Él es rico, frío, impecable. Un violinista. Terco. Demasiado inteligente para ser sencillo.
Juntos sonaban como una sinfonía: ardiente, desbordada, insoportable.
Después vino la separación. O algo parecido.
Ahora él toca en el teatro. Y el ex… está de nuevo cerca.
En el palco. En los pasillos. En el reflejo del probador.
Todo sigue igual: los trajes Brioni, los gemelos Cartier, las miradas que desgarran la piel.
Y la música.
Esa que nunca perdona la mentira.
Nunca pensé que sería tan difícil decir adiós a alguien, que está cerca de usted. Pero, por desgracia, tenemos que hacerlo a veces. Así que no tengo elección. Entiendo que no hay ningún punto en tratar de cambiar algo, porque todo es inútil en mi caso. Este es mi adiós carta para aquellos que realmente quería hacerme un poco más feliz, pero no logro que me ayude a confiar en ellos y abrir mi corazón y mi alma a ellos...
Una historia que huele a pan recién horneado y madera quemada. A través de la mirada de un hombre que regresa al hogar de su infancia en un anochecer nevado, este relato envuelve al lector en una travesía emocional hecha de recuerdos, silencios y cicatrices que nunca se cerraron. Entre copos de nieve, risas fantasmas y el susurro del viento, lo cotidiano se vuelve mágico, y lo nostálgico se transforma en un ritual íntimo hacia lo eterno.
En el tejado de una ciudad dormida, acompañada por una guitarra eléctrica y el aullido del viento, una chica baila al borde del éxtasis y el olvido. Cada gesto es como un arrastre, cada movimiento un desafío a la realidad. Esta es una historia sobre un cuerpo que se disuelve en el ritmo, sobre una libertad que huele a humo y sobre una noche que no quiere terminar.
Una historia que huele a pan recién horneado y madera quemada. A través de la mirada de un hombre que regresa al hogar de su infancia en un anochecer nevado, este relato envuelve al lector en una travesía emocional hecha de recuerdos, silencios y cicatrices que nunca se cerraron. Entre copos de nieve, risas fantasmas y el susurro del viento, lo cotidiano se vuelve mágico, y lo nostálgico se transforma en un ritual íntimo hacia lo eterno.
Él es rico, frío, impecable. Un violinista. Terco. Demasiado inteligente para ser sencillo.
Juntos sonaban como una sinfonía: ardiente, desbordada, insoportable.
Después vino la separación. O algo parecido.
Ahora él toca en el teatro. Y el ex… está de nuevo cerca.
En el palco. En los pasillos. En el reflejo del probador.
Todo sigue igual: los trajes Brioni, los gemelos Cartier, las miradas que desgarran la piel.
Y la música.
Esa que nunca perdona la mentira.
Una colección de relatos cortos que pretende llevarte a un mundo onírico, donde cada historia es un sueño distinto. No siguen un hilo conductor, sino una intención: explorar emociones, pensamientos y atmósferas únicas. Cada relato invita a sumergirse en lo intangible. Esta obra no solo busca contar, sino evocar sensaciones a través del lenguaje. Al finalizar cada lectura, como autora, te invito a compartir las reflexiones que haya despertado en ti. Porque soñar es único... y expresarlo, también.