Danza de Dragones

Slash
R
Finalizada
1
Emparejamientos y personajes:
Tamaño:
176 páginas, 99.250 palabras, 30 capítulos
Descripción:
Publicando en otros sitios web:
Permitido mencionando al autor/traductor con un enlace a la publicación original
Compartir:
1 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar

"Regresando a las raíces"

Ajustes
Cuando el sendero de árboles se convirtió en un bosque con hojas en sus ramas, junto a un arroyo descongelado que desembocaba en un gran cauce hasta ser un inmenso río de agua dulce circundado por montañas verdes, Neuvillette se detuvo a admirar la belleza. Una familia de tres oseznos y una osa grizzli comía a la orilla donde saltaban peces entre las rocas, impávidos por la imagen de dos dragones. Con esa misma gentileza el wyvern bajó al leviatán en la arenisca grisácea, Neuvillette se sacudió alejando el cansancio restante de su cuerpo. —“Siguiente lección, estás aguas no son tan frías como la de la tundra, pero vienen del deshielo de sus glaciares así que se asemeja”— el dragón de Hielo se alejó unos metros para echarse con un resoplo fuerte y mirar al otro dragón— “Un buen inicio para ir acostumbrando a tu cuerpo a regular su temperatura para adaptarse a aguas más salvajes”“No me gusta esta lección”“Lo sé, se te notó cuando casi mueres asfixiado esa vez en el océano invernal”— movió su cabeza señalando el cuerpo de agua tan grande para aceptar a un ser como el leviatán— “El nivel de profundidad es poco, si sientes esa sensación de ahogo solo debes nadar a la costa de este lado y salir caminando”“¿Solo debo de entrar así y ya? ¿No hay algún consejo previo?”“Te lo diré cuando entres” Si fuera capaz de sonreír, el wyvern tendría una enorme sonrisa en su hocico ignorando la mirada de ceño fruncido con ojos entrecerrados de Neuvillette, solo pudo sonreír en su mirada alentando al otro a entrar al agua. A paso no tan decidido entró poco a poco en el agua, en cierta forma la sensación de pinchazos no era abrumadora como en las aguas de la tundra, pero si sentía esa incomodidad al moverse. Había cambiado sus garras por aletas como le había enseñado el dragón de Hielo aquella vez, era lo más sencillo en esos días, ya con ese cambio nadó mejor en el agua ignorando las ganas de salir de inmediato. —“Ahora, pon atención”— la voz profunda en leve eco resonó en su mente con un poco más de amabilidad— “Recuerda, ERES agua, tu temperatura es algo fácil de nivelar cuando estas sumergido en tu elemento, solo debes cerrar los ojos y sentir el frío del agua, así de forma instintiva tu temperatura va a descender hasta estar al nivel del agua”“Suena más difícil a como lo propones, no puedo concentrarme con la sensación de pinchazos en mis escamas”“Pasará esa sensación conforme niveles tu temperatura, es solo incomodidad temporal”“Te voy a ahorcar cuando salga”— Neuvillette tiritó al hablar en enojo sutil, sumergió su cabeza lentamente en el agua quedando cubierto hasta su cola. El mundo acuífero de ese río era más sereno, sin tantos colores como los anteriores, pero no era tan basto ni vacío como azul infinito de la tundra. Ahí no sentía talasofobia. Esperó unos segundos para identificar el nivel de la temperatura en el agua, debía ser menos dos grados cuando mínimo, respiró profundo por sus branquias antes de comenzar a regular su temperatura a algo cercano a ese nivel. No podía bajar tanto o terminaría dañándose a sí mismo, pero sí llegar a los cinco grados para tolerar nadar en esas aguas, dejando la tensión de su cuerpo salir en una inhalación profunda, sintió como su cuerpo por si solo regulaba la temperatura corporal hasta sentirse mejor sin los pinchazos recurrentes en sus aletas y antenas. Al abrir sus ojos incluso su visión cambió, los colores se volvieron más nítidos, su alcance en la gama de colores se expandió como una gota en la quietud de la superficie de un nacimiento de agua. —“Increíble” Ese susurro mental llegó hasta la cabeza del wyvern, quien abrió sus ojos buscando las ondas en la superficie acuífera con un resoplo alegre, siguió apoyando su cabeza sobre sus patas membranosas con la mirada más serena. Ese leviatán si era como una cría recién nacida descubriendo el mundo exterior por primera vez, más al dar piruetas agitando las corrientes submarinas en chillidos agudos cuando su cabeza salía del agua para volver a sumergirse entre mordiscos al aire. La tranquilidad del dragón de Hielo duró un parpadeo al escuchar al leviatán gruñendo, se levantó de un salto al ver un pulpo gigante de río intentando comerse como merienda al dragón de Agua.  

⸻ৎ୭⸻

  —“Entiendo que al ser un dragón de Agua las criaturas quieren acercarse a mí por naturaleza, pero no pensé que fueran a intentar comerme” Había sido un pequeño incidente con una criatura inofensiva, pero para desgracia de ese invertebrado se volvió la merienda del leviatán, quien no se veía muy culpable como sonaba su voz mientras arrancaba un tentáculo del cuerpo entre sus garras. El wyvern solo resopló con una risa mental algo más cauta para no molestar al otro como el día de ayer, su cabeza recostada sobre la arenisca se mantenía serena viendo de reojo al otro comer. —“No suenas muy convencido con ese tentáculo colgando entre tus colmillos ¿Sabes?”“No podía dejar su cuerpo flotando por el río después de que le mordiste la cabeza para arrancarlo de mi hocico, sería contaminación ambiental”“Ah, pero que correcto es el pescado con patas”“Cállate” Con un resopló divertido mental, el dragón de Hielo se levantó a paso sereno girando por sobre sus garras para caminar de regreso por donde habían llegado a ese fiordo, Neuvillette alzó sus antenas comiéndose rápidamente el resto del pulpo para seguir al otro dragón con los nervios en sus garras. Iba a preguntar si había vuelto a ser grosero seguido de pedir perdón por ello cuando la voz profunda en eco del wyvern lo detuvo de hablar. —“Iremos de regreso al corazón de la tundra para enseñarte la siguiente lección, mantén el ritmo” Así con un pequeño salto de sus patas traseras el inmenso dragón de Hielo comenzó a correr de forma ágil entre los arboles como si sus patas delanteras no fueran sus alas al mismo tiempo, era más como un ser serpenteando dando garrazos a la tierra para impulsarse en el proceso. Neuvillette corrió un poco lento a diferencia, estaba ya acostumbrado a sus nuevas patas para la tierra, pero no coordinaba bien cuando se trataba de saltar alguna roca o un tronco. Sus patas delanteras caían en gracia como el mismo nombre de Neuvillette se escuchaba al ser pronunciado, pero cuando sus patas traseras se apoyaban en la tierra una se doblaba más de la cuenta o se cruzaban la una con la otra haciéndole tambalear a los lados antes de recomponerse y seguir corriendo. El paisaje verdoso se fue quedando atrás conforme más se adentraban de nuevo en la tormenta nevada alrededor de la tundra, el dragón de Hielo estaba consciente que el otro se perdería si se alejaba demasiado en su carrera por regresar al frío acogedor para él, así que bajó la velocidad de sus zancadas al mirar por sobre su ala chocando con el leviatán. Una cosa le quedó clara en ese momento al dragón de Hielo.   El leviatán nunca veía por donde iba.   El choque de los dos colosos sonó fuerte con algunos huesos crujir sobre la nieve y tres o cuatro arboles siendo derribados en el proceso, el wyvern rugió en tono de regaño al acercarse con el hocico abierto mostrando sus colmillos al leviatán, quien se agazapó en disculpa agachando sus antenas. —“Discúlpame, la nieve no me dejaba ver por dónde iba”“Chocar conmigo ya se te está haciendo costumbre, a la próxima voy a morderte la nariz” El dragón de Hielo se le quedó mirando a los ojos al dragón de Agua unos segundos, los iris violetas brillaron de forma notoria entre esa bruma de nieve y aullidos del viento, un brillo singular para la perspectiva del otro que sus ojos azul profundo dejaron de verse amenazantes. Su mirada fue más amable sin dejar de gruñir bajo. —“Levántate, y ya no corras, ahora iremos caminando” Con un resoplo firme el dragón de dos patas caminó por entre la nieve sin mirar atrás, no necesitó lanzar una mirada para oír los pasos cautelosos del leviatán a unos metros de él. Un suspiro salió de la mente del wyvern sin nadie en especial como remitente, sin querer siendo captado por la cabeza del leviatán, Neuvillette lo tomó como un suspiro exasperado por su torpe comportamiento como dragón. En realidad, fue más suave. Neuvillette no se había dado cuenta por el regaño anterior al chocar sin querer los dos, siguió manteniendo la distancia hasta llegar a una ladera de la montaña despejada de la tormenta por donde quedaba su cueva a donde iba a dormir. Ya estaba más adornada a diferencia del inicio, unas cuantas ramas y nieve servían como una cama mullida algo mal hecha, pero servía. —“¿Qué vamos a hacer aquí?”“Vas a aprender a cazar”“¿Perdón?” El wyvern se hizo a un lado donde estaba un tronco seco caído, golpeó varias veces con su ala haciendo vibraciones en el suelo, moviendo algunos montículos de nieve y deshaciendo una pequeña colina de escarcha, ahí lo vio Neuvillette. Una liebre de pelaje blanco como la nieve a su alrededor, lo único que ayudaba a verla entre la nieve eran sus orejas con puntas negras y su carita manchada de motas cafés. —“Enséñame como cazarías a esa liebre primero, y si no es tan mala tu técnica nos saltaremos esta lección, sino ya sabes la respuesta” El leviatán frunció el ceño sintiendo la culpa subir por su tórax hasta su hocico, amenazando con hacerle estornudar. Ya había cazado caribúes y algunos lobos más por defensa que hambre real, pero la idea de cazar una liebre le revolvía el estómago. —“¿No podemos buscar otra cosa? No me…no me siento cómodo cazando una liebre”“Debe ser la liebre, si no sabes cómo cazar una presa tan sencilla y astuta como una liebre entonces no podrás cazar presas más grandes”— el dragón de Hielo le miro firme y sin ninguna opción de debate para cambiar de presa— “Solo será esta vez, hazlo” Neuvillette frunció el ceño con incomodidad en su garganta, la liebre estaba en lo suyo sacando la nieve de su madriguera acarreando parte de esta lejos de la entrada, suficiente distancia para poder atraparla. Con un gruñido mental, el leviatán se agazapó caminando en sigilo por la nieve con su atención puramente enfocada en el pequeño animalito, se detuvo a unos escasos metros de la liebre, saltó en un parpadeo haciendo un desastre de nieve volando por los aires y algunos siseos de alegría. Al abrir sus garras solo encontró nieve. Con el susto de pensar en haber aplastado a la liebre se levantó girando para todos lados con sus ojos bien abiertos, no estaba, el camuflaje de la liebre era demasiado bueno. El siseo del wyvern lo hizo alzar la vista de él al agujero donde la liebre estaba asomando su cabeza sin despegar su atención del leviatán, Neuvillette miró a sus garras después a la liebre. —“¡Yo la había atrapado! Salté en el momento justo, no entiendo ¿Cuándo corrió?”“Corrió porque estabas imitando a un leopardo de las nieves o un gato montés, a un dragón no le sirven esas técnicas”— el dragón de Hielo se acercó al otro con paso solemne— “Un dragón no salta, ni corre por su presa, se acerca sigiloso hasta ella, la embosca y por último recurso usa su aliento para matarla antes de que logre huir”“Siento que es un regaño disfrazado de corrección”“En parte, te lo dije al inicio, para mi eres como una cría, aunque seas ya un adulto. Te estoy enseñando como se les enseña a las crías”— se puso a un lado de Neuvillette con la cabeza agachada— “Agazaparse es una buena forma, pero no flexiones tanto las patas o terminaras cayendo por el peso, avanza rápido sin pensar demasiado en sorprender a la presa, sino en que no escape” El leviatán imitó la postura del otro dragón, moviendo sus patas para separarlas un poco más a lo habitual, sin flexionarlas tanto como hace un momento. Incluso se sentía más liviano al moverse a diferencia de poner sus patas casi pegadas a su tórax. —“Me siento más ligero, como si pudiera flotar sin realmente hacerlo”“Cuando vayas a atrapar a la presa no empujes todo tu cuerpo al frente, puedes estirar tu cuerpo hasta atraparla con tus colmillos y después podrás agarrarla con tus patas”“Entiendo, quiero intentarlo” La mirada emocionada de Neuvillette por la idea de ahora tener una cacería exitosa le hizo reír al wyvern en su mente, asintió una vez para levantarse y regresar a donde estaba el tronco caído. Con unos cuantos golpes la nieve volvió a caer sobre la madriguera de la liebre, salió con pequeños saltos observando a su alrededor con mayor atención debido a la cacería fallada anteriormente. Al no notar peligro de nueva cuenta empezó a empujar la nieve lejos de la entrada de la madriguera, Neuvillette se quedó quieto casi sin respirar hasta ver a la liebre alejarse la distancia necesaria para actuar. En pasos ligeros como una corriente sigilosa en un arroyo, se empujó hacia al frente estirando su cuello en dirección a la liebre dándole una mordida definitiva a la presa. El chillido seguido del sabor a metal en la lengua bífida de Neuvillette le sacó un rugido alegre, lo suficiente sonoro para escucharse fuera del aullar del viento. Se giró buscando los ojos de ese azul profundo para dar saltitos hasta él enseñando la liebre ya quieta en sus colmillos, la dejó caer a la nieve empujando con su hocico en dirección al wyvern. —“Toma, esta es mi forma de agradecerte por enseñarme” El dragón de Hielo bajó la mirada a la liebre sobre la nieve ya dejando unas manchas rojizas sobre esta, resopló calmado bajando su hocico hasta tomar la mitad del cuerpo con sus colmillos. Usando su garra membranosa lo partió a la mitad ignorando el desastre de sesos colgando entre sus colmillos, tragó su pedazo antes de sujetar el otro con cuidado para ponérselo a los pies del leviatán, Neuvillette alzó sus antenas en confusión. —“Eso es tuyo, un buen dragón sabe cuándo un logro es de dos y no solo de uno” Caminó en paz a un lado rodeando la zona de cacería, se detuvo en la cortina de nieve arremolinándose entre vientos helados. Con una mirada amable le rugió en señal de despedida por ese día antes de perderse entre la nieve y los arboles escarchados dejando a Neuvillette ahí de pie con su pedazo de liebre a sus pies.  

⸻ৎ୭⸻

  —¿Todo eso hiciste en un solo día? Furina miró a Neuvillette con la boca entreabierta cuando el leviatán, ya en su forma humana, entró esa noche a la tienda con un ánimo renovado. Había contado su día completo con una sonrisa tan ancha en el rostro que Wriothesley estaba asustado en la esquina diciéndole a Clorinde que les habían cambiado de persona, en sus vidas habían visto a Neuvillette tan feliz mientras contaba algo que no relacionara a la melusinas o a la Corte. Navia estaba feliz por él, era raro verlo así de emocionado, pero su empatía la tenía alegre por igual. —Sí, aprendí a volar, bueno flotar unos metros más al día de ayer y me llevó a un fiordo para ayudarme con mi baja tolerancia al agua— el Juez se tocó el pecho manteniendo esa sonrisa en su rostro— Logré regular mi temperatura para soportar el agua, fue la sensación más grata que he conocido, aunque hubo un incidente con un pulpo gigante de río. —Ah, sí lo dijiste, sonó a una historia de novela como ese dragón fue a ayudarte a quitar el pulpo de tu cara. Navia juntó sus manos al sospechar en buena forma que esa cercanía nueva entre los dos dragones no era solamente amabilidad, y menos ahora. —Fue una ayuda necesaria de su parte, le agradezco mucho a él. —¿Estamos seguros que estamos hablando con el Juez Supremo que conocemos? Wriothesley se acercó ya con esa sonrisa burlona tan característica, así como su cabello azabache despeinado en estos días por culpa de la nieve y el frío. —Neuvillette, suenas a alguien que acaba de encontrar a su persona favorita. —¿Yo? Nada de eso que dices, Wriothesley. Solo estoy diciendo que agradezco a ese dragón por ayudarme. —Ajá, entonces ¿Por qué sonríes mientras hablas de él? Neuvillette quitó su sonrisa con un gesto de aclararse la garganta, incluso se sentó más recatado con una mirada menos emocionada y más neutra como suele ser, Clorinde le encajó el codo al Duque por quitarle la sonrisa al Juez. —Por la emoción del día, aprender a escuchar no cuesta nada y te ayudará mucho en el futuro, Wriothesley. —Ignorando eso— Furina juntó sus manos sobre su regazo con una sonrisa orgullosa de ver feliz a Neuvillette de forma sincera y no por cortesía— Nos alegra mucho que estés aprendiendo a ser un dragón, has vivido mucho tiempo como humano y reconectar con tu identidad primaria me tiene tranquila y feliz por ti. —Así es, y es más alegre saber que aun cuando usted está aprendiendo cosas de su naturaleza sea aun el Neuvillette que conocemos, que viene emocionado a contarnos sobre su día— Navia juntó sus manos sobre su pecho con una sonrisa dulce con ese brillo entusiasta en sus ojos. —Gracias, aprecio sus palabras de verdad. Neuvillette hizo una inclinación gentil con su mano sobre su pecho y esa sonrisa regresando a su rostro al sentirse querido y escuchado por esos cuatro, a quienes ahora miraba con otros ojos, no siendo solamente sus compañeros de trabajo o conocidos, algo más como amigos cercanos ahora. Clorinde sonrió antes de hablar para cambiar de tema, así evitaría hacer sentir atrapado al Juez cuando él se volvió a sentar con la espalda erguida acompañado de un sutil sonrojo en sus mejillas. —En cuanto a la situación general del lugar, hemos descubierto poco sobre cómo llegaron aquí estas personas y sobre ese hombre llamado Kalaham. —Ah, cierto, habían comentado sobre eso hace unos días atrás— Neuvillette cambió su sonrisa a una expresión más atenta— ¿Qué tanto saben ahora? No importa que sea poca información, cualquier dato nuevo es de ayuda. —Al parecer las personas de este asentamiento vinieron con un grupo más grande, pero por cuestiones que aún no sabemos, se redujo el número en ese entonces— Wriothesley también cambió su voz a la de trabajo al cruzarse de brazos— Eran solo unas dieciocho personas en ese momento, con el paso de los años fue creciendo hasta ser ahora unas cuarenta personas. —En cuanto a cómo han sobrevivido en la tundra, al parecer ese hombre llamado Kalaham les ayudó desde un inicio o algo así, no entendí las palabras de la mujer cuando le pregunté— Furina se rascó su nuca con una mueca no tan segura— Dijo algo sobre que “Él nos ha acompañado tomándonos de la mano desde que nacimos hasta ahora” y algo más, supongo es quien les trae la comida y ayuda a proteger los límites. —¿Y no le han preguntado a este hombre, Kalaham, sobre si la información es cierta? Neuvillette se cruzó de brazos con una ceja alzada al ver las caras abochornadas de los cuatro, cada uno en una mueca diferente entre la vergüenza y la incomodidad. —¿Es un no? —No tan así, es que él no es muy sociable como esperamos, con las personas de aquí si habla un tiempo antes de despedirse para ir a sus asuntos o tareas— Navia se cruzó de piernas con sus brazos igual cruzados— Pero cuando nos acercamos nosotros a hablarle de cualquier cosa, de las tareas o de algo sobre él sin ser tan groseros, casi siempre nos dice “Que te importa” y se va. —Excepto con Wriothesley— Clorinde señaló con la cabeza al Duque al cerrar los ojos y una sonrisa en su rostro— A él lo odia por preguntarle si estaba soltero. —Wriothesley, no sabía que tenías esos gustos. Neuvillette había dicho eso sin una mala intención en realidad, pero las chicas no perdieron la oportunidad de reírse a carcajadas mientras el Duque tenía la cara con un sonrojo enorme. La mano del pobre hombre intentó tapar su rostro sin tanto éxito al ya haber sido expuesto segundos antes. —¡Claro que no tengo esos gustos! Fue para romper el silencio, una táctica para hacernos más cercanos. —¿Y salir con él? Sin pensarlo mucho, Wriothesley agarró uno de los abrigos colgados al lado lanzándoselo a Navia en la cabeza, ella lo atrapó en el aire sin dejar de reír. —Espero que consigas volverte más cercano a él y que corresponda a tu sentir, Duque Wriothesley. —¡NEUVILLETTE!
1 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar
Comentarios (0)