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Neuvillette se removió sin poder ver bien sus garras, sus antenas centellearon antes de brillar por completo. Cuando sus ojos se adaptaron a la poca visibilidad no vio una entrada o salida de ese lugar, era un agujero perfecto. Rasguñó las paredes varias veces consiguiendo solo salir herido, una zarpa se le torció por la fuerza sacándole un rugido agudo. Gorgoteo en ansiedad, siseo fuerte al tomar distancia y estrellarse contra una pared, ni siquiera tembló la pared rocosa bajo el impacto de fuerza bruta. No podía más. Rugió en varios tonos con la desesperación en sus venas, estaba atrapado solo sin saber si sus amigos estaban bien o si Kalaham no estaba siendo asesinado en un duelo corrupto. Se sentía solo. —“…Neuvillette” Detuvo sus rugidos al oír esa voz en su cabeza, miró a todos lados como si en un abrir y cerrar de ojos apareciera ese dragón a su lado en ese agujero diminuto. —“Kalaham… ¡Kalaham!” —“Ssh, ssh, estoy bien”— conforme más hablaba el wyvern, el leviatán se sentía más calmado— “Nos separaron para dividirnos cuando salgamos a la luz, lo más seguro es que yo aparezca en la arena de Duelo y tú en algún lugar como espectador. Te dije que ese dragón tenía un plan, no soy idiota ni histérico” —“Lo sé, lo sé, pero igual tu mirada de decepción se sintió demasiado real. Ni siquiera pude defenderme” —“Tranquilo ¿Recuerdas? Confío en ti, así como tu confías en mí” Neuvillette apoyó su peso y su frente sobre la roca con un gorgoteo suave, se enroscó sobre sí mismo temblando desde la punta de su hocico hasta su cola. La idea de ver morir a Kalaham dentro de unos minutos le aterraba. —“Por favor, promete que no morirás” —“No puedo prometerte eso, Neuv, yo no veo el futuro” —“Solo dilo… por favor, aunque sea una promesa vacía” Con un suspiro mental, el wyvern volvió a hablar lo más confiado posible para no revelar su angustia. No quería transmitirle eso a su leviatán, no cuando estaban separados por muros de roca. —“No moriré aquí” —“Gracias” Ruidos de alguien disparando contra la roca le hicieron saltar al leviatán hacía atrás, se alejó del muro por si acaso, quedando a la mitad de ese agujero. La roca de su derecha estalló en pedazos levantando una nube de polvo, el sonido de tacones con algo metálico después reveló al grupo de cuatro. —Por Celestia, creo que acabo de romper mi paraguas después de tantas explosiones. Deberé checarlo cuando regresemos a Teyvat— Navia sonrió en la oscuridad saludando al leviatán asombrado— Su Señoría. —“¿Desde hace cuánto llevan destruyendo paredes?” —Como unos quince minutos, me duelen las manos de tanto usar Cryo para debilitar las rocas. Wriothesley se apoyó en la pared con un suspiro cansado, Furina corrió hasta el leviatán abrazándole la cola con aletas como pudo, entre temblores habló un poco más fuerte a un susurro. —Neuvillette… gracias por salvarme… tenía tanto miedo… gracias. El alargado dragón de Agua agachó su inmensa cabeza para tocar con cuidado a la chica, dándole un siseo suave en respuesta a sus lágrimas de disculpa y agradecimiento por lo que hizo para evitar ser electrocutada. —“Está bien, señorita Furina, era lo correcto” El temblor en la tierra los hizo juntarse cerca de la cola del leviatán, Clorinde fue el apoyo de Navia y Furina por si la primera se caía debido a la herida, la segunda por si le daba otro ataque de ansiedad. Las rocas se movieron revelando un corto túnel con la luz al final, tal como había dicho el wyvern, ellos no estarían en el duelo. —“Kal…por favor…” “…No mueras”"Un juicio sin justicia"
22 de febrero de 2026, 21:53
Luz había llegado a la Sala de Trono al recibir el llamado de alarma de Grour, al parecer los otros dos Soberanos no estaban por ningún lado en sus ecosistemas y sus hijos se encontraban en angustia por sus desapariciones tan longevas. Fluhur no había salido de su tronco desde anoche y en la mañana ya no había señales de él en los alrededores, Siwch solía levantar las corrientes matutinas antes del alba y ese día las nubes seguían sobre los bosques creando una espesa niebla.
Grour fue el único Soberano accesible para informarle de la situación del día, pero las cosas se volvieron más confusas cuando las nubes de tormenta se hicieron más densas a los alrededores de las Montañas Levitantes. Casi como si hubiera sido ensayada esa entrada apareció Oush en su Trono segundos antes de ver a Thud entrando por el tragaluz en el techo de la caverna, los dos cuerpos de esos dos dragones fueron arrojados contra la piedra con descaro casi como si el Soberano del Trueno hubiera arrojado cadáveres listos para ser incinerados.
—“¡¿Qué significa todo esto, Thud?!”
Luz dio un paso al frente revisando a los dos dragones, el wyvern se puso de pie entre jadeos por su ala lastimada debido al agarre constante sin medir la fuerza, el leviatán seguía debilitado a causa del electroshock anterior.
—“Una Prueba de Valía terminada”
El Soberano del Trueno subió a su Trono dejándose caer sin pena alguna por el trato dado a esos dos jóvenes dragones.
—“No… esto… esto fue…”— Kalaham se enderezó con los colmillos fuera en dirección al dragón de Trueno— “¡Una masacre indiscriminada a inocentes!”
—“¿De qué está hablando?”
Grour bajó de su Trono de un salto revisando al wyvern, ajeno a su asombro de lo que sus ojos estaban viendo. Un dragón de Hielo, el último de su raza de pie en la Sala de Tronos con esa feroz alma a punto de arrancarle la garganta a un Soberano por su osadía, por su matanza sin razón.
—“¡Él fue a la tundra, asesinó a una aldea entera de humanos que estuvieron bajo mi cuidado. BAJO. MI. ALA. Y los mató junto a otros dragones de su clase!”
Como si fuera una señal para entrar, los dos dragones de Tormenta bajaron por el agujero superior dejando a los cuatro chicos lastimados en el suelo. Los dos dragones sisearon antes de irse volando por la entrada principal, dejándolos a ellos solos.
—“Ah, es que ahí hay un detalle”— Oush habló con su porte regio poniendo su lomo derecho con una sonrisa en su hocico— “Pequeño wyvern, al parecer recibimos una señal de auxilio hace dos días, si no mal recuerdo era una señal de Agua”
—“¿…Qué?”
El wyvern miró al leviatán quien apenas se estaba poniendo de pie, las miradas de los Soberanos pasaron a Neuvillette, él parpadeó varias veces para despabilar su aturdimiento buscando una explicación de la situación. Los cuatro humanos miraron a su amigo con los ojos bien abiertos.
—Imposible. Neuvillette no la envió.
Clorinde se giró a apuntar con su pistola a Oush sin miedo alguno en su mirada, esta reunión, este “rescate” no olía a verdad. Y la verduga del justiciazgo afiló su mirada.
—“¿No? Si es así entonces ¿Qué es eso?”
Por el agujero del techo descendió una luz de tonos azulados, las aguas alrededor de la luz se veían serenas girando como ruedas elementales, como si reconocieran su fuente de origen la luz se disipó regresando el agua a las antenas de Neuvillette. El leviatán sintió algo ajeno en esas aguas, no eran aguas cristalinas, tenían rastros de otro elemento en ellas.
No eran puras.
Wriothesley entrecerró los ojos al pensar rápido en que momento de despiste le fue arrebatado parte de su poder al leviatán, sin tener aún la respuesta se puso de pie mirando a los Soberanos de la Oscuridad y del Trueno.
—Fueron ustedes, es una señal falsa. Es un maldito cebo.
—“No”— Luz dijo con voz potente sin ser amenazante, solo omnipresente— “Es de él, si no fuera suya, el agua no habría regresado a él de esa forma”
—“¿Lo ves, wyvern? Solo fuiste un juego”— Oush descendió de su Trono con sus garras tintineando en la roca— “Pero al parecer tú no eres tan diferente a él, también eres un dragón con corazón humano ¿No es así? Protegiste humanos en tu territorio por siglos, y eso es traición”
—“¡¿Eso en que afectaba a los demás?! Eran gente inocente, crecieron respetando la tundra y sus reglas ¡Solo eran civiles atrapados en una guerra ajena!”
—“Ah ¿Y tienes la insolencia de abogar por los muertos? Para ser el último dragón de Hielo eres decepcionante”
Oush lanzó una mordida al aire con una sonrisa enseñando los colmillos, se relamió los dientes afilados antes de llegar al lado de Neuvillette con un salto alegre tan hipócrita que el leviatán le gruñó sin pensar.
—“En cuanto a ti ¡Felicidades, completaste tu Prueba! Ahora eres digno de tu Trono de Agua”— el Soberano de la Oscuridad le resopló con superioridad.
—“No lo quiero, no si tiene sangre en él”
Neuvillette le regresó el resoplo con más fuerza sacando vapor de sus fosas nasales, Oush solo le volteó la cabeza sin darle más atención de la requerida. Luz no había podido intervenir en ninguna de las situaciones, ni Grour pudo regañar por esa actitud condescendiente del Soberano de la Oscuridad. Thud se mantuvo en silencio con una postura “ajena” a la situación frente él.
—“Ahora, las leyes dictan que, si un dragón quiere ser Soberano y su raza no tiene un ritual de ascensión, se debe de hacer un Duelo de Fuerza para demostrar su poder”— el dragón de la Oscuridad meneó su cola alegre al subir de nuevo a su Trono de un salto— “Wyvern ¿Nombre?”
—“…Kalaham”
—“Ah, que gracioso eres, ese no es tu nombre”— Oush se removió en su postura sentada con sus colmillos formando una sonrisa astuta— “Dije, nombre”
El siseo amenazante hizo incluso retroceder a Grour del costado del leviatán, los cuatro humanos se juntaron por miedo a ser azotados por el poder del dragón de la Oscuridad. Neuvillette los protegió enroscando su cola alrededor de ellos.
Luz le miró de reojo a Oush, estaba yendo muy lejos esta vez.
—“No eres digno de mencionarlo”
—“Insolente”
Thud gruñó creando relámpagos alrededor de su Trono, sus escamas brillaron a causa de los rayos corriendo desde su cresta hasta su cola. Luz se puso frente a Kalaham cubriéndolo con un ala en señal de intervención.
—“Basta. Ha dicho su nombre, tal vez sea humano, pero no recuerdo una ley que pida nombres en nuestro lenguaje de forma obligatoria”— la dragona de Luz miró al wyvern con comprensión— “Kalaham, ese es su nombre”
—“Y hasta donde recuerdo, un Duelo de Fuerza se ejerce cuando se hace una votación previa para saber si es necesario. En esta situación, debe de aplazarse por la falta de dos Soberanos”— Grour golpeó su cola contra la roca de su Trono como el martillo de un juez.
—¡Es cierto, es cierto! Cuando venimos aquí había otros dos dragones ahí— Navia señaló con una queja a los dos Tronos vacíos de la Flora y el Viento— Sin ellos, la votación estará incompleta.
—“Oh ¿En serio? Hasta donde recuerdo cuando un Soberano no estaba presente y la decisión era de extrema prisa se les dejaba en ‘neutro’ su voto ¿O me equivoco, Luz?”— Thud miró de reojo a la dragona, ella solo miró a los presentes pidiendo clemencia.
—“Si, tienes razón, pero esta votación no es…”
—“¡Perfecto! Entonces prosigamos”
Oush sonrió dando un gorgoteo similar a un cuerno de batalla, como si fuera de igual forma premeditado, un cuerpo de escamas calizas aterrizó en la entrada caminando en total calma. Para los ojos distraídos se veía “desinteresado” en la situación, pero solo dos pudieron ver sus ojos confabulados con otros dos pares de ojos.
—“¿Una votación? Me alegra haber llegado a tiempo”
—“Goosh, que puntal. Adelante”
Oush esperó a ver como el Soberano del Magma tomó su asiento antes de aclarar su garganta con esa sonrisa afilada en su hocico. Sacudió su cabeza y habló.
—“Quienes voten a favor de hacer un Duelo de Fuerza levanten su cola”
Oush, Thud y Goosh lo hicieron casi al mismo tiempo, coordinados de una forma escalofriante en su propia aberración de las cosas. La bajaron a los tres segundos.
—“Quienes voten en contra del Duelo de Fuerza levanten su cola”
Luz y Grour alzaron su cola sin pensar, un solo voto era la diferencia, en ese momento una tercera cola de dragón se alzó acompañada de una mirada molesta de su dueño.
—“Dijiste que ya soy un digno sucesor de mi Trono”— Neuvillette habló firme mirando al trío de confabuladores— “Eso me da permiso de votar también ¿No es sí?”
Los Soberanos del Trueno y del Magma abrieron los ojos en pánico medido, miraron de reojo al Soberano de la Oscuridad quien solo agachó su cabeza para darle una mirada letal al leviatán seguida de una creciente risa mental.
—“Pobre paria, tan ilusa”— Oush chasqueó su lengua en la mente de los presentes— “Tu título no se da el mismo día, se comienza a ejercer un día después de ser otorgado”
Los cuatro humanos dijeron sus propias exclamaciones, Furina se levantó de golpe inhalando a pulmón completo para gritar con coraje en sus palabras.
—¡TODO ESTO ES UN CIRCO MACABRO! Ustedes tres son unos gusanos asesinos sin alma ¡¿Y SE HACEN LLAMAR SOBERANOS?! Deberían de sentirse avergonzados en lo más profundo de su ser por ser unos desalmados seres podridos de corazón…
De un salto el Soberano del Trueno cayó frente a la chica con su hocico abierto amenazando con lanzarle un rayo a quemarropa, Neuvillette se puso en medio lanzando un chorro de agua directo a la garganta del otro dragón. Cuando Thud rugió indignado alzando su garra con la plena intención de desgarrarle el rostro al leviatán, Kalaham se puso en medio cubriendo a Neuvillette y empujándolo de forma sutil hacia atrás junto a los demás humanos mientras el wyvern rugía atronador en amenaza. Luz alzó vuelo lanzando un aletazo al aire, varios rayos de luz blanca se manifestaron como una barrera entre los dos dragones.
—“¡YA FUE SUFICIENTE!”— la dragona de Luz se giró a Thud y después a Kalaham, respiró agitada con un siseo— “¡Se hará el Duelo de Fuerza! Pero los Soberanos Thud y Oush no tienen permiso de ser los contrincantes de Kalaham debido a su actitud en esta sala”
—“No puedes permitir algo como eso”
Neuvillette se movió con cuidado protegiendo al grupo con su cola mientras miraba a Luz con alguna salida para esa situación, ella solo le miró en disculpa.
—“¿Así que era cierto? Ustedes dos…”— Oush se empezó a reír en la mente colectiva dando gorgoteos agudos irritantes— “¡Son compañeros de vida, un dragón que no sabe ser un dragón y otro que no tenía a nadie en su mundo! ¡¿Tan desesperados por compañía son?!”
Kalaham rompió la barrera de luz para moverse con una rapidez inusual para su forma, en un parpadeo quedó a centímetros de Oush con su cola golpeando el agua alrededor de la plataforma. Congelando la piedra, el agua y el humo saliente del Trono de la Oscuridad.
—“Alguien como tú jamás entendería lo que es ser ‘compañero de vida’ de otro ser”
Oush se mantuvo impávido por el hocico entreabierto a centímetros del suyo, miró el aliento helado en los colmillos del wyvern antes de solo hablarle a él.
—“Tu padre estaría feliz de ver que sus anhelos se cumplieron contigo”
Kalaham se quedó tan quieto mirando con los ojos entrecerrados al inicio, poco a poco fue abriéndolos al notar esa verdad dolorosa en los iris ajenos. Él. Por culpa de ese dragón él había perdido todo en su mundo, su familia y sus años de infancia. Ese dragón los mando al matadero a su especie completa, y no se veía rastro de remordimiento en sus palabras.
El rostro estupefacto del wyvern pronto se volvió la mueca de un alma llena por sed de venganza, su poder se extendió como raíces por las piedras y los demás Tronos, amenazando con darles una probada de cómo se veía el comienzo de una Era Glacial.
—“¡ERES UN DESGRACIADO HIJO DE PERRA!”
Goosh se movió rápido dándole un coletazo en el tórax al wyvern para alejarlo de ahí, con el calor del magma en su cuerpo consiguió evaporar el hielo que cubría gran parte de la sala. El Soberano del Magma saltó a la plataforma con su cabeza en alto.
—“Yo seré tu contrincante, wyvern”
—“¡Alto! Dijimos que los elementos contrarios jamás se enfrentarían a un duelo de este tipo”
—“Demasiado tarde, Grour, ya lo dije”
Kalaham jadeó sacando humo blanco de su hocico, Neuvillette se puso frente a él para protegerlo del calor que emanaba del dragón de Magma. Los cuatro chicos se sintieron tan pequeños e inútiles, eran una discusión entre dragones y ellos no tenían cavidad en esa pelea. Si lo hacían podrían morir justo ahí.
—“Aura. Duérmelos”
La voz del Soberano de la Oscuridad fue lo último escuchado por los dos dragones y los humanos, un vapor morado oscuro los engulló dejándolos inconscientes en la roca sin oportunidad de escapar o seguir luchando.