también quiere verte, Gale, estoy segura"— le dije, ganándome su atención. Lo vi tragar saliva; fue como si quisiera decir algo pero las palabras se le atoraran. Su mano se relajó y solo asintió, dedicándome una sonrisa pequeña. —"¿Pero irse así de la entrevista no será malo para ella?"— Preguntó Rory con una mueca, mirando a Daisy en busca de respuestas. —"No lo creo, ella estará bien"— le respondió Daisy, diciéndolo como si quisiera convencernos a todos. Mamá tardó unos segundos en asentir antes de bajar la mirada. Iba a preguntarle qué pasaba, en qué estaba pensando… —"Ejem... Al parecer, nuestra chica en llamas no se sintió bien y tuvo que retirarse antes de lo previsto. Pero es comprensible, dada la situación"— habló nuevamente Caesar, robándose nuestra atención. Sonrió de una manera triste. —"Y nosotros la acompañamos en este dolor, ¿verdad?"— Volvió a preguntar al público, que de inmediato le devolvió un "sí" sonoro, haciéndolo asentir satisfecho. —"Pero no se preocupen"— dijo poniéndose de pie. —"Nuestra chica en llamas regresará para la coronación en unos momentos, así que no se despeguen de aquí"— terminó de decir con su enorme sonrisa, guiñando un ojo. Solo un poco más… (POV Haymitch) —"¡Muévete!"— Le rugí al idiota que estorbaba el paso hacia el "backstage". Lo empujé fuera del camino, mandándolo directo al suelo. El Capitolio se está volviendo impredecible, maldición. Pensé que saldrían con lo del niño del paraguas y los hijos de puta meten algo que se me había olvidado… Caminamos un poco más; los pasos apresurados de Effie, Cinna y Portia a mis espaldas solo lograban estresarme más. —"Niña, ¿dónde demonios es...?"— Las palabras murieron en mi boca cuando la vi con la cabeza apoyada contra la pared. —"¿Katniss?"— Effie me robó la pregunta dando un paso al frente. —"No puedes largarte así como así"— le sermoneé mientras me acercaba. Me detuve en seco cuando giró la cabeza. Su mirada, bajo ese maquillaje corrido, era tan intensa que me dejó clavado en el sitio. —"Lo que Haymitch quiere decir, cariño, es que debes tener cuidado"— dijo Cinna poniéndose a mi lado con las manos en alto, en son de paz. —"Sé que esto es duro y no puedo ni imaginar lo que sientes en este momento"— continuó, acercándose a ella con esa calma suya que yo nunca tendré. —"Pero solo falta un poco más. Pronto podrás dejarlo todo en claro"— terminó a su lado, poniendo una mano en su hombro con cuidado. Menos mal que está él, porque yo soy un desastre para estas sensiblerías… —"Cinna tiene razón, Katniss"— agregó Effie, sin dejar de lanzarme miradas de advertencia. Me mordí la lengua para no soltar la cruda verdad: que esto podría salirle muy caro si a Snow no le hacía gracia el numerito. ~No quiero errores, Haymitch~ La voz de Snow se instaló en mi cabeza, dejando un rastro helado en mi nuca. Casi como si estuviera aqu— —"Veo que se encuentra bien, señorita Everdeen"— sentí que el corazón se me paraba un segundo antes de recuperar el ritmo. Me giré para encontrarme cara a cara con Caesar. Pedazo de imbécil. —"Sí, está perfectamente, Caesar. Solo un problema con la medicación; todavía la tiene un poco débil"— respondió una Portia muy sonriente, plantándose delante de mí para taparme. Vi cómo el presentador fruncía el ceño un segundo antes de asentir con desgana. —"Solo quería informarles de que tienen cinco minutos para dejarla lista para la coronación"— dijo con esa sonrisa falsa antes de dar media vuelta y largarse por donde vino. Esto va a ser un maldito problema; la chica no puede más. Me giré para enfrentar el desastre que se nos venía encima. Vi cómo mantenía los puños cerrados con una fuerza que le ponía los nudillos blancos. Cinna y Effie la miraban con duda, sin saber si iba a estallar o a desmoronarse. Pero ella solo soltó un suspiro pesado antes de mirar a Effie, que se apartó un poco para estudiarle la cara. —"Effie, ayúdame con el maquillaje"— soltó en voz baja, sin apartar la vista de ella. Effie parecía perdida; abrió y cerró la boca varias veces como si las palabras se le hubieran quedado atascadas en la garganta. —"Sí, eso sería lo mejor"— mencionó Cinna con una pequeña sonrisa, dándole unas palmaditas suaves en el hombro. Era lo mejor, sí, pero su mirada estaba vacía. No había nada ahí. Por alguna razón, sentí que esta mierda estaba saliendo mal. ¿A dónde se fue la chispa que el chico admiraba tanto? ¿Dónde demonios está? La están apagando. El Capitolio siempre hace lo mismo con todos nosotros. ¿Por qué esta vez iba a ser diferente? No, tiene que ser diferente. Porque ellos lo son. —"Katniss"— dije para ganar su atención. Sus ojos sin vida se apartaron de las manos de Effie, que ya terminaba de limpiar el desastre del maquillaje corrido. —"Peeta..."— y ahí, solo con pronunciar su nombre, su mirada cambió. —"Él me pidió que te cuidara. Y lo voy a hacer"— continué. Me planté frente a ella y la tomé por los hombros, mirándola fijo a los ojos y dejando atrás cualquier estupidez. —"Pero solo puedo cumplir esa promesa si tú pones de tu parte. No dejes que te quiten lo más importante"— hice énfasis en lo último, pero ella solo me devolvió una mirada cargada de dudas. Apreté sus hombros para que le quedara claro. —"Tu derecho a elegir. A decidir"— terminé de decirle. —"¿Y qué puedo elegir? Si todo está escrito, si ya tienen un guion. Y no puedo salirme de él"— respondió, y su voz sonó rota, cargada de una ira que apenas lograba contener. —"No, te equivocas. Todavía puedes seguir eligiéndolo a él"— mi mirada se cruzó con la de Effie, que me observaba con las manos en el pecho y un brillo extraño en los ojos. —"Ahora termina de arreglarte con Effie y después de la coronación iremos a verlo, ¿entendido?"— Eso termino de sacarla de su propio pozo. Con el vacío lejos de sus ojos, empezó a apresurar a Effie, que no dejaba de dedicarme esa sonrisita. No dejes que te hagan lo mismo que nos hicieron a todos nosotros… (POV Prim) ¿Por qué tarda tanto en continuar? Dejé escapar un suspiro tembloroso, mientras mis ojos no se apartaban de la pantalla y del nuevo contador que descendía lentamente. —"Vamos, Prim, ya solo faltan unos segundos. No estés tan inquieta, me desesperas"— se quejó Rory a mi lado. Le di un golpe seco en la rodilla. Fue rápido, lo suficiente para ganarme un quejido de dolor de su parte. —"Prim, compórtate"— llegó la suave pero firme llamada de atención de mamá. Pero la ignoré, fijándome nuevamente en la pantalla. El sonido aumentó con fuerza durante los últimos segundos hasta que el contador llegó a cero. Me levanté de golpe, con las manos apretadas contra mi pecho. Y entonces apareció él. El presidente Snow, con esa sonrisa paternal dibujada en su rostro arrugado. —"¡Oh, ciudadanos del Capitolio y habitantes de los distritos que componen este hermoso país de Panem...!"— Comenzó a decir, siendo opacado casi al instante por los miles de chillidos que saturaban el audio de la transmisión. Sentía el piso vibrar y, a lo lejos, el eco de la plaza del pueblo. La toma se abrió para mostrar cómo el palacio estaba completamente rodeado por miles de personas. Gritaban y celebraban a pleno pulmón. Entonces, la imagen cambió para mostrar a la multitud de cerca. "¡Te amamos, Snow!", "¡Viva el Capitolio!", "¡Chica en Llamas, soy tu fan!", "¡Cásate conmigo!". Entrecerré los ojos ante el último grito desmedido de un hombre con el cabello rosa que brincaba sin parar. —"Son unos enfermos de mie—" —"¡Gale!"— Lo interrumpió Daisy, rodando los ojos. Él chasqueó la lengua con fastidio, pero se quedó callado, recargándose en la pared nuevamente. Me dejé caer al suelo, pegada a las piernas de Mamá. —"¡Nuevamente, nos encontramos aquí reunidos para conmemorar un momento trascendental: la coronación del vencedor de esta Edición Especial número 75 de nuestros amados Juegos!"— La voz de Snow volvió junto con su imagen, y levantó las manos para silenciar el ruido de la multitud. —"¡Pero esta ocasión es aún más especial, más insigne!"— Exclamó, alzando una vez más la mano con un dedo extendido. —"¡¿Saben por qué?! ¡Tal vez muchos digan que es porque tenemos dos vencedores por primera vez en la historia!"— Continuó él, mientras inconscientemente todos asentíamos en la sala, al igual que miles de personas en el Capitolio. Pero él simplemente negó con la cabeza, antes de que esa sonrisa cálida regresara a sus facciones. ¿Entonces a qué se refiere? —"¡No! ¡No es tan simple como eso! ¡Es más bien la lección que nos han dejado estos Juegos, un recordatorio que reafirma lo que realmente representan!"— Guardó un segundo de silencio, paseando su afilada mirada por la multitud. Un escalofrío me recorrió el cuerpo, haciéndome dar un pequeño respingo cuando sus ojos se detuvieron en la cámara, mirando fijamente. Viéndome. Negué con la cabeza. —"¡La unión! ¡Damas y caballeros, eso es lo que celebramos en este día tan importante! ¡Porque Peeta Mellark demuestra la verdad del Capitolio y cómo este ama profundamente a sus distritos! ¡Y estos, a su vez, aman al Capitolio! ¡Tal como Katniss Everdeen ama a nuestro hijo pródigo que regresa a nosotros una vez más! ¡Y ustedes dirán: qué manera de regresar!"— Paró nuevamente, tomando un poco de aire. —"¡Y yo les pregunto: ¿acaso había otra forma de volver?!"— Levantó la mano como si exigiera respuestas, y estas no se hicieron esperar. Los "¡No!" rugieron, haciéndolo sonreír. Sentí que se me revolvía el estómago; esto se sentía diferente a los otros discursos. Pero no sabía por qué. —"¡Claro que no! ¡Por ese mismo motivo, he decidido que, como muestra de respeto hacia la condición crítica de Peeta Mellark, la gira posterior a los Juegos queda cancelada!"— En cuanto las palabras salieron de su boca, me puse de pie de un salto junto a mamá. Miles de voces resonaron con estrépito a través de la pantalla, pero Snow ni siquiera se inmutó; observaba fijamente a la multitud con una calma aterradora, como si ya hubiera previsto aquella reacción. —"Pero qué demonios está diciendo..."— escupió Gale, con la mirada perdida en la imagen y los labios apretados en una mueca de desprecio. —"¿Mamá?"— Pregunté, buscándola con la mirada para encontrar una respuesta, pero ella lucía igual de perdida que yo. No entiendo qué está pasando. (POV Katniss) —"¡... la gira posterior a los Juegos queda cancelada!"— La voz retumbó detrás de la cortina que me ocultaba a la espera de que se abriera para mostrarme. Pero eso no me importaba en absoluto. Mi mente se quedó atrapada en ese anuncio y en los gritos desesperados y llenos de dudas que lo siguieron. ¿Q-qué? ¿La gira cancelada? Eso es bueno para mí... ¿no? Sentí un pinchazo de dolor en la cabeza. No importa ahora; debo concentrarme en la coronación y después en ver a Peeta. Haymitch tendrá que explicarme qué diablos está pasando más tarde. Tiene que haber una trampa, lo sabía. El Capitolio no te regala nada, jamás. Me apreté la mano en un intento por calmarme. Los gritos empezaron a bajar. —"¡Por favor, tranquilidad! ¡Entiendo la decepción de todos! ¡Yo mismo la comparto! ¡¿Pero qué sentido tiene una gira si una parte central de la misma falta?! ¡¿Acaso un reloj puede marcar la hora si le falta una de las manecillas?!"— Snow volvió a calmar los ánimos. No, no puede. Me encontré respondiéndome a mí misma. Mis ojos se desviaron al espacio vacío a mi lado; el hueco donde alguien más debería estar encajando perfectamente conmigo. —"¡Por ese motivo debemos mantener la vista en lo más importante! ¡En la recuperación de nuestro amado tributo para que, cuando despierte, lo recibamos como lo que es! ¡El símbolo de lo que representamos como nación!"— Terminó de decir y una explosión de aplausos y gritos lo llenó todo. Mi estómago se revolvió ante la alegría desmedida que provocaron sus palabras. Él no es eso. La luz me golpeó el rostro en cuanto las cortinas empezaron a moverse. Sentí que el corazón se me encogía al ver a las miles de personas reunidas. Tragué saliva. Snow estiró su mano hacia mí sin dejar de hablar. —"¡Ahora continuemos con esta coronación tan importante! ¡Katniss Everdeen, damas y caballeros!"— Dijo antes de aplaudir lentamente, haciéndose a un lado para encararme. Un frío me recorrió en el momento en que nuestras miradas se cruzaron. Él era el responsable directo de mi sufrimiento, de mi dolor. Me mordí la lengua y forcé cada músculo de mi cara para fingir una pequeña sonrisa. Para mi sorpresa, el viejo me la devolvió. Dejó de aplaudir para dar un paso hacia mí y extendió su mano, invitándome a tomarla. Maldije para mis adentros cuando noté que mi mano temblaba al levantarla. Cálida; era una mano cálida como la de mi madre. Pero el olor a metal y a rosas me asfixiaba. Me dio un leve tirón para colocarme a su lado y me soltó. Lo vi girarse hacia una cúpula y levantar la manta, revelando una corona dorada más hermosa que cualquier cosa que hubiera visto antes. La tomó con cuidado para ponérmela. Y cuando pensé que todo había terminado, que ya estaba cumplido, escuché un"click". Fue como un picotazo. Vi cómo él tomaba la mitad de la corona y, lentamente, la bajaba hasta ponerla sobre mis manos, que subieron por instinto para sostenerla. Sentí que el aire abandonaba mis pulmones mientras miraba la mitad de la pieza en mis palmas. Levanté la vista hacia él; cualquier rastro de calidez o humanidad había desaparecido. Dos témpanos de hielo lo habían reemplazado todo. En ese momento la mitad en mis manos se hizo imposible de sostener. —"Lamento que no estés completa"— susurró muy bajo. Mis piernas temblaron y por un momento creí que me desplomaría. Pero los gritos regresaron, llenándome los oídos con un pitido ensordecedor. Él solo se giró, aplaudiendo de nuevo como si no hubiera dicho nada, recuperando esa sonrisa falsa. Te necesito… Inconscientemente, apreté la mitad de la corona entre mis manos. (POV Haymitch) Mi cabeza no dejaba de darle vueltas a Snow y su extraña actitud. Cancelar la gira, su discursito... todo era manipulación pura y dura, lo sabía perfectamente. Mierda, claro que sí; con ese viejo no hay puntada sin hilo. Pude leer entre líneas. Peeta convertido en un maldito símbolo del Capitolio después de que lo patearan toda su vida. Katniss cargando con media corona. Veía el significado real detrás de todo ese teatro. ¿Pero cuál era el objetivo final? ¿El plan? Eso es lo que se me escapaba. Y tenía la sensación de que no lograría entenderlo a menos que ese psicópata quisiera que lo hiciera. Solté un suspiro mientras subíamos en el elevador hacia el cuarto del chico. De reojo, vi cómo Katniss golpeaba el suelo con el pie, impaciente, sin despegar la vista del marcador de pisos. Después de la coronación no hubo más contratiempos ni preguntas estúpidas. Ella solo quería verlo, eso era todo. A duras penas logramos convencerla de que se quitara ese disfraz y se pusiera algo de ropa normal. El sonido de las puertas abriéndose y su movimiento rápido al salir me sacaron de mis pensamientos; la seguí con las manos en los bolsillos. Ella prácticamente corrió hacia la única puerta de la planta y la abrió de golpe. Yo iba justo detrás. —"Peeta"— soltó antes de acercarse a la cama, aunque no se atrevía a tocarlo. Vi cómo movía la cabeza, siguiendo con la mirada el laberinto de cables y el tubo que le salía de la boca. Al final, extendió la mano hacia su mejilla y la acarició con una dulzura que no era normal en ella. —"Estás frío"— susurró, como si el chico pudiera oírla. —"Yo…"— su voz se quebró al instante. Estaba a punto de darme la vuelta para dejarles algo de espacio, pero entonces noté que ella se había dado cuenta de algo por la forma en que retiró la mano, asustada. —"¿Q-qué es eso?"— La pregunta se le escapó mientras retrocedía un paso. Cerró los ojos un segundo, procesando el impacto. —"Una prótesis cibernética"— la voz a mis espaldas respondió lo que yo aún no terminaba de digerir. Tanto Katniss como yo nos giramos para encarar al médico encargado. El tipo canoso traía unas hojas en la mano; terminó de presentarse con un asentimiento seco. —"La mejor que puede ofrecer el Capitolio"— continuó diciendo sin levantar la vista de sus papeles. Siguió caminando hasta plantarse a los pies de la cama de Peeta. —"No voy a interrumpir, solo vengo a checar que todo esté en orden. Será rápido"— dijo el médico antes de acercarse al lado derecho de la cama. Empezó a revisarlo con una calma que me revolvía el estómago mientras tomaba notas tranquilamente. —"¿Hay alguna posibilidad de que despierte?"— Preguntó ella, logrando que el tipo se detuviera en seco para mirarla. Dejó de escribir y bajó sus malditos papeles. No te hagas esto, niña. No busques respuestas donde no las hay. —"Realmente es imposible saberlo. Tampoco podemos forzar el despertar; dañaríamos sus células cerebrales en el proceso y eso solo crearía complicaciones mayores. Mañana partirá con ustedes al Distrito 12 y solo el tiempo lo dirá"— respondió con un respeto fingido que me daban ganas de borrarle de la cara. Anotó una última cosa y abandonó la sala con otro de sus estúpidos asentimientos. Ella simplemente se quedó ahí, mirándolo, hasta que estiró la mano muy despacio para tomar la suya, que yacía inerte sobre la cama. Me di la vuelta para dejar de estorbar y darle algo de espacio. —"Regresa… Te necesito, por favor"— su voz, pequeña y completamente rota, fue lo último que escuché antes de salir del cuarto. Todo se acaba mañana.Una mitad y un reloj
8 de febrero de 2026, 20:02