Mae
31 de diciembre de 2025, 9:00
Nunca había pensado que estaría del otro lado de aquella App, el mundo desde esa perspectiva era diferente, pero fue aceptando su nueva realidad de a poco. Las citas no daban mucho, después de todo, había poca mujer interesada en contratar sus servicios y aunque sabía que la demanda de hombres era más alta, preferiría aún mantener esa poca dignidad que le quedaba.
Aunque no todo era tan malo, al estar trabajando de ese modo sentía más libertad y menos presión, dormía mejor y finalizaba los proyectos de la universidad a tiempo, era una pena que las horas de cita se pagarán tan poco debido al monto que pide la aplicación.
Haciendo cálculos, él necesitaba al menos llegar a 20 citas a la semana para tener lo de la semana, valga la redundancia, pero eso era algo imposible, debido al tema tocado previamente sobre la demanda, fue por eso que al día solo podía comer una vez y hacía lo imposible para que el arrendatario le diera más plazo para su pago, el cual se había atrasado.
Y ese era un nuevo problema que se ejercía sobre él, tratar de conseguir lo suficiente y ni siquiera podía ahorrar algo porque no le sobraba, a veces era lo justo y otras veces ni alcanzaba, pero no podía rendirse.
Hoy se levantó con más sueño que nunca, tomó el celular y abrió la aplicación para ver si había alguna oferta, mientras lo hacía, sintió como si estómago ardía debido a su poca alimentación, aguantó eso y al ver que no tenía ninguna oferta, dejó el móvil a un lado para luego centrarse en arreglar la habitación, cosa que siempre hacía y que a este punto solo debía centrarse en la cama.
Pasado los minutos, escuchó el sonido de una notificación y con algo de rapidez se acercó al celular para abrir la aplicación. Sus ojos se abrieron de par en par, al ver que una chica bastante atractiva le había enviado la oferta.
Perfil de Mae:
Apariencia: cabello rubio, ojos azules y altura superior a la promedio.
Edad: 20 años.
Gustos:???
Disgustos:???
Takahiro tragó saliva y abrió el buzón de ofertas para ver si realmente le había mandando una o solo era la aplicación diciéndole que alguien había visto su perfil, cosa que descubrió que sucedía pocos días después de estar en eso, ya perdió la cuenta de cuántas veces le había llegado una notificación diciendo que alguien había visto su perfil.
Y sus ojos se abrieron al ver que realmente ella había enviado una oferta.
Mae: "¿Sigues disponible?"
Era la pregunta que estaba escrita en el mensaje, el chico tragó una vez más saliva y se quedó un poco paralizado, ya que estaba recordando aún lo sucedido con Ushiro, es más, no podía recordar alguna vez que no lo haya hecho desde que empezó en esto.
Realmente temía qué le pasara lo mismo, por eso tomó más precauciones que nunca, ahora no salía con su móvil a esos lugares, tampoco llevaba su billetera y la ropa, bueno, esa no tenía opción.
Se relajó un poco y empezó a escribir.
Takahiro: "Por supuesto ¿Quieres una cita?"
Aquella última palabra perdió el significado maravilloso para él, esto lo veía como un requisito para reunir lo suficiente y recuperarse, ahora entendía un poco a las chicas que usaban esto y quizás por eso algunas eran tan indiferentes.
Por unos segundos no hubo mensajes y Takahiro ni se inmuto, después de todo ya se había acostumbrado a que chicas le hablase y no le respondieran nuevamente, quizás estaban haciendo un reto o estaban probando, realmente a este punto no le interesaba y lo que odiaba es que le hicieran perder tiempo.
Mae: "¿Claro, podemos vernos en el café Takai a las 2 pm?"
Y sorprendentemente recibiría una respuesta, contundente y firme, demostrando que esta cita no iba a ser ni siquiera romántica sino un pasatiempo, pero lo que más le asombraba y temia un poco era el hecho de que mencionó de verse en un sitio que se encontraba en la zona más rica de la ciudad.
Mientras releía el mensaje, en su mente estaba planeando en cómo debía llegar y cuánto tiempo le iba a tomar, además de que hoy debía ir a la universidad, así que no podía tomarse mucho tiempo en ese lugar.
Takahiro: "Sí, me parece perfecto, estaré allí a las 2 pm"
Respondió antes de arreglarse, debía que preparar muchas cosas y esperaba que la energía que tenía fuera suficiente para asistir a esa cita. Mae le respondió con un emoji de aceptación y él apenas lo vio antes de seguir con los suyo.
Más o menos al medio día saldría de su casa, para tomar el primer transporte y así empezar con su ruta planeada, la cual estaba anotada en una hoja de papel y esperaba que pudiera ubicarse.
Tras casi dos horas de viaje, él al fin llegaría a la zona donde debería estar el susodicho café, tras recorrer algunas cuadras y casi rodear las por completo, al fin llegaría al sitio.
Tal como su nombre indicaba, este café era bastante caro, no solo porque tenía dos pisos, sino que al entrar sentía el aroma del café recién molido, veía a sus clientes usando ropa de moda y algunos con trajes de paño, hasta los mismos meseros tenían un uniforme elegante que superaba a creces su vestimenta.
Se sintió como una mosca en leche, realmente incómodo y mientras avanzaba no podía evitar pensar que más de uno le clavaba la mirada y hasta lo juzgaba, se sentó en una de las mesas y no lo hizo por qué sí, sino que un mensaje de Mae, quien lo contactó cuando estaba en mitad de camino, le indicó que se sentará allí.
Estuvo esperando unos minutos que se sintieron como horas, sentía que estaba empapado en sudor y que su peinado se deshacía, muchas ideas pasaron por su cabeza y hasta juró en irse.
Pero antes de siquiera llevar a cabo algo, una mano se puso en su mesa y con nerviosismo levantó la mirada, al hacerlo sus ojos se abrieron bastante.
Frente a él estaba Mae, apreció su larga melena rubia, vio su reflejo casi estupefacto en unas grandes gafas de sol cubrían los ojos de ella. También alcanzó a ver una suave sonrisa en su rostro levemente maquillado, vestía un elegante vestido azul y en su antebrazo colgaba un bolso de marca.
– ¿Takahiro? – Le preguntó levantando sus gafas de sol y dejándola en su cabello, sus ojos azules lo miraron de arriba hacia abajo y su sonrisa se ancho un poco más. – Sí, eres tú – Agregó casi como si quisiera reírse antes de tomar asiento frente a él.
Él tragó saliva y se acomodó en el asiento. – Si, debo decir que no esperaba que fueras a llegar – Diría controlando sus nervios y sin mirarle, después de todo se sentía algo intimidado ante su belleza.
La rubia sonrió antes de chasquear los dedos y al hacerlo uno de los meseros se acercó. – Puedes traerme la carta – Diría secamente antes de enfocarse en Takahiro. – Y yo tampoco pensé que ibas a llegar, después de todo debió que ser un largo viaje – Comentó con una leve sonrisa de lado.
– Sí, fue largo... Pero llegué – Apenas alzó la mirada, para ver como el mesero se alejaba con las instrucciones.
Mae guardó silencio por unos segundos y luego se levantó del asiento. – Mis disculpas, pero tengo que ir a retocarme – Dice antes de ir al fondo del café.
Takahiro apenas la vio marcharse y luego de eso, sintió que podía respirar un poco, luego empezó a mirar una vez más el entorno, había apreciado que algunas personas ya no estaban y otras reemplazaron su lugar, entre ellas vio alguien que le pareció familiar.
Ella era otra chica rubia y de ojos azules, pero cuyo encuentro ella estaba centrada en el celular, si, Akiko, aquella chica que ni le dirigió la palabra y apenas se recordaba que estaba en una cita. Pero en esta ocasión no la veía en el celular, sino bastante enfocada en su acompañante, que parecía que le gustaba derrochar dinero, ya que se le veía a leguas que tenía demasiado.
Akiko le sonreía y hasta le tomaba la mano, veía como movía su boca en señal de que estaban manteniendo una charla. Takahiro se le quedó mirando con cierta curiosidad, se estaba preguntando si él era su novio o una cita de la app, más probablemente lo segundo. Cuando el hombre se puso de pie, ella le siguió y por un breve segundo miraría su entorno para toparse con Takahiro. La chica le sonrió con desdén a Takahiro antes de seguir a su acompañante.
Takahiro ni siquiera le siguió con la mirada, era su vida y no tenía por qué meterse, fue por eso que volvió a centrarse en lo que estaba. Cuando volvió su mirada al frente, vio que Mae ya estaba en el asiento y lo miraba con una extraña expresión.
– Nunca has estado en un lugar como este ¿Verdad? – Le pregunta antes de que el mesero llegará con el menú y se la dé a la chica, quien apenas la revisa y apunta a un nombre del plato antes de devolverle el menú.
Takahiro sintió algo extraño cuando ella dijo esas palabras, pero no sabía qué, solo se limitó a tragar saliva antes de tratar de enfocarse en ella. – Sí, debo decir que es algo interesante este lugar – Comentó relajándose un poco.
– Lo suponía – Comentó ampliando un poco su sonrisa antes de mirar hacia un lado. – Sabes, no muchas personas de tu clase tendrían el privilegio de estar aquí, así que deberías estar orgulloso ¿No crees? – Le diría sin mirarle.
Él arqueó una ceja ante aquellas palabras y luego se encogió de hombros. – Bueno, no lo sé, hay muchos que tienen más de lo que aparentan... – Comentó mientras se rascaba la nuca.
Se escuchó un leve chasquido de lengua por parte de Mae antes de enfocarse en Takahiro. – Pero ese no es tu caso ¿Verdad? – Nuevamente aquella extraña sonrisa se hacía en su rostro.
– Porque si tuvieras más de lo que aparentaras, no estarías recibiendo dinero por ir a unas citas ¿O me equivoco?
Guardó silencio ante aquellas palabras, no sabía por qué, pero se sentía bastante mal, era como si ella buscará lastimarle de alguna forma, antes de que pudiera responder, vio cómo
llegó un gran plato de comida a la mesa, el cual tenía variedad de mariscos, carnes y verdura surtida, algo que no había visto en su vida.
– El silencio otorga...– Comentó antes de tomar un cubierto y empezar a comer, Takahiro iba ahacer lo mismo, pero no había cubiertos para él y cuando pensó en usar la mano, Mae le clavó una mirada. – Ni te atrevas a tocarla – Sentenció antes de seguir comiendo.
Takahiro se le quedó mirando antes de suspirar y bajar sus manos, para empezar a entrelazar sus propios dedos, como si buscará un soporte o algo. – Sí, me ha pasado algo que me obligó a hacer eso, pero no lo hago por gusto... – Le diría mirando hacia un lado.
– Claro, por obligación – Tras comer un poco dejaría su utensilio en la mesa y chasqueó los dedos para llamar al mesero. – Ya puedes retirar – Dijo sin mirar a Takahiro.
El joven vio como la bandeja, que parecía aún estar llena de comida se alejaba de la mesa, sintió un fuerte dolor en el estómago antes de suspirar y enfocarse en la chica. – Supongo que yo también tengo que irme – Dijo antes de ponerse de pie con intenciones de marcharse.
– No, espera ¿Quién dijo que podías marcharte? – Alzó su voz antes de ponerse de pie. – La cita aún no ha sido concluida y debo recordarte que solo tendrás tus miseros pesos cuando termine
Y en esos momentos quedó paralizado, no sentía miedo, sino algo completamente diferente, pero igual de desagradable ¿Acaso era humillación? Podría decirse, necesitaba ese dinero y tal como ella dijo, sino se cumplía la cita, el comprador tenía el derecho de no pagarle.
– Está bien... – Dijo lentamente antes de volver a sentarse.
Mae sonrió y tomó su bolso. – Tampoco dije que nos quedaríamos aquí, así que levántate – Dijo antes de acercarse a él y tomarle los cachetes para apretarlo. – Sí eres buen chico, te aseguro que tendrás una buena paga – Fue lo único que dijo antes de soltarlo y empezar a dirigirse a la salida.
Takahiro apretó sus dientes y se levantó antes de seguir a Mae. La chica iba delante y apenas miraba hacia atrás, como quien vigila a su mascota para saber si le seguía. Tras unos cuantos metros, la chica se detendría en una tienda de mascotas.
– Oye, oye, servicio – Dijo llamando al dependiente mientras de reojo confirmaba qué Takahiro estaba cerca.
Cuando el dependiente llego, se trataba de un señor algo mayor cuyos ojos apenas podían verse por las arrugas. – Dime señorita ¿Qué deseas? – Le preguntó amablemente.
Ella lo miró con cierto asco antes de sonreír. – Necesito un collar, pero para perro mediano, ni tan grande ni tan pequeño – Dice mirando una vez más a Takahiro, quien se enfocó en ella sin sospechar lo que estaba sucediendo. – Y quiero una placa también, pero rápido que no tengo todo el día – Empezó a chasquear varias veces, como si eso ayudará.
El dependiente con amabilidad asintió y se adentra más en su tienda, después de unos minutos, traería una bolsa de plástico transparente, en la cual había varios collares de diferentes colores, también varias placas con diferentes formas.
– Vaya, con que tienes una mascota ¿Es un perro o un gato? – Le preguntó con cierta curiosidad, además, quería aportar algo a esta extraña cita.
– Sí, recién tengo esta mascota y creo que es un perro.. – Dijo tomando un collar rosado con flores.
Takahiro arqueó levemente la ceja. – Vale... – Dijo rascándose la nuca, anhelaba qué en esos momentos tuviera un celular para evitar conversar, ya que de alguna manera se sentía,incómodo. – Oh... La ironía... – Comentó para sí mismo, recordando la situación de Akiko, ahora comprendía porque en su "cita" estaba en el móvil.
La chica tras elegir el collar, miró al dependiente. – Bien, ese perro se llama Takahiro – Le dijo, antes de darle otros datos, como el número de teléfono y la dirección por si se perdía.
– Espera... ¿Se llama cómo yo? – Diría sorprendido, aunque en el fondo pensaba algo, algo muy siniestro, pero no lo veía posible ¿O sí?
Mae con el collar en manos se quedó en silencio por unos segundos, antes de empezar a reírse. – No... no... – Diría entre risas antes de girarse a él y de un solo movimiento colocarle el collar. – Eres tú tontico – Añadió con falsa ternura antes de recibir la placa y colocarla en el collar.
El dependiente se quedó mirando con curiosidad la escena, pero no dijo nada, después de todo desconocía la situación y sólo se limitó a recibir el dinero antes de volver a descansar en la parte de atrás.
– Espera ¿Cómo que soy yo? – En el fondo sospechaba eso, pero realmente no lo veía posible, pero al vivirlo, sabía que la locura de las personas no tenían límites.
– Claro, ahora eres mi perro, así que deberás llevar esto a cada rato, después de todo no quiero que te pierdas... – Dicho esto tiró del collar para acercarlo más a ella. – Solo tienes que ser un buen chico y recibirás una buena recompensa ¿Comprendes? – Le dijo antes de soltarse y limpiarse las manos con alcohol.
El joven se quedó sin palabras mientras tocaba el collar, estaba pensando en negarse o algo parecido, y lo hubiera hecho, sino fuera porque necesitaba el dinero, al menos para sacarle duplicado a su identificación.
– Sí...
– ¿Sí qué? – Reprochó secamente clavándole la mirada.
Takahiro apretó los dientes y los puños. – Sí señora... – Dijo con completa indignación, realmente le desagradaba la idea de ser su mascota, pero no tenía otra opción.
– Bien hecho – Le dio unos suaves golpes en la mejilla con la palma. – Ahora puedes irte y pendiente cuando te llame – Le hizo el típico gesto que hacen las personas para ahuyentar a un animal agregando el "chu".
Él se le quedó mirando unos segundos antes de girarse para alejarse, sin apreciar la siniestra sonrisa que estaba en Mae.