Capítulo 16 Reflejos del agua
19 de diciembre de 2025, 2:20
No sabía cuánto extrañaba con tanta fuerza el agua sobre mi piel, mi forma de sirena, el roce con las escamas bajo la luz. Tengo que agradecer a Eloise por su interrupción y dejarme un tiempo para mí, que no sabía que necesitaba. Un respiro en medio de todo lo intenso, caótico y sin freno. Un momento de pausa sin luchar, descubrir secretos. Un lugar donde el ruido del mundo no me alcance.
La laguna es un poco pequeña para moverse con soltura, aun así me sentía libre nadando y pasando entre la flora del fondo. Envolviéndome con delicadeza y acariciando mi piel, como saludándome con cariño después de años sin vernos. Me recordaron a los hogares de coral, también eran muy amigables con todas las criaturas, dando cobijo y protección a quien lo necesitara.
No hay muchos animales o estaban asustados por mi presencia. Puede ser... siempre un ser de gran tamaño come a los más pequeños. No estaré tanto tiempo. No quiero perturbar su espacio, ni alterar el equilibrio.
Nado sin preocupación en el pequeño espacio. Me sumerjo una y otra vez, dejando que la luz se rompa en la superficie y los colores se diseminan. Mirando de vez en cuando a Benedict agitando los brazos con su familia, como si intentara contener una tormenta. No puedo evitar sonreír mientras miro esa interacción familiar. Anthony da vueltas sobre sí mismo, pronto formará un circo bajo sus pies. Una Eloise imitando a sus dos hermanos y a Violet sonriente tranquila, como si disfrutara esa extraña reunión y su caos. Aún les quedará un rato más de discusión. Más tiempo para mí.
Vuelvo a meterme debajo del agua, pero esta vez la laguna parece más grande que antes, muy extraño.
Desciendo un poco más y veo como el entorno se transforma. Nado en la profundidad, viendo como el entorno está cambiando La vegetación ya no me acaricia de forma amigable, sino que parece áspera y espinosa, araña mi piel y la marca. La laguna, antes estrecha, se extiende, oscura y fría. El fondo desaparece y la vegetación cada vez más alertando retorciéndose de forma peligrosa a mi alrededor. Aparecen peces que no son de agua dulce...corrientes. Corrientes que no pertenecen a este lugar. Es imposible que la laguna ... se conecte con algún río. El agua se nota diferente...
No, no, no. Mi cuerpo lo siente antes que mi mente reaccione, el agua ya no es dulce.
Mi corazón se acelera. Nado hacia la superficie con todas mis fuerzas. Algo ocurre y no quiero descubrirlo.
–¡Benedict! –gritó rompiendo el agua y saliendo a la superficie.
La corriente me quiere llevar de vuelta al fondo.
Me agarró de una raíz con desesperación, para aguantar en lo que todos llegaban corriendo.
–¡Penélope!–dice Benedict sin resuello.
–¡Sacame! -digo mentiras suelto una sola mano–¡No entres en el agua!
Su cara cambia completamente, lo ha comprendido.
Me agarra con ambas manos y tira de mí, pero es incapaz de sacarme. No basta. La vegetación marina y las corrientes son más insistentes, enroscándose en mi cola.
–¡Anthony, ayuda!–grita, sin soltarme.
Anthony duda, viene receloso y tira de Benedict, formando una cadena de rescate.
Parece que es efectivo, comienzo a salir poco a poco del agua y puedo soltar la raíz, agarrarme con las dos manos a Benedict. Poco a poco, siento mi cuerpo ser arrancado de las garras líquidas.
–Ya casi, preciosa...aguanta–susurra Benedict.
En su voz reconozco la corriente que nos une, cálida, constante, imposible de romper.
Pero antes de que pueda salir del todo. el agua me rodea por completo y me tira otra vez a las profundidades.
Suelto las manos de Benedict, para que no se hunda conmigo.
—No... Pen...–es lo último que escucho salir de sus labios.
El agua me arrastra a la profundidades con gran fuerza. Todo queda oscuro por un momento, en silencio total. Ya no hay raíces, ni luz, sin burbujas de aire ni ningún otro ser vivo cerca. Solo un vacío inmenso.
Demasiado en calma para estar seguro.
–Bueno, bueno... ¿A quién tenemos aquí? –resuena la voz fría como el hielo de la oscuridad–. Eres muy escurridiza, niña.
–¿Qué quieres madre?¿Por qué usas tus tretas? – respondo gritando a la oscuridad.
–Es más divertido.
No puede ser, esto es una tortura, solo eso. Espera...
–¿No puedes salir a la superficie verdad? –digo con la esperanza de notar una reacción por su parte.
–Que crees niña, que tontería.
No responde de inmediato, su breve vacilación la delata.
–No puedes, ¿verdad? No puedes subir... no puedes tocarnos allá arriba–insisto ya con grandes esperanzas.
Un segundo de silencio absoluto. Y luego... un rugido atronador, como si la propia laguna gritara con rabia.
Eso es una gran ventaja. Por alguna razón Portia no puede salir del mar...¿Edmund consiguió una forma de encerrarla?
Era posible o algo más faltaba.
La oscuridad se disipa y vuelvo a estar en la laguna. Todo parece normal...pero no lo es.
Son ilusiones, no pueden llegar a la superficie.
Salgo y antes que pueda buscar a nadie las manos de Benedict me envuelven y sacan del agua.
–Pen ....¡Pen! ¿Estás bien?
–si–respondo y le doy un suave beso–. Te dije que no nos separarían.
Me aferro a él, a su calor.
–Princesa, no puedes desaparecer.
–No lo haré.
Nos fundimos en un beso al principio que suave al principio, pero aumenta sin proponernoslo, como una marea que se puede detener. Sentados en la hierba del camino sin importar estar recubiertos de tierra que se mojaba debajo de nosotros formando barro pegajoso en todas partes. Ahora podemos tener una oportunidad contra Portia.