"Compañeros de vida"
22 de febrero de 2026, 21:53
La zona designada para los Duelos de Fuerza era un gran cañón con acantilados rocosos como murallas, la superficie era solo piedra de colores cafés sin una sola planta o árbol que fuera a ser un obstáculo. En las laderas los dragones jóvenes y algunos ancianos observaban los duelos, lanzando rugidos de guerra para motivar el espíritu de lucha, en la parte de arriba a las orillas de los acantilados se encontraban los dragones adultos. Entre ellos los Soberanos no involucrados, quienes supervisaban el Duelo con ojo crítico.
No para saber quién lo hizo bien ni quien lo hizo mal, era para asegurarse que los dos combatientes no fueran a matarse el uno al otro. En esta ocasión solo dos de ellos estaban angustiados por la clase de pelea que se desarrollaría ahí abajo.
Kalaham subió por la saliente sin miedo en dirección al exterior, por dentro estaba aterrado, no era su primer duelo ni sería el último en esa clase de tierra. Era el primer duelo en el que combatiría contra un dragón de su elemento opuesto, un dragón de Magma y no cualquiera, era el Soberano.
Dio un salto para subir por completo escuchando las voces en colmena de los dragones espectadores, la mayoría en asombro por ver un dragón de Hielo después de casi ochocientos años, otros por ver lo grande que era. Los vítores de asombro pasaron a rugidos de aliento cuando Goosh saltó desde una cueva en la ladera derrochando lava al suelo rocoso causando ese chillar del líquido comenzando a enfriarse.
—“Muy bien, pequeño gusano de escarcha, disfrutaré de derretirte hasta la última escama”
—“No te la dejaré tan fácil, bestia descerebrada”
Los dos dragones se detuvieron a una distancia respetuosa, las placas tectónicas al rojo vivo del cuerpo del Soberano del Magma chillaron, las vetas de magma corriendo por su cuerpo brillaron más fuerte. Kalaham se paró erguido sin darle la satisfacción de enseñarle su inseguridad al otro dragón, gruñó fuerte haciendo brillar su cresta de hielo templado llevando el brillo hasta sus púas y su cola. Lucharía a muerte sin gritar clemencia.
Los dragones a su alrededor guardaron silencio, Luz dio un paso al frente observando con mucha duda si esto era correcto, suspiró profundo en su mente antes de lanzar la esfera de luz incandescente al cielo. Estalló cual fuego artificial dando comienzo al Duelo.
Goosh no le dio tiempo de reaccionar a Kalaham, en tres zancadas el dragón de Magma ya estaba por un centímetro encima del indefenso dragón de Hielo. El wyvern se deslizó lanzando hielo al otro dragón mientras retrocedía, no le había tocado Goosh ni un poco y, aun así, sus escamas ardieron por la temperatura que ese dragón desprendía. Si llegaba a taclearlo o tocarlo con alguna parte de su cuerpo sería sufrir de una quemadura de primer grado, necesitaba crear distancia y muros fuertes para contenerlo en lo que su cabeza pensaba en algún plan.
—“¡Tu hielo no es rival para mi magma!”— Goosh caminó sin prisa directo a los muros y picos de hielo derritiéndolos sin siquiera lanzar lava a ellos— “Son solo estorbos”
Su andar medido se fue transformando en un trote continuo, después pasos rápidos antes de correr ágilmente entre los picos de hielo con un rugido atronador. Igual a un volcán haciendo erupción destruyendo la tierra a sus pies, las piedras volaron y cayeron a lados, impredecibles para poder esquivarlas por completo, dejando caos detrás suyo.
Kalaham siseó por reflejo al aletear para evadir el embiste del otro dragón, lanzándole hielo en ráfagas irregulares, siendo igual de útiles que sus murallas de hielo derretidas. El Soberano del Magma se detuvo de su carrera por intentar atrapar al escurridizo dragón de Hielo, se relamió los colmillos con una sonrisa socarrona llena de burla cizañosa rebotando en ecos irritantes dentro de la mente del otro.
—“Ya te di suficiente esperanza ¿No crees? Es hora de tu ejecución”
Goosh abrió sus patas delanteras enroscando su cola y encorvando su lomo, abrió el hocico al máximo mirando a la piedra bajo las garras de ambos, sus ojos brillaron cual magma y las vetas en su cuerpo circularon más rápido el líquido caliente. De golpe la cabeza del dragón de alzo rugiendo una segunda vez ahora con un poder superior al anterior, la tierra tembló fuerte resquebrajándose alrededor de los dos. Un gran aro irregular circundo la zona del duelo dejándole solo pocos metros de distancia a Kalaham para correr, cuando él se dio la vuelta para salir del perímetro, la lava brotó del suelo golpeándolo con una ráfaga de aire caliente.
Derrapó frenándose a tiempo para no caer en la lava, la sensación de calor, el olor de sus escamas quemándose por encima le trajo ese recuerdo. De repente frente a él apareció el cuerpo chamuscado de su hermano como un cadáver viviente, sin poder controlar las náuseas y el horror reviviendo en carne propia, se quedó pávido mirando el líquido brillante.
La idea de morir como su hermano mayor lo hizo enterrar sus garras en el suelo.
La valentía se le fue a las garras siendo reemplazada por pánico, las voces gritando en despecho, su hermana mayor siendo atrapada por la trampa de metal. Su madre congelando todo en su dolor punzante. Cada uno venía en torrentes gigantes a su cabeza.
—“¡Muere ya!”
Kalaham regresó al presente al sentir algo hirviendo chocar en su costado, rugió de dolor saltando de forma desenfocada, usó su aliento para congelar su costado mirando con los ojos desorbitados en busca del Soberano. Su visión se nublaba segundo a segundo, el calor le estaba sofocando conforme más se esforzaba por moverse y lanzar hielo.
A su derecha aparecieron en su visión panorámica las fauces del dragón, lo golpeó con su cola recibiendo otra quemadura, soltó un gruñido de dolor mezclado con un siseo alto. Sacudió su cabeza varias veces hasta enfocar como pudo al dragón del Magma, su visión ya estaba viéndose en doble.
—“Para cualquier otro dragón, solo volarían fuera de este círculo imperfecto y listo, pero para ti. Un dragón de Hielo”— Goosh siseo alegre caminando de forma lenta hacia su presa— “Ni siquiera puedes ver bien por donde caminas, te desmayarás primero antes de sentir como te arranco esa bonita cresta para partirte el cuello con placer”
Kalaham respiró profundo sintiendo las cenizas de la lava entrando a sus pulmones, de repente esa necesidad primaria de jalar aire se sintió como una calamidad.
—“Si me suplicas tal vez te mate sin sufrir tanto ¿Hmm?”
La risotada sonó en eco ensordecedor en la mente del dragón de Hielo, sacándole un siseo vulnerable.
Desde las alturas los demás Soberanos junto al leviatán y los cuatro humanos veían el Duelo, dos de ellos sonreían con todos sus colmillos como ese wyvern ya iba a morir en cualquier momento. Los otros miraban con horror.
Luz ya se había girado dándole la espalda al suelo del cañón, no quería ver ese duelo tan desigual. Grour golpeó su cola de mazo en la piedra sintiéndose impotente por no poder intervenir, la regla más sagrada para los dragones en los Duelos de Fuerza era solo una y muy sencilla.
Si un dragón ajeno a los combatientes interrumpía, el Duelo se anularía y el tercer dragón sería castigado.
Neuvillette no sabía esa regla, ni los cuatro humanos, por eso se acercaron a Luz con la angustia respirándoles en la nuca. Kalaham no iba a sobrevivir a eso, y dudaban mucho que Goosh fuera a respetar la regla de solo dejarlo inconsciente, las sonrisas y los ojos fascinados de Oush y Thud decían lo contrario.
—“¡Luz, debes de hacer algo! Van a terminar matando a Kalaham, él no lo dejará solo inconsciente ¡Va a asesinarlo!”
—“No puedo hacer nada, es la ley de los dragones”— Luz miró pidiendo disculpas al leviatán y los humanos— “Aquel que interrumpa el Duelo será castigado”
—La ley debe romperse cuando se esta cometiendo una injusticia, y está es una de ellas— Navia se paró derecha ignorando su herida al usar su paraguas como apoyo— Aun cuando la ley lo dicta, siempre debe priorizar la vida ¡¿No?!
—Si nadie lo detiene un dragón morirá hoy, una raza va a desaparecer después de tantos años cuando se pensó que todavía podía ser salvada— Wriothesley tenía su boca torcida del coraje señalando a Luz con total enojo— ¡¿Van a poder estar tan en paz después de eso?! ¡Después de saber que está vez una raza murió a manos de los de su misma especie! No por humano ni otras bestias ¡Sino por uno de los suyos!
—“Aunque ustedes interrumpan el Duelo ¿Qué podrían hacer?”— Grour se giró con brusquedad sin amenaza real hacia los humanos, sino esa misma impotencia manifestándose— “Son solo humanos, ponerse al uno por uno contra un dragón Soberano es un suicidio”
—¡Pues lo haremos si solo así podemos evitar una muerte! La ley involucra a los dragones ¿No? — Furina sintió de nuevo esa ola hirviente en su pecho, esta vez no era shock, era adrenalina— ¡Ya lo dijeron, si un dragón se involucra será castigado! Nosotros somos humanos, no entramos en sus leyes y eso nos da ventaja.
—“Alto, algo está ocurriendo”
Luz habló de golpe en la mente de ese grupo al mirar al cañón en busca de alguna forma de ayudar, pero sus ojos captaron otra cosa. Kalaham estaba evadiendo los ataques lanzando hielo, eso era un hecho, Goosh los derretía usando su aliento de lava con fuego encasillando más de dos veces al wyvern. Eso era normal, menos una cosa.
La sombra del dragón de Hielo a veces no se movía cuando su dueño se hacía a un lado, o lo hacía retroceder a la fuerza al ser jalada por algo. Eso causaba que las escapadas de Kalaham no surtieran efecto siendo alcanzado por el fuego en algunas partes, su sombra no le obedecía.
Solo había un dragón capaz de manipular las sombras.
—“¡Ese infeliz!”— Grour miró a los alrededores buscando al dueño de ese poder.
—“Tenían razón”— la Soberana de la Luz abrió los ojos con el corazón latiendo contra sus costillas— “Esto no es un duelo, es una ejecución”
—“¡¿Dónde está Oush?! ¡No lo veo por ningún lado!”
Neuvillette buscó junto a Grour mirando a cada rincón del cañón, como si fuera un golpe de suerte lo vio en la punta más alta de uno de los acantilados con Thud a su derecha unos metros más abajo, el Soberano de la Oscuridad movía su cabeza de forma sutil a los lados justo en los momentos cuando Kalaham aleteaba o lanzaba hielo. Mostrando con mayor evidencia que él ya había intervenido en el Duelo, rompiendo la ley más sagrada.
—“Maldito”
El leviatán susurró antes de alzarse en vuelo al levitar con rapidez, a la velocidad de una flecha, su figura serpentina atravesó los acantilados y subió por el punto ciego, esos dos estaban demasiado concentrados en disfrutar de la tortura que no le verían. Neuvillette abrió su hocico ya juntando el agua de su alrededor, cuando se alzó por sobre los dos Soberanos no dudó.
Un chorro de agua hirviendo golpeó de lleno en el lomo de Oush causándole un chillido, Thud desvió la vista para recibir un chorro de agua a la misma temperatura justo en su hocico semi-abierto. Neuvillette descendió en dirección al Soberano de la Oscuridad mordiéndolo por el cuello debajo de su cresta, se enroscó en su cuerpo apretándolo sin medir su fuerza. Ni la mediría, la rabia que le nublaba los pensamientos era más grande a su raciocinio.
—“¡Maldita paria… suéltame ya!”
La voz tenebrosa de Oush solo sirvió para apretar más los músculos del leviatán, con un gruñido potente le arrancó parte de su cresta y carne derramando sangre negra en la piedra. Neuvillette lo empujó a un lado, tirando a un costado el pedazo azabache de escamas y carne, su boca detecto sabor a algo similar a la tinta. Su hocico pintado de delgadas líneas de algo negruzco no fue un problema. Oush tenía los ojos tan abiertos con sus alas retraídas que el leviatán sonrió sin querer, esa hermosa imagen jamás se le olvidaría.
—“¡Firmaste tu sentencia, paria!”
Neuvillette vio de reojo la luz de un relámpago en el hocico de Soberano del Trueno, un pilar de roca se interpuso en su camino cubriendo sus fauces, con un jalón firme el hocico del inmenso dragón se pegó al suelo. El suelo cobró vida moviéndose en montículos de rocas que aprisionaron al Soberano acostándolo en el suelo, lo enterraron vivo sin intenciones mortales, su cuerpo cubierto por rocas y tierra fue dejado solo con sus fosas nasales y ojos al descubierto.
—“No, ustedes firmaron su sentencia”
Grour caminó con la cabeza en alto agachándose lo suficiente para bajar a Wriothesley y Navia de su lomo, Luz aterrizó al otro lado lanzando barreras de luz aprisionando a Oush antes de que este pudiera escapar. El Soberano de la Oscuridad rugió más por indignación que molestia, dirigió su mirada con los ojos entrecerrados hacia la Soberana cuando bajaba de su lomo a Furina y Clorinde.
—“Oush, Thud, serán enjuiciados después del Duelo por romper la regla primordial y por confabular contra la vida de un dragón”
—“¿Qué pruebas tienes de eso, Luz? Aquí lo salvajes son esa paria y las alimañas, nosotros solo veíamos el Duelo desde una mejor vista”
Oush se sentó con calma en su jaula de luz, en un segundo la herida en su cuello fue regenerada por una plasta de oscuridad como brea burbujeante. Luz gruñó en frustración, es cierto que solo había pruebas de que habían intervenido en el Duelo, pero no por otras cosas. Y solo había sido Oush, Thud sería considerado como una víctima influenciada por el primero.
—“Yo las tengo”
De las sombras de los árboles apareció otro dragón de Oscuridad idéntico a su padre, a diferencia de esos ojos lavandas, quien miró con total desafío al Soberano.
—“Sorish, no te atrevas”
—“Lo haré, porque esto ya fue demasiado lejos, y yo no seré igual a ti. Padre”
Su voz mental escupiendo la última palabra fue la cereza del pastel, Sorish miró a Luz con decisión.
—“Fluhur y Siwch fueron raptados por lo dragones de Sombra y puestos bajo la custodia de los dragones de Sueño, están en nuestras cuevas. Sin ellos solo estarían el Soberano Thud, el Soberano Goosh y mi padre para votar a favor de este Duelo con la intención de matar al dragón de Hielo bajo formas legales”
—“Grour”
Luz miró al Soberano de la Tierra, él asintió en seguida creando una rampa en dirección a la zona baja del cañón, volteó a ver al leviatán dándole permiso de intervenir en el Duelo. Con la regla rota no habría castigo para Neuvillette por salvar la vida de su compañero, el dragón de Agua no necesito doble confirmación para descender levitando por la rampa.
Con Neuvillette dentro del Duelo la vida del último dragón de Hielo se salvaría, ese pesar en el fondo de las mentes y corazones no estaría estancado por el resto de la existencia de esos dos Soberanos.
—“…No lo… permito…”
Thud gruñó imbuyéndose de relámpagos haciendo estallar la piedra que voló por los aires, aceleró su paso descendiendo por la rampa de igual forma creando un campo de estática en el perímetro del cañón, impidiendo entrar a más dragones a ayudar a los de Agua y Hielo. Grour intentó poner paredes de piedra para crear una brecha de fuga, la estática rodeó las piedras causándole un electroshock momentáneo al Soberano de la Tierra, la potencia fue suficiente para hacerlo retroceder.
—“No podremos entrar a ayudar, y dudo que algún dragón de Trueno nos quiera ayudar a disipar la estática puesta por su Soberano”
Luz miró al suelo buscando una solución, abrió los ojos al mirar a los cuatro humanos ya listos para entrar en acción, siguió por primera vez sus instintos.
—“¿Ustedes son capaces de atravesar la barrera?”
—Por supuesto, incluso de derribar a un Soberano si hace falta.
Clorinde dijo con una seguridad impresionante dando una imagen tan severa como si estuviera a punto de darle la sentencia a alguien, se acercó a la barrera de estática mirando las ondas de electricidad con ayuda de su visión Electro. Las ondas seguían un patrón especifico, podía romperlo por un momento para dejarlos pasar, pero ella debería de llevar a los tres para usar su súper-velocidad y no sobreexplotar la debilidad de la barrera.
—¡Todos! Tómense de mi mano y brazos.
Navia se abrazó al antebrazo de la verduga del justiciazgo, Furina se abrazó a su costado y Wriothesley la tomó por el brazo. Clorinde respiró profundo cerrando los ojos, se concentró en sentir esa fluctuación irregular en la barrera, buscando el momento perfecto.
Ahora.
Abrió los ojos de golpe imbuyendo a los cuatro en Electro, en un destello de luz atravesaron la barrera llegando a la rampa de roca, ya ahí se soltaron para correr cada uno por su cuenta. Bajo el asombro de tres Soberanos y un dragón de Oscuridad que pensaron que los humanos no tenían la capacidad de manejar los elementos, ellos eran la excepción.
Una excepción que salvaría dos vidas.