¿Sigues ahi?
5 de marzo de 2026, 21:24
La noticia del chichón de Komui y su nueva teoría del "Marido Frío" recorre la Orden Negra más rápido que un mensaje del buscador de nivel más alto.Para cuando Lenalee llega a la planta principal,ya ha escuchado a tres científicos lamentarse por su "triste y gélido destino"
Se detiene en el rellano de la escalera y observa la escena desde arriba.En el fondo del pasillo,Kanda camina hacia el comedor,ya vestido con su uniforme oficial,ignorando las miradas de curiosidad y miedo que lo siguen.Se mueve sin mirar a nadie,sin saludar,como si el resto de los seres humanos fueran simples muebles en su camino hacia el soba
En la dirección opuesta,Komui avanza con una bolsa de hielo sobre la frente,sollozando dramáticamente mientras Reever lo sostiene por el brazo para que no se tropiece
-¡Es un témpano,Lenalee!-chilla Komui en cuanto detecta su presencia
-¡He visto sus ojos de cerca,hermana!No hay fuego,no hay pasión,solo el vacío desolador del Ártico! ¡Te va a ignorar hasta que te marchites como una rosa olvidada en una nevera!
Se detiene frente a ella,aparta la bolsa de hielo para revelar un chichón que late con un rojo furioso.En el fondo de su mente retorcida,una guerra civil estalla:odia ese contrato con cada fibra de su ser y daría cualquier cosa por verlo arder,pero si el Vaticano lo obliga a entregar a su pequeña,la idea de que vaya a parar a los brazos de una estatua de hielo le resulta insoportable
Preferiría mil veces enfrentarse a un Casanova al que pueda disparar con un Komurin,que ver a Lenalee atrapada en una vida de silencios,donde su calidez se estrelle contra el muro de granito que es Yu Kanda.Para Komui,que ella no sea adorada como la reina que es,es un pecado mayor que el propio matrimonio
-¡No puedo permitirlo!-continúa Komui
-Si ese hombre no es capaz de darte ni una palabra de afecto,¡Este matrimonio será una tumba de cristal! ¡Prefiero que te quedes soltera para siempre en mi oficina antes que verte mendigando una sonrisa de ese...ese depredador de piedra!
Lenalee termina de bajar los últimos escalones con una calma que desconcerta a su hermano.Sus ojos siguen la figura de Kanda,cuya espalda ancha y uniforme impecable se alejan sin un solo titubeo hacia el comedor.El "Marido Frío".
La "Indiferencia Gélida".La "Bestia" que resultó ser,simplemente,un hombre que no desea que nadie respire en su radio de acción
Una pequeña sonrisa,casi imperceptible y teñida de una ironía defensiva,asoma a sus labios
-Si ese es el caso-dice Lenalee,cruzándose de brazos mientras se apoya en el pasamanos
-Entonces este es el mejor escenario posible para todos
Komui se detiene,tan impactado que permite que la bolsa de hielo se le resbale por la cara hasta caer al suelo con un chapoteo sordo
-¿Qué? ¡Lenalee,estás en shock!-exclama el Superviso
-Hablo en serio,hermano-continúa ella,ignorando el drama
Clava sus ojos violetas en la pesada puerta por la que Kanda acaba de desaparecer
-Yo no pedí este compromiso.No quiero un "Príncipe Encantador",ni a un caballero andante,ni a alguien que intente forzar su entrada en mi vida.Si Yu Kanda planea tratarme con indiferencia,si de verdad piensa que soy una "molestia" y prefiere mantener una distancia de diez metros en todo momento... entonces,por primera vez,estamos de acuerdo en algo
Komui la mira con los ojos empañados,debatiéndose en una contradicción que lo está volviendo loco
-¿No es lo que querías,hermano?-le pregunta ella con suavidad
-¡Es que...!
Komui agita las manos,buscando las palabras entre su angustia
-¡Claro que quiero alejarlo de ti! ¡Quiero cuidarte! ¡Daría mi vida por mantenerte lejos de cualquier hombre que no te merezca! Pero...tampoco quiero que seas maltratada sentimentalmente.¡La idea de que ese témpano te ignore,de que te trate como si fueras invisible,me rompe el corazón! ¡No puedo permitir que mi preciosa Lenalee viva en un desierto de hielo!
Lenalee exhala un suspiro largo
-Prefiero un desierto de hielo a un campo de batalla emocional,Komui
-Mientras no me hable y no me toque...yo tendré mi paz
Para ella,la lógica de la situación es impecable.Si él es realmente un marido frío,ella no tendrá que fingir absolutamente nada.No habrá conversaciones forzadas,no habrá intentos torpes de afecto y,sobre todo,no tendrá que preocuparse por ese extraño y punzante sentimiento que le provoca su mirada cuando cree que nadie la observa
Mientras más lejos se mantenga él de su corazón,mejor podrá concentrarse ella en lo que realmente importa:proteger a su familia y ganar la guerra contra el Conde Milenario
-Un matrimonio de hielo es un matrimonio seguro-sentencia ella con una frialdad que hace eco en las paredes,pasando por el lado de un Komui que permanece boquiabierto
-Mientras se mantenga estrictamente en su lado de la habitación si llegamos a convivir...todo estará bien
Deja a su hermano quien aun esta perplejo por su respuesta y camina hacia el comedor con paso firme,el sonido rítmico de sus tacones marcando una cadencia de guerra.No va a buscarlo.Va a sentarse lo más lejos posible de él,disfrutando de la maravillosa y gélida muralla que el propio Kanda ha levantado entre los dos
«Perfecto»,piensa ella mientras cruza el umbral del refectorio. «Si él decide ser el Marido Frío,yo seré la Esposa Ausente.Que empiece el invierno».
Entra al comedor.El vapor de los calderos de Jerry empaña ligeramente el ambiente,pero su mirada busca una sola mancha azul y negra en el fondo de la sala.Ahí está él,solo,frente a un cuenco humeante,rodeado de un aura que grita "no te acerques"
Ella toma su bandeja,pide un té simple y camina hacia el extremo opuesto,sentándose de espaldas a él.Es una declaración de guerra silenciosa,o quizás,la paz más amarga que jamás haya firmado
El "invierno" que Lenalee ha decretado dura mucho menos de lo esperado. Apenas ha probado su té cuando una sombra se proyecta sobre su mesa.No es la sombra errática de un ficus,sino la figura sólida y tensa de Yu Kanda
Él no se sienta,pero su voz,aunque baja,corta el ruido ambiental del comedor con la precisión de un bisturí
-Tu hermano es un idiota-suelta de golpe,sin preámbulos
Deja la taza de té a medio camino,sintiendo cómo el calor del vapor le golpea la cara. No se gira de inmediato;cuenta hasta tres para procesar que su "invierno" ha durado exactamente treinta segundos.Levanta la vista,totalmente sorprendida de que sea él quien rompa el pacto de silencio.Sus ojos violetas se encuentran con los azules de Kanda,él no parece estar buscando pelea,solo está declarando un hecho que para él es una verdad universal.
-Puede ser-responde ella,recuperando la compostura y dejando la taza sobre la mesa
-Lamento sus paranoicas preguntas.Sé que puede ser...difícil
-Me estuvo siguiendo toda la mañana-gruñe Kanda,cruzándose de brazos
-Se escondió detrás de las plantas y de los esqueletos,acusándome de ser un pervertido y de perseguir a las mujeres de esta sede,lo golpeé
Lenalee parpadea,procesando la imagen de su hermano acosando a Kanda y si...sabe que es asi
-Con razón tiene un chichón-murmura ella,soltando un suspiro de resignación
La imagen de Komui siendo derrotado por una sandalia de entrenamiento es,extrañamente,lo más normal que ha escuchado en todo el día
-Me cansó-sentencia Kanda de forma simple,restándole importancia al hecho de haberle lanzado una sandalia a la cabeza al Supervisor General de la Orden
-Está bien-responde Lenalee.En el fondo,siente que Komui se lo buscó
Kanda hace un amago de marcharse,pero se detiene y se inclina ligeramente hacia ella.Su expresión se endurece,perdiendo parte de esa indiferencia hostil que Lenalee había decidido usar como escudo
-Para que sepas...-dice con una voz ronca que solo ella puede escuchar
-No soy ningún depredador.Soy leal
Lenalee se queda de piedra.La palabra "leal" resuena en sus oídos.No dice "estoy cumpliendo un contrato",dice que es leal.Antes de que ella pueda articular una respuesta,antes de que pueda preguntarle a qué o a quién le debe esa lealtad que parece quemar en su mirada,la megafonía de la Sede carraspea con un sonido metálico y chirriante
"Exorcista Yu Kanda y Exorcista Lenalee Lee,preséntense de inmediato en la oficina del Supervisor General.Repito:de inmediato."
Ambos se quedan inmóviles un segundo
Ambos suspiran al unísono
En la Orden Negra,ser llamado a la oficina de Komui,bajo ninguna circunstancia,significa buenas noticias
El despacho del Supervisor vuelve a convertirse en el epicentro de un plan disparatado.La habitación,que todavía huele al café derramado y a la humillación del encuentro anterior,se siente pequeña ante la presencia de los dos exorcistas
Komui,a pesar de su terror ante la idea de que Kanda sea un Marido Frío o un Casanova encubierto,ha llegado a una conclusión retorcida:la mejor forma de proteger a su hermana es enviarla directamente a la boca del lobo,pero con una correa muy corta.Su verdadero objetivo es desesperado.Que,al menos,se dirijan un par de palabras que no sean insultos o amenazas de castración
-La misión es simple-declara Komui
Se ajusta con solemnidad una boina militar que lleva puesta sin razón aparente,salvo quizá para intentar recuperar el aire de autoridad que perdió de forma fulminante tras el incidente de la sandalia.El chichón en su frente,oculto a medias por la boina,palpita con cada palabra
-Deben dirigirse al Distrito Oeste,patrullar la zona con minuciosidad,buscar cualquier rastro de actividad Akuma y estar de vuelta antes de que anochezca.Ni un minuto más tarde
Kanda,que permanece apoyado contra el marco de la puerta como si el simple hecho de entrar por completo en el despacho fuera a contaminarlo,resopla con un desprecio mal disimulado.Tiene los brazos cruzados sobre el pecho y Mugen descansa en su cintura,lista para entrar en acción
-¿Una patrulla de novatos?-pregunta,entornando sus ojos azules
-¿Para esto me has hecho venir hasta aquí? Es una pérdida de tiempo.En Asia no perdemos el día paseando por las calles.
-Pues en Europa-interviene Komui, ensanchando una sonrisa que no llega a sus ojos detrás de las gafas
-valoramos que nuestros exorcistas no se maten entre ellos.Considéralo un ejercicio de "paciencia británica",Kanda
-Es un "protocolo de integración" obligatorio para todos los nuevos miembros de la Rama Europea-miente Komui sin parpadear,aunque una gota de sudor frío le resbala por la sien
-Lenalee conoce la ciudad palmo a palmo,ella es la guía.Tú eres...bueno,la fuerza bruta.Es el equilibrio táctico perfecto
Kanda rueda los ojos,soltando un chasquido de lengua que denota su nula paciencia,y se despega de la pared
-Como sea.Vamos,no pienso perder todo el día en esto-sentencia,dándose la vuelta y empezando a caminar por el pasillo con zancadas largas y decididas,sin esperar una respuesta ni dedicarle una mirada de despedida al Supervisor
Mientras Kanda se aleja unos metros,el sonido de sus botas resonando en la piedra,Komui aprovecha la distancia para entrar en acción.Con una agilidad que solo el pánico le otorga,agarra a Lenalee del brazo y la jala hacia un rincón sombrío de la oficina,lejos de los oídos agudizados del espadachín japonés
-Lenalee,escucha con atención-susurra Komui
-No confío en ese hombre ni un milímetro.Dijo que no le interesabas,¡Pero eso es exactamente lo que diría un depredador experto para que bajes la guardia y te confíes! ¡Es psicología inversa asiática de manual!
-Hermano,es solo una patrulla pública a plena luz del día...Y dices muchas cosas "asiaticas" cuando nosotros tambien lo somos-intenta razonar Lenalee,dejando caer los hombros y suspirando ante la paranoia eterna de su hermano,que parece haber alcanzado un nuevo pico de intensidad
-¡Nosotros somos diferentes!Ahora...¡Toma esto!-Komui ignora sus palabras por completo
Saca algo de debajo de su escritorio y le pone un objeto pesado,metálico y de aspecto inquietante en la mano.Parece una mezcla deforme entre una linterna de minero antigua y una bobina de Tesla portátil,plagada de cables expuestos,luces parpadeantes y botones rojos que no inspiran ninguna confianza
Ficha Técnica: Komurin-Defender 3000
Función: Protección de la virtud y el espacio personal.
Activación: Automática al detectar contacto físico no deseado.
Potencia: 50.000 voltios directos al sistema nervioso.
Efecto Secundario Posible parálisis temporal,peinado "afro" instantáneo y pérdida de memoria a corto plazo.
Komui se inclina hacia ella.Sus ojos brillan detrás de los cristales de las gafas mientras señala con un dedo la pequeña nota adhesiva pegada al artefacto:
Nota del Inventor:"Si intenta tomarte de la mano,tocarte el hombro o mirarte con demasiada lujuria... ¡ZAP! Una descarga directa a sus costillas"
-¡Úsalo sin piedad,Lenalee!-insiste él,con la voz quebrada por un drama imaginario
-Si ese témpano se acerca a menos de un metro de tu radio de seguridad,fríelo como a un pescado.No permitas que su indiferencia gélida sea una trampa para bajarte la guardia
Lenalee observa el artefacto con una mezcla de horror y un cansancio que le pesa en el alma.Siente el metal frío y vibrante del Komurin-Defender 3000 en su palma y,con un suspiro resignado,se lo guarda en el cinturón.No lo hace porque planee electrocutar a Kanda en mitad de la calle,sino por pura estrategia defensiva.Sabe que si deja ese trasto en la oficina,Komui intentará usarlo él mismo mediante algún control remoto o se lo dará a algún Buscador para que los espíe
-No creo que sea necesario llegar a esto...-murmura ella,sintiendo el peso del metal frío contra su cinturon,un recordatorio físico de la desconfianza crónica de su hermano
-¡Llévalo! —insiste Komui, con los ojos anegados en lágrimas dramáticas que amenazan con desbordarse sobre su boina ladeada
-¡Prométeme, Lenalee,que lo usarás sin dudar si intenta robarte un beso o si sus intenciones se vuelven...impuras!
Lenalee exhala un suspiro de rendición.No cree usarlo.Total,según la última y melodramática teoría de Komui,Kanda es el "Marido Frío",un ser de hielo,por lo tanto,las probabilidades de un acercamiento romántico o un "beso robado" son,estadísticamente,nulas
-Está bien.Me voy
Dándose la vuelta para alcanzar finalmente a su compañero,cuya paciencia debe estar agotándose en algún lugar del patio exterior
El aire de Londres los recibe con una caricia fría y húmeda que cala hasta los huesos nada más cruzar el umbral de la Sede.El Distrito Oeste está sumido en neblina,una bruma espesa que difumina los bordes de los edificios de ladrillo y convierte las farolas en manchas amarillentas y fantasmales
Caminan en silencio,una quietud tan densa como la propia niebla.El único sonido que reclama el espacio es el eco rítmico de sus botas contra el pavimento mojado,una cadencia metálica que parece marcar los latidos de una tregua incómoda..Kanda mantiene una distancia constante:va dos pasos por delante,con el abrigo negro ondeando como un estandarte de guerra y las manos hundidas en los bolsillos.No se ha girado ni una vez para comprobar si ella sigue allí
Lenalee camina dos pasos por detrás,manteniendo los sentidos en alerta.Cada fibra de su cuerpo está tensa,con los nervios vibrando como una cuerda de violín estirada al máximo,a punto de romperse ante el menor roce.La niebla de Londres se le pega a la piel,pero es la presencia de Kanda lo que realmente la asfixia
«¿Me atacará de repente?»,se pregunta en un susurro mental,sintiendo una punzada de ansiedad que le recorre la columna. «¿Intentará algo ahora que estamos solos y no hay nadie mirando?»
Sabe que Komui suele exagerar hasta el delirio,pero las advertencias sobre el "depredador experto" han dejado una semilla de duda que no puede ignorar por completo.Todo en Kanda es una contradicción:su belleza insultante,su carácter insoportable y esa declaración de "lealtad" en el comedor que, en lugar de calmarla,ha terminado por confundir sus sentimientos aún más
De repente,Kanda se detiene
El movimiento es tan imprevisto,tan carente de inercia,que Lenalee tiene que clavar los talones en el pavimento mojado.Sus reflejos,potenciados por años de sincronización con las Botas Oscuras,la obligan a frenar a escasos centímetros de chocar contra la espalda del espadachín.Retrocede rápidamente,con el corazón saltándole en el pecho como un animal enjaulado
-¿Q-Qué pasa?-pregunta ella
Su voz sale con un hilo de agitación.Adopta instintivamente una posición de guardia,con las piernas flexionadas y las manos listas para activar su Inocencia,esperando ver la silueta de un Akuma emergiendo de la espesa niebla del callejón
Kanda se gira con una lentitud exasperante,casi coreografiada.Sus ojos azules,afilados como el filo de Mugen y más gélidos que el invierno londinense,no escanean las sombras en busca de enemigos.No busca señales de materia oscura ni rastros de alma
Su mirada,pesada y directa,se clava exclusivamente en ella
Los ojos azules de Kanda se clavan en el rostro de Lenalee con una fijeza que parece capaz de cortar la niebla londinense.No es la mirada cargada de la "lujuria" que Komui tanto temía en sus delirios,es algo mucho más inquietante y difícil de clasificar.La estudia con una intensidad analítica y profunda,como si sus pupilas fueran escalpelos tratando de diseccionar las capas de su memoria,buscando algo escondido debajo de su piel
Lenalee siente que el corazón le martillea contra las costillas,un eco sordo que resuena en el silencio sepulcral de la calle.Se estremece bajo ese escrutinio constante.¿La va a insultar otra vez? ¿Va a quejarse de su lentitud,de su torpeza o de la sombra de su hermano?
En ese instante,una ráfaga de viento se cuela por el callejón y agita el cabello oscuro de Lenalee,despeinándola ligeramente y haciendo que algunos mechones bailen frente a su rostro.Kanda ladea la cabeza apenas unos grados y,por un segundo,su expresión de acero se resquebraja
La frialdad de sus ojos desaparece por completo,reemplazada por una sombra de vulnerabilidad que Lenalee jamás habría esperado ver en el espadachín de la Rama Asiática
-¿Sigues ahi...?-dice él en voz baja
Su voz no suena cortante,ni cargada de ese desprecio habitual que usa como escudo.Suena... ¿nostálgica? Es el tono de alguien que reconoce una verdad antigua en un mundo que ha seguido girando sin él
Lenalee parpadea,totalmente confundida.El pulso se le acelera,pero esta vez no es por el miedo a un ataque o a un avance indeseado.Baja la guardia casi por instinto
-¿Qué?-pregunta ella suavemente,con la voz apenas por encima de un susurro
-¿Qué has dicho?
Pero la grieta se cierra tan rápido como se abrió.La máscara de indiferencia y desdén vuelve a caer sobre el rostro de Kanda con la fuerza y la finalidad de una guillotina.El brillo humano y cálido que acababa de asomar a sus ojos se extingue,dejando solo el azul gélido y desprovisto de emoción de siempre
-Tks-chasquea la lengua
Se da la media vuelta con una brusquedad que corta cualquier posibilidad de diálogo,dándole la espalda de nuevo y reanudando la marcha
-Olvídalo.Camina más rápido,tus piernas cortas me están retrasando y no pienso estar aquí toda la noche perdiendo el tiempo.
Sin esperar una respuesta que no desea escuchar,Kanda reanuda la marcha.Camina incluso más rápido que antes,con zancadas largas que parecen diseñadas para huir de sus propias palabras o del brevísimo momento de debilidad que acaba de protagonizar en mitad de la niebla
Lenalee se queda petrificada en mitad de la acera durante un segundo eterno.
Sin embargo,es el insulto a sus piernas,lo que termina por sacarla de su estupor
-¡Oye!-grita,apretando los dientes y echando a correr tras él,mientras el zumbido de sus botas se activa por la pura indignación
-¡No tengo las piernas cortas,idiota! ¡Y dime ahora mismo qué dijiste!
Kanda no responde.Sigue avanzando entre la bruma londinense,ignorando sus gritos y sus reclamos como si ella fuera un fantasma ruidoso o un eco molesto en una catedral vacía.Sin embargo,mientras camina con paso firme y su abrigo negro ondea tras él,ocurre algo que Lenalee no puede ver desde su posición:
Una pequeña y casi invisible sonrisa cruza los labios de Kanda
«Sigue siendo la misma...», reflexiona Kanda,aunque la sonrisa se desvanece tan rápido como apareció,reemplazada por una sombra de amargura
«¿Qué demonios pasa? ¿Por qué no lo reconoce?»
No ha cambiado fisicamente sigue siendo el mismo,pero...¿Por qué?
Aprieta los dientes, y su mano sobre la empuñadura de Mugen se tensa hasta que los nudillos se vuelven blancos.Para él,cada rasgo de Lenalee es un mapa de recuerdos compartidos
Verla tratarlo como a un extraño,o peor aún,como a un invasor,le genera una desconfianza que empieza a transformarse en resentimiento
«¿A qué estás jugando... Lena?»
La pregunta queda suspendida en su mente,cargada de una sospecha injusta pero inevitable. ¿Es posible que lo esté ignorando a propósito? ¿Es una forma de castigo por no haberla buscado antes? No lo sabe,y esa incertidumbre le resulta más insoportable que cualquier interrogatorio de Komui
-Hicimos una promesa...